Giro: Peter Sagan no se podía ir sin ganar

Peter Sagan Giro

La victoria de Peter Sagan en el Giro es más oportuna que nunca

Casualidad o no, el Giro de Italia ha tenido a Peter Sagan cuando más lo ha necesitado.

Jornada uno tras el día de descanso, la etapa que sucedió a la mañana más agitada del Giro, con dos equipos fuera, la caída en desgracia de uno de los favoritos Steven Kruijswijk, positivo por Covid19

La jornada era típica de Tirreno y Giro, como aquella famosa de Port Sant´Elpidio hace siete años, cuando Peter Sagan se soldó, bajó el diluvió, a Vincenzo Nibali y Purito.

No tenía sentido esperar, no era de recibo creer que Arnaud Démare fuera a ceder en una llegada, no había nada que así lo indicara, incluso no era menester seguir cargando de trabajo a su diezmado Bora, con corredores que no dan el abasto con sus opciones y las de Majka y de Konrad.

Así que una escapada larga, en un recorrido que obligaba a retorcerse y exprimir ese cuerpo fornido, cuadrado de clasicomano que Sagan ha ido cultivando con los años, un trazado que en otras circunstancias le habría hecho renunciar casi de inicio.

Saltó a 129 kilómetros de meta, soltó a uno a uno a sus rivales, en la primera subida a Chieti y luego dando cuenta de los dos italianos del Movistar, de Swift, del mismo Ganna…

Mantuvo la embestida de Pello Bilbao e incluso la reacción del pelotón de favoritos, por que estos se dieron, y se dieron bien en una de esas etapas en las que se pierde más que se gana, que se lo digan a Jakob Fuglsang.

El Giro tenía que continuar…

escrito el 6 de octubre

 

Nunca había estado tanto tiempo sin una victoria Sagan

Decían este mediodía durante el Giro que Peter Sagan no ganaba desde el Tour del año pasado, en la llegada a Colmar.

Le recuerdo de verde, cruzando la meta haciendo de increíble Hulk, camino de su nuevo reinado de la regularidad en la mejor carrera del mundo, nadie tanto tiene tantos como él.

Desde entonces a Peter Sagan no ha mojado, muchos días y no pocos segundos puestos por el camino para un corredor con registros anotadores top, que amasaba por donde pasaba y corría, con una omnipresencia que hace unos tres años empezó a dosificar.

El año 2020 se va, sin embargo, encarrilando para Peter Sagan.

Acordada su presencia en el Giro de Italia, incluso antes de la pandemia, Sagan respetó el acuerdo incluso con la interrupción del coronavirus, yéndose a Italia en octubre, coincidiendo con citas tan relevantes para él como los dos monumentos que tiene en su palmarés: Roubaix y Flandes.

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Peter Sagan en el Giro era una asignatura pendiente tanto para organizador como ciclista, un binomio perfecto de ciclista que trasciende su profesión en un país que barniza todo lo que hace de arte y distinción, de ahí esos vídeos previos a la carrera en los que Sagan paseaba por galerías de arte.

Siendo eslovaco, ejercía de embajador italiano.

Tras un Tour que corrió a contrapelo, con aquella jugarreta a Van Aert, pero proponiendo una inédita lucha por el verde que finalmente ganó Bennett y acabando en buena forma, Peter Sagan prueba a poner una etapa del Giro en su extenso palmarés.

Las dos veces que ha podido lucirse en el bellísimo tramo siciliano, Peter Sagan ha encontrado contestación.

En la llegada a Agrigento que proclamó campeón del mundo a Luc Leblanc, Diego Ulissi impidió que Sagan se estrenara.

En la última jornada siciliana, Arnaud Démare, el pichichi del año, aunque se estrene aquí en el World Tour, impidió por ese estrecho margen que explica en la imagen el primer triunfo de Sagan en el Giro de Italia.

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Peter Sagan, a pesar de su proyección, spots de televisión y otras apariciones, sigue siendo ciclista y sigue teniendo hambre, y no es sencillo con el caché que ha alcanzado y lo que su presencia implica por donde pasa.

Es tan grande Sagan, genera tanto, que en lo deportivo, cabe distinguir dos Boras, el de Sagan y el resto, que se ha emancipado de él por que funciona solo y a la perfección, sólo hay que ver como se desenvuelven corredores como Kämna o Schachmann.

Sagan seguirá intentándolo, y mientras más esté ahí más admiración levantará.

Su triunfo al final será el del aficionado que aprecia lo mucho que le ha dado este ciclista a su profesión, un poco como hace unos años, cuando el mismo Tinkov le colgó una pesada losa de presión hablando de lo que mucho cobraba y lo poco que ganaba hasta quedarse sin palabras cuando Sagan se apretó varios geles y arrancó con todo para ganar el primero de sus tres mundiales en Richmond.

Es complicado que Peter Sagan se vaya de vacío en este Giro, pero mientras su victoria llega, seguiremos deleitándonos con uno de esos corredores de época, que quizá no encuentre el placer en la carretera de antaño, pero que cuando se ajusta un dorsal a la espalda honra su maillot y la carrera en la que toma parte.

Incluso hasta cuando se pierde de camino hacia el hotel…

Imagen: FB de Giro d´Italia

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Tour: ¿Qué objetivo persigue Peter Sagan?

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Sagan se complica el verde del Tour por una maniobra escalofriante en el sprint

El Peter Sagan de la segunda semana del Tour no es el de la primera: se iguala con los mejores velocistas, suma puntos en los intermedios y su pugna por el verde se estrechaba con Sam Bennett.

Pero el sprint de Poitiers ha abierto un hueco que no va a ser nada sencillo cerrar, a Sagan le va tocar remar mucho para coger al irlandés, ahora vienen jornadas en las que el eslovaco puede tener más opción que el del Deceuninck para sumar.

Va a necesitar al equipo, como el pasado viernes cuando dejó atrás a todos los velocistas, limpiando de rivales la lucha por los puntos.

En todo caso, el sprint de Poitiers ha sido posiblemente la mejor llegada del año, la muestra fidedigna de que cuando se disputa una volata en el Tour, no hay límites en el riesgo y en la entrega, la foto de Bettini retrata eso, y también la obsesión por grabarlo todo en móvil… nadie ve el ciclismo con sus propios ojos.

La acción de Peter Sagan sobre Wout Van Aert no es peligrosa, es lo siguiente, la descalificación fue de justicia, pero en estos momentos siempre nos queda una duda: ¿es suficiente con descalificar o se debe ir más alla?

Nos sucedió lo mismo con Groenewegen -quien admite que recibe amenazas diarias- en Polonia, cuando vemos la acción casi pedimos la sanción a perpetuidad, pero pasan los minutos, los días, las semanas y nadie sabe si eso va a quedar como quedó.

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Peter Sagan abre hueco donde no lo hay, cuando Wout Van Aert tiene perfectamente cogido el carril y lo respeta hasta el final, ese empujón pudo haber causado una desgracia terrible, no creo que el oficio sea eso, entiendo que es otra cosa, que es lo que hizo Ackermann en la inauguración de Tirreno  o Ewan el otro día.

Oficio es buscar agujeros donde progresar sin rozar a nadie ni causar estragos.

Dicen que Sagan lo ha hecho por que está nervioso, que no es la primera vez, lo cierto es que es complicado encontrar un velocista que en algún momento no se haya excedido y puesto en peligro a los demás, van tan en el filo que no es sencillo trazar la línea del peligro.

A la coctelera de atractivos que tenemos para estos días, añadidle que el Bora de Sagan posiblemente quiera hacer criba, y ya vimos de lo que son capaces… por que no hay novedad, hasta París ya no vamos a tener un sprint como el de ayer.

 

©Ralph Scherzer Bora hansgrohe

-escrito el 4 de septiembre-

Ganar el verde ya sería un éxito para este Sagan en el Tour

La mejor etapa del Tour 2020 no fue una de esas llegadas en alto que gusta acumular, ni una de cuesta de cabras, ni siquiera la encerrona de Col d´ Èze en Niza, fue una jornada previa a los Pirineos, por terreno cátaro y de Mistral, de peligro en cualquier palmo de terreno, seco, castellano casi, que en septiembre puede esconder más peligro que el julio, Peter Sagan lo sabía.

Y lo sabía a tal punto que la tormenta no fue de agua, ni eléctrica, fue a ras de suelo, con el viaducto de Milau que los franceses siempre cuelan en la retransmisión, «la grandeur, c´est la grandeur», con los Bora al comando y la seguridad de que su capo aguantaría, que Peter Sagan estaría para amasar puntos para el maillot verde, porque lo que es la etapa…

Comentó Alberto Contador en Eurosport si el verde del Tour era un objetivo suficiente y acorde a la categoría de Peter Sagan.

Nosotros nos lo llevamos preguntando hace días, e incluso nos frotamos los ojos cuando todo su Bora se puso a reventar velocistas de salida.

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Y bien podemos decir que Peter Sagan, este Peter Sagan, el de 2o20, el que visitaba museos en las promos del Giro, a lo más que puede aspirar es al maillot verde.

En el intermedio, Matteo Trentin, corredor que hace unos años ya le ha hecho morder el polvo, le quitó el premio gordo, en el sprint final, Van Aert encabezó una ristra de doce ciclistas que le superan.

Esa es la realidad de Peter Sagan para que el maillot verde sea su objetivo en este Tour 2020.

Si en lo sucesivo va a tener que echar mano del equipo, con este nivel de exigencia, mucho me temo que el Bora llega sin ciclistas, sí, creyendo que el Tour llegue, a París…

Pero es el capo del equipo, vino al Tour sin preverlo, con su primer Giro a un mes vista de empezar.

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El problema de Peter Sagan es que cosas que hace un tiempo no hubiera perdonado hoy se le escapan de la mano

Cuando ve a Van Aert debe ser la horma de su zapato, aunque mejorada, a tenor de lo que vemos.

Peter Sagan se puso el listón muy alto hace años, en la tele, en las estadísticas, en la ruta y en el corazón del aficionado, y ahora no nos acostumbramos verle en perfil bajo.

Pero Sagan no desiste, sabe que pisa un terreno que nadie conoció, sabe que, igual que es único siendo triple campeón del mundo consecutivo, podrá ser más único con el octavo maillot verde del Tour, tan dejando más atrás a Erik Zabel.

Y no cejará en el empeño.

Ya puede apretar el culo Bennet y ganar etapas Van Aert, por que delante tienen a un ciclista que en sus horas más bajas sigue teniendo un peligro infinito.

Y no, no lo sobrevaloramos, a la historia nos ceñimos.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

Imagen:

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#Profiles2020 ¿Dónde está Peter Sagan ahora mismo?

Peter Sagan Tour JoanSeguidor

En Bora reparten galones mas allá de las opciones de Peter Sagan

Hubo un tiempo que el sol salía y se ponía en ciclismo con Peter Sagan, quizá ahora es un poco de lo mismo, pero no creo que sea tanto como entonces.

El rodillo del tiempo, que surgen nuevos nombres, la motivación,  no siempre es la misma… muchas cosas sobrevuelan en la vida de una estrella que trasciende lo que es su deporte y actividad.

Peter Sagan parece en esa tesitura, su brillo sigue siendo importante, es el corredor mejor pagado del pelotón, su palmarés es de vértigo, desde aquella tarde entre París y Niza que le rebañara una etapa a Purito.

Hace diez años ya.

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Sagan es el corredor que rompe los moldes del ciclista y los límites del ciclismo pero son señales, gestos, destellos y luces lo que nos hace pensar que este corredor ya está en otro estadio.

Mirad la campaña previa al Giro de Italia -ojalá se celebre, ojalá- renunciando a su objetivo natural, Flandes y Roubaix, renunciando de inicio, luego ya sabéis de las carambolas que se dan.

Lo que ha hecho para el Giro de Italia es la medida de lo que hablamos, una talla de ciclista que deja atrás las servidumbres que se le piden a un ciclista: cuidarse, entrenar y centrarse.

No digo  que Peter Sagan haya renunciado a lo competitivo, cada año le acompañen los resultados o no, esta ahí, adelante, midiendo su grandeza con los mejores en las plazas más importantes.

Volverá a San Remo buscando la victoria que tantas veces se le ha negado, desde la archiconocida derrota con Ciolek, el día del diluvio y la nevada anterior, a los sprints perdidos con Kwiatkowski o Alaphilippe.

Siempre se cruzó alguien mejor en su camino como nunca nadie le tose en el objetivo del verde del Tour, donde este año cimentara uno de sus registros más célebres, como ese trío de mundiales que ganó del tirón, cosa que nadie consiguió antes.

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Competitivo sigue siendo, pero no es la estrella rutilante de la carretera que era hace tres o cuatro años, cuando daba igual la carrera que pusieras que Peter Sagan estaba en el corte bueno, un poco como ahora Van Aert.

Entonces era capo de la carretera y por ende de su equipo, hoy éste reparte galones entre varios, pues a nadie se le escapa el crecimiento de un ciclista total como Max Schachmann, venido del Quick Step con excelentes referencias, y lanzado en este periplo por el Bora.

Como el alemán crecen otros elementos y se le añaden otros que dudo mucho que vengan con la misma misión como por ejemplo la de Daniel Oss, fichado para que Sagan ganara Roubaix.

Niels Politt es un fichaje que habla de la amplitud que Bora quiere darle a su proyecto, más allá de Peter Sagan.

Y hace bien, enu n mercado que seguro quedará muy tocado por todo lo que ha acontecido este año, todo lo que sea pescar en rio revuelto será bueno, y una estructura como Bora necesita más madera.

Peter Sagan siempre podrá decir que esta gran empresa prendió al calor de su figura, una figura que sigue resplandeciendo, pero no con la unanimidad a la que nos tuvo acostumbrados.

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Sagan ¿Ha perdido atractivo?

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Peter Sagan corre menos, mucho menos y sale de muchos titulares

Escribía Adrián García, esta mañana, en relación a la presencia de Peter Sagan en la París-Niza…

En la primera y loca primera etapa de la París-Niza le vimos entrar algo descolgado.

Hace poco sacábamos una pieza sobre Peter Sagan recordando aquella efeméride…

No queda mucho para que Sagan celebre diez años de la victoria que le puso en el imaginario.

Aquella tarde de marzo, en la helada París-Niza, ganándole a Purito, recién estrenados sus colores en Katusha.

Diez años después, Peter Sagan estuvo en nuestro top 5 de mejores de la pasada década, a nivel resultados, podrá decir para siempre que él fue el amo de todo esto.

En efecto, ha sido uno de los corredores de la década que dejamos atrás, pero no tenemos claro que lo que tenga que venir sea similar.

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Lo cierto es que llamarse Peter Sagan no es sencillo.

El eslovaco es un corredor que está solicitado por mil sitios, atender muchos frentes, con legión que arrastra y muchas expectativas, el foco siempre sobre su espalda.

A todo ello se le añade, un inicio de campaña como el actual.

A lo que ya está sucediendo y demás, las suspensiones de las carreras italianas, se le suma que a Peter Sagan no le vemos desde enero en Argentina, ni siquiera pisó el Down Under, carrera que abre el WT en la que acostumbraba a mojar entre los mejores y de paso dejarnos perlas como salir con una bicicleta de aluminio.

Y es en esto último donde vemos que Peter Sagan ya no es el dorado, el corredor que centra miradas y comentarios.

Hubo una primavera en la que Peter Sagan estuvo en todos los cortes buenos de las grandes clásicas, incluida la Het Nieuwsblad que hace unos días no corrió.

Sólo se perdió un corte, el de Roubaix, porque Boonen les pilló meando, pero aún y así quedó la imagen de Sagan saltando por encima de Cancellara sobre el pavés.

Aquello fue una semana después de ganar Flandes, y aquello posiblemente haya sido mucho más viral que haber ganado en el velódromo.

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Lo que venimos a decir es que Peter Sagan ya no figura en los titulares y menos en las quinielas.

Se queda al margen como nunca hubiéramos imaginado.

Peter Sagan es el ciclista mejor pagado del pelotón, ahora mismo se podría retirar tranquilamente, él ya ha dicho que la competición de carretera le aburre, pero verle en este perfil bajo, nos extraña, él que nos ha hecho pasar tan buenas tardes.

La París-Niza es su kilómetro cero, y vuelve a él, de rebote por la cancelación de Tirreno.

Esperamos volver a verle brillar, luego, si todo va bien, Flandes estará esperándole.

¿Cuántas vidas podría contar Peter Sagan?

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En diez años Peter Sagan ha tenido tantas versiones como años han pasado

 

No queda mucho para que Peter Sagan celebre diez años de la victoria que le puso en el imaginario.

Aquella tarde de marzo, en la helada París-Niza, ganándole a Purito, recién estrenados sus colores en Katusha.

Diez años después, Peter Sagan estuvo en nuestro top 5 de mejores de la pasada década, a nivel resultados, podrá decir para siempre que él fue el amo de todo esto.

Peter Sagan podrá caer mejor o peor, su soberbia en ocasiones, otras la cercanía, pero ha sido una de las luces más intensas de este ciclismo que conocemos y celebramos día a día, ya desde enero.

Su paso no deja indiferente a nadie y ahora, como pasa el tiempo, le preguntan por los jóvenes.

 

Y en esas que los Van der Poel, Evenepoel y otros que van muy rápido, como Peter hace diez años, tendrán que preguntarle cómo gestionar esta vorágine y salir vivo.

Por que Peter Sagan ha vivido varias vidas en diez primaveras, diez años que no se traducen en lo numérico de su palmarés, que es impresionante, y sí en todo lo que ha implicado, con sus salidas de todo, aquella azafata de Flandes, sus momentos de éxito, de frustración.

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Decir que le han tomado la matrícula en muchas carreras sería quizá aventurarse mucho, pero las cosas no le resultan sencillas, siempre ha sido un ciclista marcado, por la mirada de muchos.

Ahora le toca gestionar la calidad de lo logrado, dejando de lado los registros que le hicieron eterno en carreras como California, Suiza o el mismo Tour, donde alicata paredes con maillots verdes.

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En estos diez años Sagan pasó la historia con tres mundiales del tirón, y demostró que complicados son los jodidos monumentos, sólo dos en todo este tiempo.

En ellos lo mejor y peor de Peter Sagan, que si una cosa demostró es que sabe levantarse, sacudirse el polvo y seguir.

Hace cuatro o cinco años hablábamos de pólvora mojada, de hartazgo por tantas victorias.

Volvió y ganó de nuevo, dio que hablar, e hizo legión a su paso, el «saganismo» esa fe no escrita en sitio alguno que, mira por donde, mueve masas.

Si un corredor enciente la mirada es él, incluso en los momentos que le foco ya no le mira en exclusiva.

Por eso, siempre hay que contar con Peter Sagan, con todo lo que hace y dice, incluso cuando asegura que la carretera a veces le aburre, por que su mirada es la de muchos aficionados que ven esto con pasión, sin lentes ni nada similar, sin datos, ni pantallas de rendimiento y sólo con amor por el deporte más bello del mundo… eso al que Peter Sagan ha regalado los mejores momentos de su vida.

Peter Sagan ya no es el ciclista dorado

Peter Sagan Tour JoanSeguidor

Otro año complicado para Peter Sagan

 

Hace un año, hace dos, hace tres, Peter Sagan formaría parte de cualquier listado top, los diez más cotizados, de la campaña que finaliza.

Esta vez no, Peter Sagan no es un cualquiera, su estrella brilla, su influencia se nota, pero de ahí a ponerle en ese pedestal hay un trecho.

Hablábamos hace un tiempo de Geraint Thomas, qué diferencia hay de ser primero a ser segundo, un abismo, no es un tema numérico, es un tema de percepción, de trascendencia.

Que la balanza caiga de tu lado, o del otro, varía el escenario drásticamente, de forma radical.

A veces no todo es ganar, es la calidad de lo que ganas, de cómo lo ganas.

Son formas de verlo, si Pinot y Alaphilippe han cambiado la percepción de muchos respecto a lo absurdo de un ciclismo teledirigido desde los coches hacia los puntos, otros como Van der Poel han trascendido como logros como esa Amstel a contrapié.

Ganar ganan muchos, hacerlo memorable es diferente.

Y Peter Sagan lo ha hecho memorable muchas veces.

 

Y eso le ha convertido en el ciclista dorado, el más grande y seguido de su tiempo, el más trascendente.

El mejor pagado también, incluso coincidiendo en tiempo con una leyenda de cuatro Tour como Chris Froome.

Incluso así, Peter Sagan brilla más que nadie.

Todos los portabicicletas de Cruz… 

Pero Peter Sagan no es lineal, su fama, su estrella también han tenido épocas valle, y el 2019 que se acaba está en ese renglón.

Un corredor al que le costó pillar la forma en su estación favorita, la primavera, que llegado a un punto encendía las luces rojas y se descolgaba, sin más.

Su mano a mano, dorsal uno a la espalda con Philippe Gilbert en el Carrefour, para quedar tieso en el siguiente tramo.

Las luces encendidas en Harelbeke, com cuando esas carreras de hace cuatro años en las que estaba hasta que, llegado un punto, dejaba de estar.

 

En el Mundial llegó posiblemente en el mejor momento del año, pero el Sagan que salta en las mismas narices de Cancellara, con Kwiato, para conquistar Flandes no apareció en todo el año.

En un Mundial en el que dosificar era clave -Van der Poel puede dar fe- Sagan llegó fortísimo para… ser quinto.

El Peter Sagan que anticipaba tampoco apareció, incluso con el arcoíris en ristre, siendo el más señalado, buscado y marcado.

Ser maillot verde en el Tour es algo que casi se le descuenta, igual que las victorias de Down Under, California o Suiza, victorias que abultan el palmarés pero no sacian la parroquia.

Y todo esto, en un Bora que no ha dependido de su brillo para sacar una temporada excelente con Bennett, Ackermann, Schachmann y Buchmann recuperando el brillo del ciclismo del antiguo Imperio Austro-húngaro.

Así las cosas, el panorama que se encuentra Peter Sagan, en su año «medio sabático», es muy diferente al de hace un año cuando era la «reina del baile», le crecen los enanos con esa pléyade de críos con hambre de todo y ya.

 

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No es la primera vez que Peter Sagan transmite la sensación de pólvora mojada, ya se la vimos tiempo atrás, pero su exigencia no es poca, la presión de la marca que le paga generosamente, entiendo tampoco.

El año que viene inserta el Giro como novedad, no es poca cosa, tiene un recorrido ratonero que le puede venir bien, pero cabrá ver a qué renuncia, el mundial parece fuera de su radar, lo anuncian como el de Innsbruck, Tokio 2020 no le tendrá experimentando en BTT, le quedan los monumentos de su querida primavera y el Tour, donde se gusta, no será fácil encajar tal calendario para optar a todo lo que entra en sus piernas.

¿Se toma en serio Peter Sagan el Tour?

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Peter Sagan va camino de hacer historia en este Tour

El desayuno del lunes al son de las noticias viene con el titular de Mikel Landa y su ataque en el Tour y se rellena con la firma de un autógrafo de Peter Sagan en plena subida al Tourmalet

El hecho, que viniendo de Peter Sagan no tendría mayor trascendencia, reclama nuestra atención porque afirman que «Peter Sagan no se tomó muy en serio el Tourmalet«.

Esto que firma el propio Telediario de TVE podría pasar por normal entre mucha gente que no entiende de ciclismo, gran público que ve y cree lo que le dicen y puede concluir que en esa etapa un tipo apellidado Sagan se toma un relax en el Tourmalet.

Y no lo hace, realiza un ejercicio muy habitual entre los velocistas en este tipo de etapas, un trámite que es llegar a meta en tiempo para poder salir la siguiente etapa y seguir con el verde hasta París.

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Nunca nos ha gustado la banalización de los ciclistas, de su esfuerzo y de esos «descansos» que según muchos se pegan en plena competición.

Así ven el Tour los críos del Kometa… 

Que ha habido veces en que los retrasos acumulados han sido sangrantes es cierto, pero que al mismo tiempo, esto ha ocurrido, ocurre y ocurrirá, pero decir que por eso no se toman en serio la carrera, aunque sea en una etapa puntual es, como dijimos de la primera etapa de los Pirineos, del todo injusto.

Lo que Peter Sagan hace en ciertos momentos, sobre todo en puertos de grandes vueltas, cuando circula a una minutada de los primeros, incluso hacer caballitos con la cabra en la Pau, despierta sensaciones de todo tipo, puede gustar más o menos, he leído de muchos, y son aficionados, que son payasadas indignas, otros lo justifican como mero pasatiempos y los terceros lo aplauden como necesario.

 

Yo me situaría entre los dos últimos grupos, porque si bien, la ortodoxia ciclista habla de sufrimiento, respeto y casi un silencio traído de una semana santa zamorana, lo cierto es que las cosas en este ciclismo nada tienen que ver con lo que aprendimos en nuestros primeros años.

Un tipo como Peter Sagan en el teatro del Tour firmándole un libro a un seguidor es un lujo viral que seguro Alaphilippe no logró el día que recuperó el amarillo escapado con Pinot.

Esto es así, y es cierto, triste, quizá, pero cierto.

Peter Sagan sabe que con esto y un tipo grabándole para ponerlo en redes hace marca, la suya personal, de su patrocinador y del ciclismo en general.

¿Qué deportista ha firmado un autógrafo a un aficionado durante una competición?

Peter Sagan lo puede decir.

 

Y aunque parezca mentira hace ciclismo, de otra manera, pero lo hace.

De hecho Bora creo que ha renovado el patrocinio con el equipo para un tiempo, lo mismo que la marca de bicicletas que provee al corredor.

Le ven filón y recorrido.

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Pero es que mientras Sagan no descuida lo deportivo.

Le cuesta más ganar, dirán algunos, nos ha jodido, es que está en todos los fregados, corre todo el año y está ahí.

Domina el maillot verde que pasea por las montañas de Francia con holgura y ya ha abierto la cuenta de etapas.

Peter Sagan es un «show» pero también competitivo.

Este año puede marcar récords en el maillot verde del Tour y concursará por ser el primer ciclista en la historia en ganar cuatro mundiales. 

Que este tío no cobra el pastizal que recibe por ganar o disputar, también por meter la marca por cualquier canal que le sea potable, y hacer esto lo propicia.

No será el ciclismo de nuestros abuelos, pero es que ya no estamos en tiempos de nuestros abuelos.

Hoy otros valores entran en juego y se hace caja de otra manera.

Mirad a Sagan y lo entenderéis.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

Giro: Bora y el ciclismo coral

Pascal Akermann Bora Giro JoanSeguidor

En el Bora se impone la norma de Astana y Deceuninck, repartiendo éxitos

La suerte de los equipos del World Tour es una especie de corriente que va de mano en mano que consiste en apretar muy fuerte para que no se escape.

En el balance del año, todos miramos a Astana y Deceuninck, pero la campaña del Bora responde perfectamente a ese patrón de «performance» coral que poco a poco se impone en el ciclismo.

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Pascal Akermann ganó la primera volata del Giro de Italia, horas antes que Peter Sagan le diera la segunda victoria de la campaña a su equipo.

Dos triunfos en pocas horas, uno en Italia, otro en la que muchos consideran la cuarta grande, el Tour de California.

¿Qué tiene California para Peter Sagan?

Si vistéis ayer la jornada del Giro recordaréis la omnipresencia del Bora en todos los tiros de cámara.

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Mientras mirábamos a Viviani, a Gaviria, que va con pólvora mojada este año, a Ewan, surgió el más grande de todos, un murlaco con la tricolor alemana recorriendo su pecho que los puso firmes, como los años, no tan lejanos, de Kittel y Greipel repartiéndose los triunfos y las migajas.

El año pasado cuando Maximilian Schachmann fichaba por Bora comentamos esto…

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Y ahí están los resultados.

El equipo, que ha renovado con su marca californiana de bicicletas por dos años más, reparte suerte entre parte importante de su plantilla.

Ya no hay un capo en el balance, que sí en lo moral, porque discutir el carisma de Peter Sagan en este equipo, y en el ciclismo en general, es tocar un muro.

Ahora los equipos se construyen de abajo arriba, dando oportunidades a cada vez más corredores, que toquen pelo, que se motiven más allá de un buen servicio a su jefe.

 

 

Y todo fluye.

En el Bora han ganado este 22 veces con siete ciclistas diferentes y en terrenos antagónicos.

Las virtudes ciclistas de La Cerdanya están a la vista 

Desde el dominio de la Itzulia, de Schachman a Emmanuel Buchmann, a las victorias de Sam Bennet, el anotador de la velocidad que no está en el Giro pero como vemos está muy bien cubierto.

Luego está la Vuelta a Turquía, única general, de Felix Großschartner. 

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La lista la abre y la cierra, ahora mismo, Peter Sagan, ganando en Australia en enero y ahora en California.

El ciclismo de ahora, el que estamos viendo, quiere repartir juego, dar oportunidades, motivar al grupo.

Es un ciclismo coral, y vemos que resulta porque en los equipos en los que la jerarquía es inasequible pasa lo que sucede en el Movistar, por ejemplo, donde todo se juega a los de siempre y la cuenta de resultados cae.

Foto: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto