Alejandro Valverde se planta ante sus fantasmas

Cuando tu cuerpo no es suficiente para contener el esfuerzo y sufrimiento que la ruta te propina, tu ser se tambalea, tus emociones te embargan y tu voz se quiebra. Nunca, desde que Alejandro Valverde pisara el terreno profesional, hace ya diez años, he visto tan perjudicado al hoy líder del Movistar en la entrevista posterior a su victoria de etapa del Tour de Francia.
Preso de la emoción
Risueño por defecto, el ciclista retratado por la señal internacional del Tour habló con la emoción de quien se sabe poseedor de algo muy grande y cotizado. Resoplando por el esfuerzo, enrojecido en su mirada, tocado por el calor y embargado por el corazón, Valverde buscó resuello: habló de lo trascendental del triunfo, del recuerdo a Xavier Tondo, de sufrimiento acaecido,…
Y es que para tal estado de éxtasis, Valverde ha roto en esta etapa varios estadios de forma transversal. Recuerdo una entrevista de Jorge Quintana en el Meta 2Mil hace unos años a uno de sus directores de equipo en época cadete o juvenil. Admitía que a Valverde le costaba un mundo entrar en las fugas, hablaba de una especie de fobia hacia las mismas. Una actitud que reposaba sobre la eficiencia que demostraba en las llegadas en grupo. Si repasamos la trayectoria del murciano, no apreciaremos su presencia en fugas entendidas como tales. El ganó una Lieja llegando con Frank Schleck y Davide Rebellin, pero aquello fue fruto de la inercia propia de la clásica.
Obligado por su penosa situación en la carrera, propiciada por las caídas de inicio y por la evidencia que marca que siempre hay alguien mejor que él en estas citas, Alejandro ha tenido que plantear a una carta su última opción de hacer algo histórico en la carrera que aspiró a ganar. Lograr una etapa de este calibre es un premio enorme, pero lo es más en su forma: circulando escapado, con el aliento de los mejores casi perenne todo el día. Está claro que si no fuera por el chuleo de Froome a su líder, el desenlace podría haber sido otro, pero la convicción y tensión demostradas por el líder del Movistar hablaban de la trascendencia del momento.
Valverde ha dado la talla cuando su equipo lo ha requerido y en unas circunstancias que supongo complicadas. No quiero saber el nivel de presión que ha arrastrado el corredor durante la jornada. Una presión, en cambio, que entra por contrato, aunque cláusula alguna la refleje. El Tour de Movistar estaba siendo muy discreto y la última bala debía hacer diana.
Con la de Peyragudes Valverde entiende que quizá éste sea su sino en el Tour: cazas etapas y engrandecer un palmarés excelente. Si en la misma entrevista dudó de sus posibilidades en plenitud de facultades frente a Froome y Wiggins, ¿por qué empeñarse en disputar la general?. Valverde quizá haya necesitado de esta etapa para darse cuenta de que, incluso mal afeitado, la gente puede quererle como es, es decir, un ciclista top sin necesidad de reivindicar caché en el Tour. 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

Todo le sale al revés a Cadel Evans

Cadel Evans es un ciclista que no despierta lo que se dice admiración generalizada entre la parroquia y lo lamento pues me parece la perfecta imagen del sacrificado y metódico profesional transmitiendo una humildad y respeto por la profesión que muchos advenedizos no muestran. Engalanado con el dorsal uno, generosamente ganado hace un año, el australiano ha afrontado esta edición con cierta sensación de inferioridad. Tocado por la crono de la Daphiné, donde Wiggins casi le dobla, y abrumado por las actuaciones de Sky entonces y ahora, Cadel no está en su mejor momento.

Emociones contenidas 
Subiendo la Croix de Fer buscó un intento de ataque carente de todo sentido. Toda la vida midiendo esfuerzos y riesgos, el canguro dio el salto en el peor momento, o no al menos en el más oportuno. Evans sabe que no puede dejar pasar los días, lo suyo es un “countdown” hacia la última crono donde presumiblemente Wiggo pueda dar la puntilla. Camino de Foix también buscó grietas en el Sky y fue su equipo quien más mostró, pues a sus pinchazos se le unió la completa desprotección que padece en el seno de uno de los mejores equipos del mundo, presupuesto en mano. Incluso se barajó la posibilidad de que Van Garderen tenía que haberse descolgado, pero sinceramente ahora mismo es más atractivo un maillot blanco que las vagas opciones de Evans respecto al podio viendo lo que queda y quien tiene por delante.
A pesar de todo, de lo mucho que se ha dicho, a Cadel Evans su trayectoria le ha salido al revés. Ganó el Tour cuando menos lo esperaba, merced a su esfuerzo en el Galibier y errores ajenos, y fue campeón del mundo recién «petó» en el empeño de ganar su primera gran vuelta. Sin embargo cuando mejor le pintaban las cosas, el resultado le salió rana. Miremos el Tour de 2008 cuando su miopía le privó frente a Carlos Sastre de la mejor carrera o el Giro 2010, donde rodaba sólido hasta que Ivan Basso le descabalgó en el Zoncolan. Y no olvidar el desastre de Monachil en la Vuelta 09. 
Aunque casi descartado de cara a la general final, Evans sigue siendo para un servidor un honrado y tremendo campeón. No colma simpatía, ni gestos, pero rezuma profesionalidad y entrega por este deporte. Su filo mental no le permite alegrías que le desvíen de su objetivo. Cadel Evans es además el único ciclista con dignidad tangible de ese engendro llamado BMC que vino para comerse el mundo y acabó achicado. Por todo, y pesar de que diga que en España pincha más que en ningún lado, yo soy de Cadel. 
Foto tomada de http://www.btt.com.ar

Con motivo del Tour de Francia 2012, tenemos un nuevo concurso para todos los lectores de El Blog de Joan Seguidor. Participar es muy sencillo, tan sólo tenéis que dejarnos un comentario en este post, indicando quién creéis que ganará los tres maillots de este año.
Como premio el ganador podrá elegir entre una de las gafas deportivas de la colección de Mister Spex, con un valor de hasta 100 euros. No está mal, ¿no creéis?
Animaos a participar, es muy sencillo ¡y podéis ganar unas gafas nuevas para salir a pedalear!