Ciclistas con barba: mejor no

Tuvalum

Rebuscando esta mañana nos hemos encontrado con esta noticia y la recomendación hecha a los ciclistas con barba del Sport Vlaanderen-Baloise sobre el tamaño de su corte. Y es que conviene ir al principio…

Hay apellidos en el ciclismo que entroncan generaciones, recuerdos y emociones. Hablar de los Planckaert es hacerlo de un apellido íntimo en Bélgica, muy flamenco, realmente vinculado al ciclismo.

Su árbol genealógico abarca dos generaciones en ciclismo aunque podría, perfectamente perpetuarse en el futuro. Fueron tres hermanos, los tres pros y los tres con buenos triunfos. Está el más que más conocemos, Eddy, ciclista de los noventa, uno de los puntales de aquel Panasonic que vestía azul, amarillo y rojo y metía miedo cada vez que tomaba el mando del pelotón en la primera semana del Tour.

Eddy, cabellera al viento, ganó una de las Roubaix más apretadas que recordamos, la de 1990 frente al canadiense Steve Bauer, ambos escapados junto aquel junco de casi dos metros que era el pelirrojo Erwin Van Hooydonck.

Pero volvamos a la miga, que nos vamos. Estaba también Willy Planckaert, anterior a Eddy y padre de Jo, ciclista profesional hasta el 2003, anteayer casi si nos ponemos. Jo llegó a ganar esa perla bretona que es el Tro Bro Leon.

Y está el protagonista y pretexto de esta pequeña heráldica que hemos montado hoy, es Walter, buen corredor a caballo entre los setenta y ochenta, con un palmarés envidiable, Amstel, Harelbeke y Flandes son sus credenciales, y también una curiosidad: nunca acabó el Tour de Francia.

Walter es en la actualidad responsable del Sport Vlaanderen-Baloise, uno de esos equipos que vemos pegarse con los grandes buques del WT cada vez que vemos una clásica belga.

Volviendo al inicio, Walter ha tomado una cruzada en su equipo para que nadie lleve barba, no al menos esa suerte de alambres arraigados por la cara del ciclista que desde fuera y con el sudor que genera esta gente, parecen hasta molestos a la vista.

Walter lo ha dicho, quiere ciclistas elegantes, él tiene corredores, no pilotos de motocross o jugadores de rugby y no quiere ver a ciclistas con restos de comida durante la competición.

Es llamativa esta medida porque la barba no se estila mucho en el pelotón. Desde luego el más famoso es Simon Geschke, del que supimos aquella vez que Contador le dio maratile en una jornada de la Tirreno, el año antes de ganar una etapa del Tour escapado. También está Geoffrey Soupe, lanzador de Nacer Bouhanni a quien la barba sumada a su corpulencia, contribuye al miedo escénico de los rivales del controvertido velocista.

Ambos son el ejemplo, más sonoro. Peter Sagan a veces ha corrido con los pelos más largos de lo normal, pero por lo general no se estila la barba de más de tres días sin afeitar, algo que sin embargo supongo que no verán los directores por las cunetas, con esta moda de portar generosas barbas, más entre los ciclistas que puedan ir a ver carreras o circular por las ciudades.

Personalmente no lo veo reñido con la estética, no al menos en los cánones actuales, otra cosa será la comodidad.

Aquí hablamos hace unos años de ese ciclismo barbudo incluso, con la perspectiva de aquello iría a más poco a poco, pero como tantas otras veces erramos en el tiro.

Imágenes tomadas de Cofidis, Team Sunweb y Sport Vlaanderen

INFO

Tú #bici siempre controlada…

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