La primavera «vaciada» del Movistar Team

La Vuelta - Movistar Team JoanSeguidor

El Movistar Team paga la factura de una mala planificación deportiva

Siempre que hablamos del Movistar Team, hablamos de la realidad, de su tozudez y terquedad, valores que este rodillo pone sobre la mesa y deja las cosas en su sitio.

La primavera de Movistar no ha sido verde, ni siquiera bucólicamente celeste

La primavera de Movistar ha sido gris, un gris teñido de comparsa, relleno, en el lote de equipos que están, porque se les ve, pero no son trascendentes, no entrañan el peligro que se les supone.

Una realidad que los números constatan y que los aficionados saborean.

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Pero como decimos, la realidad algo que, por mucho que trabajemos en sentido contrario se impone.

En «chez Unzue» esta situación ha sido algo larvado, sólo disimulada por las actuaciones de individualidades, contadas, que se han llevado todo el sudor del equipo hasta que, llegado un día, las cosas no salen.

Cualquiera de las valoraciones que hacemos sobre el equipo telefónico en estas campañas hacen referencia a dos cosas: la pérdida progresiva de talento, que se iba porque aquí no había forma de hacer el «sorpasso» a Valverde y Nairo, y la obsesión por jugarlo todo a dos cartas, tres a lo sumo, porque en el fondo, nos repetimos, lo sabemos, Mikel Landa, hasta la fecha tampoco ha sido para tanto.

No ha sido para tanto, y encima todos lo sitúan ya fuera del equipo.

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Hace menos de dos años, dimos cuenta de la descapitalización del Movistar Team.

Lo hicimos al calor de la salida de los Herrada hacia el Cofidis.

Era una gota, otra más, en la salida de gente muy válida de la entraña del único equipo español en el World Tour.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

El camino que Rui Costa dibujó el año que fue campeón del mundo, hastiado porque en aquel Tour en el que iba como un tiro, se le dijo de esperar a Valverde pillado en un corte, ha sentado cátedra.

Y esa segunda línea del Movistar, potente, versátil, se fue diluyendo.

Se fueron los hermanos Izagirre, fiables, fieles y ahora ya los vemos en el Astana, se fue Jonathan Castroviejo y no se miró de reponer esa segunda línea.

 

Las victorias siguieron en manos de Alejandro Valverde, de Nairo, cuando las lograba, y poco más

Se fueron grandes corredores y vinieron otros que no han mejorado las cosas.

¿Ya conoces el Suunto 9?

Si el equipo tiene que echar mano de Carlos Verona, del José Joaquín Rojas, de Carlos Barbero, descalificado en Castilla y León mientras Enrique Sanz hace grande la bolsa…

En todos los equipos, salvo quizá en el Team Sky, ahora Ineos, porque estos comen de otro plato, hay movimientos, gente que se va, nuevos que entran, pero una gestión grupal acertada es perfecta para que las cosas sigan su curso

 

En efecto, el Deceunicnk es un ejemplo de lo que decimos, y gracias a ello por ejemplo Enric Mas explotó en la última Vuelta a España.

Y luego hay quien dice que el mallorquín debería irse all equipo celeste. 

Como si en Movistar existiera la verdad absoluta de algo.

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Si Enric Mas recalara en el equipo, si tomara los galones, que se lo expliquen a la chavalería que crece en el equipo.

Esos críos que ya no son tan críos que esperan tener la entidad que su calidad atesora.

O acaso estaremos hablando toda la vida de mucho, muchísimo, que prometen Marc Soler, Jorge Arcas, Richard Carapaz o Jaime Castrillo.

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Alejandro Valverde esta primavera ha sido una contradicción a cada paso.

Jornadas muy bonitas en Flandes y San Remo que precedieron unas Árdenas nefastas, las peores de su carrera.

Una avista, un caída entrenando han sido las explicaciones oficiales a una campaña que ya no pintaba bien de inicio.

De esa caída y el edema óseo que le sobreviene cuelga su presencia en el Giro.

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Duele pensar que la llama de Valverde se apaga, ofende decir que tiene una edad, pero la realidad, esa que siempre se impone, está ahí, como un mantra que nunca falla, que siempre acierta.

Si lo de Valverde ha sido un mal momento o no se verá en breve.

Pero que no se nos olvide Alejandro Valverde no es eterno, y veremos cómo se le da ese Giro al que Mikel Landa acude con urgencias reales.

Porque si el murciano ha dado lo mejor de sí, durante casi veinte años, al alavés todos le esperan con luces y taquígrafos.

Y Nairo… pues eso que la realidad es terca, y no complace, y la del colombiano que maravillaba es que poco a poco sale de la foto, casi igual que el Movistar de entre los mejores equipos del mundo.

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El bucle fatal de Mikel Landa

Mikel Landa JoanSeguidor

Las caídas marcan el periplo de Mikel Landa en Movistar

La caída es parte del contrato del ciclista.

Es importuna, dolorosa, y no avisa.

Llega azarosa, entra y sale de la vida del corredor sin patrón fijo.

Eso podríamos decir que es la teoría, pero cuando la caída forma parte habitual del paisaje, otras cosas emergen.

Y en esto que Mikel Landa se ha hecho asiduo a besar el suelo.

Nosotros no estábamos ahí, viendo lo que pasaba a quince de la primera meta de la Challenge de Mallorca, cuando Mikel Landa se fue al suelo.

Como no estábamos en el desenlace de la Clásica de San Sebastián.

Ni el pavé del Tour.

Pero desde nuestra posición, apreciamos que las caídas se suceden, y siempre en el momento clave.

Decía Mikel Landa hace unos meses que correr dos grandes «limpias», sin problemas, era el objetivo.

Pero esa suerte se reserva a unos pocos y en momentos contados.

Él no es de esos ni le quedan momentos sin mala suerte.

Porque queremos pensar que es mala suerte y no un bucle propiciado por la reiteración de las caídas.

Mikel Landa no tiene continuidad, acude a sus objetivos diezmado y ello puede pesar en la moral.

Y también en la forma de saber circular en grupo, y no creer que un fantasma, una sombra invisible, se vaya a conjurar contra ti en el peor momento.

Mikel Landa empieza el año con la clavícula rota

Queda mucho tiempo para el Giro, una carrera que hace dos años perdió en una caída a puertas del Blockhaus, pero la muesca queda en la mente.

Y esos fantasmas de Roubaix, de San Sebastián, siguen vigentes, medio año después.

No sé si Mikel Landa debería mirarse en el epílogo de Alberto Contador, que tuvo tantas caídas como carreras que se planeaba disputar.

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El madrileño se llevó en los últimos años todas esas caídas que no aparecían en su época de esplendor.

Ya lo dijimos, las caídas son inoportunas, dolorosas y muchas veces fruto del azar.

Pero cuando se repiten cada poco…

 

Ciclistas y objetivos para las dos grandes vueltas de 2019

Tour- Geraint Thomas JoanSeguidor

Las dos grandes vueltas por etapas, Giro de Italia y Tour de Francia, ya han publicado sus recorridos para 2019, destacando cada uno en un perfil de corredor.

Si el Giro ofrece un recorrido favorable para los ciclistas completos, con habilidad para escalar, pero también en la lucha contra el cronómetro, el Tour ha trazado un recorrido para escaladores puros, con cinco finales en alto y gran cantidad de ascensiones por encima de los 2.000 metros de altitud.

Parece obvio el guiño que la organización del Giro ha tenido esta edición con Tom Dumoulin, que ya sabe lo que es ganar esta gran vuelta, y que para el año próximo contará con tres etapas de contrarreloj individual. El campeón holandés es el principal favorito para esta gran carrera, aunque todavía no ha manifestado que calendario va a seguir en 2019.

Otros grandes corredores como Richi Porte, que sigue sin tener suerte en una gran vuelta por etapas, o el flamante Campeón del Mundo en ruta, Alejandro Valverde, podrían ser importantes candidatos al próximo Giro.

Además, el ciclista español ha declarado que últimamente en el Tour de Francia sólo sufre y ya no disfruta, por lo que Movistar Team podría optar por dejarle ser jefe de filas en el Giro y escudero de lujo para Nairo Quintana y Mikel Landa en el Tour de Francia.

También aventura muchas victorias para 2019, quitando hierro a los que creen en la “maldición del malliot arcoíris”.

Luego están los Sky.

Chris Froome como líder del equipo, Geraint Thomas como vigente campeón de la ronda gala, y Egan Bernal como futura promesa del ciclismo. Mucho gallo en el corral del equipo inglés, que tendrá la papeleta de elegir jefe de filas en estas dos grandes vueltas.

En principio, el Giro de Italia podría favorecer más a Geraint Thomas, aunque cuesta creer que el último ganador del Tour de Francia vaya de gregario a la carrera francesa.

Después, Egan Bernal todavía es muy joven, y puede que use esa baza Sky para no darle responsabilidades y que vuelva a ser el acompañante de lujo de los dos grandes líderes del equipo.

Chris Froome quizá opte por un calendario más conservador que la temporada pasada, con el principal objetivo de conquistar su 5º Tour de Francia.

Con estas declaraciones, parece claro que a Sky se le avecina un problema de galones bastante importante para la próxima edición, a no ser que Geraint Thomas acepte ser el líder del equipo en el Giro de Italia.

Para el final hemos dejado a los franceses, eternos candidatos, pero que al final siempre acaban saliendo apuestas mejores para ganar que estos corredores.

Romain Bardet, Thibaut Pinot y Julian Alaphilippe son los 3 mejores ciclistas franceses del momento, pero ninguno parece candidato a ganar ninguna gran vuelta.

Alaphilippe se ha destacado como corredor versátil y cazador de etapas, por lo que seguramente opte por esta decisión, a pesar de que todo el mundo piensa que tiene mimbres para luchar por la clasificación general, y en el caso de Bardet y Pinot, los años van pasando y ninguno de ellos acaba de destronar a hombres como Dumoulin, Froome, Nairo o Geraint Thomas, que parece, pedalean un pasito por encima del resto.

A Mikel Landa le queda el beneficio de la duda

Movistar Tour JoanSeugidor

 

La baja de Mikel Landa en la Vuelta cierra una campaña muy alejada de las ilusiones iniciales

Si hay caída o existe enfermedad no cabe darle muchas vueltas: Mikel Landa no estará en la Vuelta.

Y decimos esto porque ya empiezan que si la promesa fallida, que si Perico, que si Contador…

Es lo que hay y los dos golpes que se ha dado Mikel Landa en la presente temporada son lastres muy complicados de superar.

Y eso que en el Tour pensamos que pudo haber llegado a más una vez recuperó el pulso antes de los Pirineos, aunque quizá no fue suficiente.

Pero no fue así y la guinda de la caída en San Sebastián ha sido demasiado.

La Vuelta sin Mikel Landa

Mikel Landa medio cierra su primera campaña en Movistar con un sabor de boca muy alejado a las previsiones.

La vida es esto, la vida del artista, de Landa en especial, que ya lleva unos cuantos altibajos de este estilo.

A Mikel Landa le queda al menos el beneficio de la duda.

La duda de saber dónde hubiera llegado si las condiciones se alinearan a su favor.

 

  

El problema que puede tener Mikel Landa, como otros en su lugar, se nos viene a la mente Roberto Heras cuando Lance Armstrong, es que sus mejores días hayan podido ser en los momentos equivocados.

En aquel Giro de 2015 que tuvo que parar por Fabio Aru o en ese Tour de 2017 en el que Froome reclamaba su servicios.

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Otra cosa es su encaje en Movistar y las sensaciones que traslada.

Que si el fisio, que si el médico… 

Es curioso el papel del Alavés y sus médicos en este tema

A pesar de ser especialistas de mantener la normalidad en circunstancias que quizá no inviten a hacerlo, lo cierto es que el año ha sido extrañísimo en el equipo celeste.

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Sólo Alejandro Valverde, el de siempre, ha dado el tono. Se salva Marc Soler…

Lo demás muy alejado de lo previsto.

Mikel Landa sabe, por es, que el mundial le va bien, que no perfecto, porque en una carrera de un día un fondista como él necesita mucho más que buena forma.

Gran Bretaña es el paso previo a Innsbruck, a ver si le cunde.

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Mikel Landa: dos caídas que arruinan un año

Nairo y Landa Toour JoanSeguidor

Cuando Mikel Landa se postuló para lo más grande no contaba con enemigos invisibles

 

La campaña de Mikel Landa, la primera en Movistar Team, se puede resumir en dos momentos que le han arruinado otros tantos objetivos.

Y lo más terrible es que toda la ilusión, la planificación y la ambición se queda en una cuneta de forma casi incomprensible.

Porque ver las dos caídas que han puesto a Mikel Landa al límite, es ver cuán cabrón puede ser este deporte.

Mikel Landa, en dos caídas

En la jornada del pavé de Tour, entre tramos, en un llano, sobre el asfalto, Landa empezó a cruzar su suerte en el Tour.

Ni siquiera se cayó en un adoquinado, se cayó en una transición.

Y su suerte ya no se torció, ni siquiera en los Pirineos, a los que en teoría llegaba más recuperado.

Segundo acto en Donosti.

En tramo previo a la subida, un afilador del diablo le dejó seco en la carretera.

Una factura lumbar y el segundo objetivo, la Vuelta a España muy complicado, por no decir que casi imposible.

Mikel Landa tenía en rojo la campaña, y se ha arruinado por dos caídas en sendos momentos intrascendentes.

Así es el ciclismo y si lo miramos, el camino de la vida.

Fuimos críticos con Landa cuando no dio el tono en el Tour, creímos que pudo hacerlo mejor, pero esto es el vivo retrato de luchar contra los elementos.

Tour: Mikel Landa ve pasar otro tren

Movistar Tour JoanSeugidor

 

A pesar de reclamar por activa y por pasiva el liderato, el Tour nunca estuvo al alcance de Mikel Landa

 

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Dice Eusebio Unzúe sobre su tridente, Landa, Nairo y Valverde, que ha acabado en puestos que su categoría no merecía.

¿Qué significa eso?

Implica que ¿los seis ciclistas han quedado por delante de Landa no deberían estar ahí?

Que ¿Landa es mejor que ellos?

O que, como siempre: la conjura de los elementos juega en contra del Movistar y los suyos.

Sea como fuere el séptimo puesto de Mikel Landa es lo que hay en una carrera, el Tour, que como ellos saben, mucho mejor que nosotros, no perdona, es rodillo y pasa factura en cada esquina.

Mikel Landa se agarra ha que no ha dicho la suya, que incluso ha estado lastrado.

Es que esto es el Tour y todos los grandes han estado lastrados en un momento u otro.

Dumoulin en el Muro de Bretaña, Roglic en la crono por equipos, Froome se cayó el primer día…

El único que ha salido indemne de todo ha sido el ganador. Nada nuevo bajo el sol.

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El camino de Landa en el Tour

Mikel Landa llegó al Tour de Francia 2018 con la larga resaca del anterior.
El hecho que quedará a un segundo del podio, de un Bardet que se desfondó, tras trabajar para Froome era el aval para liderar el Movistar.
Pero ¿era suficiente argumento?
Para él sí, aunque desde fuera lo más normar la opción de Nairo, más curtido y con grandes vueltas ya ganadas, si bien con una brutal sensación de haberse estacando.
Mikel Landa como si oyera llover, él iba a optar al Tour.
Tuvo el percance de Roubaix que le perjudicó en los Alpes, pero en los Pirineos, o había secuelas, o no había fuerzas, o sencillamente no había más.
Y ahí es donde radica el problema, en que no haya más.
Mikel Landa, como Nairo Quintana, ha tenido el camino más apropiado para el Tour, para llegar bien, en disposición y con opciones.
No se ha dado y ellos son los que deben saber el motivo, más allá de lo que nosotros podamos pensar o especular.

 

 

Porque puestos a especular, lo que hemos visto es un corredor, volviendo Landa, que ha querido pero que no ha podido.
Que sus declaraciones han llegado donde sus piernas no, y que, cuando se armó del valor para intentarlo, a cien kilómetros en la etapa del Tourmalet, se escudó en el trabajo de otros equipos para decir que no le había salido.
Eso, creemos, son excusas de mal pagador.
Decir que el Lotto-Jumbo tiró para fastidiarle la fiesta es poner humo a un Tour muy alejado de lo que prometió.
Los holandeses tiraron para que Roglic no perdiera pistonada, como Movistar ha trabajado denodadamente en la clasificación por equipos y ese objetivo supremo seguro que habrán fastidiado a terceros.
Decir lo primero, pasando por alto lo segundo es contar la versión que interesa.
  

 

Me llamó mucho la atención, en la previa del Tour leer gente que el favorito único y casi inequívoco era Mikel Landa.
Nos extrañó porque Landa de capo aún no ha rendido a satisfacción.
Y no es tan complicado comprobarlo. Lo del Tour del año pasado, él mismo lo dice, le vino un poco de rebote, y en el Giro 2015 lo cierto es que al final no se sabía si era él, si era Aru, o como se vio ninguno de los dos.
Lo cierto es cosas tangibles, resultados que hacer valer, de principio a fin, «rien de rien» hasta la fecha.
Y en la vida, son todo trenes que pasan. El año pasado, cuando iba sin cadena, el tren llevaba capitán, Chris Froome, como cuando Roberto Heras corrió sus mejores días con Lance.
Landa es un excepcional ciclista, con un talento que le viene de origen, pero… las cosas no siempre son sencillas, y al alavés creo que el Tour, ahora mismo como que no.
Han quedado seis ciclistas por delante de él, y de esos seis, varios contrarrelojistas que han tenido sólo 30 kilómetros para expresarse.

¿Qué habría sido de Landa en los tiempos de Indurain e Hinault?

Landa y Movistar

Ahora surgen preguntas sobre la suerte de Mikel Landa en el equipo celeste: se cuestiona si se equivocó o no.
Lo cierto es, a la vista está, Movistar no es el mejor equipo para ganar el Tour, pero otra cosa es que Landa vuelva a cambiar de aires.
Sea o no Astana, serían tres o cuatro equipos en cuatro años, una barbaridad, un retrato fiel de que quizá, entonces, el problema no sea el maillot y sí el corredor.
Otros, como Geraint, supieron ser pacientes hasta que la bola volvió a su tejado.
Imagen tomada del FB de Movistar Team
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