El Tour en Ocières: No comparéis lo de Roglic con Ocaña

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En Ocières, Roglic impuso el modelo que quiere para este Tour

En la llegada a Ocières Merlette los ecos de Luis Ocaña eran más que previsibles, tanto como el patrón y Jumbo desean para este Tour. 

La mejor hazaña del conquense, una obra capital que sobrevive al tiempo, casi cincuenta años después, sigue muy presente y lo hace para desgracia del ciclismo presente, por que las comparaciones son odiosas, y este caso inoportunas.

La primera etapa en alto del Tour de 2020 nada tuvo que ver con la leyenda que escribió Ocaña para los tiempos, nada que ver en inicio, nudo y desenlace.

Aquello era un ciclismo de egos, corrido a pelo, con equipos desiguales y miles de circunstancias que empujaban a aquellos hombres a correr así, una muy propia de aquel ciclismo, propia y común, el hambre, el hambre que pasaron de jóvenes, y el hambre de ganar, cuando el ciclismo era una salida para gente que había crecido en una pobreza que no podemos imaginar.

Hoy el ciclismo es un excel, logaritmos, estadísticos y matemáticos asentados sobre la fortaleza de atletas perfectamente optimizados para hacer lo que hacen: sesiones de spinning cuesta arriba, todos juntos, sin poder destacar, ni emerger ante el rodillo de los números, esos que salen en esa pantallita que tan miran y que dicen que a esos vatios ni Dios sale de ahí.

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Por eso os sugiero, las comparaciones son odiosas, malas consejeras, hablamos de dos mundos, diferentes y lejanos en el tiempo y circunstancias, todo lo demás es encabronarse.

Cómo no aburrirse con este ciclismo de tiralíneas en el que las estrellas comparten sus datos, marcan sus registros y suben en avión los puertos

Y en esa tesitura se impone una lógica, la ley del más fuerte, desmontando gestos y decisiones de hace tan solo dos días, como cuando los Jumbo Visma decidieron renunciar a perseguir a Alaphilippe porque Dumoulin se había caído por un afilador con Kwiatkowski.

Jumbo Visma es el coco del Tour, la suerte de la carrera pasa por sus piernas y lo bien que sepan gestionar su poder, ahora mismo un peldaño por encima del resto, pero como siempre decimos, ojo que esto es largo, muy largo, así empezó el Giro del año pasado, lo mismo el Dauphiné último y las vueltas que da esto son indescifrables.

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Pero ahora mismo es lo que hay, y se necesita imaginación, algo que rompa ese treno amarillo y negro que lanza a Roglic en la cima de Ocières, hoy, en cualquier sitio del Tour, otro día, sin temor a que nadie le supere, ni Julian Alaphilippe, a quien llevaban atufado desde mitad de subida.

Entre Van Aert y Roglic, el francés va a soñar con ellos.

Se impone romper esa cadena de poder, que resulta inquebrantable y demoledora ante la endeblez evidente del Grenadiers, hace un año no iban mucho mejor y recordad como acabaron, la nulidad del Movistar y la paciencia del resto.

La gente mosqueada, pero cómo iban a atacar si subían a mil por hora.

Esto no es como empieza, y sí cómo acaba, aquí hace 29 años Luis Ocaña le metió nueve minutos a Merckx y luego llovió fuego sobre el conquense hasta despeñarse en una curva por no querer ceder un metro cuando tenía una holgada ventaja…

Por cierto, emerge Tadeg Pogacar, en este ciclismo de prodigios imberbes un lujo en todos los sentidos, lo veo muy arriba en este Tour.

Imagen: FB Tour de France

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Dauphiné: Los fantasmas de Primoz Roglic

Roglic Dauphine

El abandono de Roglic en el Dauphiné recuerda que nadie está al margen de la fragilidad

Cuando está en forma, que tiene pegada y saca esa solidez a pasear, es imposible que no te guste Primoz Roglic y más en este Dauphiné.

Es roca, piedra, dureza y consistencia, no muestra titubeo, se arma la flaca a la espalda y rompe esa imagen fría y lejana que se ha cincelado en las distancias medias, para sacar fuego y socavar la resistencia de unos rivales que viven en un peligroso bucle: su equipo controla y tira, le llevan en carroza hasta que saca al látigo.

Y así um día y otro.

Sin embargo, como siempre decimos, esto es largo.

Estos días hemos leído todo tipo de certezas sobre Primoz Roglic, al que una amplia mayoría de seguidores ya le adjudicaba el Tour de Francia, al margen del Tour de l´ Ain que ya tiene y el Dauphiné que ha abandonado.

Una adjudicación con cinco semanas de adelanto y muchas cosas por suceder.

Nosotros siempre nos acordamos del Giro del año pasado, incluso ayer, que la casualidad quiso que Primoz Roglic se fuera al suelo de amarillo el día que se corría Lombardía por el lago de Como.

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Ahí, en las inmediaciones de ese vergel en las puertas de los Alpes, no lejos de Suiza y su cantón italiano, en curvas envenenadas y rutas tramposas, donde Evenepoel se rompería la pelvis, Primoz Roglic vio minada su fortaleza en el Giro.

24 horas después que su marcaje férreo hacia Vincenzo Nibali acabara con Richard Carapaz de rosa, Roglic probó el amargo elixir de la vulnerabilidad, su rostro cambió, de la seguridad total a las dudas y el miedo a perder.

Acabó tercero, por bien poco ante Landa, ese Giro y corroboró en persona eso que repetimos hasta la saciedad: que esto es muy largo.

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Y entonces, donde veíamos seguridad, afloran dudas y miedos…

Esto es también ciclismo y su medicina no es una ciencia exacta.

Primoz Roglic ha dejado el Dauphiné por precaución, el año pasado llegó al Giro habiendo hecho pleno, pero un mal paso casi lo pone todo en jaque.

Salvó el podio en una carrera que a mitad de la misma tenía ganada. 

Es tan complicado el ciclismo, que incluso en las mejores casas los miedos emergen, incluso en ese rodillo amarillo y negro que había sacado del mapa el tren del Ineos y sus gregarios inviolables.

Esperemos que Primoz Rogliz asuma el liderazgo que creo más sólido de cara al Tour, pero no perdáis de vista el segundo de abordo, un ciclista que salió de escena hace quince meses, como Froome, pero que recupera sensaciones y va a más.

¿Su nombre? Tom Dumoulin.

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#Profiles2020 Todos miran a Primoz Roglic

Prmoz Roglic

Roglic parece la baza mas obvia del Jumbo Visma

Todo esto lo escribimos antes que Primoz Roglic se hiciera con el Tour de l´ Ain, capítulo primero de la rivalidad del año, entre un esloveno y un colombiano llamado Egan Bernal, entre dos equipos, Ineos y Jumbo que juegan al gato y al ratón.

Roglic ha cazado la pieza inicial, Tour de l´ Ain, pero todo está por escribir, todo… hasta saber si Jumbo Visma es el equipo que se hizo para batir a los hijos del Team Sky…

Hace cuatro años nos preguntábamos por aquel esloveno robótico que le discutió a Tom Dumoulin el prólogo del Giro, en su casa además, y a los pocos días Primoz Roglic ganaba una crono entre viñedos de Chianti.

Al año, el enésimo intento de Alberto Contador para ganar una etapa en su último Tour murió en el momento que Primoz Roglic voló Galibier arriba para estrenar su palmarés en la Grande Boucle en Serre Chevalier, allí donde Indurain y Rominger realizaran un histórico destrozo.

Quedó la duda de si Roglic iba a ir a más, y fue. 

Puso coto a Egan Bernal en un duelo áspero y silvestre en Romandía, cuando el fino colombiano no llevaba más que unas semanas en el máximo nivel y se plantó en el Tour para porfiar por el podio hasta la misma crono final, esa de Iparralde, en la que Froome se exprimió para subir, por última vez desde entonces, al podio de París.

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Éste es Primoz Roglic, el saltador nórdico que cayó y creció en el ciclismo a la misma velocidad que dejaba atrás la gran rampa.

Ahora mismo en Jumbo el dilema es obvio, si hablamos del tridente de Ineos, el de los amarillos también va con guarnición de morbo.

Sobre el papel, a tenor de lo visto el año pasado, Primoz Roglic debe ser el capo de la apuesta neerlandesa por el Tour.

El esloveno venció sus miedos, dejó atrás un Giro que se le escapó por combustión de objetivos, había ganado mucho y muchos objetivos le llevaron asta él, pero en la Vuelta firmó una hoja limpia.

Recuerdo que le tacharon de serio, frío, seco, hasta distante, pero Roglic había ido a hace run trabajo y superó una caída inicial en la crono por equipos y el desastre del diluvio en Andorra para collar sus rivales en la crono y tenerlos a raya hasta el final, pasando por días tan complicados como esos de Guadalajara y Toledo que, en ausencia de su equipo, solventó con otras alianzas.

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Ganar la Vuelta no era cualquier cosa para Roglic, al margen de marcar su estreno en las grandes, era establecer jerarquía ante lo que sabía se avecinaba, el fichaje de Dumoulin y el podio que seguro Kruijswijk querrá defender en el Tour.

El arma más afilada del Jumbo Visma parece en este momento este esloveno que va por faena y se toma esto tan en serio que se permite gestos los justos.

Como su pose sobre la cabra Roglic sabe que este Tour es un antes y un después, por él, pero también por los rivales que no son pocos y le esperan.

Es el eslabón más sólido de una generación que por motivos varios parece descolocada por la chavalería que crece. 

En el Tour tiene un recorrido que mal no le va, por que es complicado encontrarle fisuras, sólo echaría en falta una crono antes de toda la montaña prevista, en ésta seguramente no desentone.

Si hubiera un top 3 al Tour, Roglic estaría en él, Bernal, también, el tercero no acertaríamos a verlo.

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Imagen: FB de Giro de Italia

Primoz Roglic es el primo que siempre sale perfecto en la foto

Primoz Roglic campeon eslovenia JoanSeguidor

Primoz Roglic tiene la costumbre de estar siempre delante

Ya tenemos el ciclismo en directo de vuelta, viene desde Eslovenia, y lo que es una batalla doméstica se ha convertido de dominio internacional: el duelo entre Primoz Roglic y Tadeg Pogacar.

El buen momento del ciclismo esloveno se ve en ese podio que completa Mohoric, tres corredores en el cajón, los tres del World Tour, corredores top, ahí hay presente y futuro, pero también pasado, bagaje que queda en el recuerdo y en el palmarés.

 

Por que los tres ya llevan tralla en el cuerpo, sin importar edad ni tiempo en el ciclismo.

Primoz Roglic por ejemplo, es como ese primo que sale perfecto en las fotos, y no sólo eso, es que siempre sale

Y así el martillo del Jumbo, que cada día que pasa nos recuerda a la contundencia de un tal Tony Rominger, vestirá las galas eslovenas en su asalto al Tour.

Por que decidme, ¿en cuántas de las carreras en las que toma parte Roglic pasa como si tal cosa?

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La sucesión de victorias por donde pasa es una constante en Roglic, una circunstancia que, si no siempre se salda con el primero puesto, siempre andará cerca del mismo.

Y eso es una realidad complicada de encontrar en el ciclismo que mide esfuerzos, si nos apuráis Nairo y Bernal, el año pasado, se pondrían a ese nivel.

De esta guisa, dejó sentado a todo un Pogacar en esa subida final, con un cambio de ritmo de esos que no es tan sencillo verle ejecutar.

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Dice Roglic que no está en su mejor estado de forma.

Ganó el campeonato doméstico con unos números dentro de lo normal para esta gente.

Para el Tour de Francia que debería haber empezado este sábado lo hará dentro de dos meses, hay dos meses de larga espera, pero que Roglic no olvide que salir siempre en la foto, guapo y cuadrado, tiene costes.

El año pasado llegó tan bien, tan fuerte al Giro que acabó arrastrando ese trasero por una semana final en la que Landa casi le saca del podio.

Empezó la campaña ganando UAE Tour, le sumó Tirreno y arrasó Romandía…

¿Resultado?

El Giro se le hizo eterno y tuvo que esperar, como Simon Yates, a la reválida de la Vuelta. 

Roglic ya sabe que será campeón de ley para el Tour, a la espera de ver qué otros nacionales se acaban celebrando, eso ya lo lleva, medir esa forma es ahora su reto.

Imagen: Jumbo Visma

 

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Primoz Roglic, entre ganar la Vuelta o el podio del Giro

Primoz Roglic JoanSeguidor

Aunque parezca lo contrario Roglic no ha menospreciado la Vuelta

No son pocas las miradas que se posan entre Roglic-Dumoulin-Kruijswijk, sobre todo tras la Vuelta.

La historia de la tricefalía pasa del Movistar al Jumbo y el morbo viaja con ella.

Ganador de la Vuelta, Primoz Roglic es la estrella emergente del ciclismo, estrella emergente a lo treinta años, sólo así se explica la irrupción de un campeón de saltos en el ciclismo como quien aborda la rampa final tras dejar el trampolín atrás.

Pero al margen de lo que pueda ser en el futuro, de lo que acontezca en el Jumbo y cómo lo gestionen, lo que nos ha llamado la atención es la sinceridad en unas palabras que Primoz Roglic le ha dedicado al año que hemos dejado atrás.

 

Está más orgulloso del podio en el Giro de Italia, tercero, que de ganar la Vuelta a España.

Eso que a priori nos parecería un contrasentido no es más que el viaje al interior del ciclista y sus circunstancias, porque nosotros podemos tener una opinión muy formada y razonada de lo que vemos por televisión y sin tener en cuenta que el ciclista es persona las 24 horas del día y convive con mil historias, miedos y hasta dolores.

Lo cierto es que ver el desarrollo de ambas carreras, ahora con distancia, da la medida de lo que le supuso a Primoz Roglic.

Llegó al Giro con aureola incorrupta, imbatido, sin mueca de dolor.

Todo se torció en aquella jornada de Coumayeur, con la lluvia fina que anunciaba la irrupción de Richard Carapaz en medio del feroz marcaje con Vincenzo Nibali.

A partir de ahí, el liderato oficioso que ejercía Roglic sobre el Giro se desmoronó.

 

Dejó de ser el corredor con pegada, certero y hábil, pasó calvarios como el día de Como y los descensos y ahora ese dolor de estómago que le puso al límite.

En la Vuelta, sin embargo, Primoz Roglic estuvo mejor arropado, preludio del Jumbo que ha de venir, y corrió sin fisuras aparentes para ganar.

Si valora en esfuerzo interno, en energía aportada, en España, todo fluyó mejor, y quizá visto ahora el mérito de uno y otro logro sea diferente.

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No obstante, y a la vista de cómo le fue a Roglic la Vuelta, de cómo la acabó, de lo que leímos sobre él, nos da la sensación de que la Vuelta se está convirtiendo en la grande más complicada de ganar y nos explicamos.

Roglic, como Froome dos años atrás, trasladó la sensación de que la grande española es una carrera áspera, llena de trampas, dificultades diarias y quizá, por su ubicación en el calendario, las tragaderas ya no son las mismas.

La carrera, incluso con Roglic en firme rojo, fue bonita hasta el final, con una última semana en la que no ganó para sustos.

Eso hace de la carrera una suerte de asignatura que debes aprobar sí o sí si quieres seguir adelante en el curso.

Primoz Roglic tendrá que acostumbrarse a ser viglado

Primoz Roglic Lombardia JoaSeguidor

Que Primoz Roglic sea la rueda a vigilar va a ser la tónica

En Lombardía entre otras cosas, el morbo reposaba en la espalda de Primoz Roglic.

Una realidad que este esloveno, de gesto adusto, pero efectividad reconocida, tendrá que aceptar como peaje de la importancia que ha adquirido en este circo.

Primoz Roglic acaba el año como el mejor ciclista de una campaña que se echará en manos del invierno y el descanso de la estación fría.

 

Ya hablaremos del 2019 que ha firmado este corredor que dio el salto al imaginario colectivo hace tres años y medio, en el Giro, cuando casi le arruina la salida neerlandesa a Dumoulin y voló sobre la crono de Chianti.

En breves cuentas, Primoz Roglic prácticamente ha hecho pleno en todo lo que ha tomado parte.

No ganar el Giro de Italia sobresale en el primer análisis, haberse impuesto en el resto de lo que ha tomado parte debería imponerse.

Primoz Roglic llegó a Lombardía infundiendo miedo, entre la exhibición del Giro de la Emilia y el oportunismo de los Tres Valles Varesinos.

Pero al exsaltador de esquí estos vericuetos por Como no le sientan bien.

Igual que en la porticada subida a San Luca, Roglic no perdona, sea en línea, sea bajo el veredicto del reloj, en los recodos por donde no entra el sol de Como tiene una asignatura pendiente.

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No ganó Lombardía, como algunos preveían, y se quejó del celo que ponen los rivales en su rueda.

¿Acaso pensaba Primoz Roglic que le iban a dejar hacer como tal cosa?

Era, según muchos, el acreedor al inminente fallo del Vélo d´ Or, es el número uno de la UCI, viene de ganar dos semiclásicas, de imponerse en la Vuelta.

Y quizá esperaba, vagamente, que le dejaran ir.

La casa del ciclista en Calpe

Roglic no ganó Lombardía porque no le ha dado el físico para ello, no tenía más, burló el grupo por un momento, y no llegó más allá.

Exactamente igual que Alejandro Valverde, quien podría decir exactamente lo mismo que el esloveno.

Ser la rueda a seguir, a final de campaña, con las fuerzas justas, los ánimos escasos, es duro, pero es lo que hay.

 

Este esloveno que entró junto a Rohan Dennis, descartado para la crono mundialista, que se quejó de Nibali en el Giro, y viceversa, tiene que entender que nada será igual que antes.

Que hace un año ya tenía un palmarés jugoso, cuarto en el Tour, etapas en él, Romandía, pero ahora es uno de los ciclistas más importantes del pelotón.

A un nivel que le sitúa, incluso, al nivel de porfiar por el liderato de su equipo el año que viene, el equipo que se ha echo para rivalizar con el Team Ineos.

Y eso Roglic va a tener que tirar con ello.

Quejarse que le vigilan podría ser lícito, todo el mundo puede decir lo que le parece, pero su realidad es la de capo, y ello tiene costes, a veces, indeseados.

Imagen: FB de Hoteles RH

Jumbo Visma ¿Dumoulin o Roglic? he ahí la cuestión

Tom Dumoulin Roglic JumboJoanSeguidor

El dilema del Jumbo-Visma para 2020: ¿Tom Dumoulin o Primoz Roglic?

El nuevo equipo, superequipo que viene, es el Jumbo Visma, a una clase media de nivel, se le añade la bicefalía Dumoulin-Roglic.

Lo tuvimos claro desde la primera semana del Tour, lo ganaron todo en pocos días, situaron un tío en el podio y tomaron el mando de la carrera ante la inacción del Team Ineos.

Inédito percal para una carrera que suele tener monocolor en los momentos clave.

Pero este Jumbo Visma se ha abierto hueco a codazos y talonario, a primera vista, porque vienen de lejos, como siempre en los Países Bajos, trabajando la base, picoteando y conformando este bloque.

En la Vuelta a España que concluyó hace una semana es el preludio: esta vez el otrora invisible equipo ha acompañado dignamente a Primoz Roglic y a donde no llegaron, lo hicieron los otros.

Les reventaron en momentos tipo Guadalajara, pero ¿quién no da un mal paso alguna vez?

A pesar de perder a Steven Kruijswijk en la primera semana, el equipo amarillo y negro fue el bloque sólido que un ciclista como Roglic necesita para asaltar su primera grande.

 

Con Primoz Roglic ganador de la Vuelta…

¿Quién liderará el Jumbo Visma en las grandes ocasiones?

Hablamos de 2020, el veinte veinte, ese año en el que un equipo se ha armado hasta los dientes para que, con el cambio de década, y de ciclo, caiga el dominio británico en el Tour de Francia.

Hace unos días se nos hizo la boca agua pensando en el ocho del Jumbo Visma para el Tour de Francia.

Dumoulin, Roglic, Kruijswijk, Bennett, Van Aert, Martin, De Plus, Gesink… El ocho que el Jumbo-Visma puede sacar el próximo Tour con Dumoulin al frente suena a máquina anti Ineos

Publicada por El Cuaderno de Joan Seguidor en Martes, 20 de agosto de 2019

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Podemos cuadrar el círculo, pensar que habrá ocasiones para todos, pero cuadrar el círculo se impone en el cuadro neerlandés si no quieren «hacer un Movistar», saliendo a por todo, volviendo con la general por equipos.

Durante la propia Vuelta a España, el Jumbo -Visma anunció la renovación de Roglic por cuatro años.

En la nota de prensa el esloveno habla de lo mucho que ha mejorado, de lo mucho más que le queda por progresar, del trabajo en este equipo y que le mola ganar.

 

¿A quién no le gusta ganar?

Obviando el mundial de contrarreloj, Primoz Roglic ha firmado una campaña casi perfecta, en el Giro le llovieron las hostias como panes, quizá por que llegó tan crecido que todos le pusieron en el punto de mira.

La Vuelta a España es, desde tiempos inmemoriales, el preludio de optar al Tour.

Quien sale de rojo de Madrid se le sitúa en la carrera por Francia y su grande.

Primoz Roglic ya fue cuarto el año pasado en el Tour, a donde fue a ver qué pasaba y acabó siendo uno de los nombres de la carrera.

Chris Froome le sacó del podio en la misma recta final.

 

Un par de sitios por encima quedó Tom Dumoulin, quien concluía, sin saberlo entonces, su última grande con el Sunweb.

Era curioso ver a Tom, neerlandés, rodeado de ciclistas del Jumbo, equipo neerlandés.

El camino de Dumoulin hacia el Jumbo Visma era el paso lógico, por afinidad nacional, por concepción similar del ciclismo y porque el Sunweb, como se acabó viendo, no era un equipo para un tipo que aspira a ganar las grandes.

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El año en blanco de Tom Dumoulin, mezclado con el excelso rendimiento de Primoz Roglic, oculta en cierto modo el potencial ganador del primero, pero no nos engañemos, en una quiniela, Tom Dumoulin debería ser primera baza.

No es nada científico, nada empírico, es un pálpito, la certeza de Tom, ese que atacaba hacia arriba con los Sky a rueda, sin importarle morir en la orilla, es que en su mejor punto es irresistible.

Es curioso, por eso, que el Jumbo, con todo el potencial que manejará en unas semanas, se haya provisto de dos líderes casi calcados, con virtudes y defectos similares y objetivos, lo veremos, que pasan por Francia y julio.

Al final no es todo tener los mejores, es también dirigirlos como los mejores.

En el Team Sky/ Ineos han demostrado que ellos pueden salir a flote: han ganado los tres últimos Tours con otros tantos.

¿Serán capaces en el Jumbo?

Primoz Roglic vino a ganar la Vuelta y eso hizo

La Vuelta Primoz Roglic JoanSeguidor

El triunfo de Primoz Roglic en la Vuelta es el premio para el mejor ciclista de la carrera

Sabor de boca mejor, peor, mejorable o no, lo que queráis, Primoz Roglic es el ganador de la Vuelta y así figurará por siempre en los almanaques.

¿Claves?

Sencillamente que ha sido el mejor, que incluso cuando hemos querido ver debilidad, ésta era ficticia, una realidad que queríamos ver y que no por eso significaba que estuviera al límite.

 

Lo cierto es que la Vuelta que gana Primoz Roglic ha sido una carrera de altibajos, que no son atribuibles a él, aunque a él se le vinculan los momentos más importantes de la competición.

Ha estado en todos: en la caída de la contrarreloj inicial, en el corte que persiguió a Nairo en Calpe, en las llegadas en alto de la primera semana, presente siempre, en la caída y recuperación de Andorra -donde se vio que su estado de forma era insultante-, en la crono de Pau donde firmó un registro memorable y a partir de ahí: ir haciendo, dejando a unos y a otros que le sacaran las castañas del fuego, en una lectura perfecta de carrera y las necesidades de cada cual.

Porque si la la Vuelta ha tenido altibajos, el Jumbo de Roglic también ha caminado en el filo.

Creemos que éste es preludio del superequipo que se está armando para el año que viene y un perfecto ensayo que marca el nuevo tiempo.

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El Jumbo Visma que ha acompañado a Primoz Roglic en la Vuelta que gana es el mejor que podía acompañarle, pero no sólo eso, era el único posible, con el talegazo de la primera etapa, y la dura baja de un podio en el Tour,  un ciclista valiosísimo como Kruikswijk, y la merma propia del control de la carrera.

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El Jumbo Visma de Roglic en esta Vuelta era la versión mejorada del Giro para que su jefe no estuviera a merced de los elementos… en la mayoría de ocasiones.

Eso sucedió en Italia.

Evidentemente que Primoz Roglic ha estado solo y aislado en esta Vuelta, el día de Guadalajara fue evidente, pero en su haber, en las experiencias del Giro que dominó hasta que emergió Carapaz, figura una lectura lúcida y transparente de la carrera.

Primoz Roglic ha tenido el auxilio de los dos mejores equipos de la carrera cuando ha sido menester, porque sabe perfectamente que este ciclismo en el que ha aterrizado un puesto es oro, los puntos UCI son oro y llegados a un punto, eso vale más que la propia vida.

 

 

Por eso entre Astana y Movistar han puesto la comodidad que necesitaba el líder y a donde estos no han llegado han estado los Bora para salvaguardar en enésimo top ten de Rafal Majka, el corredor que ha hecho del puesto un arte.

Y así, mientras unos y otros se envenenaban, Miguel Angel López peleado con los Movistar, Roglic ha ido haciendo, silencioso, ejecutivo, certero, ganador.

Tan silencioso que ha ofendido por su aparente pasotismo.

Quizá se esperaban un tío dando palmas, un esloveno, del frío, de los saltos de invierno, que por no hacer no hace ni mueca de dolor cuando lo da todo.

Yo no sé si la Vuelta es la grande más difícil de ganar, pero que es la que más quema, desde luego que sí.

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El Roglic que casi no pestañeaba en la Plataforma de Gredos era un ciclista agotado, cansado de tanta trampa, repecho, desnivel infernal, abanicos, cortes, caídas y equipos que tiran y pelotones que se reagrupan.

Esto, aunque no se le recuerde, le pasó a Chris Froome hace un par de años cuando en Los Machucos dijo estar hasta el gorro de tanta dureza, a veces injustificada.

Claro que el inglés tiene esa sonrisa que…

No es que Primoz Roglic estuviera hastiado de la Vuelta, como dijo Nico Van Looy, es que Roglic estaba hasta los cojones de la Vuelta y quizá del oficio de ciclista, porque para él esto parece un oficio al que se debe por unas facultades físicas tremendas, pues lleva desde febrero ganando todo lo que disputa, a excepción del Giro.

Si en la vida cabe un poco de empatía, ponerse en el lugar del otro, Roglic quizá merezca esa gracia, pues ha sido una de las pocas figuras internacionales que se ha presentado en Torrevieja con idea de disputar y lo ha hecho, vaya si lo ha hecho.

Imagen: FB Team Jumo-Visma Cycling.