Hay que recordar lo bueno y lo malo de Mark Cavendish

Tuvalum

Mark Cavendish ha sido un competidor insaciable e icono de la explosión del ciclismo británico

Al final de la Gante-Wevelgem, Mark Cavendish dio casi por hecho que acaba de disputar su última carrera como ciclista profesional…

Visto ahora, en perspectiva, obviando lo mucho que nos ha cargado en ocasiones el astro de la Isla de Man, las imágenes no pueden dejarte indiferente, el otrora socarrón, prepotente e irónico velocista, icono de la explosión del ciclismo británico en los últimos quince años, llorando de esa manera para decir que está al límite te deja tocado.

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Recuerdo cuando Mark Cavendish empezó a ganar carreras, fue en una Volta, año 2007, creo recordar, vestía el maillot morado del T Mobile y se presentaba como adalid del ciclismo limpio, sin trampas.

Lo hacía con el maillot del T Mobile…

Entró por la puerta grande, desde luego, por esa boca habrían de salir más lindezas, por esa boca y por esa actitud de matón que adoptó en ciertos sprints, él y los suyos, Mark Renshaw no tenía problemas en hacer buena la fama de marrulleros de los australianos en las llegadas emulando a Mc Ewen o Cooke, aunque no para él y sí para su querido Cavendish.

El «treno» del HTC Columbia, en especial, fue uno de esos que entraron en la historia por su dominio de unas sprints que Cavendish dominó a placer durante unos años.

Y cuando no podía ejercer la tiraría, sacaba el manual de macarra del que tiró más de una vez, cuando hace un par de meses pasó lo de Jakobsen y Groenewegen no pude menos que recordar lo que hizo Cav en la Vuelta a Suiza de 2010…

Sólo decir que Haussler nunca volvió a ser el mismo y que a Boonen, que lo tendría de compañero años después, llevó tiempo recuperarse.

Eso fue Mark Cavendish, aunque no sólo eso… 

 

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También fue un velocista de época que ha firmado un palmarés impresionante, tanto en carretera como en pista: campeón del mundo de madison, formando un dream team con Bradley Wiggins, y subcampeón olímpico en el omnium de Río, sólo superado Elia Viviani.

Ser podio en un omnium es ser algo más que velocista y tener inquietudes más allá de lo que saber hacer bien, salir de tu zona de confort, es entrar en carrera a los puntos, en eliminaciones e incluso en pruebas contra el reloj.

Eso también era Mark Cavendish.

Un tipo con un hambre infinita de ganar, adicto a la competición, diríamos, sin conocerlo personalmente, que casi obsesivo por disputarlo todo y eso, aunque a veces sea malo, no deja de ser una virtud.

Se ha quedado en la antesala de Bernald Hinault y Eddy Merckx en el ranking histórico de etapas del Tour de Francia, eso es mucho decir y da la la muestra del legado que deja, sencillamente único, enorme.

Desde 2016 no ha vuelto a ser el mismo, la enfermedad le ha arrastrado y no ha sido agradable verle en un perfil tan bajo este tiempo, al punto que nos preguntamos qué diantres hacía en Bahrain.

¿Dónde está Mark Cavendish en la historia? este listado me parece muy acertado…

En todo caso, hemos asistido a un competidor único, que nunca tuvo suficiente, por eso logró todo lo que logró, incluso volver en 2016, cuando llevaba varios años lejos de sus registros.

Y tiene una ventaja, que la historia actual del ciclismo la escriben los suyos, los anglosajones, es decir que pasará a la historia idealizado, omitiendo lo mucho turbio que le ha rodeado, sobre todo en limpieza con los rivales… por eso recordarle con todo, con lo bueno y lo malo, nos parece lo más justo.

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