Chris Froome fue al grano

Tuvalum

Como decía aquel, háblame de finales felices y no de comienzos venturosos. Chris Froome está en terreno de lo desconocido, cerca de pisar lodos que sólo cuatro alcanzaron pero que consiguieron mejorar. Froome puede ganar su cuarto Tour de Francia, le quedan 22 etapas y una enorme vuelta por el hexágono para conseguirlo. De ser buena su estrategia descolgaría el grupeto de Bobet, Thys y Lemond para verle el dorsal a Indurain, Merckx, Hinault y Anquetil.

Volvemos, si nos permitís, a lo que dijimos al principio, hace más de tres semanas para abordar lo que ha sido el Tour, el cuarto ya de Froome. Podemos decir, directamente, que lejos de florituras el inglés ha ido al grano, ha ganado el Tour y es ahora historia de este deporte. Simple y llano.

Froome no ha querido abalorios, ni nada que se le parezca, su temporada ha sido su Tour, su Tour ha sido su temporada. Una victoria en toda la campaña, una sola, el Tour de Francia ¿para qué más?

Dicen que ha sido su Tour más ajustado, sobre el papel, viendo la general, ha tenido un rival en menos de un minuto, Rigoberto Uran, y dos en los dos minutos, Bardet, hundido en la crono final, y Landa, quien trabajó para él. Sin embargo, en ningún momento vimos en apuros reales Froome más allá del rampote de Peyraguges, esa es la verdad.

¿En qué ha pasado su triunfo en el Tour Chris Froome?

En todo y en nada. En todo en general, en nada en particular. Como dijimos una vez, Froome es el mejor en lo que sabe hacer bien y nadie se lo puede discutir. Uno no gana cuatro Tours por casualidad, aunque algunos vean el grano en ojo ajeno y pongan las salvedades que sólo ellos ven.

Froome salvó tres momentos delicados como no lo hubiera hecho aquel día que se puso a correr Ventoux arriba. Fueron tres “momentos mecánicos” en la base del Mont du Chat, en un descenso camino de Peyragudes y en la ruta de Le Puy. En los tres momentos solventó la papeleta, y en los tres con la ayuda de su equipo, capital en su rendimiento y palmarés.

Froome mostró temple en distancias cortas, tesitura en la que no se había visto hasta esta edición. Acostumbrado a abrir hueco de buenas a primeras, Froome ha demostrado cintura con tres rivales a menos de un minuto. Esa gestión engrandece su figura, le da registros y le mejora como corredor.

No ha dejado a los rivales directos en montaña, no a todos al mismo tiempo, pero un día uno, otro al siguiente le han dado el aire en forma de segundos que han construido su victoria. Ha sido un éxito de mejoras marginales, detalles, pequeñas diferencias que sumadas han dado la general que ha pasado a la historia. Sólo dos cronos, 36 kilómetros entre ambas, le han servido como a Miguel Indurain más de 120 kilómetros acumulados.

El equipo, esa es otra. El Team Sky ha sido otra vez el bloque, una cebolla de varias capas que recubre las opciones de su líder. Un día uno, al siguiente otros, Froome ha estado rodeado cuando los rivales se quedaban solos, y eso es oro en una carrera de esta exigencia.

Es un gran honor ser mencionado en la misma frase que Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Es un privilegio ir a a por esa cifra de cinco triunfos el año que viene” dice Froome, el año que viene comprobaremos si está en ese nivel.

Imagen tomada del FB del Team Sky

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