#LeCahier Cada día es fiesta en casa de Froome

Froome en amarillo en Le Luy

Sin tregua: si a Froome le gusta la tranquilidad, este Tour les está dando dosis de fiesta casi a diario. la jornada del Macizo Central fue definida por “le régional”, Romain Bardet, como una especie de Lieja. Quizá embebido por el lugar, tan cercano, tan familiar, quizá llevado por un estado de forma excepcional, acompañado por el mejor equipo de la carrera, excepción hecha del Team Sky, quizá empujado por la necesidad de arañar segundos que le pongan a seguro antes de la crono de Marsella, el mismo Bardet volvió a ser el «precipitador» de las cosas, en el momento que tenían que “precipitarse”.

Fue a cuarenta kilómetros de meta cuando los blanquiazules sacaron la artillería y pusieron, como en el Jura, en un brete al Sky. Hablamos del Jura, también del Macizo Central, podríamos decir que son las cordilleras menores, ni Alpes ni Pirineos, pero en este Tour están dando el brillo, que los grandes clásicos no conseguían regalar.

Tras varios años de un pelotón escupiendo sobre la grandeza del Col du Tourmalet, Galibier y Croix de Fer, entre otros, llega un primera duro, estrecho, arraigado y humanizado en las cuentas, como el Peyra Taillade, y desgaja el pelotón como quien estruja una mandarina. Un puerto empinado, corto en medio de una trampa de etapa, que resultó casi mortal para el líder cuando la mecánica como en Mont du Chat, como en la salida de curva de Peyresourde, le volvió a jugar una mala pasada.

La gestión del Team Sky: tenía interés en saber cómo iba a resolver las diferentes crisis que en este Tour se le suceden al Team Sky y no podemos menos que elogiar cómo lo están haciendo los ingleses. Si camino de Foix creo que hicieron un buen negocio con Landa delante y Froome en el top, esta vez la escalera hacia el grupo bueno del líder fue efectiva. Resolver, hay que resolver, pero si se hace sin estridencias mejor, incluso mejor para el portador del amarillo, Froome, que cuando algo se tuerce se afecta en exceso.

Kwiatko le cambió la rueda, Mikel Nieve lo arrastró hacia delante y Mikel Landa lo metió y acompañó en el grupo de los grandes. Gestión muy buena de los ingleses, que demuestra que no sólo saben ganar con la corriente a favor, también en momentos adversos.

Público impertinente: hemos leído en varias crónicas que el pasillo humano que guió a la caravana del Tour estuvo perfumado de mucha pasión pero también poblado de algún gilipollas que se despachó con Froome, un corredor que está teniendo que soportar tanto frustrado en las cunetas, que su estoicismo es admirable.

Mollema, sin el puestómetro: el holandés ya despachó su puestecito en el Giro llegando al Tour con la cuota cubierta. Sin Contador en la pomada –nos quedará saber si el neerlandés habría trabajado al 110% para él de requerirlo- Mollema era un outsider a cualquier etapa que exigiera un mínimo de calidad. Su triunfo en Le Puy ha sido el sueño cumplido a una carrera llena de buenos resultados pero sin la guinda, un sueño que además culminó en una fuga de un nivel y exigencia importantes.

#LaProchaine La carrera se toma el segundo día de descanso y saldrá mañana desde Le Puy a Romans-sur-Isère, unos 165 kilómetros que no se esperan muy duros más allá de que es la tercera semana y pondrá el Tour en la puerta de los Alpes.

Imagen tomada del FB del Team Sky

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Hasta el próximo 24 de septiembre, los Bkoolers podréis disfrutar de una Gran Vuelta

#LeCahier Froome prefiere el amarillo

Chris Froome vuelve a ser líder del Tour

El desgaste de Froome. Para Chris Froome cada viraje, cada recoveco, cada esquina cuenta. Es una teoría válida y en tiempo de guerra, pues ya se sabe. El inglés vuelve a ser líder porque aguantó el arreón final, el de los velocistas en subida.

Hace un año Froome se situó de líder en el descenso del Peyresourde y apuntaló la plaza en unos abanicos. No fue el Froome resultón de sus dos primeros Tours, que basó su éxito en abrir hueco y mantenerlo. Ese Froome, el del año pasado, fue un cúmulo de ventajas que sumadas dio la final, antes de que sentenciara entre el Ventoux y la crono del día después.

El Froome de este año está en situación similar, no rompe la carrera pero va rascando, aunque París aún se ve lejos, le queda un buen trecho, tendrá que apuntalar algún día si quiere evitarse un final de infarto…

¿Qué cambia en el Sky? Que Froome sea líder poco cambia sobre el papel para el Team Sky, porque los ingleses son el Equipo con mayúsculas, cuyas espaldas llevarán, sí o sí, el peso de la carrera. Que Froome sea líder ya, antes del ciclo alpino, refuerza su papel de jefe de filas, en sintonía a lo que decía Landa de tener piernas pero no galones. Eso, por si quedaba duda, no ofrece discusión con Froome de amarillo.

Matthews ya tiene la suya. No ha sido sencillo que Michael Matthews gane su primera etapa en este Tour. El australiano fue una de las víctimas propiciatorias de Marcel Kittel en las llegadas llanas. Ha tenido que venir la meta de Rodez, aquella que viera el agónico sprint entre Sagan y Van Avermaet hace un par de años, para que Matthews marcara su casillero.

El australiano ganó precisamente a Van Avermaet y lo hizo con meridiana claridad. Dos etapas seguidas para el Sunweb, a la de Barguil, ésta de Matthews. Los holandeses siguen engordando su palmarés de pocas pero valiosas piezas.

De Gendt, tampoco: otra fuga que no llega en el Tour. De una forma u otra, los grandes nombres no están por repartir. Sólo Calmejane y el mentado Barguil entraron por delante, el resto en grupo y entre los mejores en lo suyo. Thomas De Gendt quiso repetir la alegría del Ventoux, el 14J del año pasado, pero en esta edición las etapas llanas las controlan los velocistas y las grandes de montaña los mejores de la general, que viéndose en un pañuelo no ceden nada.

#LaProchaine 189 kilómetros que acaban el Le Puy-en-Velay, un diente de sierra por el Macizo Central, con un primera a unos 30 kilómetros de meta. Atención a “le régional” que no es otro que Bardet quien habla del lugar como si de una Lieja se tratara.

Imagen tomada del FB del Team Sky

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226ERS reformula su gama de barritas energéticas Endurance perfectas para tomar durante entrenamientos

Los papeles de Froome

Chris Froome llegando a Peyragudes

Estamos en terreno de lo desconocido, arena salvaje, un sendero nunca pisado… Chris Froome y su Team Sky han cedido por primera vez el maillot amarillo una vez la carrera ha entrado en fase crítica, con una etapa en los Pirineos, una crono inicial y alguna jornada de montaña más ya disputada. Las preguntas se agolpan, gana el ciclismo.

Hace un año, hoy además, el 14J, en Tour de Francia se levantaba con la noticia de la suspensión de la mitad de la ascensión al Mont Ventoux, por que el “ventoux” soplaba muy fuerte en la cima. El día nacional, con la Provenza colpasada de seguidores y afición, se dejaba en la mitad la subida al monte pelado, teniendo que situar toda la marabunta en la primera parte de la montaña.

Y pasó lo que tenía que pasar, que no había sitio para todos, y la carrera colapsó. Porte, Froome y Mollema acabaron estampados contra una moto bloqueada por el gentío y se desencadenó la locura: Froome con la bici rota, echó a correr a pie montaña arriba, porque sencillamente veía que se le escapaba el Tour.

Ese Froome en crisis, ese corredor atenazado, casi en pánico por ver peligrar su gran desvelo, es el que centra hoy todos nuestros interrogantes, porque a Froome le hemos visto en líder muchas veces, controlando mejor o peor la competición, yo diría que de forma impecable, a la vista del equipazo que le rodea. Ese Froome que en contadas ocasiones se ve en aprietos es un corredor temeroso, dubitativo y casi diría que visceral.

Las imágenes del Ventoux nos vienen a la mente, pero también las del Mont du Chat, todo nervios, brazos arriba, aspavientos, o la del ciclista trabado y carente de swing que entra en la meta de Peyragudes.

Froome perdiendo los papeles, ese sería el titular y ese sería el escenario que quisiéramos ver en la mini jornada de Pirineos que acaba en Foix, una jornada de 101 kilómetros cargada de dureza y mala baba que, a la vista de las diferencias entre los mejores, puede ser una excelente jornada de ciclismo, si los que están en la pomada ponen toda la carne en el asador.

Que el Team Sky muestre la solvencia de antaño no es noticia, que Froome se trabe de esa manera en una rampa sí que lo es. Nos la trae al pairo quién gane el Tour, incluso, bien lo sabéis, si hubiera españoles en la quiniela, a ver Landa qué ocurrencia nos regala hoy, pero ello no nos sustrae de un anhelo, que no es otro que el de ver ciclismo, y eso creo que sí es universal.

Esperemos que el desconcierto reinante regale esa etapa que nos reconcilie con Tour, esa carrera que todo el año esperas, pero que rara vez copa los paladares más exigentes.

Imagen tomada del FB del Team Sky

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#LeCahier Froome in trouble

Chris Froome pierde el maillor amarillo

Hay Tour: Aru, líder, Bardet, etapa, Froome, en apuros, Uran, el cuarto hombre en 35 segundos. ¿Cuál es la noticia? ¿Quién desplaza a quién? Hoy mismo, momentos antes de sentarme en mi cómodo sofá a ver la carrera, me decían “qué pena de Tour, Froome ya lo tiene, los Sky lo han matado”. Hoy teníamos la gran etapa de los Pirineos y vimos el vaticinio de nuestro amigo cumplido,… hasta los últimos trescientos metros. Una jornada pesada, densa, de esas que invita a cambiar de canal y que cuestiona el ciclismo como deporte televisivo.

Pero las cosas pueden cambiar en un momento, en un segundo, un flash que acelere todo y dé con le punto. La rampa donde James Bond se carga una base militar fue la tumba de Chris Froome y la prueba definitiva de que si se prueba, por mucho el Team Sky intimide, quizá suene la flaura.

No hubo movimientos anteriores y quizá ello pese en los rivales del hasta hoy líder del Tour. Nieve llevó el grupo enfilado, sé que es difícil, pero si los rivales querían una muesca, una sima en la resistencia del gran favorito ya tienen adonde agarrarse.

Pronóstico muy incierto: hay una igualdad de fuerzas terrible, se ve y se percibe. Bardet ha ganado como podría haber ganado Aru, de haberse guardado un cartucho para la etapa y no para el liderato. Al final hay que elegir, el italiano de amarillo, un premio increíble, el francés ganador de etapa. Fabio Aru es el nuevo líder de una carrera en la que fácilmente podría acabar cuarto, porque la sorpresa se escribe en cada giro. Aru, por ejemplo, ha perdido la valiosísima carta de Jakob Fuglsang en el juego de piezas que es la general. Sabe que esto cambia a cada paso, no hay respiro, y las fuerzas son muy parejas.

Trés bien Bardet. Este es un ciclista que nos encanta porque no entra en concurso si no ve las cosas claras. Bardet no se prodiga mucho, este año especialmente, pero aparece cuando merece la pena. El domingo puso toda la artillería en el Jura para dividir al Sky, lo probó al final, pero le sobraron unos kilómetros. Hoy, ha estado rezagado hasta el final, sabiendo de la tarea imposible de plantar cara al Sky, en un inicio, y de la posibilidad de vestirse de amarillo de Aru. Bardet ya tiene su etapita, la primera que no gana en los Alpes y está en la quiniela. Espero le dejen vivir en Francia.

Froome, en problemas: el paisaje es diferente, cambiante, no tiene el viento a favor. Decían que el final no es el adecuado para Froome, pero Froome en sitios similares, si está bien, llega delante, recordad Huy, hace dos años: sólo le ganó Purito, especialsta en la materia. Yo creo que la miseria de Froome venía de lejos, porque su posición en la general no era la óptima y esperar al final para distanciar a los rivales no era lo habitual.

Froome quemó kilómetros y kilómetros rodeado y bien protegido, por Kness, Rowe, Kwiatko, que se ha salido, Nieve e incluso Landa en los momentos finales. Es precisamente ese escudo blanco en el que se escondió Froome hasta que no había más cojones que mover la carrera, en la rampa final. ¿Qué habría pasado de probar antes al inglés?

¿Aguas revueltas en Sky? Los momentos posteriores a la carrera, con Mikel Landa acoplándose al rodillo, se vieron imágenes de conversación airada entre el corredor y Nicolas Portal. Conversación animada y no sé si fruto de algún reproche. ¿Por qué no esperó Landa a Froome al final? yo creo que poco podría haber hecho tan cerca de meta, ahora bien, el alavés está en un estado de forma espectacular, y ha corrido el Giro a cuchillo…

#LaProchaine Etapa relámpago de 101 entre Saint-Girons y Foix, dura y tres muros para dar color el 14 de julio. Froome está tocado, ha perdido su bien más preciado ¿le probarán?

Imagen tomada de Team Sky

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Froome, Aru, Uran, Bardet,… una de ciclismo ficción

Froome Aru Uran Bardet

Cuando el Tour entra en la segunda semana se percibe que algo grande puede, o debe, ocurrir. Es la médula, la parte central de este meollo llamado Tour, que nos priva de siestas en julio y nos tiene, casi de forma perenne, conectados a las redes.

La cosa está, para hacerlo sencillo, como sigue: un primer nivel de corredores en el plazo de un minuto o menos, que encabeza, como no, Chris Froome pero sin la tranquilidad de los colchones de antaño. Aunque nos lo repitan hasta la saciedad, cierto es que las diferencias no son las mejores para Froome, pero es que hasta la fecha tampoco ha tenido terreno para marcarlas, más allá de la crono inicial. Veremos en Peyragudes, para mí el sitio que definirá el listado de aspirantes.

Cuando Romain Bardet reunió alrededor suyo este invierno el equipazo que le rodea en el Tour, fue para cosas como las del domingo, para poner en un brete al Team Sky, y no acompañarle en la carrera, como han hecho otros equipos con pintoresca retórica. Se ve que al francés le atosigan los suyos: “Llevamos 32 años sin ganar el Tour”. Y como él bien dice, “yo entonces ni había nacido”.

Bardet se sacude la presión, esa losa que ahogó a otros tantos campeones galos años atrás. Él habla poco, ha hecho una temporada mediocre pero está muy fino, motivado y muy fresco. Es yo creo la principal amenaza para Froome.

Aunque Fabio Aru dio primero, e hizo diana, pero en el Mont du Chat, cuando Froome se puso al frente, Aru sufrió, y fueron los marcajes previos a la cima, los que facilitaron su acceso al grupo principal. Aru puede jugar la baza de Fuglsang, no muy lejos, pero cabrá ver si el danés es capaz de alargar ese estado de gracia con el que ganó Dauphiné y se ha metido en el top del Tour.

Si el nórdico es clave para Aru, no menos lo es Mikel Landa para Froome en la inédita estrategia del Team Sky de dejar una segunda baza con vida al margen de la de su líder. Landa puede ir donde vaya Fuglsang y en un momento determinado meter el miedo en el cuerpo de esos rivales que pronto empiecen a pensar en el puesto. Es decir los Mollemas de turno, porque la plaza importa y si no mirad como colaboraron con Froome para coger a Bardet el domingo.

Para mí de ese primer nivel el verso suelto es Rigoberto Uran, el colombiano en la recámara, con Nairo y Chavez como primeras cartas, y que sinceramente puede ser la sensación de la carrera. El domingo estuvo sobrio, no se mostró, no le dio el viento, llegó y venció. Ojo con Rigo, ojo con los marcajes Froome-Aru-Bardet, porque si Rigo sigue creciendo éste es el mejor croner ante Froome. Marsella está lejos, pero…

Que Rigoberto Uran esté ahí, tanto tiempo después, demuestra que está tremendo de forma, como el hecho que ganara la etapa con el cambio roto, tras un día que destrozaba las piernas. Yo creo que estamos ante el tapado y no será porque no se le distinga, el verde fosforito de su maillot debería ser una X para sus rivales. A Uran hay que tomárselo muy en serio.

Segundo nivel, más allá del minuto y en torno a los dos: Daniel Martin acostumbra a ir a menos en la segunda parte de la carrera, Simon Yates tiene valentía por partida doble, tanto la suya como en su equipo, si Esteban Chaves entrara en carrera, podrían hacer buena dupla, mientras que la teoría dice que Nairo, con una grande en las piernas, no debería ir a más.

Si miramos por debajo de Nairo, el tercer nivel, lo cierto es que todo es difuso, que corredores como Meintjes, Latour o Bennet puedan entrar de nuevo parece una carambola, que Alberto Contador coja la fuga buena con uno de los rivales de Froome es algo que se dio una vez, dos me perece excesivo, viendo el celo que ponen el inglés y los suyos en el Tour.

Imagen tomada del FB de Mavic

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Skin suit, el buzo Sanremo del Team Sky by Castelli

Tour: A Froome háblale de resultados

Chris Froome en la presentación del Tour de Francia en Düsseldorf con su maillot blanco Castelli, la equitación del Team Sky para este Tour

Como decía aquel, háblame de finales felices y no de comienzos venturosos. Chris Froome está en terreno de lo desconocido, cerca de pisar lodos que sólo cuatro alcanzaron pero que consiguieron mejorar. Froome puede ganar su cuarto Tour de Francia, le quedan 22 etapas y una enorme vuelta por el hexágono para conseguirlo. De ser buena su estrategia descolgaría el grupeto de Bobet, Thys y Lemond para verle el dorsal a Indurain, Merckx, Hinault y Anquetil.

La sola mención de estos nombres dimensiona los terrenos que está explorando Chris Froome, son pasillos de leyenda, atisbos de grandeza reservada a muy pocos, a poquitos de entre los mortales. Si el ciclismo tuviera un olímpo, esto sería lo más parecido. Si fuera un “hall of fame”, el busto del inglés podría estar en el vestíbulo.

Con Chris Froome cabe una certeza, al menos hasta la fecha, si ha de ganar lo sabremos rápido, si éste no es su Tour, también. Todos sus triunfos los resolvió en los primeros envites, dando el primero, que dicen dan más fuerte. El Tour que perdió, por contra, lo perdió rápido, entre las lluvias inglesas y las caídas en la antesala del pavé.

Chris Froome por eso quiere resultados, aunque llega a cero. Inquirido por la carencia de brillo en sus triunfos, quizá sobre todo la del año pasado, Froome vino a resumirlo fácil: “Lo que cuenta es ganar”. Y tiene razón, ganar te sitúa en la estadística y el número, pero trascender, no sé yo.

Por lo que sea hay una corriente extendida de que Chris Froome basa en exceso sus éxitos en el equipo, y eso no es malo, no, pero sí da la medida de cuánto influyen los recursos y la facilidad que tengas para fichar. Si el Team Sky había bebido de las mejores aguas de un equipo que también vestía de azul y era anglosajón, en lo táctico no confundamos, el año pasado los de negro, que irán de blanco para la ocasión, no dominaron, hicieron de la carrera su zaguán, un sitio donde pasar el rato, sestear y aburrir someramente a la afición.

Y es que recordamos el pasado Tour como uno de los peores de las ultimas ediciones, llegando a cuestionarnos si a efectos de imagen a Sky y el conglomerado que tiene detrás le sale a cuenta dominar de esta manera. En sus declaraciones Froome recuerda, con razón, que hubo dos momentos de carrera en los que brilló: ese abanico con Sagan, el descenso en los Pirineos,…

Como decimos, Froome llega con el casillero a cero al Tour, un efecto que dará por muy buen empleado si consigue ganar aquí, o incluso en la Vuelta, la carrera que es, curiosamente, su asignatura pendiente, pues al Giro no ha ido aún. Que Froome llegue de vacío creo que significa que va a estar como un tiro al final, que es cuando creo que espera se decida lo “gordo” de estas tres semanas.

Dice que el recorrido no le emociona, pero a los campeones el trazado no es más que el medio para el fin, ganar, y Froome, con esa polivalencia, poco o nada tiene que esperar sobre el diseño de la carrera. Yo creo que le va bien cualquier trazado, y es más, a veces cuando más incierto resulte, más lucida resulta su actuación.

Sobre el equipo qué decir, que se lleva lo bueno y mejor de cada casa, para amoldarlo y hacer de ello una ficha, una pieza que acoplada en el engranaje, da de sí uno de esos equipos que ocurren cada cierto tiempo. Cuando el segundo y tercero de tu bloque anda como tus rivales, destensiona la carrera, le quita nervio y te deja sin expectativas.

Ver en apuros al Sky es uno de los objetivos de los no pocos rivales que merodean el dorsal número uno, si una cosa no favorece a Froome es la carencia de una gran llegada en alto en la primera mitad de carrera y la ausencia de una crono de las de verdad. No llevarle en carroza será clave, porque si le arrimas vivo al terreno que le gusta, puedes darte por jodido.

Imagen del FB del Team Sky

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La Cerdanya Cycle Tour pone a disposición de sus participantes una equipación conmemorativa de máxima calidad, gracias a la colaboración con la prestigiosa marca de ropa deportiva INVERSE.

INVERSE ha diseñado un maillot ciclista de manga corta para la edición de este año 2017 de La Cerdanya Cycle Tour que tendrá lugar el próximo 3 de septiembre. El maillot es perfecto para la temporada de verano y para cualquier modalidad ciclista. Se ajusta al cuerpo y está diseñado para aumentar el confort y la aerodinámica.

Y si Froome dejará el Team Sky…

La semana pasada, en pleno Dauphiné, L´ Equipe publicó una noticia que no tuvo mayor recorrido porque el interesando fue además uno de los que lo desmintió y con rotundidad. Según la biblia del Tour, Chris Froome dejaría el Team Sky una oferta multimillonaria del BMC, indicando además su posible sueldo, que no recuerdo exactamente, pero que pequeño no era.

Froome, como digo, quitó hierro al asunto, aunque a mi entender no sería descabellado un cambio de aires, sobre todo cuando de la gestión del tema de Wiggins y el paquete que recibió hablamos. El pulido Dave Brailsford nunca ha sido agua clara en este tema y no es la primera vez que leemos que Froome se habría distanciado del mandamás del ciclismo británico, más cuando para Froome el crédito que le queda es capital para seguir vivo en este circo.

Pero, pensad por un momento qué consecuencias tendría un paso de Froome del Team Sky a BMC, o a cualquier otro equipo, si bien BMC no sería tan descabellado porque, aunque hablemos de una marca de bicism este equipo está creciendo en base a la relojera Tag Heurer, para quienes invertir en este deporte debe ser una propina, a la vista de lo que les costaría cualquier incursión en F1.

Si Froome dejara Sky, en su día se dijo de Wiggo, y nada de nada, se produciría un corrimiento de placas en la tectónica ciclista, primero empezando por quienes le rodean hoy, el equipazo que se llama Sky que reúne corredores que suben como los rivales de su líder.

Por ejemplo Wouter Poels y su suerte en las grandes, algo que hasta la fecha no hemos podido saber o Geraint Thomas de cara al Tour, en un estadio que desconocemos y eso que creemos que el galés lo haría mejor en Francia que en Italia, pues el ciclismo francés resulta más cabal y predecible que el que vemos en la bota. También estaríamos sobre Mikel Landa, y sobre Sergio Henao, y sobre…

Pero es más, nos serviría para elucubrar sobre la suerte del inglés con un equipo que fuera tan potente como el de negro, que en este Tour irá de blanco, incluso también para saber, si fuera el BMC su destino, qué pensaría Richie Porte para merecer esto. Y si vamos más allá, podríamos pensar en los hermanos Yates volviendo a casa pues se les negaba en Sky la opción de brillar que sí tienen en Orica.

Cuando el Team Sky echó a rodar, una de las primeras promesas de Brailsford fue ganar el Tour con un inglés. Lo ha hecho por partida cuádruple, aunque curiosamente, sus bazas han sido un tipo distante y despreocupado nacido en Gante, y un alambre de origen keniata. Con el tiempo el alopécido mánager británico, se apuntó ganar el Tour con un francés, quizá sin Froome podría ser un buen momento para intentarlo, aunque solo fuera para suavizar el Brexit y la manía que le han cogido a todo lo británico en el hexágono.

Imagen tomada de FB de Le Tour de France

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Entre Porte y Froome hay gato encerrado

¿Quién dijo que Froome bajaba mal? ¿quién alimentó el bulo? ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Sinceramente no lo sé, lo que sí sé es que hubo un tiempo que vimos al inglés de origen keniata torpe y frágil sobre la máquina, eso no nos lo podéis negar. Aquella etapa andorrana de la Vuelta, el año anterior con las caídas en Dauphiné y Tour, donde ni siquiera llegó a atravesar un tramo de pavé, porque el físico no le daba para más costalazos. No sé todo aquello, nos aviso de un ciclista que con una condición abrumadora, no acababa de arrancarse en los tramos tenidos por técnicos, aunque otros, también tenidos por técnicos, dígase Wiggins, se fueron de un Giro porque no eran capaces de encajar descensos mojados.

Sea como fuere Froome está en la pomada y pone en solfa la pregunta de ayer, sobre su punto de forma y porcentaje de predisposición a correr a full el Dauphiné. La primera de las tres grandes jornadas de montaña nos ha abierto la venda a otro de esos terosos que esconde la geografía y que inexplicablemente las grandes carreras no frecuentan.

Es el gato, el Monte del Gato, Mont du Chat, y me recordó mucho, desde la distancia y la ignorancia que ésta confiere –antes de que salga un experimentado Cicloturista-, al descubrimiento del Col du Bales, en los Pirineos, cerca del círculo de la muerte, hace además diez años exactos, en aquel Tour que lideraba Rasmussen y en el que Michael Boogerd tiraba, subía, bajaba y llegaba con los capos.

El Mont du Chat ha sido duro, muy duro, violento y rompedor. Se han hecho huecos que el maravilloso descenso ha dejado casi intactos y eso es complicado. A saber, de aquí a que venga el Tour por estos lares queda casi un mes, y cada uno sale con una careta que llegados a este punto es difícil de disimular. Froome va bien, no súper, Porte va bien e incluso diría que súper, y el resto a verlas venir. Entre estos dos parece que hay gato encerrado.

Dicen que en el Dauphiné no se juega el pez gordo del Tour, pero marca lo que pasa en julio. Froome ha cumplido con el guión de la campaña, irregular pero ahí, marcando terreno. No creo que sea casualidad que sus tres triunfos en el Tour se complementaran con otros tantos en el Dauphiné. Que mire Porte los vídeos de hace dos años y como su exjefe asedió hasta el desespero a Van Garderen para ganarle la carrera saboyana. Que mire que Froome no le va a dar el triunfo en bandeja, aunque el aussie vaya fuerte y a veces parezca que siga siendo gregario de Froomey.

Porque la cosa parece entre estos dos. Fabio Aru aguantó yo creo porque iba por delante y el tándem Valverde-Contador está un tono por debajo. El primero perdió la rueda de los mejores casi sin esperarlo, ahí se ve la trampa que es éste Mont du Chat, el segundo por primera vez en su vida, hace honor a sus palabras y parece que guardará reposo a la espera que la forma vaya llegando. A ver si es verdad y Contador sabe contenerse. Descolgarse ahora cree que le valdrá para el Tour, veremos si es así, yo lo sigo dudando, Contador lo ha intentado por activa y por pasiva y el inglés le ha ganado siempre en Francia. Esperemos equivocarnos, porque nos divertiríamos.

Imagen tomada de FB de Criterium Dauphiné

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Portabicicletas de techo o portabicicletas de remolque