2020 ¿Un año perdido para Alejandro Valverde?

Alejandro Valverde JoanSeguidor

Al igual que hace 10 años, los años acabados en cero son sinónimo de incertidumbre para Valverde

El incombustible Alejandro Valverde parece que va a tener que aplazar un año, al menos, su fecha de retirada.

Una decisión que quizá no le quepa sólo a él, pero que a la vista del cariz que toma el año, va por ese derrotero.

El año 2020, surja lo que surja a final de campaña, parece que va a ser un año perdido para el ciclismo, para los ciclistas y eso arrastra la decisión de todo para  Alejandro Valverde un año más allá.

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El año ciclista, como en todas las vertientes, se ha envenenado para todos, pero la influencia sobre unos u otros no será la misma. 

Alejandro Valverde tenía bien marcada la hoja de ruta con los Juegos Olímpicos en lo alto.

Estos han pasado al año que viene, lo que implica alargar todo, otro otoño, otro invierno, otro año…

Un otoño que además no será normal, porque para el murciano le vienen tres meses a full, de agosto a noviembre con Tour y Vuelta más otras citas por medio.

Una caña en la que el poder de recuperación va a ser la clave.

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Y no sólo eso, ¿dónde se harán finalmente los mundiales? por que la cita suiza se diluye al tiempo que los países árabes ganan peso, un peso que va en contra de los intereses de Alejandro Valverde.

Todo aderezado con la incertidumbre total del momento, porque decir que se va a correr seguro todo lo que se ha programado es de un optimismo que roza la ingenuidad.

Valverde, también multado como Gilbert por salir en bici, puede alargar esto sí, pero no eternamente, si 2020 fuera un año perdido, al final, no computaría en desgaste físico, pero cabrá que ver lo mental como se resuelve, porque según se está poniendo la campaña, quien maneje mejor los tiempos de coco puede ser el que se lleve el gato al agua.

Diez años después, entonces le vino la sanción que le tuvo fuera de la competición la mitad de 2010 y 2011 entero, a Valverde le toca gestionar de nuevo la incertidumbre.

Hoy a diferencia hace una década, convive con la sensación de que no le queda nada por demostrar, pero esa esquirla de necesidad por la competición siempre vuelve puntual a su cita…

Valverde nunca tuvo el Tour a tiro

Valverde Nairo Tour JoanSeguidor

Incluso sin el Tour, el legado de Valverde habría sido enorme

Jornada festiva en casa de los Valverde, una jornada que tiene la guinda en la reposición de su primera victoria en el Tour de Francia, aquella tarde de julio, año 2005, en Courchevel.

Una tarde icónica, de aquel grupo, en el que resistían Mancebo, con es estilo peculiar, Rasmussen, a topos, y el capo que no figura en los anales oficiales, Lance Armstrong, surgió un imberbe Alejandro Valverde para aguantar al americano y remacharlo en meta.

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La exigencia de aquella aceleración de Armstrong se refleja en el rostro descompuesto de Valverde, ganador de una etapa que selló su camino sempiterno y recurrente con el Tour de Francia.

Aquella tarde la parroquia se reafirmó: Valverde podía ganar el Tour,.

Abandonaría a los pocos días, como al año siguiente, pero el Tour, siempre el Tour seguía estando en su agenda.

Recuerdo una conversación, otoño de 2007, con el propio Alejandro Valverde, siempre fiel a la llamada de los Zamora en el Criterium de Hospitalet, donde le inquirimos por el Tour, sus posibilidades y porqué no centrar el tiro en clásicas.

Y nos fue sincero, quería, deseaba el Tour pues es lo más y además legítimo.

No le veíamos para ganarlo, en esas fechas emergía también Alberto Contador, que lo tenía todo para dominarlo, gran croner, escalador top, capacidad de resistencia…

Valverde era chispa, sprint, aceleración infernal… pero tres semanas y en Francia se le hacían bola. 

Era la realidad, lo veíamos con nitidez.

Alejandro Valverde ha cuajado grandes prestaciones en las tres semanas de la Vuelta a España, incluso cuando la ganó no lo hizo holgado, sufrió lo que no está en los escritos, nunca le vimos la solvencia en las tres semanas que sí mostraba Contador.

El marcador en ese capítulo es inapelable, siete grandes de uno por una del otro.

Comparaciones al margen, el Valverde de 2007 nos confesaba que él ya había ganado la Lieja, la Flecha, que había demostrado que esas carreras las podía domar y que quería Tour, Tour y Tour.

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Muchos años después, seguimos pensando que el Tour nunca estuvo en el radar de Valverde.

Francia ha sido demasiado para un talento que por otro lado consideramos único y legendario, hoy que cumple 40 abriles.

En el camino queda el podio de 2015, una obsesión que Movistar le consistió incluso sacrificando que Nairo le apretara más a Froome.

Pero también ediciones en las que, con rivales y condicionantes muy a su favor, no le fueron proclives.

El Tour de un año antes, el que gana Nibali, con ciclistas manifiestamente inferiores en el 99% de los cruces, como Pinot y Péraud sacándole del podio.

Pero no nos confundamos, por que una carrera con 19 temporadas pro, de ellas descontar una y media por sanción, más la mitad de 2017 por la caída junto a la presente que no sabremos cómo acabará, le ha dado para sembrar un palmarés único e irrepetible.

Incluso sin ser campeón del mundo Alejandro Valverde ya era una leyenda, cuanto sí más siéndolo.

Él prefirió jugar al Tour, fue su elección, pero mirando atrás vemos que Valverde nunca necesitó el Tour para ser el gigante que ha sido y es.

¿Por qué no recuperar el mundial de Florencia?

Mundial Florencia 2013 JoanSeguidor

Aquel Mundial de Florencia sigue estando muy presente

¿Quién no se acuerda del Mundial de Florencia?

Estos días que Teledeporte nos tiene enganchados a sobremesas de ciclismo retro y todos hacen sus sugerencias.

El otro día por clamor popular nos trajeron la Roubaix del 96, escrutando terreno en el que no necesariamente un ciclista español ganara.

El primer mundial de Freire fue una pieza enorme, primero por recordar que aquel chavalillo de 23 años se plantó en Verona con sus santos huevos a plantar cara y ganar a VDB, Ullrich, Casagrande y cia en un manual eterno de competir.

Hoy nos traen la Lieja 2015, una de tantas carreras en las que un ciclista «mágico» llamado Alejandro Valverde sacaba y remataba el córner.

Sin embargo, sería higiénico nos trajeran el mejor mundial del siglo, el mundial de Florencia, año 2013, donde seguimos pensando que Alejandro Valverde falló clamorosamente ante su compañero de selección, Purito, y una afición que ya hacía las cuentas de un oro-plata que acabó en plata-bronce.

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Nos permitimos recuperar un tramo del libro «Estilo Purito» que escribimos hace dos años con la efímera complicidad del protagonista, en el mismo narramos la última vuelta del Mundial de Florencia…

Última vuelta. 255,7 kilómetros. Tras las vallas se tañe con fuerza la campana. Era el penúltimo arco. El corazón a mil, el cansancio superlativo.

Medio mundo mirándote, en escorzo, sobre el sofá, en la meta, en la terraza, sufriendo cada uno de los látigos, viendo cortes donde no los hay, curvas donde se toman rectas, bajadas traicioneras, rivales que tientan.

La ultima vuelta del mundial es posiblemente el mejor ciclista del año, al menos el más intenso, cualquier cosa, cualquier opción queda arruinada por un mal paso, o un golpe certero del rival. Porque no hay enmienda ni solución si la ventaja que se toma se percibe insalvable, porque te pesa todo, el tronco, las piernas, los brazos, la mente, el alma.

Un grupo grande atraviesa la línea de meta, un grupo que no tarda en desgajarse ante el empuje de Michele Scarponi que lleva a Vincenzo Nibali en su rueda, como a Purito, Rigoberto Uran, Rui Costa, Alejandro Valverde. Son los más fuertes de entre los fuertes.

En la primera de las subidas, Nibali ataca, se ha caído, ha remontado y está en punta. Su culotté está roto por encima de su rodilla izquierda. Resquicios del tortazo que no pudo frenarle.

Purito le marca. Rui Costa viene por detrás, con Uran y Valverde. El grupo de cabeza se perfila. Antes de la cima de Fiesole, Purito acelera, Nibali se le solapa entre el humo de as abundantes bengalas que colorean la escena. Son cinco segundos en la cima , escasa renta. Insuficiente incluso colaborando.

La carrera va loca, desenfrenada, lanzada. No se mide el riesgo y los descensos son mortales. En uno de ellos, Rigo Uran da un mal paso en la bajada, su rueda delantera se encaja en un desagüe de la carretera, da una vuelta de campana a mil por hora. Se levanta mareado, se apoya en el terraplén contiguo. Se lamenta. El colombiano esta fuera a nueve de meta.

Nervios a flor de piel, sentimientos encontrados, dolor entremezclado por la emoción de un arcoíris en el horizonte. El tren del mundial sólo pasa una vez, y a veces hasta ninguna.

La bajada se acaba y Purito va con ligera ventaja. Nibali tira ahora de Valverde y Rui Costa, acomodado en una perenne discreción.

“Purito is going for gold” cantan los narradores

Pero Nibali no quiere darle cuerda. La siguiente subida es menos larga, pero más dura. Entre el descenso que arruinó la carrera de Uran y la misma, hay un llano en el que Nibali pide ayuda. Valverde se borra, Rui Costa pasa lo justo para cumplir el expediente.

Son once segundos.

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Purito va ligero, balancea su cuerpo en la cuesta al ritmo de la

A cinco de meta Nibali no vacila, da un empujón decisivo para cazar a Purito. Valverde se solapa, Rui Costa sufre. Agonía pura. Cinco kilómetros para meta.

Pero Nibali no desiste, quiere que esos cuatro o cinco segundos que mantiene Purito desaparezcan y lo logra. Purito es cazado por los perseguidores.

Todos miran entonces a Valverde. Es el más rápido del cuarteto de cabeza. Purito se pone a cola del grupo, respira y vuelve a progresar.

Situado delante, Valverde le toma la rueda. Son tres para meta. En una curva de izquierda, donde acaba la bajada, Purito vuelve a atacar, Valverde hace el corte, Nibali debe reaccionar. Otro sobreesfuerzo.

Esta vez sí, la meta se ve al fondo y Purito lleva ventaja. Curveo anterior a los dos de meta y Purito se va, poco a poco, imperceptible.

Nibali está entregado, cocido, rodo. El trío lleva la amenaza por detrás, en un puente por encima de la vía, Valverde no se percata que, sigiloso, Rui Costa pasa adelante y hace corte. Dos giros a la izquierda y otro a la derecha y el caballo se había ido.

Rui Costa, el mismo que venía de ganar dos etapas en el Tour, el mismo que decidió volar de Movistar porque no quería deberse a terceros, le había robado la cartera a su entonces compañero murciano.

Valverde quieto tras la rueda de Nibali no se percata de que el italiano ya no está para tirar

Por delante Rui Costa se deja el alma para coger a Purito y lo hace. El catalán no da crédito a lo que ve. Se gira, le habla “¿qué coño haces aquí?”. Luego mira para atrás, sabe que está perdido, el luso es más rápido y se impone en el sprint, un sprint ajustado, auténticamente de ciclistas crujidos por siete horas de esfuerzo.

Podríamos decir que fue un sprint de peseta, ya no había ás metros para contemporizar ni esperar a Valverde. Rui lo lazó y Rui cruzó primero, y eso que Purito, rápido en estas situaciones, le tomó bien la rueda.

El cielo se desplomó sobre su cabeza en ese mismo momento.

The 2013 Road Cycling World Championships are over. Have you been following the UCI World races? Here are the results: http://ow.ly/puREv[Photo Credits: UCI Road World Championships Toscana2013]

Publicada por Visit Tuscany en Martes, 8 de octubre de 2013

Quince segundos después de cruzar Rui y Purito, Valverde gana el sprint a Nibali por el bronce. Valverde cruza la meta y se desata la tormenta, y no meteorológica, son las nubes de la decepción supina sobre la delegación española.

Micros, grabadoras, cuadernos, anotaciones. Nadie da crédito a lo ocurrido

En los planes de Mínguez figuraba bajarse del coche en la última vuelta para ver la carrera desde fuera, con perspectiva y en tiempo real. Verlo desde la televisión y llamar por teléfono a Pascual Monparler, al volante del coche de la selección, para dar instrucciones. Sin embargo la estampa de los mecánicos calados hizo desistir al técnico que siguió en el coche hasta el final.

“No quise abandonar el barco hasta el final”.

No es sencillo seguir un mundial desde el coche, porque a la tormenta terrible que caía en el momento, los cortes de la transmisión en radio vuelta eran constantes y no había señal televisiva.

El coche, en aquella vuelta final era un hervidero de nervios y desconocimiento real de lo que pasaba. Llamadas telefónicas, felicitaciones por la victoria, informaciones sobre la suerte de Purito con Rui Costa,…

Nada era cierto, nada real hasta que pasado un rato se supo que había pasado aunque no cómo había sucedido. “La gente que confunde con llamadas de teléfono, que si gana Purito, que si Valverde… pero con la serenidad que dan los años dejas de lado todo y te centras en lo que oficial”.

Y lo oficial era que España tenía plata y bronce cuando minutos antes del final muchos dieron por hecho el oro y la plata.

Mientras Rui Costa, Purito, Valverde y Nibali entraban en el box, Javier Mínguez y el coche de la selección era desviado. Mientras se preparaban la ceremonia del podio, los ciclistas se aseaban y los fotógrafos se agolpaban, Mínguez se bajaba del coche dirección al bus de la selección.

Lo único seguro, se había logrado la plata y el bronce. La tormenta no era sólo de lluvia. Micros caían como chuzos sobre el seleccionador que solicita calma. No ha visto la carrera, no ha hablado con los protagonistas. Nada aún.

Imagen: La Voz de Galicia

Vuelta 2012: Valverde pudo haber ganado en Fuente Dé

Vuelta 2012 Valverde Vuelta 2012 Valverde JoanSeguidor

Visto ahora Valverde pudo tener la Vuelta 2012 en su palmarés

Permitidnos viajar un momento en el tiempo, divagar sobre lo que pudo ser y no fue, hoy nos vamos ocho años atrás, a la Vuelta 2012, a aquella etapa de Fuente Dé, que encumbró a Contador, pero que podría haberlo hecho con Alejandro Valverde.

Y además perfectamente.

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Hablar con Purito de aquella jornada, él era el líder y a juicio de muchos casi ganador, es tomar conciencia de la carrera que planteó Alberto Contador ese día por Cantabria.

No atacó una, ni dos, ni tres veces, fue constante, siempre delante, siempre tentando.

A diferencia de días atrás, con Cuitu Negru, Ancares, Ézaro y otros muros, no cabía la posibilidad de esperar al final.

Ahora se imponía un ataque de largo radio.

Cuando le televisión contactó con la carrera, totalmente rota ya -el otro día Teledeporte dio en un revival-  Contador iba con menos de un minuto sobre un grupo en el que Alberto Losada se dejaba la vida por mantener el liderato de Purito.

Fue imposible, por delante Sergio Paulinho era una maza sobre la moral los perseguidores, Paulinho con relevos de Contador en persona.

Aquel día pasaron cosas muy extrañas.

El Katusha hizo aguas, Menchov no concurrió, Dani Moreno, uno de los fijos de Purito, tampoco.

Contador tomó metros en Collada de la Hoz y Purito aburrido, se los dio.

Pero ¿y si hubiera entrado Valverde con Contador?

Esa es la pregunta que entonces nos hicimos y el otro día, en el refresco de Teledeporte, tuvimos nítida.

Entre las cosas raras que pasaron, estuvo también la estrategia de Movistar, como ves lo de los azule viene de lejos.

Una vez hecho el corte, Contador arrastró en ese grupo a Beñat Intxausti y Nairo Quintana hasta que les .

¿Qué hacían dos Movistar delante?

¿Acaso el ataque de Contador iba sólo contra Purito?

Por que esta claro que Alejandro Valverde también perdía, no tanto como Purito, pero perdía.

A 19 de meta, Valverde iba en cola del grupo del líder, mientras Contador abría brecha, cinco kilómetros después, Purito en persona ya tiraba del grupo, a la desesperada, vaciándose para nada.

Un kilómetro más tarde Alejandro Valverde, de verde, valga la redundancia, se iba solo a por Contador.

Purito bajaba los brazos.

Y empieza la cuenta atrás, Nairo y Beñat esperan a Valverde, éste emprende la caza y recorta a marchas forzadas: Contador está tostado, va al límite.

Al madrileño le caen los segundos como losas, Valverde está fuerte, muy fuerte, es el más fuerte de los tres.

Se ve en la carretera, Purito derrotado, Contador fundido.

No le caza, por que, visto ahora, e incluso justo después de aquella memorable etapa, pensamos que reaccionó tarde y que Movistar no aprovechó sus peones, quizá para no ayudar a Purito.

Pero en esa omisión, Valverde también perdió, incluso después de Valdezcaray, dos semanas antes, cuando una caída y el abanico le dejaron con un minuto de merma.

A los pocos días Contador no pudo seguir ni a Valverde ni a Purito en la Bola del Mundo.

Físicamente, el madrileño no era el mejor de esa Vuelta, pero mentalmente les ganó por KO técnico.

Y sí, todos pensamos que aquellos días Purito perdió su grande, la misma que tuvo a tocar meses antes en Italia y el Giro, pero somos de la opinión que aquella Vuelta pudo haber sido de Valverde si hubiera mostrado una pizca de la ambición infinita que Contador puso sobre la mesa aquellas jornadas de calor y ciclismo achicharrantes.

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Alejandro Valverde: antes se retira que dejar de ganar

Alejandro Valverde JoanSeguidor

Cuando se produzca la retirada de Alejandro Valverde seguirá ganando

 

Interesante entrevista a Alejandro Valverde, que ya no esconde el tema de la retirada, en el diario As de la que extraemos varios párrafos, aunque no respetando el orden.

«Seguro. Ese y no más. Quiero cumplir dos temporadas al más alto nivel y marcharme. Entrar en el organigrama del Movistar tras colgar la bici también me ilusiona muchísimo. Deseo aportar a esta familia desde cualquier posición»

2021, final de año, será la fecha que Alejandro Valverde pondrá final a su carrera y se vea en la tesitura de ciudadano normal, entre sus hijos, la mujer y su gente.

Cualquiera que pronosticara a aquel chavalillo de Kelme que estaría veinte años en la elite del ciclismo mundial -con el año y medio de sanción por medio- habría sido tomado por loco.

A Alejandro Valverde siempre le saldrán detractores, que si su sanción y culpa nunca admitida, que si su forma de correr, lo que queráis, pero este pacto con el diablo es un milagro de la naturaleza, y negarle eso es negar la realidad.

Como hacerlo con Oscar Sevilla.

«Bufff -el no ganar-, eso resultará muy duro. Aunque es ley de vida y normal que te supere gente de 35 o 25, cuesta aceptarlo y adaptarse a que te batan en competiciones en las que sueles desempeñarte bien por tus condiciones. Pero qué le vamos a hacer…»

La Epic Gran Canaria regala ciclismo, sol y luz en febrero 

Casi pondríamos la mano en el fuego que Alejandro Valverde dejará el ciclismo antes que éste le deje a él.

El que le ganen chavalillos como Pogacar en Cullera siempre ha sucedido, a veces más, otras menos, es lo que tiene estar siempre disputándolo todo.

Pero que Valverde colgará la bicicleta con opciones de ganar casi todo lo que se proponga creo que será lo que ocurra.

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«Movistar tenía que realizar cambios después de un par de años en los que logramos buenos resultados, aunque a veces no funcionamos todo lo bien que deseábamos. Se incorporan 14 corredores, nos traen innovaciones en el material, Patxi Vila llega al staff técnico… Cuando se llevan a cabo transiciones así debes asumirlo con naturalidad y buena predisposición»

Es curiosa esta forma de autocrítica en Movistar: hacemos cambios después de dos años buenos pero en los que no funcionamos bien.

Si Eusebio Unzúe estuviera junto a él, en el momento de esas declaraciones, estaría orgulloso de la obra de arte que ha hecho.

«Los cojones de Nairo, su fortaleza mental»

Dice que el compi que más le ha impresionado ha sido Nairo, por eso que tan bien explica.

Curioso guiño al colombiano, que tiene valor extra ahora que no lo tiene cerca.

Palabra de Valverde.

Imagen: FB Volta a la Comunitat Valenciana

 

El Gran Fondo New York y el veto a Alejandro Valverde

Alejandro Valverde arcoiris JoanSeguidor

En el Gran Fondo New York no quieren la imagen de Valverde por considerarle un dopado

En el ciclismo, el dopaje se ha convertido en un valor en sí mismo, como aquellas empresas que hacen gala de sostenibilidad en el contexto de cambio climático.

Para ser precisos, deberíamos hablar de antidopaje, mejor que de lo otro.

El organizador, equipo, ciclista que abandere ese emblema corre el riesgo de perpetuarse en los medios, en la mente del aficionado.

En un contexto de igualdad absoluta, la decisión de un patrocinador puede estar en un gesto.

Así están las cosas.

 

Leemos que el Gran Fondo New York ha perdido un patrocinio por que éste quería utilizar la imagen de Alejandro Valverde en la imagen de promo.

Así se despacha el organizador…

 

No quiere patrocinios que utilicen Valverde en su imagen, pero añade que gastándose 15.000 dólares en antidopaje -prueba de ocio, ojo, atención, no sería coherente.

Que no quiere vincular su imagen a pros que hayan sido vinculados con el dopaje.

«Cada corredor de nuestra carrera es la estrella» dice.

Que tenga por seguro que muchos se lo toman al pie de la letra.

Avisa: quien venga con un dopado o vinculado con dopaje como imagen, que se abstenga de colaborar con nuestra organización.

Que colgó a una marca de relojes por tener dopados en su marketing.

Acusa a equipos profesionales de estar detrás de mensajes amenazantes en las redes.

En pocas palabras, que esta gente destroza nuestro bello deporte y perjudica todo aquel que quiere participar limpio.

Toda la razón.

Y concluye con un deseo…

Toma ya, toma ya.

SQR – GORE

 

La retahíla de comentarios que le sigue, no los hemos leído todos, aplauden en gran medida la decisión del organizador.

Incluso un usuario habla de «vergüenza de país» retratándose como español. 

En fin, que la jugada ha sido redonda para el organizador, aunque por lo que veo su evento poca publicidad necesita.

Ante todo esto subyace la pregunta: ¿Se pueden admitir patrocinadores con ciclistas o triatletas vinculados al dopaje?

Eso es tan relativo como la vida misma.

En el Gran Fondo New York se pueden poner exquisitos con Valverde por que posiblemente se lo puedan permitir. 

Ese mensaje de integridad se realiza desde una de esas organizaciones que qué queréis que os digamos, se vende como una cosa, y luego la gente se lo toma como otra.

En el último Gran Fondo New York pitaron dos corredores, de eso hace algo más de medio año.

Cualquiera que se acerque a este tipo de pruebas, repletas de aprendices de pros que juegan como si lo fueran a tiempo completo, a veces tiene que echar la mano a la nariz.

El Gran Fondo New York puede vetar la imagen de Alejandro Valverde, como organización privada les asiste todo el derecho, pero que no pierdan de vista el tinglado que montan.

Y ya que surge el tema: no nos corresponde decir a nosotros si Alejandro Valverde es o no un dopado, él pasó por una suspensión, nunca admitió culpa y siguió con su carrera deportiva, de hecho sigue con ella en el umbral de los se realiza de los cuarenta.

Es lo que hay.

Los top cinco de la década ciclista

Mundial Innsbruck - Peter Sagan JoanSeguidor

Nibali, Froome, Gilbert, Sagan y Valverde son nuestros cinco nombres de la década ciclista

 

Aunque la teoría diga que la década empieza en un año que finaliza en cero, para nosotros este 2019 cierra una década ciclista que en nombres queremos retratar entre cinco artistas que nos han hecho soñar y disfrutar a partes iguales.

Una década ciclista que nos ha dejado, seguro, otros muchos protagonistas, pero que en el difícil ejercicio de elegir, hemos querido condensar en cinco corredores, los cinco más destacados de la década ciclista.

Y en esas que empezamos por el nombre cuya leyenda se rubrica en la carrera, nos guste o no, más trascendente de todas, el Tour.

Chris Froome ahora camina solo, con cuatro ediciones.

Por detrás sólo tiene a dos, Lemond y Thys, por delante le superan apellidos que saben a leyenda: Anquetil, Merckx, Hiinault e Indurain.

Sólo la mención de estos nombres, en pleno siglo XXI, ubica la gesta de Chris Froome, un campeón que ha corrido dos carreras, la propiamente dicha, con una palmarés elocuente (cuatro Tours, dos Vueltas y un Giro), y otra de sospechas, rumores y resultado adverso del que salió airoso más que nada porque la maquinaria legal de su Sky actuó con todo lo que tuvo a su alcance.

Tour de Francia - Mont Ventoux Froome JoanSeguidor

En la trayectoria de Chris Froome esa palabra tiene mucho que decir; Sky, en la década ciclista del Team Sky, Chris Froome, el ciclista posiblemente más anárquico, de inicio, menos elegante y más retorcido sobre la máquina ha sido el ariete del equipo más fino e incisivo de la historia del ciclismo «made in Sky».

El trompazo que se dio en el Dauphiné amenaza con apagar una historia que es de éxito y que a nuestro juicio marca parte sustancial de la década.

 

Le sigue a Chris Froome, el ciclista que aspira al 110% de lo que compite: Alejandro Valverde.

Cuando en los anales de este deporte se hable del murciano que sigue vigente en el umbral de los cuarenta se dirá que empezó la década con una suspensión de la que volvió y no sólo ganó, sin no que lo hizo con más brío y emoción y eso no suele ocurrir.

La Vuelta Valverde joanSeguidor

Alejandro Valverde no ha ganado una grande estos diez, años, lo hizo en el epílogo de la anterior, de la que fue también protagonista clave, pero ha ganado y emocionado a partes iguales, presente los diez-once meses de competición, marcando registros de leyenda en las Árdenas, pisando los podios de las tres grandes, siendo campeón del mundo.

Su plaza en la historia del ciclismo está fuera de toda duda.

Un día muchos podremos decir, yo he visto a Alejandro Valverde.

 

En la París-Niza de 2010, en una de esas jornadas que hielan sólo verlas por la televisión, surgió otro de los cinco nombres de la década ciclista.

Peter Sagan tuvo el éxito temprano pero ello no le restó un ápice de apetito, no quiso perderse nada por el camino y su omnipresencia en podios y carreras ha sido otra de las constantes.

Peter Sagan Paris-Roubaix JoanSeguidor

De ganador imberbe, de amasador de palmarés y registros literalmente vertiginosos a triple campeón del mundo, del tirón y seguido, con dos monumentos, sólo dos para todo lo que ha currado, que marcan con trazo grueso la leyenda de un eslovaco que hizo del triunfo un arte al abasto de muy pocos.

 

Pero no todo es cantidad y sí calidad, y en esa transición de grandes nombres un italiano de Sicilia toma el mando.

Hablar de Vincenzo Nibali es mentar un corredor sublime, un ciclista «self made» de abajo arriba, con los mimbres del mejor ciclismo del mundo, el italiano.

Vincenzo Nibali Milán-San Remo JoanSeguidor

Gusto por tenerlo todo, pero especialmente todo lo bueno.

Numéricamente su palmarés no es el más nutrido, repetimos, pero esas cuatro grandes que lucen en su bagaje, dos Giros más sendas Vueltas y Tour, hablan por sí solas, sobre todo cuando ha coincidido en tiempo con auténticos monstruos de la materia, de Contador a Froome.

Pero no contento con ello, Nibali lo aderezó con tres monumentos, haciéndose más único si cabe, como hemos dicho más de una vez, de culto.

En una década ciclista en la que Italia ha perdido peso en estrellas y equipos, él ha sido el contrapunto, el sostén de un ciclismo enorme.

Sólo le faltó una cosa, una medalla, si Río y aquella curva no se hubieran cruzado, posiblemente hablaríamos de un corredor irrepetible.

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Flandes Philippe Gilbert JoanSeguidor

La lista se cierra con regusto gourmet.

Leemos que Philippe Gilbert ya trabaja en San Remo, sobre la misma ruta, porque quiere el quinto monumento, algo que sólo lograron tres antes que él en más de cien años de ciclismo.

Todos belgas, todos como Philippe, el coleccionista, el corredor que esta década ha sido campeón del mundo, ha ganado cuatro monumentos diferentes, etapas en las tres grandes y firmado una temporada, qué temporada, posiblemente la última gran campaña firmada por alguien equiparable a las campañas de Jalabert o Kelly, aquella de 2011, que fue tan buena, que nunca más se aproximó.

Aunque desaparecido en muchas ocasiones, el bueno de Philippe merece entrar en este listado tan caprichoso como subjetivo, un listado que seguro habrá cometido alguna injusticia, pero que retrata en cinco nombres una parte gruesa de lo que ha sido la década ciclista que nos deja.

Alejandro Valverde: ¿Abandonará el Tour por Tokio?

Alejandro Valverde Tokio JoanSeguidor

Dice Alejandro Valverde que no dudará en dejar el Tour por rematar el trabajo para Tokio

 

Alejandro Valverde es tauro, el próximo mes de abril cumplirá 40 años y va a Tokio a sus quintos juegos.

Ya le llaman el «abuelo del pelotón»…

«Cambia muchísimo, vienen muchísimo corredores jóvenes y cambia mucho. Ahora están los jóvenes como Marc Soler, que ya ha dado buenos pasos y sabemos que lo puede hacer muy bien, Enric Mas, que viene con muchas ganas e ilusión y con un futuro por delante muy bueno, y luego mucha gente joven de fuera a la que habrá que enseñar»

Mas, Soler y otros podrán beber de su sapiencia, pero en lo que a su camino se refiere, Alejandro Valverde hará la suya, porque así siempre ha sido y lo será en 2020.

Calendario más o menos lógico para lo que ha sido su trayectoria, fecunda trayectoria deportiva:  Mallorca, Valencia, Murcia, UAE o Andalucía, Cataluña, las clásicas y posiblemente Ruta del Sur antes del Tour, los Juegos Olímpicos, la Vuelta a España y el Mundial.

Todo esto lo dice en esta entrevista, de donde sacamos otras conclusiones, la más jugosa sobre el planteamiento para el Tour de Francia.

 

Hace unos días ya se confirmó que el Tour entraba antes de Tokio.

Nos preguntamos por la conveniencia de situar una carrera tan importante antes de algo tan singular como el oro olímpico.

Pero ahora viene el apunte: abandonará casi seguro el Tour de Francia.

Será llamativo verle apearse de la bicicleta, y ver en qué circunstancias lo hace.

No va al Giro «porque pilla muy lejos. Coger un punto de forma para el Giro y luego descansar€ Es mejor coger un buen pico de forma, hacer un buen Tour durante el tiempo que esté, y luego ya iremos a ver las olimpiadas, aunque no vaya a ser que me encuentre líder del Tour y no me bajo, pero no creo que vaya ser el caso«.

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Pues eso, que quiere abandonar el Tour, como otras veces no disputar la Vuelta, la de antes del Mundial de Innsbruck o ceder su trabajo a otros en el pasado Tour.

Si el otro día Amador se lamentaba en este mismo mal anillado cuaderno que la gente pensaba que Valverde iba a la suya, otra vez volvemos a tener la misma sensación.

Entendednos, aquí él, mejor que nadie, sabe lo que le conviene, no podía ser de otra manera, pero eso no quita que nos cueste verle abandonando el Tour.

Eso también es cierto.

Pero para Alejandro Valverde, Tokio y el sueño olímpico mandan: «Es bastante arriesgado, más que por los horarios, por el poco tiempo que hay y las nueve horas de diferencia de Francia a Tokio. Pero bueno, durante el Tour veremos qué hacemos, si lo termino o qué es lo que vamos a hacer. La gente que entiende un poco sabe que si terminas el Tour, llegar a los Juegos Olímpicos es muy complicado».

Si alguien podía utilizar la grande más grande, caso del Tour, en preparar otra cita era Alejandro Valverde pero…

¿Vosotros le veis abandonando el Tour?

Imagen: FB de Il Lombardia