París-Roubaix 1996 ¿Pasteleo o a cara perro?

Paris-Roubaix 1996 jOANsEGUIDOR

¿Qué habría pasado si Tafi y Bortolami hubieran luchado por la París-Roubaix 1996?

La sobremesa ciclista de confinamiento de Teledeporte nos trajo a la memoria una edición de la París-Roubaix que muchos tenemos a fuego, fue la de 1996, la que celebraba cien años de infierno y acabó en un recital azul, un recital con tenores, tambores de fondo y cante, mucho cante.

El otro día cuando recitábamos el «dream team» de Patrick Lefevere, su nueve de confianza para las grandes clásicas, se habló de dos de los tres nombres que protagonizaron aquella travería de polvo y drama hacia Roubaix.

Metió en ese nueve a Johan Museeuw y Andrea Tafi, dos de los vértices de aquel triángulo que cerró Gianluca Bortolami.

A saber, los tres se fueron a una eternidad de meta, más de 85 kilómetros para desplegar una de las exhibiciones colectivas de siempre, pues dejaron un regalito llamado Franco Ballerini con el dorsal uno a la espalda en el grupo perseguidor, para cerrar el círculo.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

Lo que se presentaba com una carrera histórica acabó en un pateleo de proporciones históricas, con un director, Lefevere, medio suspendido de su ventanilla para discutirle a los dos italianos, en especial Andrea Tafi, que el ganador debía ser Museeuw, seguido de Bortolami y el mentado Tafi.

Momentos calientes en la ruta, tremendos e inolvidables para el espectador, en los flotaba la pregunta: ¿se marca el orden o se disputa a cara perro?

Obviamente, el que paga manda, y el Mapei hizo valer la mensualidad, ficha y primas para establecer la clasificación de la París-Roubaix 1996.

Sin embargo, como espectadores estamos obligados a optar por la segunda opción, un duelo suicida, con el añadido de que por detrás no peligraba la caza, que podría haber deparado imágenes dantescas.

Eso nunca se lo perdonaremos a Lefevere, pero Museeuw era su chico, entonces con el casillero a cero en el infierno.

¿Qué habría pasado en un mano a mano a tres?

Al sprint el belga era muy superior, aunque ojo que un monumento es otro cosa, y la lógica que manejamos para decir que éste es más rápido que el otro a veces no funciona.

Museeuw había perdido un Flandes ante Bugno, sobre el papel inferior, al sprint, de hecho Indurain le ganaría otra llegada en grupo en Oslo, Mundial del 93, por la medalla de plata.

Gore 400×100 MArzo2020

 

De lejos los italianos habrían fundido a su compi belga, alternando ataques, miradas y pullas, pero hasta cierto punto, porque aquel juego tendría el límite de la caza por detrás, que no iban quietos, y meterían en la ecuación a un tipo que no repartía ni las migajas como fue el llorado Ballerini.

En ese escenario, Museeuw tendría que haber optado por descolgar uno de sus dos compañeros… lo cierto es que dantesco todo.

En todo caso, la historia sí que premió a Tafi, ganador de Roubaix tres años después junto a Flandes y Lombardía, ojo atención un palmarés pequeño pero que nos recuerda a la variedad que consiguió Roger De Vlaeminck.

Bortolami ganaría Flandes mientras Museeuw se haría de oro aquel mismo año, campeón en Lugano, y pasaría a la historia como uno de los mejores clasicámos de siempre.

Lefevere, un tío que lleva no sé cuántas Roubaix, sabía lo hacía. 

Imagen: www.39x28altimetrias.com

El fantasma que persigue a Abraham Olano

Abraham Olano es uno de los ciclistas más injustamente tratado

Esta tarde Teledeporte se acuerda de Abraham Olano

Lejos queda ya el mundial que dieron al inicio del confinamiento, que alimentó el estéril debate si Olano fue campeón por gentileza de Indurain, para que el astro guipuzcoano vuelva a las pantallas.

Es el Mundial CRI de Valkenburg año 98, aquel famoso año.

Una tarde de perros en octubre -la Vuelta prevé salir de allí en noviembre- y oro para Abraham Olano, tres años después de la plata en Colombia, y plata para Melcior Mauri, uno de los héroes de Mende.

Esa tarde Abraham Olano fue el primer ciclista, y creo que hasta la fecha el único, que ha sido campeón de ruta y contrarreloj.

Tras un serial dedicado a Miguel Indurain y un empacho de Perico, creo que era ya hora se acordaran del de Tolosa.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

No hace mucho corrió por las redes un polvorín de felicitaciones para Abraham Olano.

50 años cumplió el guipuzcoano. Curiosamente cada felicitación, cada retweet que sonaba en el espacio, tenía una respuesta, una retahíla que quienes vivimos la época del tolosarra nos recuerda a la de entonces.

Miembro de la generación del setenta, Olano fue posiblemente el mejor de esa hornada. Coincidió con Eugeni Berzin, ejemplo de devaneo de grandeza acompañado por la total desaparición, el vacío. Hoy vemos al ruso vendiendo coches con una figura que no insinúa su percal de ganador del Giro. También Francesco Casagrande, grande pero lejos de sus limites, y Michele Bartoli, enorme en lo suyo, en las Árdenas. Coincidió con Marco Pantani, sobran palabras, pero su palmarés es menos extenso que el de Olano. También Erik Zabel, Eric Dekker, Peter Van Petegem y otros rodaron con más o menos fortuna y no buenos finales en todos los casos.

Hace cuatro meses nos felicitó las Navidades desde Gabón, aquí al lado…

Abraham Olano acumula un bagaje que le sitúa entre los cinco mejores ciclistas de la historia del ciclismo español y sin necesidad de haber ganado el Tour, la carrera que marcó su techo. Ganó el primer mundial para España, sí con la ayuda de Miguel indurain, pero arrimado a la grandeza de un pedaleo que fue grande hasta el final, incluso con la rueda pinchada. También ganó el mundial contrarreloj tras la hacerlo en la Vuelta y a ello le añadió muchas e interesantes piezas que para muchos sólo una de ellas justificaría una carrera entera.

Con estas credenciales, a Olano, sin embargo le persigue un fantasma, un estigma, una especie de reproche generalizado porque no llegó a donde no sé quién pensó que debería haber llegado. Cuando Miguel Indurain colgó la bicicleta todos les miraron. En el Tour de 1997 Olano demostró que nunca ganaría a carrera francesa y que su regularidad, siempre coronaba noveno los puertos, no le valdría en el empeño.

Gore 400×100 MArzo2020

 

Decepción, amargura, frustración,… cuando se siembra de falsos argumentos el camino, pasa lo que pasa y Olano fue una estrella ahogada en las nunca cumplidas proyecciones, proyecciones que por cierto él nunca lanzó. En la Vuelta del 98 se vio claro, el público en general y su equipo en concreto se decantó por el Chaba Jiménez. Emoción frente a razón. Momento ante gesta. En los peores instantes de aquella relación imposible, pocos dudaron en ponerse al lado del abulense.

Pero a Olano le quedó un segundo capítulo de ingratitud por parte del ciclismo, ese que le vino desde Unipublic, que prescindió de él cuando se sacó el famoso listado de ciclistas manchados en el Tour de 1998. Sabiendo lo que se sabía, resultó curiosa la sorpresa mostrada, pero en fin, esto es el ciclismo, esto es la vida y a Olano, felicidades por tus 45 primaveras, siempre le tocó bailar con la más fea.

Imagen tomada de diariodeltriatlon.es

Tour 1995: Melcior Mauri en aquel etapón de Mende

Melcior Mauri Mende JoanSeguidor

Si una jornada recordamos del Tour 1995 fue Mende

Hoy toca Mende, Tour 1995, aquella etapa que Melcior Mauri contribuyó a una de las grandes jornadas de los últimos 25 años.

Melcior Mauri, un placer robarte diez minutos… como procede en estos tiempos ¿qué tal la salud?

De salud por el momento bien, lo otro lo reconstruiremos como podamos

Y ese confinamiento…

Pasando los días bien, dentro de lo que cabe. Ya antes de todo esto, pasaba bastantes días trabajando desde casa, con algo de oficina. Pero he ido traspasando trabajo a casa, para evitar desplazamientos, lo podemos compatibilizar y el cambio ha sido menos brusco

Y ¿qué tal lo llevas?

Lo llevo bien, dentro de la incertidumbre, fastidiado por todo lo que llevábamos entre mano. Hay que hacer un reset en muchas cosas, pero valoramos la salud por delante de todo. Todo lo demás saldrá, en otras fechas, otro año, no deja de ser un mal menor, sin olvidar que es lo que nos da de comer

Cruz 400×100 Banner Landing

 

Para salir de todo esto y que las cosas vuelvan a su cauce, hará falta buena fe por parte de todos…

Hay que ver el vaso medio lleno, va a hacer falta muy buena fe por parte de todos

 

Esta tarde Teledeporte recuerda la etapa de Mende, Tour 1995, cómo pasa el tiempo…

Pasa volando, no nos damos cuenta, los años caen a plomo. Te percatas cuando miras para atrás, o la Vuelta que gané, si van a pasar 30 años en breve. Es brutal, pero lo revives y te ilusiona

¿Se podría comparar el Melcor Mauri actual con el Melcior Mauri de Mende?

Compararme con aquel corredor es una quimera. Siempre he estado activo, me he mantenido decentemente bien, con más o menos objetivos, el espíritu deportivo lo mantengo, el competitiv,o en ocasiones. A mis 54 años, mantener la carrocería es la clave. Se profesional implica unos sacrificios enormes, el día a día, a parte de la edad, es otro mundo. Cuando cuelgas la bicicleta todo eso se desvanece, puedes seguir en la bicicleta, pero todo mucho más lúdico»

Tour 1995: ¿Qué idea llevaba la ONCE?

«El objetivo era ganar. Teníamos un bloque brutal, en un momento de forma envidiable»

Enfrente estaba Miguel Indurain…

«Cierto, pero jugamos nuestras cartas, no pudimos con el gran Miguel

¿Era el mejor Miguel Indurain de la historia?

Yo ceo que sí, pero jugamos nuestras bazas, como en la etapa de Mende, no pudimos con él y su equipo. No nos quedó otra que sacarnos el sombrero y aplaudirle

Háblanos de la etapa de Mende ¿salió lo que se planeó?

Se planteó así, tal cual, pero el gran culpable de todo fue el que llevaba el coche. Manolo Saiz tenía la etapa marcada. “Chicos hoy en el primer puerto quiero reventar la carrera” nos dijo en la previa”

Es que eran 222 kilómetros de etapa, y llegada en alto a Mende…

Nosotros asentimos ante Manolo, vamos a probarlo, nos dijimos. El director propone y nosotros nos adaptamos a las demandas, siendo conscientes de lo que nos esperaba. Salimos de la reunión con ganas, pero con incertidumbre. Los corredores que tenían que reventar la carrera en el primer puerto podían quedar cortados acto seguido, y luego a perseguir 200 kilómetros, consciente que los líderes van a ir lo máximo por delante”

¿Daba vértigo?

Fue una apuesta enorme, y pasó de todo por nuestra cabeza

Pero el plan se ejecutó

Empezamos la etapa, la agonía del primer puerto, Herminio Díaz Zabala, Otazu, y Mariano Rojas, a tope. Luego Neil Stephens cogió primera escapada, Laurent Jalabert y yo por detrás. Se hizo la escapada, y atrás la cosa se calmó, pero tardó en hacerse el corte. Banesto se quedó con poca gente, Miguel se quedó bastante solo

¿Por detrás hubo ayudas a Banesto?

Está claro que allí hubo habladurías para poder echarle un cable a Banesto, eso ha pasado siempre en ciclismo. Echávarri tuvo que buscar ayudas y equipos que tuvieran alguna recompensa. Al final uno ya defiende un quinto puesto. Es el Tour y todo cuenta y Gewiss ayudó para minimizar el daño

Gore 400×100 MArzo2020

 

¿El Melcior Mauri de Mende fue uno de los mejores de la historia?

Es de los días que recuerdo mejor me sentí en una competición, hay días en el profesionalismo que dices “Madre, cómo voy”. Se junta todo, la moral, la fuga, que sacas tiempo, que haces un trabajo brutal para el equipo y personales, buscaba mi top ten en la general… estábamos consiguiendo hacer realidad la reunión, hemos puesto en jaque la carrera

Cuando hablas con Jalabert o Stephens ¿lo recordáis?

Seguimos recordando ese día, no se puede olvidar, etapas míticas en cuanto aconteció y ocurrió. Se juntó que era el 14 de julio, Jalabert ganó la etapa. No sé si llaman a Mende la “Cima Jalabert”. Cuando Lauren testuvo en mi campus, lo recordamos:  Llegamos a poner en jaque a todo un Miguel Indurain, siendo españoles, poniéndole en aprietos, pero batallas así hacen más grande el triunfo de Miguel

Hombre siempre podrás decir que tú ganaste una Vuelta a España a Miguel Indurain

Eso es algo que también ahí está. Aquello fue un antes y un después, el podio lo dice todo, ganar por delante de Indurain y Lejarreta engrandece la victoria. Todos sabemos que Miguel en abril no estaba en su mejor momento, que él necesitaba el calor, pero para mí es un orgullo

 

 

El amor de Lale Cubino por Luz Ardiden

Lale Cubino Luz Ardiden Joanseguidor

En el otro lado del teléfono, Lale Cubino hablando de la gloria que encontró en Luz Ardiden

En la historia de cada uno, hay sitios que se quedan para siempre en la leyenda de cada uno, a Lale Cubino le vale el nombre de Luz Ardiden.

Para la sobremesa de este lunes de pascua, Lale Cubino nos guarda un hueco para hablar de su triunfo en Luz Ardiden hace 32 años.

Lale, ¿qué tal llevas estos días?

«Lo llevo bien, me gusta la casa, y estoy a a gusto. preferiría poder salir, pero no lo llevo tan mal

Aprovechas para hacer esas cosillas que…

«Sí claro, he aderezado el jardín que lo tenía abandonado, chapuzillas, he cocinado alguna cosa como lasagna, arroz y bastante pan”

¿Eres cocinillas?

“Me queda lo justo para decir que se puede comer”

Estos días estamos cargados de ciclismo ochentero ¿te gusta verlo?

La verdad es que lo estoy viendo casi todo, como las clásicas de Eurosport, Roubaix del año pasado. También Flandes

Lale Cubino, tres veces ganador en Luz Ardiden, viendo Roubaix

Ni más ni menos

Pero es carrera estaba en tus antípodas

Roubaix era totalmente diferente a mis características, como corredor no quería ni verla, pero me gusta seguir ese tipo de carreras, me gustan mucho, es un ciclismo, para mis cualidades muy complicado, pero que tiene un gran mérito con gran dificultad. Estéticamente, el paisaje, el pelotón, las carreteras de adoquines me atraen mucho

Por eso lo digo

Yo era todo lo contrario a aquello, etapas de montaña y de calor

¿Cómo se vivían las clásicas en tu equipo?

No eran importantes. Yo hice un año la Lieja y Flecha, con mal tiempo, y no me gustaron

Cruz 400×100 Banner Landing

 

Vemos con ojos vidriosos aquel ciclismo de los ochenta…

En aquella época el ciclismo era muy seguido, era uno de los deportes más televisados, generando una gran afición. El aficionado medio, de la calle, nos conocía. Hoy el ciclismo compite con otros deportes, hay una gran variedad. El espectador es más diverso”

¿Tanto ha cambiado el ciclismo en este tiempo?

No tanto, quizá en lo que rodea a los equipos, los sueldos, los presupuestos, el material, pero en esencia es un deporte en el que el esfuerzo sigue prevaleciendo. Hoy hay mejores carreteras pero la velocidad es más alta. No teníamos el aficionado más cerca, nos movíamos entre ellos y los coches… esto no sucede hoy

 

¿Podemos decir que aquella fue la mejor época del ciclismo?

A mí me tocó una gran época de ciclismo, desde los ochenta hasta mediados de los noventa fueron grandes años. A partir de entonces, con escándalos de dopaje, la popularidad fue a menos. Ha costado recuperarse, la presión del doping y los castigos fueron muy altos, hubo gente que dejó de ser ciclista y este oficio es por amor y no por dinero. Todo este proceso ha dado sus frutos en cuanto a la limpieza del deporte, no quita que haya cosas como en otros muchos ámbitos

Gore 400×100 MArzo2020

 

Vamos a Luz Ardiden

Para mí tiene gran significado, no sólo gané en ese Tour, también en el Porvenir y en la Vuelta del 92

¿Qué estadística tiene Lale Cubino en Luz Ardiden?

Tengo que decir que acabé cinco veces en esa cima y gané tres

Menuda estadística, ni Mathieu Van der Poel

Son porcentajes importantes, aunque no deja de ser casualidad. Era una cima en la que me motivaba mucho. En el 87, por ejemplo, no estaba bien, pero al año siguiente salí con toda la idea. Era una etapa muy fuerte, con seis puertos, por eliminación

¿Cómo fue tu victoria en 1988?

 

Salí con intención de hacerlo bien, no sé si ganar. Según pasaban los puertos, la confianza iba a más. A partir del tercero, del Pereysourde, muy bien y en el Aspin, iba fácil campándome con la mayoría. Ataqué antes del Tourmalet, en el llano tras el Aspin

¿Cuándo dices que ibas fácil a qué te refieres?

A ver, fácil nunca se va, hablamos comparado con los demás, cuando vas a 180 pulsaciones y la gente se queda, es perfecto…” 

¿Cómo fue aquel Tourmalet?

Con mucho calor, lo habían parcheado semanas antes con esa brea que se deshacía con el calor y se pegaba la bicicleta. No sólo era luchar contra la subida, también esquivar el parche de brea porque te frenaba un montón

¿Y la subida final a Luz Ardiden?

En Luz Ardiden, tras seis puertos, iba tocado, Mínguez me apretada, no sabía lo que sacaba. La moto daba referencias al segundo, Duclos Lasalle, respecto al resto. Yo miraba para atrás en las curvas y no veía a nadie. Cuando llegué a meta tuve que esperar seis minutos

Escuchando aquellas narraciones nos impresiona la cantidad de críticas a los franceses ¿había complejo de inferioridad?

Más que complejo de inferioridad nuestra, era de superioridad de ellos. Veníamos de Hinault y Fignon, estaban crecidos se notaba en las carreras y en las retransmisiones. Por ejemplo se dirigían a nosotros con desdén

Tu última victoria en la Vuelta fue bajo un frío tremendo

“La Vuelta 92 fue en con un frío que no me iba bien, pero era Luz Ardiden y me motivaba. En Tourmalet había nieve en las cunetas, en la bajada hizo mucho frío pero…”

… Lale Cubino volvió a ganar en Luz Ardiden su cima fetiche, un lugar que traemos al recuerdo este lluvioso lunes tras la Semana Santa más atípica, gracias David por el cable 😉

La pocas pero grandes victorias de Lale Cubino

Luz Ardiden fue la cima fetiche de Laudelino Cubino

Trasteando esta mañana me salió el montaje sobre las victorias de Laudelino Cubino en las tres grandes vueltas, hoy en Teledeporte dan su triunfo en la cima fetiche de Luz Ardiden.

Nacido en Béjar, explotó joven en el ciclismo en el seno del BH de Javier Mínguez cuando recuerdo que ganó una etapa en Cerler.

Hablamos de la Vuelta de 1987, cuando la carrera estaba insertada entre abril y mayo, digan lo que digan la época más bonita y digna para la carrera.

Luego al año Lale perdió el maillot amarillo de líder en Cerler, curiosamente.

Seguía en el BH y pasó un mal día.

Su compañero Anselmo Fuerte, uno de los ciclistas con menos sangre que he visto nunca, cogió la primera plaza que le rebañaría Sean Kelly en el tramo final.

Aquel día Lale Cubino voló hacia Luz Ardiden, mientras Perico seguía ampliando diferencia en la antesala del susto.

Lale Cubino repitió ese año en Luz Ardinen, la cima de su carrera, pues en ella se impuso en un Tour del Porvenir, en el citado Tour y en la primera Vuelta a España que se atrevió con los puertos del Tour, la de 1992, en una jornada de niebla y frío extremo que Tony Rominger utilizó para posicionarse de cara al final.

En 1994 vino la etapa del Giro de Italia. Ataviado ya de Kelme creo que ese año Lale Cubino anduvo como los ángeles en muchos momentos. Le recuerdo especialmente bien en el Mundial de Sicilia, magistralmente resuelto por Luc Leblanc ante los italiano Chiapucci-Girotto.

Lale muchos años después tiene quien le recuerde.

Su ciclismo era ese perfil irregular que siempre marcó al ciclista español. Capaz de lo mejor y de lo peor, como en Cerler, donde pasó de ganar a perder la prenda de líder. En su caso vale también sus problemas físicos, que no fueron pocos y le lastraron. Lale, veinte años después, sigue en nuestro pensamiento.

Imagen tomada del FB Lale Cubino Collections

La posición de «huevo» de Graeme Obree

En los noventa hubo un peculiar ciclista llamado Graeme Obree

La primera mitad de los noventa, Graeme Obree, Tony Rominger, Miguel Indurain y Chris Boardman, despertó cierta fiebre respecto al récord de la hora, una mítica disciplina que dio más brillantez a las carreras de Coppi, Riviere, Merckx y Anquetil y perpetuó la leyenda de Francesco Moser con la bicicleta que habría de cambiar la concepción y las geometrías clásicas de esta máquina.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

#DiaD 17 de julio de 1993

Mientras el Tour de Francia camina hacia los Pirineos, en la veloz madera de Burdeos se anunció un peculiar intento para batir el legendario registro de Moser en la altitud de México DF.

El autor del intento era un ciclista escocés que entre otras particularidades ofrecía un asalto sobre una bicicleta montada a mano, por él mismo, en la guardilla de su cocina con elementos tan domésticos como piezas de su lavadora.

1

En su primer intento Obree se quedó por debajo del objetivo, pero en el siguiente, tan sólo 24 horas después, logró mejorar la marca de Moser dejando el listón en 51,596 kilómetros, casi medio kilómetro más allá que el italiano.

A la peculiaridad de su bicicleta, se sumó la postura, llamada de «huevo» que consistía en una incómoda pero a la postre efectiva pose sobre su máquina aproximando el pecho lo más posible al manillar.

Gore 400×100 MArzo2020

 

Con los años Obree sería noticia por diferentes cuestiones no relacionadas con la bicicleta, si bien nunca dejó de practicar ciclismo y hoy en día se mantiene ajeno a los coches y en buen estado de forma.

De hecho uno de los iconos del ciclismo escocés, junto a Chris Hoy, el abanderado británico en los Juegos Olímpicos de Londres, ha sido nombrado embajador  de Endura, marca de ropa para ciclistas que se ha  fijado en el carácter pionero de Graeme para no cerrar nunca el círculo de su innovación.

Una Roubaix de leyenda: ¿Quién tiene los huevos de Andrei Tchmil?

Andrei Tchmil JoanSeguidor

La Roubaix que ganó Tchmil entra en los anales de dureza

Hace casi 25 años los cocos de las grandes turbas de primavera y Roubaix respondían a los apellidos de Bugno, Museeuw, Baldato, Ballerini, Furlan, Capiot, Van Hooydonck, Ludwig, Duclos Lasalle, Yates, Willems,… y Tchmil, Andrei Tchmil, el ciclista con más nacionales del que nunca hemos sabido pues nació ruso, vivió en Moldavia, fue ciudadano ucranio e incluso juró los colores de Bélgica.

En 1994 Tchmil protagonizó el ataque más espectacular de cuantos se vieron en Roubaix, incluso hasta hoy.

A más de sesenta kilómetros, sesenta, un enlodado ciclista de rojo y negro, confundido por la vorágine de porquería que surcaba su estela surgió de en medio del pelotón cual alma que lleva el diablo.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

De esa empresa loca pudo dar fe Johan Museeuw, el mejor especialista de ese tiempo, que se fue tras el alocado ciclista, entonces  moldavo, para mantenerlo cien metros durante un tramo, el suficiente para meterse en un nuevo tramo de pavé y reventar al león flamenco.

Tchimil, endiablado, tercero pocos días antes frente al majestuoso sprint de Bugno, subió y rebasó bordillos con la justificada fe de que en ello le iban segundos a la postre decisivos. Sesenta kilómetros después de tamaña apuesta, Tchimil sacudía el rostro, pecho y brazos sabiéndose ganador tras mantener una distancia bulímica de un minuto durante tan penoso tránsito ante el azote de Baldato y Ballerini.

Hace dos años Tom Boonen protagonizó su mejor Roubaix, asaltando el poder de su cuarto éxito a menos de sesenta para meta, pero con una generalizada sensación de incomparecencia por parte de los rivales que poco o nada pudieron hacer para enjuagar el poder del ciclista nato en las pedanías de Amberes.

De los grandes pasos a Roubaix sólo el Carrefour de l´ Arbre es realmente decisivo. En 2005 Juan Antonio Flecha reventó el grupo para irse con Boonen, ganador a la postre, y George Hincapie. Al año Fabian Cancellara cuajó aquí el triunfo y en 2011 lo cimentó Johan Van Summeren.

Ataques de largo radio son muy complicados en estos parajes de sabor napoleónico. A la confianza en uno mismo se le debe sumar un conocimiento casi introspectivo de los rivales y una capacidad para sufrir el dolor de piernas y el colapso de los pulmones fuera de norma.

Gore 400×100 MArzo2020

 

Por eso Franco Ballerini (1998), Cancellara (2010) y Museeuw (2002) son los únicos de tiempos cercanos que rompieron el grupo más allá de los cuarenta kilómetros.

Sin embargo, y a pesar de lo apuntado, sacar fuerzas cerca de Roubaix es sumamente complicado como lo demuestra el hecho de que sólo un super Peter Van Petegem en 2003 y Servais Knaven en 2001 hayan burlado el control cerca del velódromo.

Con Knaven se da la circunstancia de que la suya fue la victoria más legendaria de todas las que hemos contado, pues sólo un hilo de la gorra permitió leer el emblema de su equipo para reconocerle en medio de una mascarilla de barro que le impedía ser reconocido.

Veinte años pasaron de Tchmil. Veinte años de aventuras y peores desenlaces en el infierno. Veremos si alguien quieren emular a este ciclista único, garante de tres monumentos y que plasma a la perfección ese temple ruso, hecho de una pasta y resistencia que no acercamos a dimensionar.

Foto tomada de www.capovelo.com

 

Bergerac está en la geografía de Indurain

En aquella crono de Bergerac Miguel Indurain demostró que su dominio seguía vigente

El que sería cuarto Tour de Miguel Indurain empezó tocado por las dudas, venía de perder el Giro con Berzin, Rominger había machacado en la primavera y la última Vuelta de abril, por eso Bergerac era un sitio marcado en rojo…

Entre Périgueux y Bergerac se hizo una etapa del Tour de 2017 que ganó Marcel Kittel.

Aquel rodeo que el pelotón realizó entre Périgueux y Bergerac fue de 178 kilómetros, sin embargo muchos años antes, se había hecho una vez en tramo más o menos recto de 63 kilómetros de lucha individual contra el reloj, en uno de esos kilometrajes eternos que hoy en día serían impensables.

Era 1994, otros tiempos.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

Aquella jornada voló Miguel Indurain, lo hizo a tal nivel que se ganó el apelativo de la segunda mejor crono de la historia, porque en la retina teníamos aún reciente la de Luxemburgo, sólo dos años antes, en uno de esos días, 25 primaveras después, que jamás se olvidan.

La crono entre Périgueux y Bergerac figura en los anales por muchas cuestiones.

Lo relató entonces el maestro Javier de Dalmases en las páginas del otrora diario polideportivo, ahora es un folletín del Barça, El Mundo Deportivo, cuyo buceo por su hemeroteca es un placer para el recuerdo y la memoria.

Ese día de julio, con el asfalto derretido y el peligro en cualquier giro, Miguel estuvo a punto de caerse en dos de las primeras curvas, Indurain infringió un correctivo que a catorce días del final sonaba a sentencia.

Sólo Tony Rominger, tres veces ganador de la Vuelta ese año, se mantenía con un halo de esperanza, a dos minutos, más allá de los cuatro caía Armand De las Cuevas, el gregario díscolo, el boxeador inconcluso.

Gore 400×100 MArzo2020

 

La gesta de Indurain se puede explicar en diversos planos y estadísticas, pero si nos permitís sólo daremos una: el navarro envió más allá de los diez minutos a 123 ciclistas.

Esa forma de pedalear, ese modo de acoplarse a una máquina que rodaba sobre un 54 x 12 se demostró imposible de gestionar para una amplia mayoría de los corredores, por no decir que a todos menos a Rominger, el único que salió en la franja de los dos minutos.

Hasta dobló a Lance Armstrong, una escena que con los años ganaría valor y morbo.

Un día, prometemos valorar cuál fue la mejor crono de Miguel Indurain… Bergerac estaría en el podo, pero Luxemburgo…