Teledeporte & Ciclismo: ¿Sólo triunfos españoles?

Ciclismo teledeporte JoanSeguidor

En el carrusel de «revivals» de Teledeporte puede haber joyas ajenas al ciclismo español

Sigue el serial de ciclismo, recortes y recuerdos que Teledeporte nos trae cada tarde, este domingo ha repescado aquella etapa entre Bayona y Pau que ganara Perico, escapado con Bernard Hinault.

La hora de retransmisión que nos han regalado de aquel Tour 1986 ha sido una delicia. 

Una delicia que habla de lo que fue aquella edición, memorable edición, del Tour.

Perico ganó, pero la clave de la jornada estaba sobre los corredores de La Vie Clare: bajo el pretexto de cargarse a Laurent Fignon, el mejor equipo del momento inició la guerra contra todo y contra todos, incluso contra ellos mismos.

Yo no sé si Perico se lo olió, pero estuvo ahí, pendiente de Hinault, cuando fue con todo y le acabó metiendo cuatro minutos largos a su «compañero» Lemond, a quien le había prometido un triunfo que no le iba a dejar fácil.

Aquel Tour fue propicio para el ciclismo español, a esas alturas ya habían ganado Sarrapio, el día que casi le matan en meta por ganar a Bagot, y Peio Ruiz Cabestany.

Quedaría la Eduardo Chozas en los Alpes, el día que Lemond le tomó el liderato a Hinault, ya estaba bien de tantas tonterías del francés.

Gracias a Teledeporte, por desempolvarnos estas joyas.

Pero si quieren hurgar realmente en la historia de este deporte, si quieren llegarnos al corazón que Teledeporte resucite otras perlas del ciclismo.

No sólo queremos ver las mejores jornadas de Miguel Indurain, cuyo recuerdo nos eriza el bello, ni las de Perico, con quien empezamos a querer este deporte, ni siquiera las de Contador, que tenemos por más recientes.

De aquel Tour, además de las machadas de Peio, Chozas y Sarrapio –escuchar a Mir cómo le sacó de aquella marea de hostilidad que le esperaba en meta es un regalo-, estuvo la etapa de Superbagneres y la inmolación de Hinault o la icónica jornada de Alpe d´Huez que acabó con una imagen que ilustra portadas de libros en medio mundo.

Y si escarban, si Teledeporte quiere darnos buen ciclismo que rasquen en el Tour del 89, el duelo eterno de Lemond y Fignon, que busquen en la Vuelta del 93, la etapa del Naranco, que nos lleven a las cabalgadas de Pantani en el Giro y Tour del 98, que sí, que iría como iría, pero fueron memorables.

Y si quieren entrar en lo reciente que no se olviden de la etapa del Agnello, Giro de 2016, cuando Nibali le dio la vuelta a una carrera que tuvo perdida.

La etapa que coronó a Aru en la Sierra Madrileña, la jornada de Forminagl, incluso la anterior de Aubisque en la Vuelta 2016 que se decidió entre Nairo y Froome…

Son ejemplos, son tesoros de ciclismo que seguro Teledeporte tiene en sus archivos, por que, muchos más no nos constan, pues el ciclismo ha sido algo que ha menguado, por desgracia, en los archivos del ente público.

Como muchas veces hemos dicho, el buen amante del ciclismo no sabe de banderas.

Que el Tour 2020 se haga no depende del Tour

Geraint Thomas featured

El Tour 2020 está en muchas más manos que el país y los organizadores

Sobre si habrá o no Tour de Francia en este horrible 2020, hay dos maneras de enfocar esto, negar la mayor, decir que nada cambia, que todo sigue el guión previsto, incluso cuando todo invita a pensar que no será así, y otra admitir que no será sencillo proseguir  con el plan.

Pasó esta misma semana con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Y cierto, que el Tour 2020 no se hiciera sería duro, fuerte incluso traumático, pero ello no significa que se acabe el mundo.

Hay más años, más temporadas, más meses,… y como el viernes comentábamos de la Volta, si no se hace, se hará el año que viene.

No puede ser que esto sea tan complicado, que es un trastorno es obvio, pero todo está en cuarentena y para arreglar esta situación cabrá una cosa: que todos arrimemos el hombro.

Es loable que el ASO, que el gobierno francés, defiendan que el Tour 2020 se va a hacer, sí o sí.

Que se den un plazo hasta el 15 de mayo, el COI se dio cuatro semanas para decidir una suspensión de los Juegos que tardó 24 horas en llegar.

Y ¿por qué llegó?

Por en esencia Tokio 2020 no estaba en manos del COI, como el Tour 2020 no está en manos de Francia y la organización.

Está también en manos de los ciclistas y de los equipos, que ya en su día dieron cerrojazo a Tirreno y Strade, que algunos dejaron París-Niza de lado

Todos los portabicicletas

Sabemos que no es lo mismo renunciar a las mentadas que al Tour de Francia, que Patrick Lefevere dice que esto es trágico si no se corre, lo mismo que el presidente de la UCI, pero es que hay cosas que sobrevuelan todo esto  que supera las finanzas del ciclismo.

Hace pocos días el padre de Thibaut Pinot dio positivo por coronavirus.

¿Con qué ánimo puede preparar y pensar en el Tour 2020 este ciclista?

¿Qué le dirá su padre sobre participar?

Steven Kruijswijk ya ha dicho que la preparación del 2020 es un laberinto, con este confinamiento generalizado, que sacar una semana de rodillo está bien, dos quizá ¿pero más?

Barguil y Alaphilippe no ven un Tour a puerta cerrada. 

Dijimos que estábamos ante la temporada más random de la historia ¿queremos más ejemplos?

El COI tuvo que renunciar a sus cuatro semanas de gracia y anunciar el aplazamiento de Tokio 2020 a Tokio 2021 en horas porque desde las federaciones nacionales dijeron que «nanai» que ellos no iba a Japón este año.

Incluso un evento que nada tiene que ver con el ciclismo y que visto ahora es simbólico de todo lo que está pasando, el Mobile de BCN, se anuló no por que las multinacionales americanas, entre otras, no quisieran venir, y sí por que sus trabajadores se negaban a ir a un sitio donde era posible infectarse.

Esto señoras y señores, escapa a toda lógica, a la decisión unilateral del anfitrión y de las ganas que quieran ponerle, esto va en dos direcciones y el Tour 2020 corre el mismo peligro que ha corrido todo hasta ahora, cumpliendo el mismo guión de todo lo visto hasta la fecha.

Incluso celebrándose a puerta cerrada…

Volta 100: «Si todos arrimamos el hombro, saldremos adelante»

Volta 100 JoanSeguidor

Que la Volta 100 no se esté corriendo estos días es algo muy relativo con el panorama que nos rodea

Hoy la Volta 100 tendría haber estado por Manresa, localidad histórica para el ciclismo catalán y la carrera, cuna del Masferrer muchos años y sede de multitud de eventos relacionados con el ciclismo durante el tiempo.

Hoy la Volta 100 habría consumido sus dos llegadas en alto, una contrarreloj y nos habría dado días de emoción que la emergencia nos ha robado.

Por eso, porque extrañamos la carrera que vimos pasar por casa, desde la mirada de un crío inquieto y abrumado por la caravana ciclista, quisimos darle un telefonazo a Rubén Peris, el alma mater de la carrera…

Rubén ¿qué tal todo?

«Bien, bien, encerrados, pero bien, es lo que nos toca estos días»

¿Cómo habías imaginado la Volta 100?

«La verdad es que la imaginé diferente a cómo ha sucedido, la verdad, pero si te soy sincero ahora mismo lo que me interesa es la salud»

Cierto

«Se está parando todo, no sólo la Volta, es un problema enorme. ¿La Volta 100? pues ya la haremos cuando podamos«

En todo caso, me gustaría volver al inicio y preguntarte cómo habías imaginado esta Volta…

«Pues especial, cómo no, habíamos puesto grandes ilusiones y ganas. Era la edición 100, y lo seguirá siendo, se haga cuando se haga. Nosotros cumplimos 100 años en 2011, pero ahora es la edición 100, sea este año o el próximo. Tendremos más tiempo para prepararla y la haremos con las ilusiones intactas»

Viendo el tiempo que está haciendo estos días, la nieve habría sido protagonista

«Sí, habríamos tenido problemas tanto en Port Ainé como en Vallter 2000. Te mentiría si no te dijera que no he mirado el tiempo durante la semana, pero sinceramente, le doy la importancia justa. No ha podido ser»

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Miro todo tipo de calendarios para lo que pudiera ser esta temporada y no veo la Volta

«Hay que ser realistas, es muy complicado que la carrera se haga en 2020. Cuando el calendario se normalice, que no sabemos cuándo será, se comenzará a encajar todo, pero es que es mucho lo que se está cancelando y no es lo mismo buscarle sitio a una clásica que a una vuelta de cinco o siete días como la Volta o la Itzulia. Giro a parte, veo perfecto que no se quieran perder los monumentos, pero nosotros somos conscientes de nuestra realidad»

¿Qué te parecen todos esos calendarios que leemos por doquier?

«Es loable que se hagan, pero son eventuales, nada oficial. Además hay que contar con los organizadores. ¿A mí me interesaría una Volta en octubre o noviembre? posiblemente no, ni a mí ni a mis patrocinadores. Y no es sólo la Volta, son muchas más. Luego está la televisión y la plataforma que esté interesada en retransmitir la carrera fuera de sus fechas»

¿Ha sido doloroso renunciar? ¿Está siendo doloroso destruir tantas cosas hechas estos meses?

«Claro que es doloroso, pero ojo, no estamos destruyendo, hemos decidido no continuar, que es diferente»

Pero entiendo que una carrera como la Volta mueve muchos compromisos, personas, dinero en definitiva ¿no será sencillo gestionar todo eso?

«No lo es. Nosotros dijimos el día 12 de marzo que aplazábamos la carrera, pero ya antes, en vista de los acontecimientos, fuimos ralentizando las cosas, para que el daño fuera el menor posible. Estos días trabajamos desde casa para ir poniendo cosas en su sitio, negociando cupos hoteleros ya reservados, por ejemplo. Habrá cosas que tendremos que pagar, obviamente. Espero que, en un mes, podamos reunirnos y ponerlo todo en común»

¿El daño a la organización ha sido grande?

«Ha sido un daño importante, pero tenemos el apoyo de las administraciones y no vamos a amedrentarnos. Somos una entidad muy basada en el voluntariado y tenemos margen. El daño en importante, pero en estas circunstancias todo es relativo y si todos arrimamos el hombro, saldremos adelante»  

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Rodillo a tope para ciclistas confinados

Bkool Smart Bike trasera JoanSeguidor

Rodando con la APP FULGAZ

 

Ayer empezamos a realizar salidas con el rodillo de Bkool, smart que nos dejó la casa para realizar entrenos y visitar etapas virtuales de la temporada 2020.
Después de ver que aplicación era las más adecuada, decimos ir probando las diferentes que existen en el mercado.
Fulgaz nos llamo la atención por los circuitos y por la calidad del video. Sesiones de rodillo diferentes, mostrando lugares conocidos al paso de nuestro perfil.

 

fulgaz joanseguidor

Sesión de 1hora, siguiendo las recomendaciones de que nos propuso Gobik, en realizar 2 o 3 entrenos diferentes, con intensidades diferentes para conseguir un resultado completo. el Rodillo bicicleta silencioso, nos ayudará en estos días de confinamiento a no molestar a nuestros vecinos.

Una hora de rodillo de bicicleta al 60 – 70 % de nuestra capacidad, siguiendo la salida que uno Fulgaz nos invitaba a visitar Mallorca y la carretera de Sa Calobra, una zona ya conocida por ciclistas.

El rodillo, notamos que no ofrece la misma realidad según la APP usada, así en tanto en las subidas como en las bajadas el Rodillo se comporta en este caso de forma similar, ofreciendo una resistencia mayor a la que marca la pendiente de la sesión.

Hemos rodados en el umbral de esfuerzo, con pedaleo constante, a pesar del cambio de perfil en la etapa.
No resulta muy satisfactoria, la experiencia con Fulgaz, aunque como hemos dicho, el rodillo si ha hecho su función, no volveria a usar esta app para las sesiones indor de bicicleta.

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Entrenar en casa con el Rodillo, El corvid-19 ha agotado los stocks de las tiendas online.

Hasta el equipo MOVISTAR en sus redes sociales de instagram de equipo ciclista ha publicado una foto con un rodillo más para realizar entrenos. Todos buscan que modelo más barato, el rodillo mejor de precio o la tienda que envia el rodillo más rápido.

rodillo bicicleta joanseguidor

 

 

El rodillo se ha convertido en el aliado de los ciclistas confinados

La tristísima realidad que nos ha impuesto esta crisis del coronavirus ha dejado en el dique seco a muchos de los lectores de este mal anillado cuaderno: ciclistas confinados que restan en casa a merced de las horas y el trabajo en el rodillo.

Lo cierto es que días así, donde la realidad te abruma y la incertidumbre de no saber cuándo la carrera volverá a ser nuestra, es importante contar con una cierta rutina que sin ser estricta sí que merece ciertas constantes.

El ciclista medio, el que trabaja, tiene familia y vida social, obsesionado con salir y salir, descuida muchas veces un trabajo de tonificación y flexibilidad de los músculos.

La cantidad de horas muertas que tenemos diariamente ofrece la posibilidad de trabajar espalda, cervicales, core y otros grupos importantes para que cada salida en bicicleta sea una experiencia memorable.

Grupos musculares bien trabajados evitarán mejor las lesiones.

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A ese trabajo muscular, se le une el rodillo, un compañero, nos consta, que está en la vida de muchos ciclistas confinados.

Si se tienen un par de ratos al día, se pueden combinar sesiones que mejoren el cardio.

Son dos sesiones diarias de una hora, no es necesario más.

En una podemos trabajar la cadencia, unas 95 revoluciones por minuto, instante para mirarnos en el espejo y ver qué mejorar, que corregir de la postura.

En otra podemos trabajar los umbrales, tres ciclos de quince minutos por encima de las 160 pulsaciones.

En la tercera sesión de fuerza, series de diez minutos con buen desarrollo, que duela.

Todo eso, tenedlo presente en un entorno bien ventilado, pues en el rodillo no ocurre como en la ruta, no hay aire que regule la temperatura del cuerpo del ciclista en casa.

Es obvio que hay profesionales que pasan burradas de entrenos sobre el rodillo, pero nosotros somos aficionados, no estamos a ese nivel, ni debemos estarlo, si no queremos hacernos daño: una severa deshidratación.

Por eso beber, cada poco, hasta un litro de líquido por hora.

Con esto y voluntad podremos sacar cosas buenas de una situación tan irreal como la presente.

A rodar…

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Perico, Orbea y la niebla de Luz Ardiden

Perico Luz Ardiden JoanSeguidor

Curiosamente, aquella tarde, la niebla de Luz Ardiden alumbró el camino de Perico

La historia de hoy ocurre entre dos nieblas, la del recuerdo carcomido por 35 años y la de Luz Ardiden envolviendo la hazaña de Perico.

Hasta la década de los ochenta, muchos vericuetos habían llevado a la fábrica de Orbea hasta una situación límite.

La floja gestión de la tercera generación de la familia, con el que fuera alcalde de Eibar al frente, Esteban Orbea, dejó la empresa, entonces sociedad anónima, al pie de los caballos a finales de los sesenta.

Luego, a partir de 1969, la empresa encontró acomodo entre sus propios trabajadores, quienes un día tomaron la decisión de hacerse con el mando de nave en medio de una tormenta perfecta: una competencia muy fuerte como la de BH, una percepción de marca pesada y anticuada, una cruda crisis económica, una plantilla con elevada media de edad, una tesorería maltrecha,…

Pero de aquel atolladero se salió sentando las bases de una época más floreciente cuando el mundo entró en los ochenta.

Hubo alguien, Peli Egaña al frente, que un día pensó que a Orbea le vendría bien un equipo ciclista para acabar de redondear su presencia en el mercado.

Se decidió retomar la historia de los “antiguos Orbea”, como le gusta decir a Txomin Perurena. Los Cañardo, los Montero, los Berrendero,… tenían ahora herencia, cincuenta años después de sus malandanzas.

Y se pusieron a ello, un puñado de entusiastas ciclistas, con dos símbolos por bandera llamados Peio Ruiz Cabestany y Jokin Mujika, un tipo cuya humildad abruma.

Con ellos en vanguardia se sacó un equipo pro en 1984 que tuvo continuidad al año siguiente con uno de esos fichajes que tuercen la historia de una marca, de una empresa y por ende de cientos de familias.

Pedro Delgado recaló en Orbea en 1985, con el copatrocinio de Gin MG en la Vuelta  y Seat en el Tour.

Julio Delgado le dijo a su hijo, en el momento de saber del interés de la firma vasca, que “muchas bicis habrán de vender estos para poder pagar tu sueldo”.

Pero pudieron y Perico apostó por Orbea, equipo en el que estuvo un año, pero qué año.

El año que cambió la suerte de la cooperativa.

Hace cinco años por estas fechas se conmemoró en Navacerrada un acto que recordaba las tres décadas del triunfo del segoviano en la Vuelta a España, aquella que sin obedecer a otro objetivo que ganar la etapa, acabó llevándose tras galopar con Pepe Recio en medio de la niebla física e informativa, porque las referencias que manejó el líder, Robert Millar, aún hoy siguen siendo más misteriosas que las brumas de Navacerrada.

Al poco tiempo, Perico ganó en Luz Ardiden la etapa reina de los Pirineos, también en medio de la niebla, entre cortinas de confusión y emociones cruzadas pues nadie sabía cuán cerca venía el «Jardinerito» Lucho Herrera. Fue otro día memorable, como si la pizarra del hotel se encajar en los muchos kilómetros que van desde el Aspin a Luz Ardiden, pasando por el Tourmalet.

Una victoria de equipo, con Pepe del Ramo, el hoy mentor de Catlike, Peio y Perico encadenados a la memoria del momento.

Un triunfo con tantas interpretaciones como actores intervinieron.

Al año siguiente Perico no siguió en Orbea, pero el segoviano había torcido la historia, la había enderezado.

Tras años de incertidumbre financiera, con la familia en su últimos momentos de gestión y los complicados arranques de la cooperativa, la firma de origen eibarrés habían encontrado el camino para ser lo que es hoy.

Ciclistas profesionales «pateados» por aficionados en el rodillo

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George Bennett es uno de esos ciclistas profesionales «retratados» por unos aficionados en el rodillo

En la intrahistoria de estos días, la intrahistoria ciclista, el relato surge desde los rodillos, desde las conexiones con ciclistas desperdigados por medio mundo, ciclistas profesionales y amateurs compartiendo ruta.

Y en ese sueño para muchos aficionados, poder medirse a los pros, leemos la historia de George Bennett, el curioso ciclista neozelandés del Jumbo Visma.

Dice Bennett que aún no se ha podido meter en un top ten de los tramos de Zwift que ha probado. 

Este año lo cierto es que ha competido poquísimo, sólo en el Tour Down Under y su campeonato nacional.

De eso hace más de dos meses.

Estos días hace rodillo en su casa de Andorra y le han pintado la cara: «Me han pateado» dice gráficamente.

Aquí la gente no está para bromas, a pesar que en España, por ejemplo, la Quebrantahuesos se ha aplazado, la gente va fina y se está tomando muy en serio los diferentes planes de entrenamiento que circulan para los ciclistas confinados.

Gobik te explica cómo entrenar estos días 

Mientras sigan en casa, mientras se queden quietos sin cruzar el umbral de la puerta, ya nos parece bien que afinen y en el camino se lleven por delante los pros que se les cruce.

Y el cachondeo que sostiene Bennett ayuda a llevar estos días.

George Bennett es uno de esos ciclistas que tienen sello, un tipo con una clase indiscutible, que tiene alguna buena actuación pero que se erige como parte importante del core de trabajadores de primer nivel que hay en el Jumbo Visma.

Con tres líderes marcados, Bennett iba a tener buen trabajo este año.

El pasado acompañó a Roglic para ganar la Vuelta a España.

Aquí nos gustó mucho el gesto que tuvo con aquel crío en Andorra, dándole un bidón en plena marcha, nos llamó la atención su descripción del dolor que sentía sobre la bicicleta… ya que la actividad pasó a mejor vida hace dos semanas, al menos este hilos siempre nos queda a los ciclistas aficionados.

El Tour de Francia 2020 como síntoma de normalidad

Julian Alaphilippe Tour etapas JoanSeguidor

Para los franceses el signo de victoria sobre el coronavirus sería la celebración del Tour de Francia 2020

La mancha de aceite se hace más grande: El Tour de Francia 2020, en entredicho

El lenguaje de guerra y postguerra que nos está dejando esta desgracia del coronavirus tiene extensión también en los actos y hechos concretos. 

Se habla de un Tour de Francia a puerta cerrada, como la París-Niza, la más fantasmagórica que recordamos.

Y es curiosa la unidad que muestra Francia, desde gobierno a corredores para defender la posibilidad de un Tour de Francia, cueste lo que cueste.

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Romain Bardet, corredor que fue crítico con la París-Niza, no vería mal un Tour, incluso a puerta cerrada.

Para Bardet que no se celebren los Juegos Olímpicos, a finales de julio, no sería de recibo, que se corriera el Tour sería posible.

Que el Tour de Francia se celebrara significaría que las cosas van bien, que la situación estaría superada viene a decir el corredor, que ni siquiera se plantea dudas en torno al surrealista escenario que sería un Tour sin público ni caravana..

Recuperar el Tour de Francia como síntoma de la reconstrucción nacional, así interpretamos las palabras de Bardet. 

Palabras que se complementan con lo que dice la ministra francesa de juventud y deportes que dice que sólo hay una opción, la de celebrar el Tour.

Esa misma firmeza tenía el COI no hace tanto y mirad cómo ha acabado todo.

Cuenta la ministra que como «no hay tickets a la venta, el modelo de un Tour sin público, viéndose en la televisión, sería una salida«.

Está claro que queda mucho, pero con una crisis que mengua y se alarga con el paso de las horas, plantear otro escenario para el Tour, otra fecha, ahora que no hay Juegos Olímpicos, no sería desdeñable.

Y no sólo es el Tour quien se la juega, es el ciclismo, soportado por marcas cuya facturación será cero en los próximos meses.

La bola es grande y la muestra es el lema que nos sale de todo esto: «Salvar el Tour para que la normalidad se instale de vuelta en nuestras vidas«.

Una edición tan simbólica como la de 1947, ganada por «cabeza de cuero» Jean Robic, tras el agujero de la Segunda Guerra Mundial.

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Miguel Indurain y las clásicas: ¿Un amor imposible?

Indurain clásicas JoanSeguidor

Las clásicas se le podrían haber dado muy bien a Miguel Indurain

Puestos a realizar castillos de arena, en estos días en los que tenemos más tiempo y nos llenan la sobremesa larga con las gestas de Miguel Indurain, nos preguntamos por lo que habría sido del astro navarro si hubiera abierto el tiro también a las clásicas.

Y lo hacemos por lo que leemos en la última newsletter de Cuadernos del Ventoux

Pasó en Lieja. Una tarde de julio de 1995 Miguel Indurain sorprendió al mundo. No lo hizo en las montañas alpinas ni en las romas planicies francesas, sino en el paisaje ondulante de las Ardenas. Durante la séptima etapa de aquel Tour, hoy programada por Teledeporte (17:10), Indurain esbozó lo que pudo haber sido y jamás fue.

  • Un clasicómano. Indurain aprovechó aquel perfil quebrado para arrebatar 50″ a sus rivales en una escaramuza inédita. Es un hito de la memoria popular española porque se mostró al mundo como nunca antes: agresivo, punzante e imprevisible.
     
  • ¿Podría haber conquistado las carreras de un día? Más pistas: acumuló resultados en San Sebastián (1º), Lieja (4º) y Flecha Valona (4º, 7º) durante los años previos a su primer Tour (1989-1991). Tenía resistencia y cierta punta de velocidad.
     
  • La prueba del algodón, los Mundiales. Indurain siempre los compitió al máximo. Cosechó tres medallas cuando ya estaba centrado en GV. En una línea temporal paralela, quizá, quién sabe, hubiera engalanado un palmarés de por sí alucinante.

Con lo que nos comenta Andrés, lo cierto es que tenemos un certero cuadro del perfil de Miguel Indurain para las clásicas en concreto y las carreras de un día en general.

El navarro tenía en Lieja su carrera más adecuada, de hecho firmó un cuarto puesto en 1991.

Ese día Miguel Indurain se metió en un corte que provocó Claude Criquielion muy lejos de la meta, y en el que, como era costumbre por aquellas fechas, se impuso Moreno Argentin.

Nunca volvió Miguel Indurain a volar igual en un monumento

Descartados los del adoquín, tenían peligro e inadversión para Miguel y los suyos, a partes iguales, carreras como Amstel o Lieja podrían haber sido parte de su objetivo.

A su favor tenía:

  1. un físico tremendo para esos recorridos
  2. técnica y manejo de la bicicleta sublimes, como hemos visto mil veces en los momentos que se ponía serio
  3. estratega total, con visión de carrera y economía de esfuerzos sin igual
  4. buena punta de velocidad, mejor de la que muchas veces exhibió… aquel mundial en el que ganó al sprint a Ludwig y Museeuw

En contra, tuvo esa planificación para el Tour que se rebeló imbatible durante cinco años y que la primavera le sentaba como un tiro.

En comparación con otros grandes, a Indurain se le extrañan clásicas en el palmarés, pero todo, los tiempos, los rivales, las exigencias, nada tuvo que ver con el pasado.

Cada época fue diferente.