Y si Froome dejará el Team Sky…

La semana pasada, en pleno Dauphiné, L´ Equipe publicó una noticia que no tuvo mayor recorrido porque el interesando fue además uno de los que lo desmintió y con rotundidad. Según la biblia del Tour, Chris Froome dejaría el Team Sky una oferta multimillonaria del BMC, indicando además su posible sueldo, que no recuerdo exactamente, pero que pequeño no era.

Froome, como digo, quitó hierro al asunto, aunque a mi entender no sería descabellado un cambio de aires, sobre todo cuando de la gestión del tema de Wiggins y el paquete que recibió hablamos. El pulido Dave Brailsford nunca ha sido agua clara en este tema y no es la primera vez que leemos que Froome se habría distanciado del mandamás del ciclismo británico, más cuando para Froome el crédito que le queda es capital para seguir vivo en este circo.

Pero, pensad por un momento qué consecuencias tendría un paso de Froome del Team Sky a BMC, o a cualquier otro equipo, si bien BMC no sería tan descabellado porque, aunque hablemos de una marca de bicism este equipo está creciendo en base a la relojera Tag Heurer, para quienes invertir en este deporte debe ser una propina, a la vista de lo que les costaría cualquier incursión en F1.

Si Froome dejara Sky, en su día se dijo de Wiggo, y nada de nada, se produciría un corrimiento de placas en la tectónica ciclista, primero empezando por quienes le rodean hoy, el equipazo que se llama Sky que reúne corredores que suben como los rivales de su líder.

Por ejemplo Wouter Poels y su suerte en las grandes, algo que hasta la fecha no hemos podido saber o Geraint Thomas de cara al Tour, en un estadio que desconocemos y eso que creemos que el galés lo haría mejor en Francia que en Italia, pues el ciclismo francés resulta más cabal y predecible que el que vemos en la bota. También estaríamos sobre Mikel Landa, y sobre Sergio Henao, y sobre…

Pero es más, nos serviría para elucubrar sobre la suerte del inglés con un equipo que fuera tan potente como el de negro, que en este Tour irá de blanco, incluso también para saber, si fuera el BMC su destino, qué pensaría Richie Porte para merecer esto. Y si vamos más allá, podríamos pensar en los hermanos Yates volviendo a casa pues se les negaba en Sky la opción de brillar que sí tienen en Orica.

Cuando el Team Sky echó a rodar, una de las primeras promesas de Brailsford fue ganar el Tour con un inglés. Lo ha hecho por partida cuádruple, aunque curiosamente, sus bazas han sido un tipo distante y despreocupado nacido en Gante, y un alambre de origen keniata. Con el tiempo el alopécido mánager británico, se apuntó ganar el Tour con un francés, quizá sin Froome podría ser un buen momento para intentarlo, aunque solo fuera para suavizar el Brexit y la manía que le han cogido a todo lo británico en el hexágono.

Imagen tomada de FB de Le Tour de France

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Entre Porte y Froome hay gato encerrado

¿Quién dijo que Froome bajaba mal? ¿quién alimentó el bulo? ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Sinceramente no lo sé, lo que sí sé es que hubo un tiempo que vimos al inglés de origen keniata torpe y frágil sobre la máquina, eso no nos lo podéis negar. Aquella etapa andorrana de la Vuelta, el año anterior con las caídas en Dauphiné y Tour, donde ni siquiera llegó a atravesar un tramo de pavé, porque el físico no le daba para más costalazos. No sé todo aquello, nos aviso de un ciclista que con una condición abrumadora, no acababa de arrancarse en los tramos tenidos por técnicos, aunque otros, también tenidos por técnicos, dígase Wiggins, se fueron de un Giro porque no eran capaces de encajar descensos mojados.

Sea como fuere Froome está en la pomada y pone en solfa la pregunta de ayer, sobre su punto de forma y porcentaje de predisposición a correr a full el Dauphiné. La primera de las tres grandes jornadas de montaña nos ha abierto la venda a otro de esos terosos que esconde la geografía y que inexplicablemente las grandes carreras no frecuentan.

Es el gato, el Monte del Gato, Mont du Chat, y me recordó mucho, desde la distancia y la ignorancia que ésta confiere –antes de que salga un experimentado Cicloturista-, al descubrimiento del Col du Bales, en los Pirineos, cerca del círculo de la muerte, hace además diez años exactos, en aquel Tour que lideraba Rasmussen y en el que Michael Boogerd tiraba, subía, bajaba y llegaba con los capos.

El Mont du Chat ha sido duro, muy duro, violento y rompedor. Se han hecho huecos que el maravilloso descenso ha dejado casi intactos y eso es complicado. A saber, de aquí a que venga el Tour por estos lares queda casi un mes, y cada uno sale con una careta que llegados a este punto es difícil de disimular. Froome va bien, no súper, Porte va bien e incluso diría que súper, y el resto a verlas venir. Entre estos dos parece que hay gato encerrado.

Dicen que en el Dauphiné no se juega el pez gordo del Tour, pero marca lo que pasa en julio. Froome ha cumplido con el guión de la campaña, irregular pero ahí, marcando terreno. No creo que sea casualidad que sus tres triunfos en el Tour se complementaran con otros tantos en el Dauphiné. Que mire Porte los vídeos de hace dos años y como su exjefe asedió hasta el desespero a Van Garderen para ganarle la carrera saboyana. Que mire que Froome no le va a dar el triunfo en bandeja, aunque el aussie vaya fuerte y a veces parezca que siga siendo gregario de Froomey.

Porque la cosa parece entre estos dos. Fabio Aru aguantó yo creo porque iba por delante y el tándem Valverde-Contador está un tono por debajo. El primero perdió la rueda de los mejores casi sin esperarlo, ahí se ve la trampa que es éste Mont du Chat, el segundo por primera vez en su vida, hace honor a sus palabras y parece que guardará reposo a la espera que la forma vaya llegando. A ver si es verdad y Contador sabe contenerse. Descolgarse ahora cree que le valdrá para el Tour, veremos si es así, yo lo sigo dudando, Contador lo ha intentado por activa y por pasiva y el inglés le ha ganado siempre en Francia. Esperemos equivocarnos, porque nos divertiríamos.

Imagen tomada de FB de Criterium Dauphiné

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Portabicicletas de techo o portabicicletas de remolque

¿En qué piensa Froome?

Estaba claro que no iba a llegar, pero en el poso de nuestro ser, esperábamos, deseábamos ese milagro, el de un ciclista solo a plomo con todo el grupo persiguiendo denodadadmente por detrás. No lo logró, pero Dylan Van Baarle nos ofreció una exhibición que se diluirá como azucarillo en café pero quedará en la retina de quienes amen de verdad este deporte.

Porque la Dauphiné, como Niza, como el Tour, es una carrera que sin saberlo, sin percatarse, te pasa el rodillo el día menos pensado. Ocurre, claro está, muchas veces a lo largo del año, pero en Francia, en las “majors” estas cosas son más tangibles que el espeso aire caliente que anuncia otro tórrido verano.

En la jornada previa a la gran montaña lo hemos visto. Hemos visto como cualquier repecho se convertía en un Tourmalet para los escapados, y para mucho miembros del pelotón que, llegados a un punto, hicieron huelga de piernas caídas dejándose llevar a la parte más trasera de la carrera. Se quedaban corredores a modo de rosario, uno, tres, cinco, cuatro, dos,… así hasta dibujar esa flor sin pétalos.

Era cada repecho, no sé si el calor, dudo que en Francia el calor sea el de julio ya, y era Dylan Van Baarle, que no corría, se deslizaba por la ruta con la calidad que sugiere ser un grande en una grande como Flandes. Qué forma de rodar, esa en la que se aprecia el poder de cada pedalada y el golpe de cada latido. No hay muchos así en el pelotón. Iljo Keisse, Pin Ligthart,… todos ellos por cierto pistards, auténticas apisonadoras en el arte del rodar que te vacían y te vacían hasta dejarse seco.

El Dauphiné consume un ciclo, un ciclo que evidencia un bajísimo tono de Alexander Kristoff en lo que va de campaña, ahora viene la gran montaña y una incógnita que llevo días manoseando: ¿Cuál es el verdadero estado de Chris Froome?. Si atenemos a la crono, le queda un hervor, cosa rara porque él aquí nunca hacía prisioneros, si vemos el resto de la campaña, como que se lo ha tomado con calma ¿excesiva? no lo sé, pero si el año pasado ya retraso un poco su “punto” para encarar mejor a Nairo en el final del Tour, esta vez parece incluso más retardado ese pico de forma.

¿Pensará en clave doblete Tour-Vuelta?

Imagen tomada del FB de Criterium du Dauphiné

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Hemos probado un casco de Uvex y en breve os lo contaremos…

¿Por qué Froome no se mofó del ciclismo?

Más que creer que sea erróneo, es que no comparto el punto de vista que aquí se expresó sobre Chris Froome, el mío como es normal, es más solidario con el ciclista y su actitud en ese momento de competición. Sobre todo no comparto lo de la falta de profesionalidad y lo de la falta respeto a la carrera y aficionado.

Estos equipos corren muchas carreras y todas con las máximas aspiraciones, la forma de trabajar que tiene un equipo como Sky genera un stress enorme en cada uno de los corredores, a la mínima que se despistan ya se la han liado. Pero es que en realidad, casi nunca fallan y creo que por eso mismo llama más la atención que les haya pasado dos veces en poco tiempo.

La gente da por hecho que por ser Froome o Sky va todo sobre un guión y no es así, si no lo estás viviendo desde dentro es muy difícil de imaginar, hay muchas variables y factores que pueden influir en que se produzca una situación como la de la Volta. Entre tanto stress siempre habrá un fallo, muchas veces se podrá solucionar, pero otras no.

No he visto la carrera entera, solo alguna imagen. Pero bueno, por lo que me contó mi hermano (Eduard Prades) quién lo vivió desde dentro, entiendo que el Team Sky hizo todo lo posible por salvar una situación insalvable de manual. Lo extraño hubiese sido que lo arreglaran.

No me malinterpretéis, no digo que sea mejor llegar a 10′ que a 26′. Sinceramente creo que es exactamente lo mismo, pero hay unas reglas y entre ellas está el fuera de control, ¿por qué no aprovecharlo? Esta gente corre con el objetivo de disputar una carrera, una vez este objetivo es inalcanzable, creo que lo más profesional es hacer lo que hicieron.

En todas las carreras hay gente rozando el fuera de control, cada uno con sus razones: has ayudado a un compañero, al día siguiente tienes que ayudar a un líder, estás guardando energías para otra etapa que puedan disputar…y la más desagradable: te han reventado física o psicológicamente, da igual, la cuestión es que no puedes ir al ritmo que llevan otros y llega un momento en el que eres incapaz de seguir sufriendo.

Hay que saber que no es nada fácil, ni una decisión tomada a la ligera, para desentenderse como hicieron Froome y Sky, antes hay una lucha interna muy intensa. Vas viendo cómo se complica la cosa hasta que se convierte en insalvable, aun así lo sigues intentando, luchando, pero al final hay que ser realista, rendirse, simplemente la carrera se ha acabado para ti, te han ganado, te han dejado fuera de juego, solamente que antes de llegar a meta. En ese momento lo único que quieres es llegar y lo último que quieres estar donde estás -esto es una apreciación personal, pero creo que la compartirían la gran mayoría de profesionales-.

Entiendo perfectamente que el punto de vista de un ciclista, ya no digo profesional, solamente que compita, sea totalmente diferente al de un espectador. Incluso es curioso ver cómo cambia la mentalidad de alguien que ha competido toda la vida y deja de competir. Y es que hay cosas que si no se viven en primera persona son muy difíciles de entender.

Al espectador le recomendaría que intente acercarse a la mente de un ciclista, que disfrute de lo que pase en carrera, de la realidad. Que piensen que si por ejemplo Froome y Sky hubiesen seguido tirando para llegar a 6′, no sería real, a ellos eso les da igual, lo harían por obligación moral, por el que dirán y en contra de sus intereses reales y eso a mi entender sí que sería falta de profesionalidad.

¿No sería mejor para el espectador que disfrute de una manera sana de lo que pasó? El momento en el que Froome se queda, los nervios iniciales de si podrán llegar al primer grupo o no, que gracias a eso Movistar coloca a Marc en el podio. Si es que al final es lo más bonito, que pasen cosas que no deberían pasar.

Por Benjamí Prades

Imagen tomada del Team Sky

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Chris Froome se rió del ciclismo

Como me diría mi madre no hay más cera que la que arde y este sábado de Volta, sinceramente me he sentido decepcionado. A saber, que te pillen en un corte a 150 kilómetros de meta y te saquen a empujones de la carrera es algo de lo que nadie está exento. Incluso quienes valoran que Alejandro Valverde tiene el triunfo en la mano, admiten eso de que “lo tiene, si no pasa nada raro”.

Bien, admitiendo que esto es deporte y que como en la vida los trenes pasan, lo que le ocurrió ayer a Chris Froome en ruta hacia Reus, es incluso hasta entendible, a medias por eso, pues está rodeado de un equipazo que otras veces no falla en el empeño de bloquear la carrera. El corte se arma en la primera parte de la carrera, tus rivales se percatan y te hacen un destrozo de consideración sacándote del podio.

Lo triste no es el hecho competitivo, lo triste es la dejadez que demuestran una vez se ven fuera de la carrera, como si todo lo que tenga que ver con su prestigio e imagen de la carrera les traiga al pairo, que en el fondo es lo que ocurre. A unos cincuenta kilómetros de meta Froome y los suyos se dejaban unos trece minutos, al final casi ceden 27, un mundo, más del doble, rozando el fuera de control que sin duda tendrían que haber aplicado de haberse producido.

Quise, tras ver el descalabro del Team Sky, dejar reposar las cosas, ver qué decían unos y otros, cómo respiraban. Pues bien las declaraciones a posteriori demuestran que llegar 27 minutos no les supone un quebranto no motivo de vergüenza, sólo les pesa perder la general y sólo les consuela mirar hacia adelante y seguir.

Dejarse llevar a ritmo cicloturista en una carrera World Tour no contribuye a construir tu imagen de profesionalidad y cariño hacia este deporte, tampoco contribuye a la autoestima de organizadores, ayuntamientos y personas que que te esperan en meta, pero tampoco mejora tu imagen ante una masa de aficionados que se dividen entre simpatizantes y detractores casi a partes iguales.

Al Team Sky muchos le tienen ganas, cuando no manía directamente, y esto es azuzar el fuego que prende contra ellos. No se ven en disposición de ganar la carrera y se olvidan de forma vergonzosa de mantener el decoro hasta meta. Si hasta Froome se uso manga larga para no coger frío, síntoma de su actitud una vez vio que los de adelante no paraban. Yo siempre he alabado la profesionalidad del inglés, su humildad y aparente sencillez, creo que ayer nos dio en las narices con ese cliché. Se rió del aficionado, se rió de la Volta, se rió del ciclismo.

Los deslices de Froome salen caros

La Musara, ese puerto que se hizo famoso no por el ciclismo de competición y sí por una marcha cicloturista, nos ha ofrecido una de esas cosas que pasan cuando la primavera entra por marzo y se hace querer. La nieve que no hubo en La Molina, nos la ofreció un puerto en los aledaños de Reus, en el corazón de Tarragona, donde el termómetro siempre es más benévolo que el Pirineo.

Por que las cosas no siempre son lo que parecen, y ese equipo que ha puesto dos ingleses en el palmarés del Tour tras cien años de historia, ese equipo que ha introducido variables nuevas, que ha entrado cual elefante en un mundillo conservador,… ese equipo ha vuelto a ser cazado en una histórica y con toda la banda. Nada es lo que parece, que se lo digan a De Marchi y Cataldo, que se veían ganadores, hasta que Valverde e Impey les rebasaron sobre la línea.

Otra vez a Chris Froome le han vuelvo a pillar en un desliz indigno de su nivel y categoría. Otra vez a él y a todo su equipo, tras una jornada en Lo Port en la que, para estar en el punto de temporada que está, demasiado bien lo ha hecho, otra vez, como en Formigal, en un descenso, en el kilómetro treinta de etapa, una etapa que como La Musara nevada, no fue lo que parece y acabó siendo un plomo en las aspiraciones del equipo que viste de negro. Formigal, segunda parte.

Dirán que es la Volta, dirán que no cabe lamento, dirán que queda mucho para el Tour, dirán, dirán, dirán,… pero lo tangible de la jornada es que se cae del podio todo un triganador del Tour de Francia de forma más inédita posible. Y no caben lamentos, ni justificaciones, ni siquiera ungüentos, que se lo hagan mirar en el equipo inglés, porque uno no desplaza a Catalunya una de sus mejores alineaciones para acabar haciendo el ridículo de la forma más indigna, una semana después de que uno de los suyos acabara ganando en San Remo.

A Froome, con chubasquero, le ha sobrado menos de un minuto para no entrar fuera de control, situando a jueces y organización en un compromiso serio. Es impropio, pierdes el tren de la carrera y te dejas ir con todo tu equipo. Ni la Volta, ni el ciclismo merecen tal dejadez de un corredor del que siempre hemos dicho no dudar nunca porque rara vez no da todo lo que tiene.

Para nosotros, por el eso, el resultado ya va bien. Marc Soler, el ciclista que tira de Valverde más que Rojas, se sitúa en el podio a 24 horas de que la Volta acabe en Montjuïc, ese sitio que se llenaba a tope con la llegada de la mejor carrera para chillar los nombres de Cañardo, Poblet y Purito. Ahora chillarán el nombre de este larguirucho ciclista de Vilanova que va camino de darnos muchas alegrías.

Imagen tomada del Team Sky

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