Miguel Ángel López: ganar no es nada fácil

Para Miguel Ángel López cada carrera es una montaña rusa

Aunque la frase resulte una obviedad, aunque lo tengamos asumido y sea el pan nuestro, eso de ganar no es sencillo, nada sencillo, son mil tíos y uno que gana, está todo dicho y Miguel Ángel López lo sabe.

Para el colombiano la vida es un perfil de dientes de sierra, nunca arriba lo suficiente, poco tiempo abajo.

Miguel Ángel López es un ciclista que camina en la cresta de todo, de las miradas, de las apuestas, de los pronósticos… pero la victoria que todos le atribuíamos a no tardar, se resiste.

Y lo hace porque el pequeño escalador de Astana sigue sin firmar la grande limpia, recta, que creo se merece.

 

Otras veces podríamos decir que la mala fortuna le pesó en exceso.

Este último Giro de Italia, con las caídas.

Si miramos más atrás: caídas, cortes, abanicos, percances, desgracias mecánicas…

Todo eso que está al orden del día en cualquier corredor que disputa una grande, en Miguel Ángel López tomó más dimensión.

Le lastró más.

¿Dónde estuvo el mal paso de Miguel Ángel López en la Vuelta 2019?

Nosotros pensamos que en Andorra, en ese sterrato que acogió el diluvio y acabó con él, y Roglic, en el suelo.

Ese Miguel Ángel López que aparecía sangrando de un brazo tras el apagón televisivo no era el mismo que el de minutos antes del jarreo.

No lo quitaron, nos dieron el cambiazo en algún lugar de Engolasters entre cortinas de agua del primero de septiembre, que seguro a esas alturas resulta heladora.

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Es Miguel Ángel López que sale sangrando no era el mismo que llevaba medio minuto largo a los favoritos porque había atacado de lejos.

Entiéndase por lejos a veinte de meta en este nuestro ciclismo.

Tras esa caída, Miguel Ángel López fue un quiero y no puedo, un volcán con tope.

Todos esperábamos que fuera a más, que sus ataques hicieran daño, que Roglic lo viera venir, pero el golpe de pedal no llegó.

El Miguel Ángel López que sale de Andorra es un corredor puteado por las circunstancias, el que resulta de la crono de Pau es un competidor inocuo para el liderato de Roglic,

 

 

Mil ataques, duros algunos, otros menos, pólvora mojada podríamos decir, Miguel Ángel López no sacó nada en claro del tramo final de la carrera.

Lo suyo fue un quiero y no puedo que desembocó en ataques mal medidos, golpes que no hacían daño, una estrategia de equipo servil a los intereses del líder y ganador final y la explosión contra los Movistar en Toledo en un ejercicio de transparencia que creo delata el sentir de muchos integrantes del pelotón.

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Pero con palabras no se ganan las carreras, en todo caso sirven para disfrazar la frustración interior de alguien que se ve ahí pero que algo siempre le frena.

Cuando Pogacar le dio la vuelta a la general y se aupó hasta el maillot blanco, López admitió tener demasiados ya, en un somero ejercicio de admitir que sí, explotó joven, creció rápido pero los frutos tardan en llegar, quizá demasiado.

Y lo hacen cuando en la Vuelta todo le pintaba bien.

En su pequeña intrahistoria podrá explicar lo bien que sienta llevar el maillot rojo, dominar la carrera y hacer daño atacando.

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Porque nos quedamos con el Miguel Ángel López de la primera semana, el ciclista que causaba pavor con cada movimiento en el vientre del pelotón, pues tenía chispa, golpe de pedal…

Nunca sabremos si esa caída en Andorra le dejó seco, le cortó las alas, lo que sí sabemos, ahora mismo, ya, es que Miguel Ángel López es ese tipo de corredores a los que siempre les pasa algo, de lo más insospechado, a lo obvio, pero algo, no sé qué, que al final le deja fuera de concurso.

Y tenemos muchas historias de talentos natos que no rompieron ese techo de cristal que es la mala suerte, talentos que dejaron, y dejan -un saludo a Mikel Landa- buen sabor de boca, pero siempre con ganas de más.

Imagen: FB de Astana Pro Team

Giro: ¿Qué le falta a Miguel Ángel López para explotar?

Miguel Angel López JoanSeguidor

No ha llegado el día que Miguel Ángel López se sacuda toda la mala suerte

Que os guste Miguel Ángel López significa que os gusta el ciclismo.

Es tensión, ambición, calidad, pero juventud, sobre todo juventud.

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Miguel Ángel López volverá a ser la maglia bianca del Giro de Italia y es curioso, porque lleva tanto tiempo ahí delante que se nos olvida que él nació en febrero del 94, veinticinco primaveras, justo ese mes de febrero que lloramos la muerte de Antonio Martín Velasco, atropellado por un camión mientras entrenaba.

Miguel Ángel López sigue siendo joven, pero está ahí hace tiempo, destacando entre los grandes nombres, y no sólo eso, exhibiendo esa calidad que le marcó el camino a ganar el Tour del Porvenir.

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Calidad, determinación, esa ambición… no son ingredientes suficientes si no hay suerte.

Dicen que la suerte hay que buscarla y trabajarla, pero ésta no siempre surge: si no se alinea con el trabajo, poco hay que hacer.

El Giro de Miguel Ángel López es la historia de su vida ciclista

Pocos corredores exponen tanto y recogen tan poco: lo de Miguel Ángel López es frustrante.

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Cuando el corredor la emprendió con el idiota que le tiró de la bicicleta camino del Monte Avena, creo que poco o nada le quedaba al corredor por hacer.

En la jornada más dura del Giro, al final de tres semanas extenuantes, Miguel Ángel López jugó en el alambre, y casi descarrila algunos de los grandes nombres de la carrera, especialmente Nibali y Roglic.

Cuando vemos que un esfuerzo dantesco está en manos de un aficionado imprudente, duele como si el empujón mal dado nos lo dieran a nosotros.

 

Y así López quema etapas, entre caídas apocalípticas e infortunio que un día esperamos que pase página.

Por suerte, hace un par de años que el escalador no nos pone el corazón en la garganta con un accidente de esos.

Pero estos están ahí, dejan mella y quedan en el recuerdo.

López sin embargo sigue con lo suyo, no hacer una carrera limpia, sin sobresaltos, sin más.

La suya es una lucha a la contra.

 

Y quizá por eso sepan a gloria las victorias, esa Volta que parecía entre Bernal y Nairo que él se llevó.

O más, atrás, los dos podios del año pasado, en Giro y Vuelta, siendo el comodín de todos los ataques, el engranaje de los momentos estelares.

Pero el brillo de este corredor, que recupera la esencia del escarabajo de toda la vida -bajito, peleón, explosivo- se resiente cuando sale de la primera semana tan tocado entre cortes, averías, alguna caída y unas contrarrelojes que le pesan como losas.

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Miguel Ángel López es un corredor que no optará a una grande hasta que no pase limpio aquellas etapas que no le van.

A su favor queda el hecho que sabemos que tiene margen, que puede ir a más, que aprenderá.

Así es el Cycling Costa Daurada Tour

En su contra que los problemas que le sobrevienen fuera de la montaña corren el riesgo de ser fantasmas que en muchos casos acaban pesando.

Miguel Ángel López seguirá siendo de la terna de favoritos siempre que tome la salida de una carrera, pero ganar una grande necesita de una alineación de astros que para el colombiano celeste no se da.