Froome- Geraint: lo que dice el corazón frente a lo que dice la razón

Ciclismo británico Geraint-Froome JoanSeguidor

Aunque Geraint Thomas se ve fuerte, es de prever que la opción de Chris Froome se acabe imponiendo

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Los dúos, las dualidades, la eterna discusión, ¿es el ciclismo un deporte individual o de equipo?

La respuesta sería sencilla si no se tratara de un tema tan complejo.

Resumiendo: el ciclismo es un deporte que gana uno con la imprescindible ayuda del equipo.

 

A partir de ahí que cada uno saque conclusiones.

Los antagonismos en el mismo equipo son casi tan antiguos como la historia del ciclismo.

Desde tiempos inmemoriales teníamos a Coppi-Bartali, Fignon-Hinault, Hinault-Lemond, Visentini- Roche, Perico-Indurain…

En mayor o menos medida, los miembros de esta noble estirpe entraron en conflicto.

¿Quién no recuerda la Vuelta entre Óscar Sevilla y Aitor González?

 

El Tour de 2018 nos recuerda, dijimos el otro día, al de 2012.

Seis años después las cosas están como estuvieron y Chris Froome al otro lado de la barrera.

 

¿Qué quiere Froome?

En 2012, Chris Froome fue «bochornosamente» frenado por la dirección del Team Sky cuando en cada curva, en cada cuesta destapaba las carencias de Bradley Wiggins.

Cuando se giraba, cuando le miraba, le telegrafiaba con la mirada eso de «¿Te ayudo?».

Entonces el Team Sky se ciñó al guión marcado, como en la Vuelta unos meses antes, la Vuelta que ganó Juanjo Cobo, aquel del que nunca más se supo.

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¿Geraint o Froome?: buena pregunta

Ahora, como decimos Chris Froome es el palo fuerte de la relación.

Porta el dorsal número uno, está fuerte, aunque no como acostumbraba.

El Froome de los retos dobles o triples debe racionar su estado de forma, que no es infinito.

Ya no es el corredor de los golpes de teatro. Como demostró en el pasado Tour gana por detalles, poco a poco, limando en cada esquina, en cualquier repecho.

 

Pero como diría el mariachi «sigue siendo el Rey».

Y es por ello que la razón, y la abrumadora lógica que Sky impone a todo lo que hace, invita a pensar que, llegado el momento, Geraint Thomas postrará armas a sus pies y se pondrá al servicio.

Lo hizo, en cierto modo, en la locura de Alpe d´Huez, cuando Egan Bernal se abre, Thomas, de amarillo, trabaja.

Pero Froome, a quien a veces le llevan los diablos, se precipitó, y dejó la labor de su compañero en nada.

Total: para que Tom Dumoulin emergiera como la piedra en el zapato que es.

Froome es la primera baza, sobre todo porque es cuádruple ganador del Tour, maneja la última semana con la solvencia que desconocemos en Thomas.

Pero es que además tenemos registros que ponen los pelos de punta: doblete Giro-Tour, Tour-Vuelta-Giro en línea, cinco Tours, siete grandes vueltas.

Olvidaros de lo que precede su concurso en la carrera: Lo que Froome está consiguiendo es brutal.

 

El corazón nos dice Geraint

Pero hay otra versión, una copla sentimental, una historia de éxito que no cae en saco roto, una evolución de un ciclista que es campeón olímpico, eso en el imperio es mucho decir, que ha llegado a dominar el Tour.

Es como un Bradley Wiggins bis.

Un Wiggins con matices, porque Geraint es un ciclista incondicional por sus compañeros, que trabaja con la calidad de los líderes, quedando entre los mejores cuando sólo resisten los mejores, siendo él un gregario.

Geraint ha trabajo siempre, sin levantar la voz, siendo recriminado a veces por algunos de sus capos, un saludo a Mark Cavendish.

Ha sido compañero, ha quemado etapas, incluso ha ganado carreras como París-Niza o Dauphiné, que son como el carnet por puntos para optar al Tour.

Y lo ha dicho, lo ha avisado, ha trabajado como si fuera a liderar el Team Sky.

Y eso está haciendo.

Pero hay presión, interna y externa.

Saben que Froome es el jefe y Geraint desconoce cómo responderá en la tercera semana.

Pero Froome trae el Giro en las piernas.

La olla a presión empieza a hervir, Mende abre la traca.

Hay Tour…

Imagen tomada de FB de Team Sky

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Una etapa de Vuelta por los parajes vírgenes de Somiedo

Chris Froome mató las pájaras en el ciclismo

Pájaras ciclismo - Joanseguidor

El ciclismo de las pájaras pasó a la historia con la ciencia que toma el ciclismo

 

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Cuando leímos el ejercicio de ingeniería que Chris Froome desplegó el día que sentenció el Giro, cuando vimos las conclusiones de aquel esfuerzo, nos acordamos del ciclismo que nos enamoró. Era el ciclismo de las pájaras.

En nuestro caso fue el ciclismo de los ochenta, hijo de tiempos y leyendas que suenan lejanas pero que han llenado instantes gratos de lectura e imaginación.

Puede parecer un burdo ejercicio de nostalgia, y aunque no creamos que cualquier tiempo pasado fue mejor, sí apreciamos que aquel ciclismo era impredecible.

Aquella famosa etapa de los Pirineos en el Tour del 83.

Cuántos soñaron ganar, cuántos quedaron por el camino. Sólo llegó uno.

Explosiones sonadas, cuyo estruendo llega a nuestros oídos, 35 años después.

Ciclistas que tenían la gloria a tocar, que se crecían, y, oh sorpresa, se quedaban en el camino.

 

El ciclismo de pájaras

El ciclismo de uno de nuestros cicerones, Perico, un día a full, al siguiente renqueante.

Un ciclismo de sensaciones, alejados de aparatitos, que se asentaba en el sentimiento y conectaba con la afición.

Hoy las cosas también son bonitas, pero diferentes.

 

 

Si me preguntáis si son mejores o no, pues no lo sé.

El ciclismo no es ajeno a la ciencia y la evolución. Estos dos “palabros” son lluvia fina sobre todo lo humano y es obvio que se imponen como regla fija.

Pero ¿hasta qué punto nos emociona?

Como digo, el otro día sacaron los datos de Froome en la gran escapada que le dio el Giro de Italia.

Nuestro amigo Aitor nos lo resumió perfectamente.

Puede ser creíble o no. Nosotros tampoco tenemos los elementos para considerarlo, pero es lo que hay.

 

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Viendo el andamiaje que sostiene la hazaña de Froome, el baile de cifras, el baño de realidad, se toma conciencia de que aquel ciclismo de pájaras ya no volverá.

Y no es que lo haya matado Froome, ni siquiera el Team Sky, no es eso, pero ellos son ahora el pico de atención sobre lo que ocurre en la carretera.

Todo parece en su cuadrícula, en su pantalla.

Con ellos llegaron ciertas prácticas que hacen que las estrellas corran mirando números y no escrutando sensaciones ni dejándose llevar, al albur del público.

A veces creo que no miran ni al rival.

Nada es porque sí.

Ver los finales de etapa de esta primera semana de Tour es otro ejemplo.

Una fila del Bora, otra de BMC, la tercera de Movistar.

Gregarios que en su día bueno andan como líderes, músculo financiero que permite comprar las ilusiones de excelentes ciclistas para que trabajen por el líder de turno.

 

Así son las cosas, ¿Mejores? ¿peores?

No lo sabemos, aunque creemos que mejores no lo son.

Al menos es esa percepción. Y eso, acertado o no, es lo que hay, como que el ciclismo de pájaras ha muerto, al menos como las entendíamos y conocimos.

Y si no ha muerto, está muy cerca de hacerlo, y si no ¿Por qué nos sorprendimos tanto de las explosiones del Giro?

 

Imagen tomada de FB de Giro d´ Italia

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Sube puertos de la Vuelta por los lugares de Somiedo, donde el ciclismo es virgen

Una visión sobre lo que hizo Chris Froome en el Giro

Giro Italia - Chris Froome Joanseguidor

Queríamos compartir este extenso análisis y conclusión sobre la «performance» de Chris Froome en la etapa reina del Giro de Italia

Poco antes de arrancar el Tour, el Team Sky ha proporcionado los detalles de la victoria de Froome en el Giro a la BBC, buscando transparencia.

No han sido pocas las opiniones sobre el rendimiento del británico en el pasado Giro, unas tachándolo de inhumano -y, por lo tanto, inalcanzable sin el uso de substancias dopantes-, otras de admiración.

Sobre el Giro de Froome se ha dicho de todo

Los datos publicados pueden arrojar algo de luz, además de aclarar dudas al compararlos con los rendimientos de años precedentes.

Los archivos proporcionados corresponden al plan de seguimiento de peso de Froome en las dos últimas semanas de la ronda italiana, a la alimentación de dos días de la prueba -entre ellos el día en el que se hizo con el liderato-, a conversaciones entre Chris y su preparador, Tim Kerrison, y entre el staff del equipo discutiendo el plan de la etapa 19, y, finalmente, al análisis de la etapa de Finestre, tanto análisis previo desarrollando un protocolo nutricional y análisis posterior de la potencia desarrollada por el keniata.

Giro Italia - rendimiento Froome JoanSeguidor
FB Giro d´ Italia

El peso de Chris Froome 

La tabla de seguimiento de peso de Froome muestra los objetivos del Sky: buscar una bajada de peso gradual para las etapas montañosas de los días finales.

No es una estrategia fácil, ya que perder peso en una prueba tan exigente puede acarrear una bajada de rendimiento, causada por una recuperación inadecuada, falta de glucógeno…

Aún así, no es un riesgo extremo, ya que medio kilo en una semana es una pérdida razonable.

Se puede imaginar que inició el Giro con unos 69,5kg.

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La nutrición de Chris Froome

Los datos proporcionados por el medio británico corresponden, únicamente, a las etapas 11 y 19, a pesar de haber recibido el de todas las etapas.

Según ellos, son buenas proyecciones del Giro, pues la 11ª etapa se incluye entre las relativamente fáciles, y la 19ª muestra los datos de la etapa en la que se decidió la carrera.

Giro Italia - rendimiento Froome 2 JoanSeguidor
FB Giro d´ Italia

La ingesta del día “fácil” llama la atención.

Ese día Froome pesaba 69,3kg por la mañana, y tuvo un gasto energético de 3635kj durante la etapa, a lo que habría que añadirle el metabolismo basal, lo que supone un total de más de 5000kcal para todo el día.

Sin embargo, el consumo fue de tan solo unas 2500kcal, lo que supone un déficit calórico enorme.

Los macronutrientes desglosados quedan en: 407g de carbohidratos (5,8g/kg); 139g de proteína (2g/kg); y 32g de lípidos (0,5g/kg).

La ingesta de proteína es alta, lo que remedia el déficit calórico y ayuda a mantener la masa muscular en dicho déficit.

El consumo de grasas es muy bajo, y el consumo de carbohidratos medio, pero, considerablemente bajo para un día de más de cuatro horas encima del sillín.

Esta ingesta va en línea con el plan de seguimiento de peso, ya que buscan una pequeña perdida para los días más quebrados.

A pesar de un bajo consumo de carbohidratos, la ingesta de estos encima de la bici es considerable: 229g o 57g/h.

En la etapa reina del pasado Giro las cosas fueron diferentes

Consumió 6663kcal, algo más normal teniendo en cuenta las exigencias de la prueba (6180kj).

El peso esa mañana fue de 68,9kg, algo por encima del objetivo (difícil de creer visto el déficit de la etapa 11…).

El desayuno contenía 2,5 veces la cantidad de carbohidratos del día fácil, buscando que los depósitos estuviesen llenos frente al exigente día que tenían por delante.

La cantidad de carbohidratos que consumió durante la etapa fue increíblemente alta: 502g o 96g/h.

Esto se sitúa justo por encima del límite de absorción del organismo: 90g cada hora haciendo una correcta mezcla de carbohidratos de transporte múltiple (glucosa, maltodextrina, fructosa…).

Tal aporte exógeno de carbohidratos buscaba limitar la depleción de glucógeno en el músculo, aportando glucosa por vía sanguínea.

En la comida post-etapa y en la cena 9g/kg de carbohidratos fue lo que comió, intentando rellenar los depósitos para el último día decisivo de la prueba.

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FB Giro d´ Italia

 

 

La etapa, su desarrollo, los consumos… 

La potencia británica no dejó nada al azar para el día decisivo.

Calcularon las demandas de la etapa y, acorde a ellas, desarrollaron un plan para que al espigado ciclista no le faltase de nada en su andadura.

Planificaron diferentes avituallamientos, con estrictas indicaciones nutricionales.

Todo ello, para que no se le escapase la “maglia” y pudiera llegar a la última ascensión en condiciones para producir una potencia alta.

Predijeron una primera parte hasta la cima del primer puerto a 300w (45’ a 250w y 45’ a 350w) con un gasto de 270g de carbohidratos, transiciones entre puertos que costarían 200g de carbohidratos totales, la subida a Finestre a 400w durante hora y cinco minutos con un gasto de 330g de carbohidratos, Sestriere a 375w durante 26 minutos (115g) y, por último, Bardonecchia a 450w durante 24 minutos (155g).

Diferenciaron las partes de ascensión en las que Froome no podría reponer el gasto, y las partes de transición en las que intentaría compensar las partes más exigentes.

Esto da para un total de unos 1000g de carbohidratos, lo que supone una demanda energética brutal, solo posible de afrontar con depósitos de glucógeno llenos y una ingesta de carbohidratos elevada durante la etapa, tal como la que hizo Chris.

Mirando los datos post-etapa, la predicción es muy acertada.

La fase inicial fue a 321w, Finestre a 407w durante una hora y cuatro minutos y Sestriere a 376w (pero durante 31 minutos).

Eso sí, a partir de Sestriere la predicción no es tan certera.

La escapada en solitario le supuso una intensidad mucho mayor entre Sestriere y Bardonnechia, a 306w durante 42 minutos, lo que, inevitablemente, disminuye la potencia que pudo producir en la última cima, que se quedó en 392w durante 25 minutos, bastante por debajo de los 450w predichos, demasiado optimistas teniendo en cuenta que llevaban 18 etapas en las piernas y 6 horas de sillín en esa etapa.

Por lo tanto, es muy probable que las previsiones de gasto de carbohidratos fuesen correctas, ya que, a pesar de haber producido menos potencia en la Bardonnechia, la aproximación fue a mayor intensidad.

Probablemente, el gasto fue incluso mayor al predicho.

Es realmente llamativo el pulso de Froome.

Giro Italia - Froome rendimiento JoanSeguidor
FB Giro d´ Italia

Las pulsaciones de Chris Froome

En Finestre promedió 145ppm con una máxima de 155ppm (alcanzados tras el ataque de 16 segundos a 603w).

En Sestriere la media y la máxima fueron 142ppm y 152ppm respectivamente, y en Bardonnechia 151ppm y 159ppm.

Esa media y máxima alta en el último puerto muestran que llego con reservas y que pudo producir una buena potencia, algo inalcanzable en estado de crisis energética.

Pero, cuando aparecieron los datos de la ascensión al Mont Ventoux en el Tour de 2013 se pudo apreciar el mismo detalle.

Eso significa que las pulsaciones del keniata son más bajas que las de la población general, lo que supone un enorme volumen de eyección (a menos pulsaciones y misma intensidad se requiere mayor volumen de eyección por cada pulsación, para poder administrar la misma sangre y oxígeno que a pulsaciones más elevadas).

El equipo advierte que la potencia está inflada, ya que el uso de los platos ovalados Osymetric sobreestima la potencia, en un 6%.

Por lo tanto, hay que aplicar ese factor corrector a los datos expuestos aquí arriba.

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Las conclusiones de la machada de Chris Froome 

Uno de los puntos más importantes de estos datos es que el Sky no dejó nada al azar.

Analizó cuidadosamente la prueba, y trazó un plan para poder afrontar las demandas de ésta.

Siempre se ha descrito al equipo británico como un equipo calculador, que analiza cada detalle.

Esta es una muestre de ello, una muestra de un trabajo bien hecho, la muestra del avance que ha habido en las últimas dos décadas.

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FB Giro d´ Italia

A lo que el rendimiento de Froome se refiere, no es un rendimiento que, necesariamente, tenga que levantar sospechas y hacer sonar las alarmas.

Produjo 5,9w/kg durante poco más de una hora.

Aún así, no hay que olvidar que es la decimonovena etapa del Giro, y que la cima se situaba a 2200 metros de altitud (una bajada de rendimiento entorno al 1-2%, según un clásico artículo de Basset et al.), lo que supone un rendimiento mayor a baja altura y en condiciones de poca fatiga.

Con todo esto, lo más probable es que su umbral se sitúe entorno a los 6,3w/kg, como mucho.

Si, además, se le aplica el factor corrector mencionado antes, no supera los 6w/kg (5,94w/kg).

La VAM (Velocidad de ascensión media, propuesta por primera vez por el Dr. Ferrari) fue de 1514 metros por hora.

Si se comparan estos datos con los de los años en los que el dopaje estaba a la orden del día, son unos datos discretos.

Era raro encontrar una VAM por debajo de los 1700m/h en ascensiones entorno a los 40 minutos, incluso si eran al final de la etapa (esta vez fue al principio).

Por poner un ejemplo, Contador subió Verbier en 2009 a una VAM de 1850-1900m/h, con lo que se puede estimar -según la fórmula de Ferrari- una potencia relativa de 6,75w/kg aproximadamente.

Aquella subida duró poco más de 20 minutos, y fue al inicio de la segunda semana del Tour, lo que supone la posibilidad de desarrollar mas potencia que en una subida de más de una hora los últimos días del Tour, pero, aún así, el rendimiento de Froome es relativamente más bajo.

Más exigente que esa ascensión es haber mantenido de media 395w en las tres subidas durante dos horas, además del esfuerzo del inicio de etapa y de la transición entre Sestriere y Bardonecchia.

Eso muestra la gran capacidad aeróbica del corredor, junto con un “fondo” digno de envidiar. Pero, las ganancias en este aspecto con el entrenamiento son mayores que las ganancias posibles en potencias máximas en cortos periodos de tiempo (desde 5 minutos a 1 hora).

Todo esto hace pensar que más que no fueron necesarias ayudas ilegales para hacer lo que hizo el keniata, un programa de entrenamiento bueno junto a una planificación en carrera óptima, como la que hizo el Sky, fueron herramientas suficientes para ganar el Giro 2018.

Un texto de Aitor Altuna

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Os presentamos la equipación de los domingos de Gobik

El Tour de Froome: con todo en contra

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Público, prensa, rivales hasta su propio equipo, nunca Chris Froome tuvo tantas cosas en contra

En el tiempo que queda para que arranque el Tour de Francia de la Vendée, es posible que otro grano surja en el trasero de Chris Froome.

Pocas veces las cosas han llegado tan complicadas, y tan complejas, para el que aspira a ser pentacampeón del Tour.

Si Froome gana este Tour será un «superhombre»

Al margen de la gesta de ganar cuatro grandes «in a row», desde Tour, ha aunado Vuelta, Giro y ahora opta a renovar el Tour, a Froome le esperan otras piedras en el camino.

El recibimiento en la presentación amenaza con ser un entremés de lo que ha de venir.

Para el público lo de Froome se ha cerrado mal, rápido y casi que en falso.

Podremos saber más o menos del caso, podremos imaginarnos lo que ha habido, pero los tempos, las formas y el proceso no han gustado.

Ahora Froome se encamina a un pasillo humano durante tres semanas.

Al inglés ya le han hecho perrerías inadmisibles, como tirarle orina, algo que sólo decirlo repugna y que sin embargo esperemos que sea lo peor.

Froome, rivales a la contra

El plantel de corredores para este Tour 2017 supera sobre el papel el del año pasado.

Si vemos el devenir de los favoritos sólo con que Valverde y Porte estén delante, Landa ya no se deba al Sky y la suma de Dumoulin y Nibali conforman un abanico más sólido a priori.

El año pasado sólo Rigo Uran y Romain Bardet estuvieron para desbordar a Froome, pero al final la carrera se les hizo larga.

Pero no es sólo la oposición física, también es la psíquica.

Froome causa incomodidad en sus rivales

Bardet y Dumoulin lo han dicho mil veces, no les gusta ver a un «sospechoso habitual» en el pelotón.

Hasta Nairo dice que Froome recoge lo que siembra.

El calladito colombiano habla poco, pero cuando lo hace…

Sea como fuere para el dorsal uno que sus rivales hablen así de él, no puede ser ni cómodo ni sencillo de gestionar, por mucho aislamiento que aplique.

Las personas somos permeables.

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Luego está el Team Sky

Y es que el equipo que en este Tour dice defender la salubridad de los océanos es un polvorín latente con un ciclista que ha tenido una paciencia infinita como para ganarse el derecho a liderar algo.

Es Geraint Thomas y si miramos con morbo a Movistar qué decir de lo que espera en el Team Sky.

Geraint dice que el liderato se resolverá en los Alpes, es decir que hasta entonces, y con adoquín por medio, el galés se arroga galones.

Otra piedra en el zapato de Froome.

Y una más, el Giro y el cansancio que le ha generado. No es baladí, el Giro es un rodillo, lo llevamos viendo años y años.

Por todo ello si Froome gana este Tour, se nos caerán rodando cuesta abajo.

Imagen tomada de FB de Team Sky

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Las ERC de DT Swiss son para rodar y rodar

Los pitos a Froome: el público es soberano

Chris Froome - pitos Tour Francia JoanSeguidor

Para Chris Froome este Tour va a ser algo más que una carrera, será un veredicto popular de cómo se ha gestionado su affaire

Vendée es una región encajada en la parte superior del hexágono justo por debajo del encaje bretón, por la zona de Nantes.

Chris Froome ayer probó cómo se las gastan en Vendée

Como Alberto Contador en la misma región, hace siete años, en plena tormenta por su positivo un año antes.

Ya sabéis, el tema del chuletón irundarra.

Cómo han cambiado los tiempos.

La primera vez que mi memoria alcanza al Tour por Vendée, nos vamos 25 años más allá, cuando Miguel Indurain ganó el prólogo de Le Puy de Fou, dorsal uno a la espalda, amarillo al vuelo.

Entonces los campeones eran idolatrados, nunca cuestionados.

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Pero ni Contador, ni Froome son Miguel Indurain, ni sus circunstancias las mismas.

Froome sufre en su propia carne el veredicto del público, y en este caso, esté o no acertado, es soberano.

Los pitos a Froome

La sonora pitada al inglés en la presentación del Tour fue eso, sonora, casi ensordecedora.

Lo fue tanto que casi sufrimos desde casa, el bochorno que Froome sintió muy cerca de él.

En la edición previa al arranque de la carrera Froome firma un artículo en Le Monde donde habla de su proceso y cierre.

Atropellado cierre, diríamos aquí.

En la carta de Le Monde, el mismo diario que filtró que ASO, plataforma competidora, no le permitiría salir, Froome aporta visiones interesantes que creo que nunca tenemos en cuenta cuando nos dejamos llevar por el caliente.

Habla de las contribuciones del equipo Sky al seguimiento del salbutanol, habla de la conclusión, recuerda que prometió no deshonrar jamás el maillot amarillo.

Y creemos que Froome tiene razón, y razones, para convencernos, es más queremos ser convencidos, y mirar la ruta del Tour 2018 sin cortapisas.

Pero claro, vemos la secuencia de los hechos, vemos como Dave Brailsford, el que vino a cambiarlo todo, se ve en los grises de aquellos que el criticó, vemos que el Team Sky, aunque empresa de comunicación, de comunicar, más bien poco…

Vemos todo eso, y nos llevan los demonios.

El cierre del caso Froome no se ha podido hacer peor, como peor no se pudo planificar el camino hasta el mismo, participando como si tal cosa –miren dónde está ahora Jaime Rosón– y firmando un Giro de antología.

Así las cosas que no se hacen, no al menos quien tuvo a bien ponerle el listón muy alto al resto de los mortales y marcar buenos y malos a conveniencia.

Espero y deseo que lo que a Froome le espere en este Tour, «ahora que está todo aclarado», sea lo mejor, pero no para él, para el ciclismo, que es en definitiva el felpudo donde todos van a limpiarse la suela.

Por eso cuando el público silba a Froome, es porque percibe todo esto.

Imagen tomada de FB de Team Sky

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La Checkpoint by Trek: toda una historia 

La victoria más pírrica Chris Froome

omerta delgadez JoanSeguidor

Chris Froome sale de rositas de un muy mal trago pero las dudas que el proceso ha sembrado junto a las mil voces que han intervenido, hacen pensar que nos hemos perdido muchas cosas por el camino

Si esto fuera el mundial de fútbol, Chris Froome habría pasado en los penaltis, dejando dudas en cada momento de su juego y abriendo la puerta a caer en la siguiente ronda.

En definitiva que la resolución del «resultado adverso» de Chris Froome en la Vuelta a España es una victoria pírrica, un alivio a un via crucis de nueve meses en el que nos hemos dejado líneas, opiniones y todo tipo de manoseos a una cosa, el ciclismo, que otra vez vuelve a demostrar que a pesar de todo sigue adelante.

Un resultado pobre, en el que los más mundanos en la materia nos perdemos en el laberinto que dominan los abogados.

Que Chris Froome haya salido indemne es bueno para el ciclismo, sobre el papel.

Pero las sombras que quedan en el camino no las quita nadie.

Que Froome no vuelva a tener otro problema

Cuando algunos hablan de Froome, los no seguidores, aducen dinero, medios e intimidación.

En esta historia, mucho nos tememos que algo de esto sí ha habido.

En otras circunstancias es obvio que a Froome no se la habría esperado ni apoyado.

En el Team Sky no lo dudaron, por la importancia del nombre en cuestión y porque en la suerte de Froome iba la de todo un equipo.

Frome ha salido vivo de su peor batalla, pero no sé hasta qué punto tiene motivos para celebrarlo.

Él, como buen anglosajón, acariciará las cifras, tres grandes seguidas, triple corona,… todo lo que quiera, porque ese ciclismo de tolerancia cero que ha pregonado y extendido no creo que se haya dado en este caso.

Froome ha sido el primer incoherente con lo que ha dicho

Es más, siempre hemos pensado que era lícito que Froome participara donde pudiera, porque los recovecos de la legalidad se lo permitían, pero no así el plomo de su conciencia, esa que aduce cuando habla de los demás.

A pocos días del Tour, ASO ya tiene limpia su figura, incluso tras el extraño anuncio de veto realizado por medio de un diario de la competencia.

A pocos días del Tour, la UCI ya tiene el expediente cerrado, el mismo que lleva todo el año mirando como esa patata caliente que no apetece tragar.

Y se lo ha cerrado la AMA, el único vestigio de credibilidad en esta historia, porque si otras veces el ente internacional no ha sido vehemente, esta vez ha cedido a favor del ciclista.

Un ciclista Chris Froome que creo que tiene motivos para celebrar este fallo como su séptima grande, porque creo que, como en el Giro, tras verlo todo perdido le ha salvado la campana.

Imagen tomada de FB de Giro d´Italia

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Carlos Coloma, con la medalla en el bolsillo

Hinault no entiende ni quiere entender sobre Froome

Potenciometro FroomeJoanSeguidor

Otra vez Hinault insiste sobre Froome, otra vez azuzando el árbol para que no esté en el Tour. Cuando estaba en la organización, no se le veía tan beligerante.

Chris Froome debe andar estos días sacando notas del recorrido del Tour y trabajando en mantener el estado de dulce con el que acabó el Giro.

Por cuestiones de Mundial de fútbol, tiene una semana más para descansar, más que otra cosa, del salvaje desenlace de la grande italiana.

Y mientras Froome vive en el inopia de saber que el sistema ampara casos como el suyo hasta que no se resuelvan firmemente, Bernard Hinault pide, interesante, una huelga al pelotón de cara al Tour en protesta por la presencia de Froome.

Monsieur Hinault, hay que tenerlos bien gordos

El bretón alimenta la opción de una huelga, una entelequia mil veces sugerida en el ciclismo profesional, nunca llevada a cabo, nunca más allá de aquellas jornadas históricas del Tour del 98.

Incluso con huelga, el caso Froome seguiría ahí…

De aquellos días surgió una realidad dolorosa para muchas personas, que en el pelotón hay de todo menos unión para emprender cualquier cosa.

Como me dijo una vez Carlos Sastre:

“Hay demasiadas personas, demasiadas nacionalidades, demasiados sueldos… como para que surja la unidad”

Y así, es.

Hinault sigue sobre Froome y su positivo no fallado, pero nunca se hubiera atrevido a pedir algo así cuando estaba en el seno de ASO.

Desprovisto de esa servidumbre, para Hinault esto no es más que soltar cuatro palabras y llenar un titular.

Pero no es así, Hinault predispone a “encabronar” más aún el ambiente en las cunetas, con gente en contra de Froome casi desde el minuto uno que piso el Tour de Francia.

Así, lo siento, no se hace deporte, ni se crea un clima de competición.

Lo que fallen los jueces, ya lo fallarán, entretanto, presunción de inocencia, eso que en ciclismo no existe.

Así se enrarece el ambiente y se torpedea más aún un barco que es el ciclismo que parece siempre en la diana de todos los objetivos.

Es curioso que en el que puede ser el quinto Tour de Froome, estemos hablando de Bernard Hinault.

Lo es porque, 33 años después sigue siendo el último francés en ganar su carrera.

Es un tiempo enorme e inmenso, trasladándose la sensación que algunas viejas glorias se agarran al hilo que sea para seguir en boga.

No creo que Hinault le haga un favor al deporte que le ha dado todo y hecho lo que es, como tampoco que el caso de Froome se eternice ante el asombro colectivo, pero todo lo que sea salirse del guión para mear fuera del tiesto, ahonda en la poca credibilidad que tiene este deporte.

Imagen tomada del FB de Giro d´ Italia

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Las llantas ERC by DT Swiss son para rodar y rodar…

¿Por qué no engancha Chris Froome?

Chris Froome JoanSeguidor

Chris Froome es el campeón en el eterno ojo del huracán

Hay algo en Chris Froome que nos intriga, pero también nos entristece.

No hay nada que haga, por singular y extraordinario que sea, que le no merezca una crítica feroz, y muchas veces unánime.

Y nos apena, porque en definitiva es el máximo exponente, la estrella más destacada del firmamento ciclista, mal que le pese a algunos.

Lo es por palmarés, por condiciones, por liderazgo.

El Giro fue un ejemplo.

Chris Froome: contras

Muchos se escudan en su estilo, que justifica los comentarios mordaces.

Es feo, sí, poco elegante, pero el ciclismo está lleno de gente así, ciclistas que parecían morir y ganaban, o estaban cerca.

No todo se hace con guante de seda, ni estilo impecable.

Se rodea de un equipo que es decisivo en sus victorias, eso es obvio, aunque las piernas para seguir el tren del Sky hay que tenerlas.

Froome las tiene, como también tiene ángeles de la guarda en cada momento clave.

Si no está Poels, estuvo Nieve o Porte o Henao.

Su equipo es clave, y eso también le valen reproches.

Luego está el tiempo que le tocó vivir. El ciclismo que sucede al corredor que nunca corrió, Lance Armstrong.

Estaba escrito o no, era una premonición o no, pero el ciclismo que siguiera el ciclo de Armstrong estaría bajo la lupa.

Y Froome, como antes Contador, recoge esa herencia envenenada.

Luego están las sospechas, que si un motor en su Pinarello con sobrepeso, que si el ritmo cardiaco no varía, que si…

Está claro que sus cambios de ritmo son demenciales, y algunos como el del Ventoux nos dejan ojipláticos, pero también es cierto que el ciclismo es caldo de sospechas e insinuaciones que nadie lleva a donde conviene llevarlas.

Luego estuvo su positivo en la Vuelta, y lo que le ha competido este periodo.

Yo creo que no debería haberlo hecho, aunque sea legal, quizá no lo sea moral, porque en definitiva al revés él criticaría a otro en su situación.

Y es que el amigo Froome puso el listón del dopaje tan alto que ahora se ve pillado por su propia trampa.

Pero no olvidéis, si Froome compite es porque puede, porque lo suyo no está fallado y otros muchos se beneficiaron antes que él de situaciones similares.

Chris Froome: pros

Con Froome tenemos el campeón frío pero educado, que no levanta la voz, que no es estridente, que muestra, al menos en público, respeto por los rivales.

A Froome se le ve cercano y se le nota muy normal con su gente.

Es trabajador hasta la obsesión y su aspecto físico habla de lo espartano que debe ser en la mesa: caprichos cero en la comida.

Sobre la bicicleta va feo, pero es polivalente, es capaz de ganar una crono y al día siguiente estar disputando una cima a los grandes escaladores.

Todo esto la gente lo omite.

Chris Froome: ¿Leyenda?

Con todo ahora mismo pocos ven a Froome en clave de leyenda, pocos lo ven entre Indurain, Merckx y Anquetil. Hinault lo dejó claro

Incluso parece que ASO lo tiene marcado y no sé yo si podrá optar al quinto Tour en otras tantas semanas que quedan para que empiece el show.

Chris Froome es ahora mismo el mejor ciclista del mundo y no engancha, ni genera unanimidad, le ha tocado vivir el ciclismo heredero de los peores tiempos, ha llegado en el momento más inoportuno para dominar.

Aunque mucho me temo que Chris Froome será otro eslabón en el estigma que siempre arrastrarán loas campeones ciclistas.

Imagen tomada del FB de Giro d´ Italia

INFO

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