Sagan ¿Ha perdido atractivo?

Peter Sagan bicicleta de aluminio JoanSeguidor

Peter Sagan corre menos, mucho menos y sale de muchos titulares

Escribía Adrián García, esta mañana, en relación a la presencia de Peter Sagan en la París-Niza…

En la primera y loca primera etapa de la París-Niza le vimos entrar algo descolgado.

Hace poco sacábamos una pieza sobre Peter Sagan recordando aquella efeméride…

No queda mucho para que Sagan celebre diez años de la victoria que le puso en el imaginario.

Aquella tarde de marzo, en la helada París-Niza, ganándole a Purito, recién estrenados sus colores en Katusha.

Diez años después, Peter Sagan estuvo en nuestro top 5 de mejores de la pasada década, a nivel resultados, podrá decir para siempre que él fue el amo de todo esto.

En efecto, ha sido uno de los corredores de la década que dejamos atrás, pero no tenemos claro que lo que tenga que venir sea similar.

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Lo cierto es que llamarse Peter Sagan no es sencillo.

El eslovaco es un corredor que está solicitado por mil sitios, atender muchos frentes, con legión que arrastra y muchas expectativas, el foco siempre sobre su espalda.

A todo ello se le añade, un inicio de campaña como el actual.

A lo que ya está sucediendo y demás, las suspensiones de las carreras italianas, se le suma que a Peter Sagan no le vemos desde enero en Argentina, ni siquiera pisó el Down Under, carrera que abre el WT en la que acostumbraba a mojar entre los mejores y de paso dejarnos perlas como salir con una bicicleta de aluminio.

Y es en esto último donde vemos que Peter Sagan ya no es el dorado, el corredor que centra miradas y comentarios.

Hubo una primavera en la que Peter Sagan estuvo en todos los cortes buenos de las grandes clásicas, incluida la Het Nieuwsblad que hace unos días no corrió.

Sólo se perdió un corte, el de Roubaix, porque Boonen les pilló meando, pero aún y así quedó la imagen de Sagan saltando por encima de Cancellara sobre el pavés.

Aquello fue una semana después de ganar Flandes, y aquello posiblemente haya sido mucho más viral que haber ganado en el velódromo.

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Lo que venimos a decir es que Peter Sagan ya no figura en los titulares y menos en las quinielas.

Se queda al margen como nunca hubiéramos imaginado.

Peter Sagan es el ciclista mejor pagado del pelotón, ahora mismo se podría retirar tranquilamente, él ya ha dicho que la competición de carretera le aburre, pero verle en este perfil bajo, nos extraña, él que nos ha hecho pasar tan buenas tardes.

La París-Niza es su kilómetro cero, y vuelve a él, de rebote por la cancelación de Tirreno.

Esperamos volver a verle brillar, luego, si todo va bien, Flandes estará esperándole.

¿Cuántas vidas podría contar Peter Sagan?

Peter Sagan JoanSeguidor

En diez años Peter Sagan ha tenido tantas versiones como años han pasado

 

No queda mucho para que Peter Sagan celebre diez años de la victoria que le puso en el imaginario.

Aquella tarde de marzo, en la helada París-Niza, ganándole a Purito, recién estrenados sus colores en Katusha.

Diez años después, Peter Sagan estuvo en nuestro top 5 de mejores de la pasada década, a nivel resultados, podrá decir para siempre que él fue el amo de todo esto.

Peter Sagan podrá caer mejor o peor, su soberbia en ocasiones, otras la cercanía, pero ha sido una de las luces más intensas de este ciclismo que conocemos y celebramos día a día, ya desde enero.

Su paso no deja indiferente a nadie y ahora, como pasa el tiempo, le preguntan por los jóvenes.

 

Y en esas que los Van der Poel, Evenepoel y otros que van muy rápido, como Peter hace diez años, tendrán que preguntarle cómo gestionar esta vorágine y salir vivo.

Por que Peter Sagan ha vivido varias vidas en diez primaveras, diez años que no se traducen en lo numérico de su palmarés, que es impresionante, y sí en todo lo que ha implicado, con sus salidas de todo, aquella azafata de Flandes, sus momentos de éxito, de frustración.

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Decir que le han tomado la matrícula en muchas carreras sería quizá aventurarse mucho, pero las cosas no le resultan sencillas, siempre ha sido un ciclista marcado, por la mirada de muchos.

Ahora le toca gestionar la calidad de lo logrado, dejando de lado los registros que le hicieron eterno en carreras como California, Suiza o el mismo Tour, donde alicata paredes con maillots verdes.

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En estos diez años Sagan pasó la historia con tres mundiales del tirón, y demostró que complicados son los jodidos monumentos, sólo dos en todo este tiempo.

En ellos lo mejor y peor de Peter Sagan, que si una cosa demostró es que sabe levantarse, sacudirse el polvo y seguir.

Hace cuatro o cinco años hablábamos de pólvora mojada, de hartazgo por tantas victorias.

Volvió y ganó de nuevo, dio que hablar, e hizo legión a su paso, el «saganismo» esa fe no escrita en sitio alguno que, mira por donde, mueve masas.

Si un corredor enciente la mirada es él, incluso en los momentos que le foco ya no le mira en exclusiva.

Por eso, siempre hay que contar con Peter Sagan, con todo lo que hace y dice, incluso cuando asegura que la carretera a veces le aburre, por que su mirada es la de muchos aficionados que ven esto con pasión, sin lentes ni nada similar, sin datos, ni pantallas de rendimiento y sólo con amor por el deporte más bello del mundo… eso al que Peter Sagan ha regalado los mejores momentos de su vida.

Peter Sagan ya no es el ciclista dorado

Peter Sagan Tour JoanSeguidor

Otro año complicado para Peter Sagan

 

Hace un año, hace dos, hace tres, Peter Sagan formaría parte de cualquier listado top, los diez más cotizados, de la campaña que finaliza.

Esta vez no, Peter Sagan no es un cualquiera, su estrella brilla, su influencia se nota, pero de ahí a ponerle en ese pedestal hay un trecho.

Hablábamos hace un tiempo de Geraint Thomas, qué diferencia hay de ser primero a ser segundo, un abismo, no es un tema numérico, es un tema de percepción, de trascendencia.

Que la balanza caiga de tu lado, o del otro, varía el escenario drásticamente, de forma radical.

A veces no todo es ganar, es la calidad de lo que ganas, de cómo lo ganas.

Son formas de verlo, si Pinot y Alaphilippe han cambiado la percepción de muchos respecto a lo absurdo de un ciclismo teledirigido desde los coches hacia los puntos, otros como Van der Poel han trascendido como logros como esa Amstel a contrapié.

Ganar ganan muchos, hacerlo memorable es diferente.

Y Peter Sagan lo ha hecho memorable muchas veces.

 

Y eso le ha convertido en el ciclista dorado, el más grande y seguido de su tiempo, el más trascendente.

El mejor pagado también, incluso coincidiendo en tiempo con una leyenda de cuatro Tour como Chris Froome.

Incluso así, Peter Sagan brilla más que nadie.

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Pero Peter Sagan no es lineal, su fama, su estrella también han tenido épocas valle, y el 2019 que se acaba está en ese renglón.

Un corredor al que le costó pillar la forma en su estación favorita, la primavera, que llegado a un punto encendía las luces rojas y se descolgaba, sin más.

Su mano a mano, dorsal uno a la espalda con Philippe Gilbert en el Carrefour, para quedar tieso en el siguiente tramo.

Las luces encendidas en Harelbeke, com cuando esas carreras de hace cuatro años en las que estaba hasta que, llegado un punto, dejaba de estar.

 

En el Mundial llegó posiblemente en el mejor momento del año, pero el Sagan que salta en las mismas narices de Cancellara, con Kwiato, para conquistar Flandes no apareció en todo el año.

En un Mundial en el que dosificar era clave -Van der Poel puede dar fe- Sagan llegó fortísimo para… ser quinto.

El Peter Sagan que anticipaba tampoco apareció, incluso con el arcoíris en ristre, siendo el más señalado, buscado y marcado.

Ser maillot verde en el Tour es algo que casi se le descuenta, igual que las victorias de Down Under, California o Suiza, victorias que abultan el palmarés pero no sacian la parroquia.

Y todo esto, en un Bora que no ha dependido de su brillo para sacar una temporada excelente con Bennett, Ackermann, Schachmann y Buchmann recuperando el brillo del ciclismo del antiguo Imperio Austro-húngaro.

Así las cosas, el panorama que se encuentra Peter Sagan, en su año «medio sabático», es muy diferente al de hace un año cuando era la «reina del baile», le crecen los enanos con esa pléyade de críos con hambre de todo y ya.

 

SQR – GORE

 

No es la primera vez que Peter Sagan transmite la sensación de pólvora mojada, ya se la vimos tiempo atrás, pero su exigencia no es poca, la presión de la marca que le paga generosamente, entiendo tampoco.

El año que viene inserta el Giro como novedad, no es poca cosa, tiene un recorrido ratonero que le puede venir bien, pero cabrá ver a qué renuncia, el mundial parece fuera de su radar, lo anuncian como el de Innsbruck, Tokio 2020 no le tendrá experimentando en BTT, le quedan los monumentos de su querida primavera y el Tour, donde se gusta, no será fácil encajar tal calendario para optar a todo lo que entra en sus piernas.

¿Se toma en serio Peter Sagan el Tour?

Peter Sagan Tour JoanSeguidor

Peter Sagan va camino de hacer historia en este Tour

El desayuno del lunes al son de las noticias viene con el titular de Mikel Landa y su ataque en el Tour y se rellena con la firma de un autógrafo de Peter Sagan en plena subida al Tourmalet

El hecho, que viniendo de Peter Sagan no tendría mayor trascendencia, reclama nuestra atención porque afirman que «Peter Sagan no se tomó muy en serio el Tourmalet«.

Esto que firma el propio Telediario de TVE podría pasar por normal entre mucha gente que no entiende de ciclismo, gran público que ve y cree lo que le dicen y puede concluir que en esa etapa un tipo apellidado Sagan se toma un relax en el Tourmalet.

Y no lo hace, realiza un ejercicio muy habitual entre los velocistas en este tipo de etapas, un trámite que es llegar a meta en tiempo para poder salir la siguiente etapa y seguir con el verde hasta París.

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Nunca nos ha gustado la banalización de los ciclistas, de su esfuerzo y de esos «descansos» que según muchos se pegan en plena competición.

Así ven el Tour los críos del Kometa… 

Que ha habido veces en que los retrasos acumulados han sido sangrantes es cierto, pero que al mismo tiempo, esto ha ocurrido, ocurre y ocurrirá, pero decir que por eso no se toman en serio la carrera, aunque sea en una etapa puntual es, como dijimos de la primera etapa de los Pirineos, del todo injusto.

Lo que Peter Sagan hace en ciertos momentos, sobre todo en puertos de grandes vueltas, cuando circula a una minutada de los primeros, incluso hacer caballitos con la cabra en la Pau, despierta sensaciones de todo tipo, puede gustar más o menos, he leído de muchos, y son aficionados, que son payasadas indignas, otros lo justifican como mero pasatiempos y los terceros lo aplauden como necesario.

 

Yo me situaría entre los dos últimos grupos, porque si bien, la ortodoxia ciclista habla de sufrimiento, respeto y casi un silencio traído de una semana santa zamorana, lo cierto es que las cosas en este ciclismo nada tienen que ver con lo que aprendimos en nuestros primeros años.

Un tipo como Peter Sagan en el teatro del Tour firmándole un libro a un seguidor es un lujo viral que seguro Alaphilippe no logró el día que recuperó el amarillo escapado con Pinot.

Esto es así, y es cierto, triste, quizá, pero cierto.

Peter Sagan sabe que con esto y un tipo grabándole para ponerlo en redes hace marca, la suya personal, de su patrocinador y del ciclismo en general.

¿Qué deportista ha firmado un autógrafo a un aficionado durante una competición?

Peter Sagan lo puede decir.

 

Y aunque parezca mentira hace ciclismo, de otra manera, pero lo hace.

De hecho Bora creo que ha renovado el patrocinio con el equipo para un tiempo, lo mismo que la marca de bicicletas que provee al corredor.

Le ven filón y recorrido.

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Pero es que mientras Sagan no descuida lo deportivo.

Le cuesta más ganar, dirán algunos, nos ha jodido, es que está en todos los fregados, corre todo el año y está ahí.

Domina el maillot verde que pasea por las montañas de Francia con holgura y ya ha abierto la cuenta de etapas.

Peter Sagan es un «show» pero también competitivo.

Este año puede marcar récords en el maillot verde del Tour y concursará por ser el primer ciclista en la historia en ganar cuatro mundiales. 

Que este tío no cobra el pastizal que recibe por ganar o disputar, también por meter la marca por cualquier canal que le sea potable, y hacer esto lo propicia.

No será el ciclismo de nuestros abuelos, pero es que ya no estamos en tiempos de nuestros abuelos.

Hoy otros valores entran en juego y se hace caja de otra manera.

Mirad a Sagan y lo entenderéis.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

Giro: Bora y el ciclismo coral

Pascal Akermann Bora Giro JoanSeguidor

En el Bora se impone la norma de Astana y Deceuninck, repartiendo éxitos

La suerte de los equipos del World Tour es una especie de corriente que va de mano en mano que consiste en apretar muy fuerte para que no se escape.

En el balance del año, todos miramos a Astana y Deceuninck, pero la campaña del Bora responde perfectamente a ese patrón de «performance» coral que poco a poco se impone en el ciclismo.

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Pascal Akermann ganó la primera volata del Giro de Italia, horas antes que Peter Sagan le diera la segunda victoria de la campaña a su equipo.

Dos triunfos en pocas horas, uno en Italia, otro en la que muchos consideran la cuarta grande, el Tour de California.

¿Qué tiene California para Peter Sagan?

Si vistéis ayer la jornada del Giro recordaréis la omnipresencia del Bora en todos los tiros de cámara.

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Mientras mirábamos a Viviani, a Gaviria, que va con pólvora mojada este año, a Ewan, surgió el más grande de todos, un murlaco con la tricolor alemana recorriendo su pecho que los puso firmes, como los años, no tan lejanos, de Kittel y Greipel repartiéndose los triunfos y las migajas.

El año pasado cuando Maximilian Schachmann fichaba por Bora comentamos esto…

DT-Swiss 2019

 

Y ahí están los resultados.

El equipo, que ha renovado con su marca californiana de bicicletas por dos años más, reparte suerte entre parte importante de su plantilla.

Ya no hay un capo en el balance, que sí en lo moral, porque discutir el carisma de Peter Sagan en este equipo, y en el ciclismo en general, es tocar un muro.

Ahora los equipos se construyen de abajo arriba, dando oportunidades a cada vez más corredores, que toquen pelo, que se motiven más allá de un buen servicio a su jefe.

 

 

Y todo fluye.

En el Bora han ganado este 22 veces con siete ciclistas diferentes y en terrenos antagónicos.

Las virtudes ciclistas de La Cerdanya están a la vista 

Desde el dominio de la Itzulia, de Schachman a Emmanuel Buchmann, a las victorias de Sam Bennet, el anotador de la velocidad que no está en el Giro pero como vemos está muy bien cubierto.

Luego está la Vuelta a Turquía, única general, de Felix Großschartner. 

SQR – GORE

 

Cambrils Square Agosto

 

La lista la abre y la cierra, ahora mismo, Peter Sagan, ganando en Australia en enero y ahora en California.

El ciclismo de ahora, el que estamos viendo, quiere repartir juego, dar oportunidades, motivar al grupo.

Es un ciclismo coral, y vemos que resulta porque en los equipos en los que la jerarquía es inasequible pasa lo que sucede en el Movistar, por ejemplo, donde todo se juega a los de siempre y la cuenta de resultados cae.

Foto: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

 

 

 

 

 

 

 

La primavera vacía de Peter Sagan la firmarían muchos

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Peter Sagan ha estado en la primavera pero no súper y aquí no se perdona desliz alguno

Dicen los sabios, que lo son por algo, desde tiempos inmemoriales que «lo difícil no es llegar y sí mantenerse».

La máxima es válida para todo en esta vida, y el ciclismo no escapa de esa lógica.

Hay personajes en el pelotón que, por mucho que les pese en los momentos bajos, viven con la lupa sobre sus espaldas y la espada pendiente de su testa.

Peter Sagan está en ese círculo

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Y así las cosas, la primavera que languidece con la Lieja-Bastogne-Lieja en unas horas deja a Peter Sagan con un resultado inusitado, el casillero a cero, porque incluir su triunfo en el Down Under, en enero, no creo que sea computable para la primavera.

El año pasado el ciclista mejor pagado del mundo ya hizo algunos cambios en su planificación.

Dejó algunas carreras por el camino y se centró en lo gordo.

Esa apuesta, que se supone normal en un tricampeón del mundo, conlleva riesgos, porque en definitiva cada vez que ponía un pie en las carreras era para medirse con los mejores en las carreras más codiciadas.

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El Sagan del 2015, del 16, del 17 era un corredor omnipresente, por cuya silueta pasaba todo lo importante de la primavera.

Creo recordar que en 2016, el año que gana Flandes, Peter Sagan estuvo en todos los cortes buenos de las grandes carreras de adoquín, salvo en Roubaix, donde protagonizó aquella acrobacia cuando Fabian Cancellara se le fue al suelo justo delante.

 

Pero aquello es historia y en este mundo que estira el brazo más que la manga, la gente olvida, olvidamos, rápido y con sencillez.

Así las cosas, lo que tenemos más reciente es esta primavera que para Peter Sagan ha estado vacía de triunfos.

Porque para Peter Sagan la palabra victoria ha sido algo que ha ido de la mano, trenzado a su persona y por eso, la lupa pesa sobre su espalda.

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La primavera de Peter Sagan no ha sido tan mala…

… y eso es otro hecho.

Numéricamente, sí, objetivamente, creo que no.

Ha apostado y no le ha salido como otras tantas veces.

En la París-Roubaix, Peter Sagan es el aliado de Philippe Gilbert en una escapada que aunaba riesgo, belleza y emoción.

Sencillamente, Peter Sagan explotó

Gilbert ese día iba fortísimo, Sagan jugó al pocker hasta que se le cayó la careta.

 

Pero jugó y no eludió el contacto.

Como tampoco lo hizo en Wevelgem, la otra carrera en la que curiosamente defendía el dorsal uno.

Puso en solfa una escapada que no resultó como aquella con Cancellara, hace tres años.

 

Sagan ya no entró en el sprint final en la misma recta donde se había cargado al mismísimo Viviani.

¿Por qué La Cerdanya es terreno para rodar plácidamente?

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En Harelbeke la avería de la bicicleta en el momento que Van Avermaet se rebeló a que Jungels ganara porque sí le secó las opciones.

Y en Flandes, sencillamente no estuvo. 

Decir, por eso que Peter Sagan no ha estado en forma en esta primavera sería faltar a la realidad.

La Milán-San Remo que realiza es buena, aguantando el envite de Julian Alaphilippe en el Poggio.

Por lo que sea el sprint en la Rivera italiana no le resulta, no le va, sus piernas son pólvora mojada.

Le ha pasado ya otras veces, e igual que el francés, Ciolek y Kwiato han evitado que Peter Sagan luzca en el palmarés de San Remo.

 

Julian Alaphilippe puede ser un buen termómetro para medir a Peter Sagan

Si hace dos años en San Remo, era el entonces campeón del mundo quien tomaba el mando y rompía el grupo en el Poggio, esta vez fue el francés quien lo hizo, y no contento con ello, resultó más rápido en meta.

Peter Sagan puede entrenar lo de siempre, trabajar lo de siempre, sufrir lo de siempre, que un día, no sé sabe cómo, las cosas no resultan.

Y el eslovaco no corre solo, lo hace en medio de una manada de lobos que no le va a perdonar una, exactamente igual que haría él en circunstancias opuestas.

Es lo que se llama competición.

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Ver el palmarés de Peter Sagan, tantos años ahí delante, tantas batallas, tantos golpes y «sólo» dos monumentos habla de la dificultad de estas carreras.

La primavera que parecía condicionada por la presencia de Sagan en las Ardenas se cierra en falso.

Ni Flandes, ni Valonia, ni adoquines, ni Árdenas.

Le cabe el consuelo al Bora el buen tono del colectivo y esperan los alemanes que Peter Sagan vuelva por donde solía, en todos los terrenos además.

Porque hasta en lo mediático le ha salido rival: Mathieu Van der Poel y su slalom de triunfos y momentos estelares en tan corto periodo de tiempo.

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Presión, esa palabra que le gusta tanto a Peter Sagan

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Peter Sagan llega casi de vacío a las grandes citas de la primavera

Si llega el día que Peter Sagan tome aire, mire para atrás y vea las vueltas que dio la vida, las versiones que fue capaz de firmar, llegaría a la conclusión que el ciclismo, visto como él lo ve, es algo en constante movimiento, sin certidumbres ni corseres, algo…

El Peter Sagan de 2019 no se parece al del 2018, y muchos menos al de años anteriores

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El mundial más duro, el objetivo de Lieja… siempre encuentra algo para que este deporte no le resulte tan aburrido como un día admitió.

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Él, el ciclista que levanta masas en los puertos haciendo caballitos que se hacen virales, él que no deja indiferentes los medios cuando le ponen un micro es estos días un corredor que parece correr desubicado, con la sensación de no encontrar el punto ni encontrarse a sí mismo.

Para Peter Sagan la opción de la primavera era la carta principal, la baza ganadora, creemos que lo sigue siendo, pero se le ve gris.

Ausente en Het Nieuwsblad y Strade, carreras ambas que no ha logrado llevar a su palmarés, los rivales le han tomado la matrícula en el resto de grandes citas.

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En San Remo, fue la sombra de Alaphilippe, ciclista que ha desviado el foco en los momentos estelares, y su sprint se quedó corto, tanto que no puedo pisar un podio cuyo primer peldaño se le resiste.

En Harelbeke la bicicleta le falló en el peor momento, cuando Van Avermaet se negaba a admitir que Bob Jungels les ganara a 50 de meta.

Y en Wevelgem, tomó la fuga buena, como en los buenos tiempos, pero la ausencia de azules en el corte hizo que estos no les dejaran ir.

 

Peter Sagan optó en esta Gante-Wevelgem el ataque de largo radio, como hace unos años cuando se fue con Cancellara, entre otros, y acabó llegando.

Era una buena opción, más vistosa, más suya, a la vista cómo le fue el año pasado, que no se le vio hasta en el último metro para amargar a Viviani.

Cuando lo fía a larga distancia, no le sale, pero se gana la gente, el aficionado pronuncia su nombre.

En el sprint final, le ha ido bien muchas veces pero…

 

Para Peter Sagan vienen tres domingos cargados de retos

Él ya ha ganado Flandes y Roubaix, lo ha hecho bajo una presión importante, desde el tonto de Tinkov, atizándole, a la responsabilidad de moverse con el arcoíris bajo el escrutinio de los rivales.

Pero luego le viene Lieja, el monumento que dirá si este ciclista símbolo de su generación es o no capaz de ser el primer no belga en ganar los cinco monumentos.

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El problema para Peter Sagan es que parece correr sin el embrujo y poder de otras veces, cuando se formara el corte que se formara él estaba ahí, perenne en el mismo.

Le cabe al menos un consuelo, su Bora lleva una temporada aceptable sin haber entrado en acción él en persona.

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La victoria de Davide Formolo en BCN en la Volta son esas gestas sordas en medio de la marabunta de competiciones que llena la semana, lo mismo que los sprints de George Bennett, otro de los que está en la terna de los más rápidos.

Son embargo que en capilla de las «majors» del adoquín Peter Sagan sólo lleve un triunfo no es lo normal.

Aunque si una cosa sabe gestionar el ciclista más valorado del pelotón es la presión y caminar por el alambre.

Para los que piensan que Sagan es un ciclista de Youtube

Caballitos - Peter Sagan JoanSeguidor

Peter Sagan está en registros de veteranos sin haber cumplido aún los treinta

Que Peter Sagan es el ciclista con mayúsculas es una aseveración que no convence a muchos

Su sobreexposición es evidente, y a algunos les suena a profesional que en ocasiones olvida sus obligaciones.

Se le ve en vídeos, en mil conjeturas, haciendo caballitos, sembrando dudas sobre el carbono sacando su bicicleta de aluminio en la previa del Down Under.

Es el ciclista que excede su oficio, que podría medirse a otras estrellas, de otros deportes.

Y eso le pone en una posición delicada frente a los puristas de este deporte.

Frente a aquellos que valoran el esfuerzo, la entrega, el sacrificio, las tres semanas, la regularidad.

Se mide el ciclismo en valores tradicionales, cuando hoy un payaso con gracia suma seguidores y likes para desplazar atletas abnegados y entregados a su oficio.

Las tornas han cambiado y Peter Sagan supo desde el principio que su partida no se jugaba sólo en la carretera.

Ha asumido el rol y lo saca adelante con precisión de cirujano, sabiendo que cada paso que dé, va a ser motivo de controversia, de ruido, pero ante todo de expectación.

Y así sigue: dando qué hablar, siendo el foco de todo y de todos, sin dejar gente indiferente a su paso.

Sin embargo, hay una parte de la película que nos perdemos, o quizá nos queramos perder.

Peter Sagan no descuida su oficio de ciclista, al contrario, camina por la senda de las leyendas de este deporte.

Ayer, en el día de su 29º cumpleaños, vimos este tweet que sitúa a Sagan en medio de Cavendish, Valverde, Greipel y Kittel.

Es decir, entre los más laureados en activo.

Y Peter Sagan sale pero que muy bien parado.

Es el más joven y tiene 110 victorias. Como bien reza el tweet es cuestión de tiempo que alcance a Valverde y luego a Cav y Greipel.

Sagan es capaz de disputarle Flandes a los flandriens y un sprint a Démare, Kittel y Gaviria.

En esas 110 victorias hay cantidad y calidad, desde el día le ganó a Purito una etapa en la París-Niza de hace nueve años.

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Hay tres mundiales, consecutivos además, algo que le hace único, dos monumentos, y un registro de victorias en sitios como Tirreno, California y Suiza que le hacen estar en lo más alto en carreras de grandísima historia.

Ese es Peter Sagan, también, y no sólo el de los caballitos y las declaraciones altisonantes.

Es patrimonio del ciclismo y no ha cumplido aún los treinta.