Nosotros no hacemos Black Friday

El Black Friday es un arma de doble filo para un sector que no navega en la abundancia

 

Esta mañana hemos visto este tweet de nuestros amigos de Transparent sobre el Black Friday… 

No podemos estar más de acuerdo con David, tanto en el contenido como en el continente.

El contenido: si uno cree en su producto, por pequeño que sea el proyecto, y el suyo es bueno, podemos dar fe, tanto directa como indirectamente, buen género, ajustado, costuras bien acabadas, tiene que ir con él hasta morir.

Y ser coherente con ello.

El continente: decir que no haces Black Friday en el Black Friday es un golpe que no sé yo si muchos grandes podrían permitirse en una carrera atroz de rebaja de precios y con ellos de márgenes.

 

El sector de la bicicleta no creo que esté para muchos «Black Friday». 

Un bien vinculado a una época como la Navidad, sobre todo en las primeras edades, que se devalúa de esa manera a pocos días del gran periodo de ventas.

Lo mismo decir de cualquier otro producto, prendas de invierno, que casi asoma por la puerta, complementos,…

Abiertas las inscripciones para la Ciclobrava

Es complicado progresar así.

En este ma anillado cuaderno no hemos escrito mucho sobre la industria de la bicicleta, pero cuando lo hemos hecho, ha habido eco.

 

Echamos mano de unas frases de Javier Fernández, hoy en Merida, que escritas hace un par de años son vigentes hoy…

Actualmente, el panorama para una tienda de barrio, o una tienda pequeña es bastante complicado.

La guerra de precios abierta entre tiendas, los descuentos constantes, junto a las inversiones que se deben realizar en compras cada año sin apenas haber vendido el stock, los costes fijos a asumir, salarios y la alta competencia, junto a la saturación del mercado y el corto ciclo de vida de los productos (lanzamientos y novedades desde mitad de año) y liquidaciones, complican mucho la supervivencia de los pequeños comercios y tiendas de barrio, que tendrán que buscar nuevas fórmulas y diversificar el negocio, o simplemente es cuestión de tiempo que echen el cierre, porque el taller no puede asumirlo todo.

 

La tienda cercana es la unidad más pequeña, si esta sufre, el margen baja para todos, es la embajadora ante el consumidor que se malacostumbra a mirar y hurgar entre mil oferta para pedir descuentos nada más cruzar la puerta.

El Black Friday es un flagelo para la calidad, los márgenes y la justicia de pagar lo que se tiene que pagar por algo que merece la pena.

El gremio de la bicicleta lo ha adoptado para no ser un paria del consumismo, pero quizá si un día alguien hace números, y no sólo el tícket de ese día, se dé cuenta del terrible daño dinerario y de imagen que se propina a aquello por lo que se lucha a diario.

Imagen: CMD Sport

 

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