Si a Valverde no se le puede exigir nada ¿para qué va al Tour?

Alejandro Valverde Tokio JoanSeguidor

No entendemos que se diga que a Valverde no se le puede pedir más

Hace tiempo, recuerdo que cuando volvió a competir tras la sanción, que dijimos que Alejandro Valverde tiene don.

Un don que le hace único, un corredor que demuestra que el carisma no se compra, se tiene sin más, y a él le vino de serie, y lo sacó a pasear el día que dio el salto a pros, hace casi veinte años, tras ser el amateur de oro.

Un tipo dotado de olfato y físico desde el inicio de los tiempos, un capo que siempre fue capo, que aprendió a serlo desde el minuto cero, y eso marca.

Con todo, si Valverde deja el ciclismo en 2021, lo hará con dos décadas ahí.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Lleva tanto que es parte de paisaje, mirad quién ha competido contra él y sabréis de lo longevo de su obra.

Recuerdo las primeras rivalidades con Damiano Cunego, luego todos le querían ver junto a Pilippe Gilbert, eso mientras porfiaba por grandes vueltas con Purito y Contador.

Alejandro Valverde, lo dijimos el otro día, se mantiene como al inicio porque nadie tiene cojones a retirarlo de ahí, nadie le regala nada, ni siquiera en este sistema tan de perdonarlo todo que rige el ciclismo en este lado de los Pirineos.

Con estos mimbres veo la cantinela del Tour, anotadlo: «A Alejandro Valverde no se le puede pedir nada más«.

Y es cierto, sobre el papel, en la teoría, hablamos de un corredor que no ha dejado títere con cabeza, que ha hecho la suya, resbalando mucho sobre los no pocos comentarios que le hemos dedicado, y le han dedicado.

Que pudiera ser o no, uno de los grandes clasicómanos y cazadores de la historia, sencillamente le da igual.

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Pero incluso con este bagaje, con todo lo que lleva hecho y recorrido, cuando Nairo explotó por ejemplo, Valverde ya llevaba diez años en la elite, no entendemos esa descarga de responsabilidades que la prensa oficial le profiere a puertas del Tour.

Podemos entender ciertas cosas, pero que no rinda cuentas no, no al menos en un equipo bautizado con el nombre de una empresa privada que mantiene una estructura que no es barata.

Decir que a Alejandro Valverde no se le puede pedir nada más -Javier Ares no para de repetirlo- es un falta de respeto para el propio corredor y sus compañeros, que confían en uno de los ocho de su formación para hacer el mejor Tour posible.

Si ya en años atrás, Valverde no se ha distinguido por deslomarse por un compañero -él siempre fue capo- sólo falta que no se le pidan cuentas, más cuando su equipo navega desorientado, con nula presencia y perspectivas poco halagüeñas en este Tour.

Dijimos en su día, a Movistar le hace falta un Valverde «killer» en este Tour, no uno que amarre hasta colgar otro top ten en su palmarés… ¿sabrán hacerlo? ¿sabría hacerlo?

Cabrá verle entre chavales que supera, mínimo en diez años, pero claro si no se le puede pedir nada más…

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Movistar necesita un Valverde «killer» en el Tour

Alejandro Valverde Tour

Nunca la estadística puede serle más útil a Valverde que en este Tour

Puedo entender, a dos semanas del Tour,  que las fuentes oficiales apoyen a Alejandro Valverde…

También que Javier Ares en Eurosport dé pábulo al Dauphiné a la carrera del murciano.

Incluso que en su equipo tuiteen con la venda en los ojos.

Pero un mínimo sentido crítico y objetivo sobre la realidad debería pasar sobre lo que es el Movistar Team ahora mismo y cómo pinta su Tour de Francia.

Está a la vista de todos…

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Nosotros hace dos semanas, ante la invisibilidad del equipo en la Strade Bianche, antes de la total nulidad en la Vuelta a Burgos, ya comentamos que los defectos históricos recientes del Movistar Team iban saliendo a flote y con ellos, emergen los tics que han situado a Alejandro Valverde lejos del corredor que un día pensamos que podía ser: un auténtico prodigio de la estadística y la acumulación de éxitos.

Pero como dijimos un día Alejandro Valverde pasa de las estadísticas y los estadísticos.

Lo suyo es estar, mejor o peor, pero estar, siempre ahí y da igual que quede tercero, quinto o vigésimo, siempre que esté, que se le vea «entre los mejores» es óbice para sacarle brillo a una actuación que, sintiéndolo mucho, deja más dudas que otras cosas.

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El Dauphiné de Alejandro Valverde y el Movistar Team en general, me cuesta ver a Enric Mas y Marc Soler allí donde algunas crónicas les sitúan, es el reflejo de un equipo que se mira al espejo y no se reconoce.

Puede ser histórico lo que viene en el Tour, hace cinco años este mismo equipo acompañaba por ambos lados a Chris Froome en el podio del Tour, hace menos pisaba grandes podios, el año pasado ganaron el mismo Giro, pero esta espantada que ha sufrido «chez Unzue» a finales del año pasado es un contrapeso muy grande.

Y en estas Alejandro Valverde corre, a sus cuarenta primaveras, como el tipo regular que necesita hacer currículum a los 23 años, con actuaciones consistentes y regulares omitiendo cualquier ambición de etapa, clásica o número que engrose su palmarés.

Sabemos que habrá quién se ofenda, Valverde es de la santísima trinidad en este lado de los Pirineos, que sólo con el nombre entra sin pagar billete, pero la realidad es otra.

Alejandro Valverde ha ganado una barbaridad, posiblemente tenga el mejor palmarés en cuanto a calidad y variedad del ciclismo español, que no es un ciclismo pequeño, pero es que podría quitarle algunos puestos de honor por más y más victorias que seguro le saciarían más y mejor, a él y el aficionado.

Y ahora, a falta de otros objetivos, quizá llegue el momento de cambiar el paso.

Sin un opositor claro para el Tour, el Movistar Team necesita más que nunca triunfos parciales, actuaciones sonoras y titulares gruesos y eso, ahora mismo, sólo lo veo en manos de Alejandro Valverde, dejándose ir al principio y corriendo en plan anotador, incluso a sus cuarenta años…

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2020 ¿Un año perdido para Alejandro Valverde?

Alejandro Valverde Tour

Al igual que hace 10 años, los años acabados en cero son sinónimo de incertidumbre para Valverde

El incombustible Alejandro Valverde parece que va a tener que aplazar un año, al menos, su fecha de retirada.

Una decisión que quizá no le quepa sólo a él, pero que a la vista del cariz que toma el año, va por ese derrotero.

El año 2020, surja lo que surja a final de campaña, parece que va a ser un año perdido para el ciclismo, para los ciclistas y eso arrastra la decisión de todo para  Alejandro Valverde un año más allá.

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El año ciclista, como en todas las vertientes, se ha envenenado para todos, pero la influencia sobre unos u otros no será la misma. 

Alejandro Valverde tenía bien marcada la hoja de ruta con los Juegos Olímpicos en lo alto.

Estos han pasado al año que viene, lo que implica alargar todo, otro otoño, otro invierno, otro año…

Un otoño que además no será normal, porque para el murciano le vienen tres meses a full, de agosto a noviembre con Tour y Vuelta más otras citas por medio.

Una caña en la que el poder de recuperación va a ser la clave.

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Y no sólo eso, ¿dónde se harán finalmente los mundiales? por que la cita suiza se diluye al tiempo que los países árabes ganan peso, un peso que va en contra de los intereses de Alejandro Valverde.

Todo aderezado con la incertidumbre total del momento, porque decir que se va a correr seguro todo lo que se ha programado es de un optimismo que roza la ingenuidad.

Valverde, también multado como Gilbert por salir en bici, puede alargar esto sí, pero no eternamente, si 2020 fuera un año perdido, al final, no computaría en desgaste físico, pero cabrá que ver lo mental como se resuelve, porque según se está poniendo la campaña, quien maneje mejor los tiempos de coco puede ser el que se lleve el gato al agua.

Diez años después, entonces le vino la sanción que le tuvo fuera de la competición la mitad de 2010 y 2011 entero, a Valverde le toca gestionar de nuevo la incertidumbre.

Hoy a diferencia hace una década, convive con la sensación de que no le queda nada por demostrar, pero esa esquirla de necesidad por la competición siempre vuelve puntual a su cita…

Valverde nunca tuvo el Tour a tiro

Valverde Nairo Tour JoanSeguidor

Incluso sin el Tour, el legado de Valverde habría sido enorme

Jornada festiva en casa de los Valverde, una jornada que tiene la guinda en la reposición de su primera victoria en el Tour de Francia, aquella tarde de julio, año 2005, en Courchevel.

Una tarde icónica, de aquel grupo, en el que resistían Mancebo, con es estilo peculiar, Rasmussen, a topos, y el capo que no figura en los anales oficiales, Lance Armstrong, surgió un imberbe Alejandro Valverde para aguantar al americano y remacharlo en meta.

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La exigencia de aquella aceleración de Armstrong se refleja en el rostro descompuesto de Valverde, ganador de una etapa que selló su camino sempiterno y recurrente con el Tour de Francia.

Aquella tarde la parroquia se reafirmó: Valverde podía ganar el Tour,.

Abandonaría a los pocos días, como al año siguiente, pero el Tour, siempre el Tour seguía estando en su agenda.

Recuerdo una conversación, otoño de 2007, con el propio Alejandro Valverde, siempre fiel a la llamada de los Zamora en el Criterium de Hospitalet, donde le inquirimos por el Tour, sus posibilidades y porqué no centrar el tiro en clásicas.

Y nos fue sincero, quería, deseaba el Tour pues es lo más y además legítimo.

No le veíamos para ganarlo, en esas fechas emergía también Alberto Contador, que lo tenía todo para dominarlo, gran croner, escalador top, capacidad de resistencia…

Valverde era chispa, sprint, aceleración infernal… pero tres semanas y en Francia se le hacían bola. 

Era la realidad, lo veíamos con nitidez.

Alejandro Valverde ha cuajado grandes prestaciones en las tres semanas de la Vuelta a España, incluso cuando la ganó no lo hizo holgado, sufrió lo que no está en los escritos, nunca le vimos la solvencia en las tres semanas que sí mostraba Contador.

El marcador en ese capítulo es inapelable, siete grandes de uno por una del otro.

Comparaciones al margen, el Valverde de 2007 nos confesaba que él ya había ganado la Lieja, la Flecha, que había demostrado que esas carreras las podía domar y que quería Tour, Tour y Tour.

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Muchos años después, seguimos pensando que el Tour nunca estuvo en el radar de Valverde.

Francia ha sido demasiado para un talento que por otro lado consideramos único y legendario, hoy que cumple 40 abriles.

En el camino queda el podio de 2015, una obsesión que Movistar le consistió incluso sacrificando que Nairo le apretara más a Froome.

Pero también ediciones en las que, con rivales y condicionantes muy a su favor, no le fueron proclives.

El Tour de un año antes, el que gana Nibali, con ciclistas manifiestamente inferiores en el 99% de los cruces, como Pinot y Péraud sacándole del podio.

Pero no nos confundamos, por que una carrera con 19 temporadas pro, de ellas descontar una y media por sanción, más la mitad de 2017 por la caída junto a la presente que no sabremos cómo acabará, le ha dado para sembrar un palmarés único e irrepetible.

Incluso sin ser campeón del mundo Alejandro Valverde ya era una leyenda, cuanto sí más siéndolo.

Él prefirió jugar al Tour, fue su elección, pero mirando atrás vemos que Valverde nunca necesitó el Tour para ser el gigante que ha sido y es.

¿Por qué no recuperar el mundial de Florencia?

Mundial Florencia 2013 JoanSeguidor

Aquel Mundial de Florencia sigue estando muy presente

¿Quién no se acuerda del Mundial de Florencia?

Estos días que Teledeporte nos tiene enganchados a sobremesas de ciclismo retro y todos hacen sus sugerencias.

El otro día por clamor popular nos trajeron la Roubaix del 96, escrutando terreno en el que no necesariamente un ciclista español ganara.

El primer mundial de Freire fue una pieza enorme, primero por recordar que aquel chavalillo de 23 años se plantó en Verona con sus santos huevos a plantar cara y ganar a VDB, Ullrich, Casagrande y cia en un manual eterno de competir.

Hoy nos traen la Lieja 2015, una de tantas carreras en las que un ciclista «mágico» llamado Alejandro Valverde sacaba y remataba el córner.

Sin embargo, sería higiénico nos trajeran el mejor mundial del siglo, el mundial de Florencia, año 2013, donde seguimos pensando que Alejandro Valverde falló clamorosamente ante su compañero de selección, Purito, y una afición que ya hacía las cuentas de un oro-plata que acabó en plata-bronce.

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Nos permitimos recuperar un tramo del libro «Estilo Purito» que escribimos hace dos años con la efímera complicidad del protagonista, en el mismo narramos la última vuelta del Mundial de Florencia…

Última vuelta. 255,7 kilómetros. Tras las vallas se tañe con fuerza la campana. Era el penúltimo arco. El corazón a mil, el cansancio superlativo.

Medio mundo mirándote, en escorzo, sobre el sofá, en la meta, en la terraza, sufriendo cada uno de los látigos, viendo cortes donde no los hay, curvas donde se toman rectas, bajadas traicioneras, rivales que tientan.

La ultima vuelta del mundial es posiblemente el mejor ciclista del año, al menos el más intenso, cualquier cosa, cualquier opción queda arruinada por un mal paso, o un golpe certero del rival. Porque no hay enmienda ni solución si la ventaja que se toma se percibe insalvable, porque te pesa todo, el tronco, las piernas, los brazos, la mente, el alma.

Un grupo grande atraviesa la línea de meta, un grupo que no tarda en desgajarse ante el empuje de Michele Scarponi que lleva a Vincenzo Nibali en su rueda, como a Purito, Rigoberto Uran, Rui Costa, Alejandro Valverde. Son los más fuertes de entre los fuertes.

En la primera de las subidas, Nibali ataca, se ha caído, ha remontado y está en punta. Su culotté está roto por encima de su rodilla izquierda. Resquicios del tortazo que no pudo frenarle.

Purito le marca. Rui Costa viene por detrás, con Uran y Valverde. El grupo de cabeza se perfila. Antes de la cima de Fiesole, Purito acelera, Nibali se le solapa entre el humo de as abundantes bengalas que colorean la escena. Son cinco segundos en la cima , escasa renta. Insuficiente incluso colaborando.

La carrera va loca, desenfrenada, lanzada. No se mide el riesgo y los descensos son mortales. En uno de ellos, Rigo Uran da un mal paso en la bajada, su rueda delantera se encaja en un desagüe de la carretera, da una vuelta de campana a mil por hora. Se levanta mareado, se apoya en el terraplén contiguo. Se lamenta. El colombiano esta fuera a nueve de meta.

Nervios a flor de piel, sentimientos encontrados, dolor entremezclado por la emoción de un arcoíris en el horizonte. El tren del mundial sólo pasa una vez, y a veces hasta ninguna.

La bajada se acaba y Purito va con ligera ventaja. Nibali tira ahora de Valverde y Rui Costa, acomodado en una perenne discreción.

“Purito is going for gold” cantan los narradores

Pero Nibali no quiere darle cuerda. La siguiente subida es menos larga, pero más dura. Entre el descenso que arruinó la carrera de Uran y la misma, hay un llano en el que Nibali pide ayuda. Valverde se borra, Rui Costa pasa lo justo para cumplir el expediente.

Son once segundos.

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Purito va ligero, balancea su cuerpo en la cuesta al ritmo de la

A cinco de meta Nibali no vacila, da un empujón decisivo para cazar a Purito. Valverde se solapa, Rui Costa sufre. Agonía pura. Cinco kilómetros para meta.

Pero Nibali no desiste, quiere que esos cuatro o cinco segundos que mantiene Purito desaparezcan y lo logra. Purito es cazado por los perseguidores.

Todos miran entonces a Valverde. Es el más rápido del cuarteto de cabeza. Purito se pone a cola del grupo, respira y vuelve a progresar.

Situado delante, Valverde le toma la rueda. Son tres para meta. En una curva de izquierda, donde acaba la bajada, Purito vuelve a atacar, Valverde hace el corte, Nibali debe reaccionar. Otro sobreesfuerzo.

Esta vez sí, la meta se ve al fondo y Purito lleva ventaja. Curveo anterior a los dos de meta y Purito se va, poco a poco, imperceptible.

Nibali está entregado, cocido, rodo. El trío lleva la amenaza por detrás, en un puente por encima de la vía, Valverde no se percata que, sigiloso, Rui Costa pasa adelante y hace corte. Dos giros a la izquierda y otro a la derecha y el caballo se había ido.

Rui Costa, el mismo que venía de ganar dos etapas en el Tour, el mismo que decidió volar de Movistar porque no quería deberse a terceros, le había robado la cartera a su entonces compañero murciano.

Valverde quieto tras la rueda de Nibali no se percata de que el italiano ya no está para tirar

Por delante Rui Costa se deja el alma para coger a Purito y lo hace. El catalán no da crédito a lo que ve. Se gira, le habla “¿qué coño haces aquí?”. Luego mira para atrás, sabe que está perdido, el luso es más rápido y se impone en el sprint, un sprint ajustado, auténticamente de ciclistas crujidos por siete horas de esfuerzo.

Podríamos decir que fue un sprint de peseta, ya no había ás metros para contemporizar ni esperar a Valverde. Rui lo lazó y Rui cruzó primero, y eso que Purito, rápido en estas situaciones, le tomó bien la rueda.

El cielo se desplomó sobre su cabeza en ese mismo momento.

The 2013 Road Cycling World Championships are over. Have you been following the UCI World races? Here are the results: http://ow.ly/puREv[Photo Credits: UCI Road World Championships Toscana2013]

Publicada por Visit Tuscany en Martes, 8 de octubre de 2013

Quince segundos después de cruzar Rui y Purito, Valverde gana el sprint a Nibali por el bronce. Valverde cruza la meta y se desata la tormenta, y no meteorológica, son las nubes de la decepción supina sobre la delegación española.

Micros, grabadoras, cuadernos, anotaciones. Nadie da crédito a lo ocurrido

En los planes de Mínguez figuraba bajarse del coche en la última vuelta para ver la carrera desde fuera, con perspectiva y en tiempo real. Verlo desde la televisión y llamar por teléfono a Pascual Monparler, al volante del coche de la selección, para dar instrucciones. Sin embargo la estampa de los mecánicos calados hizo desistir al técnico que siguió en el coche hasta el final.

“No quise abandonar el barco hasta el final”.

No es sencillo seguir un mundial desde el coche, porque a la tormenta terrible que caía en el momento, los cortes de la transmisión en radio vuelta eran constantes y no había señal televisiva.

El coche, en aquella vuelta final era un hervidero de nervios y desconocimiento real de lo que pasaba. Llamadas telefónicas, felicitaciones por la victoria, informaciones sobre la suerte de Purito con Rui Costa,…

Nada era cierto, nada real hasta que pasado un rato se supo que había pasado aunque no cómo había sucedido. “La gente que confunde con llamadas de teléfono, que si gana Purito, que si Valverde… pero con la serenidad que dan los años dejas de lado todo y te centras en lo que oficial”.

Y lo oficial era que España tenía plata y bronce cuando minutos antes del final muchos dieron por hecho el oro y la plata.

Mientras Rui Costa, Purito, Valverde y Nibali entraban en el box, Javier Mínguez y el coche de la selección era desviado. Mientras se preparaban la ceremonia del podio, los ciclistas se aseaban y los fotógrafos se agolpaban, Mínguez se bajaba del coche dirección al bus de la selección.

Lo único seguro, se había logrado la plata y el bronce. La tormenta no era sólo de lluvia. Micros caían como chuzos sobre el seleccionador que solicita calma. No ha visto la carrera, no ha hablado con los protagonistas. Nada aún.

Imagen: La Voz de Galicia

Vuelta 2012: Valverde pudo haber ganado en Fuente Dé

Vuelta 2012 Valverde Vuelta 2012 Valverde JoanSeguidor

Visto ahora Valverde pudo tener la Vuelta 2012 en su palmarés

Permitidnos viajar un momento en el tiempo, divagar sobre lo que pudo ser y no fue, hoy nos vamos ocho años atrás, a la Vuelta 2012, a aquella etapa de Fuente Dé, que encumbró a Contador, pero que podría haberlo hecho con Alejandro Valverde.

Y además perfectamente.

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Hablar con Purito de aquella jornada, él era el líder y a juicio de muchos casi ganador, es tomar conciencia de la carrera que planteó Alberto Contador ese día por Cantabria.

No atacó una, ni dos, ni tres veces, fue constante, siempre delante, siempre tentando.

A diferencia de días atrás, con Cuitu Negru, Ancares, Ézaro y otros muros, no cabía la posibilidad de esperar al final.

Ahora se imponía un ataque de largo radio.

Cuando le televisión contactó con la carrera, totalmente rota ya -el otro día Teledeporte dio en un revival-  Contador iba con menos de un minuto sobre un grupo en el que Alberto Losada se dejaba la vida por mantener el liderato de Purito.

Fue imposible, por delante Sergio Paulinho era una maza sobre la moral los perseguidores, Paulinho con relevos de Contador en persona.

Aquel día pasaron cosas muy extrañas.

El Katusha hizo aguas, Menchov no concurrió, Dani Moreno, uno de los fijos de Purito, tampoco.

Contador tomó metros en Collada de la Hoz y Purito aburrido, se los dio.

Pero ¿y si hubiera entrado Valverde con Contador?

Esa es la pregunta que entonces nos hicimos y el otro día, en el refresco de Teledeporte, tuvimos nítida.

Entre las cosas raras que pasaron, estuvo también la estrategia de Movistar, como ves lo de los azule viene de lejos.

Una vez hecho el corte, Contador arrastró en ese grupo a Beñat Intxausti y Nairo Quintana hasta que les .

¿Qué hacían dos Movistar delante?

¿Acaso el ataque de Contador iba sólo contra Purito?

Por que esta claro que Alejandro Valverde también perdía, no tanto como Purito, pero perdía.

A 19 de meta, Valverde iba en cola del grupo del líder, mientras Contador abría brecha, cinco kilómetros después, Purito en persona ya tiraba del grupo, a la desesperada, vaciándose para nada.

Un kilómetro más tarde Alejandro Valverde, de verde, valga la redundancia, se iba solo a por Contador.

Purito bajaba los brazos.

Y empieza la cuenta atrás, Nairo y Beñat esperan a Valverde, éste emprende la caza y recorta a marchas forzadas: Contador está tostado, va al límite.

Al madrileño le caen los segundos como losas, Valverde está fuerte, muy fuerte, es el más fuerte de los tres.

Se ve en la carretera, Purito derrotado, Contador fundido.

No le caza, por que, visto ahora, e incluso justo después de aquella memorable etapa, pensamos que reaccionó tarde y que Movistar no aprovechó sus peones, quizá para no ayudar a Purito.

Pero en esa omisión, Valverde también perdió, incluso después de Valdezcaray, dos semanas antes, cuando una caída y el abanico le dejaron con un minuto de merma.

A los pocos días Contador no pudo seguir ni a Valverde ni a Purito en la Bola del Mundo.

Físicamente, el madrileño no era el mejor de esa Vuelta, pero mentalmente les ganó por KO técnico.

Y sí, todos pensamos que aquellos días Purito perdió su grande, la misma que tuvo a tocar meses antes en Italia y el Giro, pero somos de la opinión que aquella Vuelta pudo haber sido de Valverde si hubiera mostrado una pizca de la ambición infinita que Contador puso sobre la mesa aquellas jornadas de calor y ciclismo achicharrantes.

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Alejandro Valverde: antes se retira que dejar de ganar

Alejandro Valverde Tour

Cuando se produzca la retirada de Alejandro Valverde seguirá ganando

 

Interesante entrevista a Alejandro Valverde, que ya no esconde el tema de la retirada, en el diario As de la que extraemos varios párrafos, aunque no respetando el orden.

«Seguro. Ese y no más. Quiero cumplir dos temporadas al más alto nivel y marcharme. Entrar en el organigrama del Movistar tras colgar la bici también me ilusiona muchísimo. Deseo aportar a esta familia desde cualquier posición»

2021, final de año, será la fecha que Alejandro Valverde pondrá final a su carrera y se vea en la tesitura de ciudadano normal, entre sus hijos, la mujer y su gente.

Cualquiera que pronosticara a aquel chavalillo de Kelme que estaría veinte años en la elite del ciclismo mundial -con el año y medio de sanción por medio- habría sido tomado por loco.

A Alejandro Valverde siempre le saldrán detractores, que si su sanción y culpa nunca admitida, que si su forma de correr, lo que queráis, pero este pacto con el diablo es un milagro de la naturaleza, y negarle eso es negar la realidad.

Como hacerlo con Oscar Sevilla.

«Bufff -el no ganar-, eso resultará muy duro. Aunque es ley de vida y normal que te supere gente de 35 o 25, cuesta aceptarlo y adaptarse a que te batan en competiciones en las que sueles desempeñarte bien por tus condiciones. Pero qué le vamos a hacer…»

La Epic Gran Canaria regala ciclismo, sol y luz en febrero 

Casi pondríamos la mano en el fuego que Alejandro Valverde dejará el ciclismo antes que éste le deje a él.

El que le ganen chavalillos como Pogacar en Cullera siempre ha sucedido, a veces más, otras menos, es lo que tiene estar siempre disputándolo todo.

Pero que Valverde colgará la bicicleta con opciones de ganar casi todo lo que se proponga creo que será lo que ocurra.

SQR – GORE

 

«Movistar tenía que realizar cambios después de un par de años en los que logramos buenos resultados, aunque a veces no funcionamos todo lo bien que deseábamos. Se incorporan 14 corredores, nos traen innovaciones en el material, Patxi Vila llega al staff técnico… Cuando se llevan a cabo transiciones así debes asumirlo con naturalidad y buena predisposición»

Es curiosa esta forma de autocrítica en Movistar: hacemos cambios después de dos años buenos pero en los que no funcionamos bien.

Si Eusebio Unzúe estuviera junto a él, en el momento de esas declaraciones, estaría orgulloso de la obra de arte que ha hecho.

«Los cojones de Nairo, su fortaleza mental»

Dice que el compi que más le ha impresionado ha sido Nairo, por eso que tan bien explica.

Curioso guiño al colombiano, que tiene valor extra ahora que no lo tiene cerca.

Palabra de Valverde.

Imagen: FB Volta a la Comunitat Valenciana

 

El Gran Fondo New York y el veto a Alejandro Valverde

Alejandro Valverde arcoiris JoanSeguidor

En el Gran Fondo New York no quieren la imagen de Valverde por considerarle un dopado

En el ciclismo, el dopaje se ha convertido en un valor en sí mismo, como aquellas empresas que hacen gala de sostenibilidad en el contexto de cambio climático.

Para ser precisos, deberíamos hablar de antidopaje, mejor que de lo otro.

El organizador, equipo, ciclista que abandere ese emblema corre el riesgo de perpetuarse en los medios, en la mente del aficionado.

En un contexto de igualdad absoluta, la decisión de un patrocinador puede estar en un gesto.

Así están las cosas.

 

Leemos que el Gran Fondo New York ha perdido un patrocinio por que éste quería utilizar la imagen de Alejandro Valverde en la imagen de promo.

Así se despacha el organizador…

 

No quiere patrocinios que utilicen Valverde en su imagen, pero añade que gastándose 15.000 dólares en antidopaje -prueba de ocio, ojo, atención, no sería coherente.

Que no quiere vincular su imagen a pros que hayan sido vinculados con el dopaje.

«Cada corredor de nuestra carrera es la estrella» dice.

Que tenga por seguro que muchos se lo toman al pie de la letra.

Avisa: quien venga con un dopado o vinculado con dopaje como imagen, que se abstenga de colaborar con nuestra organización.

Que colgó a una marca de relojes por tener dopados en su marketing.

Acusa a equipos profesionales de estar detrás de mensajes amenazantes en las redes.

En pocas palabras, que esta gente destroza nuestro bello deporte y perjudica todo aquel que quiere participar limpio.

Toda la razón.

Y concluye con un deseo…

Toma ya, toma ya.

SQR – GORE

 

La retahíla de comentarios que le sigue, no los hemos leído todos, aplauden en gran medida la decisión del organizador.

Incluso un usuario habla de «vergüenza de país» retratándose como español. 

En fin, que la jugada ha sido redonda para el organizador, aunque por lo que veo su evento poca publicidad necesita.

Ante todo esto subyace la pregunta: ¿Se pueden admitir patrocinadores con ciclistas o triatletas vinculados al dopaje?

Eso es tan relativo como la vida misma.

En el Gran Fondo New York se pueden poner exquisitos con Valverde por que posiblemente se lo puedan permitir. 

Ese mensaje de integridad se realiza desde una de esas organizaciones que qué queréis que os digamos, se vende como una cosa, y luego la gente se lo toma como otra.

En el último Gran Fondo New York pitaron dos corredores, de eso hace algo más de medio año.

Cualquiera que se acerque a este tipo de pruebas, repletas de aprendices de pros que juegan como si lo fueran a tiempo completo, a veces tiene que echar la mano a la nariz.

El Gran Fondo New York puede vetar la imagen de Alejandro Valverde, como organización privada les asiste todo el derecho, pero que no pierdan de vista el tinglado que montan.

Y ya que surge el tema: no nos corresponde decir a nosotros si Alejandro Valverde es o no un dopado, él pasó por una suspensión, nunca admitió culpa y siguió con su carrera deportiva, de hecho sigue con ella en el umbral de los se realiza de los cuarenta.

Es lo que hay.