Fabio Aru, el ciclista desconocido

La Vuelta - Fabio Aru JoanSeguidor

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La renuncia de Fabio Aru al Mundial de Innsbruck es el colofón a un año negro

En la balanza del año, Fabio Aru es uno de los que integran la parte triste y negativa de la campaña.

Una campaña en la que el italiano tenía muchas cosas en juego y casi ninguna le ha salido bien.

Por lo que fuere el sardo no fue un ciclista que nos entrara por los ojos.

Derrengado sobre la máquina, no era santo de devoción de quien esto firma, aunque los hechos nos hicieron ver que estábamos equivocados.

El año 2015 fue cave en ese cambio de percepción.

De un Giro en el que literalmente frenó las opciones de Mikel Landa, ante un Contador que salió de rositas por el descontrol en Astana…

a la Vuelta que gana a Tom Dumoulin, porque nunca baja los brazos.

La Vuelta de Fabio Aru queda ya lejos

Cuando Fabio Aru recoge en Madrid el maillot rojo de la Vuelta, muchos pensábamos que ese ciclista que corría feo pero efectivo sería un actor clave en lo que habría de venir.

Joven, esforzado, un trabajador incansable: Fabio Aru podía optar a más.

Pero tres años después las cosas no han sido sencillas.

El Tour de Francia, prueba que llegó a liderar, le ha pasado por encima.

El Giro de este año fue un via crucis y la Vuelta un querer y no poder.

Nos dicen, nos prometen que ha hecho todos los deberes.

Pero el chaval no camina, no va y entiendo que el Emirates esperaba algo muy diferente de su capo.

Justificar el trabajo de Fabio Aru no debe ser sencillo

Su última estación en este camino de despropósitos ha sido la salida del mundial.

Ha dejado su cama en la concentración italiana porque no se ve para un recorrido tan complicado.

Uno de esos mundiales que si a alguien beneficiarían sería al propio Aru.

Pero Vincenzo Nibali no va a tener al querubín que surgió de su entorno y que vive horas amargas.

Si en su día corredores como Nairo Quintana nos parecen estancados, ¿qué decir de Fabio Aru?

Así marchan las ERC by DT Swiss, perfectas para rodar por tierra

Los números, por mucho que opinemos desde el sofá, son elocuentes, lo que vemos por la tele, concluyente.

El Fabio Aru que lucha y lo deja todo está, pero que con eso no le es suficiente, es un hecho.

El peor trago de Fabio Aru

La Vuelta - Fabio Aru JoanSeguidor

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Para Fabio Aru, lo mejor es pasar página cuanto antes.

Camino del Balcón de Vizcaya, medio tuiterío ciclista se encogió ante el maltrato que Fabio Aru le propinó a su bicicleta.

Aunque gente de su equipo argumentara que Fabio Aru es un profesional y no puede entrar en ese tipo de pataletas, es hasta cierto punto comprensible su actitud.

El año de Fabio Aru está siendo horrible. 

Y lo peor, para él, es que siempre dice que no sabe exactamente qué le pasa.

Ya sabéis, en el deporte, muchas cosas se despachan con un simple no sé qué me pasa.

 

La alamrma de Fabio Aru

Lo preocupante para Fabio Aru es que nada sale del derecho.

Es un ciclista ajeno a la vanguardia, esa que le tuvo durante unos años por delante casi fijo.

Su agonística estampa camina alejada de los mejores y desde que se viniera abajo en el Giro de Italia, nada de nada.

El Fabio Aru que se fue apagando en el tramo final del Tour de Francia del año pasado, cuando ganó una etapa y fue líder, no ha vuelto.

Y no sabemos si esperarle. Él dice que para el Mundial de Innsbruck: desde luego que bien le va, pero ¿le llegará la forma?

Las mismas dudas que puede tener Nibali, las tiene Aru, pero con el peso de una campaña nefasta sobre sus espaldas.

 

El maltrato a la bicicleta en vivo y en directo es algo que no se ve mucho.

Marcel Kittel, Brad Wiggins y un tremendo cabreo hace micho de David Millar, poco más recordamos.

Hasta Ernesto Colnago ha salido al paso, porque esto lo ve mucha gente y el gremio de la bicicleta se juega y juega mucho en este circo.

Ahora mismo Andorra, donde Fabio Aru empezó a cimentar su triunfo en la Vuelta de hace tres años, parece una quimera con la manada de lobos que cada día asalta la fuga.

Para Aru, lo mejor es pasar página cuanto antes.

Fabio Aru y la eterna sospecha

La Vuelta - Fabio Aru JoanSeguidor

La crono de Fabio Aru deja sensaciones encontradas

La vida son pasos para adelante, para atrás, derecha e izquierda. Fabio Aru no es una excepción.

Las cosas no están, a cinco días efectivos del final del Giro de Italia, donde Fabio Aru quisiera cuando calentaba motores en Jerusalén.

De hecho, las cosas nunca han estado donde quería el rutilante fichaje del Emiratos en ningún tramo del año.

Pero mientras asimilamos el paisaje que rodea al sardo, queremos quedarnos con la crono, la única con entidad de la carrera.

Una crono que Fabio Aru acabó en el top ten, para incredulidad del titular del hot seat del momento, Tony Martin.

Estas imágenes las carga el diablo y cabria saber qué pensó de verdad Martin, que no gana una crono importante desde el mundial de Qatar, vamos camino de los dos años, cuando vio a Fabio Aru cruzar la meta por delante de especialistas como Alex Dowsett.

Incredulidad ante el crono de Fabio Aru

Tony Martin es rama dura contra el dopaje, que no quiere decir que pueda hablar más fuerte, porque torres más altas han caído.

Sin embargo, cualquiera avispado habrá sencillamente flipado con el resultado de Fabio Aru.

Descolgadísimo de la carrera, nunca metido en ella, desde que la cosa se puso sería subiendo al Etna, Aru se ha sacado una de las mejores cronos de su carrera, al nivel de aquella clave de Burgos, cuando no se descompuso frente a Tom Dumoulin.

Así las cosas, algunos sugirieron hacerle un control antidopìng nada más cruzar la meta.

Por eso de que en el ciclismo todo o casi todo se explica con la mandanga.

No sé, a veces creo que queremos rizar el rizo.

Ser más papistas que el papa a este deporte sólo le ha valido complicar las cosas.

La actuaciones de ciertas estrellas en este Giro nos dejan, eso sí, perplejos. Actuaciones como las de Aru, como la de Chris Froome o la Esteban Chaves.

Ponerle el cerco a Aru nada más cruzar la meta en el top 10 de una crono en la que no se jugaba nada, no creo que cambiara las cosas.

Y aun así, si es todo tan obvio, y todos acaban pensando lo mismo, ¿por qué no se le denuncia?.

Poner caras como las de Tony Martin, escribir un tweet al calor de la sorpresa… todo eso está muy bien, pero ¿ayuda?

Aunque Fabio Aru no se jugara nada, también le queda la imagen y la honrilla.

Era la principal baza italiana en casa, está muy bien pagado en el equipo de dinero árabe. Tiene una imagen que dar.

¿Qué le pasa a Fabio Aru?

Más allá de la anécdota de la crono, incluso de los veinte segundos que le cascaron por un “tras moto”, esa práctica que creemos extendida, aunque sea de oídas, lo cierto es que son fundadas las sospechas de que Fabio Aru ha podido tocar techo.

No nos gustaría, porque es de los ciclistas que cuando está fuerte da el 101%, pero desde aquella Vuelta que ganara en el golpe maestro de Guadarrama, sus éxitos no abundan y lo peor es que la progresión parece en punto muerto.

Imagen tomada de FB de Giro d´ Italia 

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Giro: La baza es Fabio Aru

Giro Fabio Aru JoanSeguidor

Por motivación y forma de correr Fabio Aru es un primer espada del Giro

Fabio Aru ya no es el crío aquel de escurridiza figura que un día asomó en el Giro de Italia como segundo de Vincenzo Nibali.

Recuerdo aquella etapa, era Stalingrado, llegaba a Tres Cimas de Lavaredo, Nibali sentenció la carrera, Fabio Aru, joven, pero con muchos ojos sobre él, no aterrizaba lejos en meta.

En esa blanca jornada nos pusieron en el aviso de un corredor que explotaría en la Vuelta del año siguiente, para ganarla a los dos.

Fabio Aru no es un estilista, posiblemente no sea lo más elegante sobre la bicicleta, pero traslada la sensación de dar el 101%.

Fabio Aru es la gran baza italiana

Aru ganó la Vuelta, como decimos, de 2015 por esa fenomenal etapa de Guadarrama, la consistencia de su equipo, el que no tuvo ni tiene Dumoulin, y una mentalidad machacona.

Sin embargo, desde entonces las grandes se le resisten.

Fabio Aru no es ciclista de muchas victorias, siempre da la sensación de que le falta algo, pero con 27 años, la madurez llamando a la puerta, al sardo se le espera.

Y se le espera en este Giro, porque tiene a su disposición el recorrido que mejor le podría ir, con poca crono y la suficiente montaña encadenada como para minar los rivales.

Aru no pisa el podio del Giro desde hace tres años, cuando pusieron en verdaderos apuros a Contador.

Ahora vuelve con el Team Emirates y sinceramente un equipo interesante, nos gustan Polanc, Conti y Atapuma, otro que como Aru deja poco en en tintero. Otra cosa serán las licencias que se tome Diego Ulissi.

No creo que sea el principal favorito, pero su temperamento, y ser el italiano de vanguardia creo que lo hacen muy peligroso en un trazado que para él es anillo al dedo.

Aru & Plaza, virreyes de Guadarrama

Puertos de Guadarrama - Fabio Aru JoanSeguidor

Este artículo forma parte de ‘Historias de la Sierra de Guadarrama’, serie producida a propósito de la marcha cicloturista ‘Desafío Puertos de Guadarrama by Movistar’, una prueba inspirada en las grandes gestas del ciclismo que han tenido lugar en este enclave único de la geografía madrileña y segoviana.

Veinte etapas, subidas, cronos, llegadas peligrosas, una etapa vertiginosa en Andorra, miles de circunstancias y peligros, pero La Vuelta llega a Guadarrama con todo por decidir.

La vigésima etapa de La Vuelta de 2015 salía de San Lorenzo del Escorial y moría en Cercedilla, cerca en el mapa, pero lejísimos en el itinerario de La Vuelta. De donde el enorme monasterio, cuya planta en forma de parrilla recuerda el tráfico final del santo, salía una etapa que, situada al final de la carrera, cumpliría con la fama que precedía a Guadarrama.

Cuatro primeras figuraban desafiantes al pelotón. Cuatro primeras que simulaban un bucle sobre el papel en una jornada casi simétrica.

Navacerrada y Morcuera de inicio, y a la vuelta lo mismo, pero al revés, Morcuera y Cotos, anterior al falso llano hacia Navacerrada, de donde el pelotón bajaría a Cercedilla.

Guadarrama, el día anterior de Madrid, el sitio preñado de leyendas y roto por la tradición, un lugar que vio vuelcos imposibles, jornadas memorables, días para la retina. Un lugar que no volvería a decepcionar.

Puertos de Guadarrama - Pelotón JoanSeguidor
Foto: Unipublic/Miguelez

Lo que Tom Dumoulin pasó en Guadarrama

De salida, Tom Dumoulin vestía orgulloso un maillot de líder que se asentaba sobre una extraordinaria contrarreloj en Burgos, acabando en los mismos contrafuertes de la catedral, y una numantina resistencia en la montaña.

Pero la suerte de Dumoulin no estaba aún dictada. A seis segundos, amenazante, un ciclista que no conoce la expresión bajar los brazos: Fabio Aru. El sardo, todo casta y posición imposible sobre la bicicleta, es una suerte de martillo pilón que mina la resistencia del rival a base de emplearse al 110%. Siempre un punto más allá. Para hacer caer a sus contrincantes en un pozo mitad desesperación, mitad agotamiento.

Por eso y por una mala estrategia, Tom Dumoulin sabría qué peajes cobra Guadarrama para ganarse su favor. Desde las primeras ascensiones, es notoria la falta de gregarios con el líder. Muchos asienten, no es un buen síntoma.

Puertos de Guadarrama- Luisle y Aru JoanSeguidor
Foto: Unipublic/Miguelez

En el lado contrario, Aru lleva la carrera encendida, sobre todo en el segundo paso de la Morcuera. Dario Cataldo, Mikel Landa y Luis León Sánchez son los celestes que acompañan al sardo hacia su ataque definitivo.

Dumoulin flaquea y Landa no para de acelerar. La cuerda se rompe no lejos de la cima, el neerlandés cede. Ya en el alto pierde veinte segundos, el maillot rojo es virtualmente de Fabio Aru.

Pero Dumoulin tiene una opción, un hilo de vida en medio de tanta hostilidad. Acabado el descenso de la Morcuera, camino de la base de Cotos, hay una efímera transición. Los ve, los tiene ahí, es una recta ingrata y cruel, pero corta, excesivamente corta, porque pasa de atisbarlos y tocarlos, a perder la estela cuando la carretera se empina hacia Cotos.

Dumoulin perdería la Vuelta en Guadarrama.

Aru ganaría la Vuelta en Guadarrama.

En la meta de Cercedilla, el italiano bate el brazo en lo alto sabedor de que ha ganado su primera grande. Ha resistido, ha insistido y ha decantado la balanza a su favor. A su lado entra Joaquim Rodríguez, quien acabará segundo, con la casi certeza de que vivía los últimos kilómetros de su carrera en La Vuelta.

Puertos de Guadarrama - Rubén Plaza JoanSeguidor
Foto: Unipublic/Miguelez

El día por eso fue de virreyes, porque la alegría de Fabio Aru fue sazonada por el héroe de Guadarrama aquella tarde derretida de calor. Cuando no se había ni cumplido la primera hora de carrera, ya empezaba a sonar Rubén Plaza en la narración de la jornada.

Su nombre ya salía en los reportes de los escapados a 130 kilómetros de meta, urdiendo sigilosamente su plan, un plan que Hansen, Dani Navarro, Vorganov y Moreno Moser, entre otros, no podían imaginar.

Así las cosas, Rubén Plaza, entonces enrolado en el Lampre, y ganador de la etapa de Gap del anterior Tour, abrió el tarro a 114 kilómetros de la meta en Cercedilla, es decir, a cuatro de coronar la Morcuera. Al alicantino aún le quedaba subir la propia Morcuera otra vez por el otro lado, tras un llano por el altiplano de Soto del Real, el regreso hacia meta pasando por Cotos y el falso llano de Navacerrada.

Una “bendita locura” que partió la carrera en dos: lo que ocurría entre los capos de la general y la travesía de Plaza por los campos al norte de Madrid manteniendo a raya un grupo numeroso de persecución en el que no iban precisamente cojos.

Tras nadar y nadar por los océanos de Guadarrama, Rubén Plaza tenía tiempo suficiente para celebrar y darse cuenta de lo que había realizado: una machada de 114 kilómetros en solitario.

La Vuelta terminó resolviéndose en el camino que acaba de dejar el ciclista nacido en Ibi, con un grupo y un pelotón absolutamente destrozados, y las leyendas de Guadarrama viniendo al presente, todas de golpe y sin previo aviso.

Perico, Aru, Menchov o Bugno ya escribieron su historia en Guadarrama, escribe tu propia historia haciendo clic aquí.

Imagen: Unipublic/Graham Watson

 

¿Qué tal le irá a Fabio Aru en el Emirates?

El último Tour abrió los ojos al ciclismo italiano. Otra vez, tres años después de la victoria de Nibali, victoria legítima a todas luces pero condicionada por la ausencia de otros nombres, por el motivo que fuera, el país de la bota vio que tenía otro hombre en la terna de los aspirantes a la victoria final. Fabio Aru ganó en la Planche des Belles Filles y se erigió entre los grandes nombres, el único amarillo que no fuera Chris Froome.

La temporada de Fabio Aru fue a pie cambiado, pero creo que muy interesante. Ha dado un paso adelante. Planificó el Giro, y no pudo estar, pero sí en el Tour, a donde llegó tras un campeonato italiano que ganó pletórico. Y en el Tour se vio por primera vez delante, tras un desafortunado debut el año pasado.

El Tour de Aru es una buena piedra de toque para el futuro y sobre todo una lección para saber qué le ha pasado en el tramo final, ese en el que se le vio muy justo y anticipó dos cosas, su caída del podio y una Vuelta a España en la que selló su divorcio con el equipo y mostró un tono mejor, frente al colombiano López.

Recuerdo la editorial del Bicisport, la revista de cabecera del ciclismo transalpino, aduciendo que Aru con una preparación específica y sobre todo un equipo sólido que le apoyara, podría incluso apuntar a lo más importante, al podio o triunfo en el Tour de Francia.

Está claro que Aru ha tenido este año en su equipo uno de sus puntos débiles. Aunque en descargo de Astana cabe señalar que la mala suerte se cebó en percances y accidentes durante la primera semana del Tour. Lo dijimos entonces, Aru puede tener un Tour eterno, por lo sólo que se le veía, ahí de amarillo y rodeado de rivales.

Ahora Fabio Aru se va de cabeza de filas al Emirates, el equipo que posiblemente mejor se ha reforzado de cara al año que viene, en cuanto a nombres se refiere. Mantienen a Rui Costa, a quien le cuesta un horror ganar, hasta Omar Fraile le gana sprints –véase Giro-.

También sigue el selecto cazador Diego Ulissi y mantiene la columna vertebral, la que forman Darwin Atapuma, Manuele Mori y Jan Polanc, una línea de buenos corredores que podría ser perfectamente la guardia que Aru reclama para volver a ganar una grande, sea Giro, Tour o Vuelta, porque sinceramente, el sardo me parece un peldaño por debajo del resto en el objetivo de conquistar Francia.

El equipo árabe añade Dan Martin, que no veo en labores de doméstico, no porque él quiera o no, si no porque su calidad es discutible con las servidumbres de un gregario a tiempo completo.

Veremos, ahora sí, con 28 años como 28 soles si Aru da el paso que se le presume y si esa forma insultante que tuvo en la primera mitad del Tour, desde fuera diría la mejor que ha tenido en su vida, es capaz de hacerla sostenible en el tiempo y da a la bota los triunfos que esa incondicional afición merece.

Imagen tomada del FB del Astana Cycling Team

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Gravel, esa bici entre varios mundos

No hay vuelta de hoja para Aru y Bardet

Romain Bardet JoanSeguidor

Si en el Tour de Francia más apretado de los últimos años, las cosas hubieran tenido otro desenlace, no sé sin Fabio Aru y Romain Bardet hubieran estado en la salida francesa de la Vuelta a España. Ambos formaron del selecto furgón de cabeza hasta bien al final, sintiendo, tocando con los dedos, incluso vistiendo el maillot jaune pero…

Ambos acabaron reventados el Tour, y eso nos llena de dudas para la Vuelta. Recuperar, ese verbo clave en el gran fondo es yo creo la llave que manejan ambos corredores. Los dos dan lustre, qué duda cabe, mejoran con creces el cartel y dan prestigio a la competición, pero…

Fabio Aru tiene especial cariño a la Vuelta. La ganó dos años por algo muy suyo, ser más tozudo e insistente que nadie. Ninguna estrella en el pelotón da la sensación de acabar tan vacío las carreras como él. Aru parte con ese recuerdo y el aliciente, inédito, de ser rival de Vincenzo Nibali.

Nibali y Aru son rivales por primera vez

Los dos mejores italianos, paradójicamente insulares, se medirán por primera vez en la península ibérica, un cara a cara patrocinado por dinero de un emirato árabe y una república centroasiática, son los signos de los tiempos.
La “bella Italia” mira a España este mes de agosto con la concurrencia de sus dos mejores hombres.

Si Aru tiene un gramo de fuerza, lo intentará, porque el recorrido le va perfecto, incluso la crono, materia en la que si está en la pomada no desentona, recordad Burgos hace dos años.

Al otro lado, el tercer hombre del podio del Tour, Romain Bardet, el ciclista que más cerca ha tenido el sueño de recuperar la Grande Boucle para Francia desde Laurent Fignon. Sobre Bardet todo son dudas, porque además no hay antecedentes. Nunca ha corrido dos grandes vueltas el mismo año y si éste lo tenía previsto, transmitió la sensación de haber tocado tope en el Tour.

De cualquiera de las maneras, esta gente no transita por el camino del resto de los mortales, y si ha recuperado puede ser un ciclista a tener muy en cuenta, porque si un equipo le mojó la oreja a Sky en julio, fue el suyo y la Vuelta se presta a la encerrona y susto.

Sobre el papel Bardet no es el mejor en nada, pero en la práctica acostumbra a hacerlo todo bien, lo suficiente como para verle delante si realmente viene motivado, en forma y sobre todo dispuesto a sufrir tras haberlo hecho hace escasas semanas. La Vuelta ha partido de su país, del sur, lejos de su Auvernia, y eso puede ser un punto para engancharse de salida. Ha perdido tiempo, pero nada grave.

Incógnitas sí, pero anotad estos dos tipos, Aru & Bardet, son parte del brillo previo de la carrera.

Imagenes tomadas de FB de Le Tour y La Vuelta

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Carbono vs aluminio???

Froome, Aru, Uran, Bardet,… una de ciclismo ficción

Froome Aru Uran Bardet

Cuando el Tour entra en la segunda semana se percibe que algo grande puede, o debe, ocurrir. Es la médula, la parte central de este meollo llamado Tour, que nos priva de siestas en julio y nos tiene, casi de forma perenne, conectados a las redes.

La cosa está, para hacerlo sencillo, como sigue: un primer nivel de corredores en el plazo de un minuto o menos, que encabeza, como no, Chris Froome pero sin la tranquilidad de los colchones de antaño. Aunque nos lo repitan hasta la saciedad, cierto es que las diferencias no son las mejores para Froome, pero es que hasta la fecha tampoco ha tenido terreno para marcarlas, más allá de la crono inicial. Veremos en Peyragudes, para mí el sitio que definirá el listado de aspirantes.

Cuando Romain Bardet reunió alrededor suyo este invierno el equipazo que le rodea en el Tour, fue para cosas como las del domingo, para poner en un brete al Team Sky, y no acompañarle en la carrera, como han hecho otros equipos con pintoresca retórica. Se ve que al francés le atosigan los suyos: “Llevamos 32 años sin ganar el Tour”. Y como él bien dice, “yo entonces ni había nacido”.

Bardet se sacude la presión, esa losa que ahogó a otros tantos campeones galos años atrás. Él habla poco, ha hecho una temporada mediocre pero está muy fino, motivado y muy fresco. Es yo creo la principal amenaza para Froome.

Aunque Fabio Aru dio primero, e hizo diana, pero en el Mont du Chat, cuando Froome se puso al frente, Aru sufrió, y fueron los marcajes previos a la cima, los que facilitaron su acceso al grupo principal. Aru puede jugar la baza de Fuglsang, no muy lejos, pero cabrá ver si el danés es capaz de alargar ese estado de gracia con el que ganó Dauphiné y se ha metido en el top del Tour.

Si el nórdico es clave para Aru, no menos lo es Mikel Landa para Froome en la inédita estrategia del Team Sky de dejar una segunda baza con vida al margen de la de su líder. Landa puede ir donde vaya Fuglsang y en un momento determinado meter el miedo en el cuerpo de esos rivales que pronto empiecen a pensar en el puesto. Es decir los Mollemas de turno, porque la plaza importa y si no mirad como colaboraron con Froome para coger a Bardet el domingo.

Para mí de ese primer nivel el verso suelto es Rigoberto Uran, el colombiano en la recámara, con Nairo y Chavez como primeras cartas, y que sinceramente puede ser la sensación de la carrera. El domingo estuvo sobrio, no se mostró, no le dio el viento, llegó y venció. Ojo con Rigo, ojo con los marcajes Froome-Aru-Bardet, porque si Rigo sigue creciendo éste es el mejor croner ante Froome. Marsella está lejos, pero…

Que Rigoberto Uran esté ahí, tanto tiempo después, demuestra que está tremendo de forma, como el hecho que ganara la etapa con el cambio roto, tras un día que destrozaba las piernas. Yo creo que estamos ante el tapado y no será porque no se le distinga, el verde fosforito de su maillot debería ser una X para sus rivales. A Uran hay que tomárselo muy en serio.

Segundo nivel, más allá del minuto y en torno a los dos: Daniel Martin acostumbra a ir a menos en la segunda parte de la carrera, Simon Yates tiene valentía por partida doble, tanto la suya como en su equipo, si Esteban Chaves entrara en carrera, podrían hacer buena dupla, mientras que la teoría dice que Nairo, con una grande en las piernas, no debería ir a más.

Si miramos por debajo de Nairo, el tercer nivel, lo cierto es que todo es difuso, que corredores como Meintjes, Latour o Bennet puedan entrar de nuevo parece una carambola, que Alberto Contador coja la fuga buena con uno de los rivales de Froome es algo que se dio una vez, dos me perece excesivo, viendo el celo que ponen el inglés y los suyos en el Tour.

Imagen tomada del FB de Mavic

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Skin suit, el buzo Sanremo del Team Sky by Castelli