Cuatro corredores que no van a ganar el Tour

Adam Yates JoanSeguidor

Corredores como Porte, Nairo, Bardet y Adam Yates ya han consumido su crédito para el Tour

Cuando el Tour de Francia se hizo con la cumbre del Tourmalet, unas semanas ya de eso, tuvimos la sensación de que en aquella etapa, ese día, iluminado por el éxito de Thibaut Pinot, se pasaba una página invisible para ciertos corredores y parte de una generación.

Porque aquellos corredores que crecieron al cobijo de Froome, Contador, Evans, Valverde…, una generación que nació en la segunda mitad de los ochenta, cuando Roche, Perico, Lemond y Fignon se daban hasta en el carnet, que ahora queda como desubicada con tanto talento rompedor y joven que surge de entre las piedras.

De ese periodo son cuatro los corredores que creo han consumido su crédito para la carrera que ha quemado algunas de sus mejores horas y posiblemente su talento.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

La lista empieza con la eterna promesa tasmana, el pequeño pero resolutivo, cuando está bien, Richie Porte.

El australiano fue un corredor que desde bien joven, recuerdo el Giro de 2010, marcó una senda que parecía condenada a acabar en lo alto del podio en París.

Porte trabajó muy bien para Brad Wiggins y Chris Froome, aprendió el oficio de líder desde dentro, «inside the job», sabiendo de los matices de llevar algo tan pesado como el maillot amarillo.

Sin embargo proyectar su intimidatoria en lo individual nunca se le ha dado.

Desde aquel famoso Giro en el que sale sancionado por el cambio de rueda con Simon Clarke, a los cartuchos quemados en el Tour de Francia.

Richie Porte llegó a ser quinto en el Tour de 2016, su mejor año, aunque acabara estrellado contra una moto por el colapso del Ventoux.

Aquello fue un presagio de que siempre le pasaría algo en su gran objetivo: la caída al año siguiente que destapó importantes carencias en los descensos, otra caída, esta vez camino de Roubaix…

Siempre le pasaba algo hasta que en 2019 se ha visto que, sencillamente no va, no tiene el Tour en su radar y esa condición de favorito sin corona que se granjeó nunca llegó a buen puerto.

 

Otros corredores que no optan al Tour…

Y es curioso, porque Richie Porte tiene, fuera del Tour de Francia, un palmarés brutal, un poco como Nairo Quintana.

El colombiano es nuestro segundo hombre de la lista.

Con 29 años su figura perdió el magnetismo hace tiempo y su pegada no es ni por asomo aquella de los primeros años.

Decir que maduró pronto, es describir una realidad que, aunque muchos no quieran admitirlo, es la que es.

Su tiempo en Movistar hace dos años que está en una innecesaria prórroga, ya habrá momento de valorar quién le debe más a quién, y si recala en Arkea, el paso atrás es obvio.

 

Uno de los corredores que empezó a dibujar las carencias de Nairo Quintana fue Romain Bardet. 

El flaco francés quitó la segunda plaza al colombiano hace tres años en el Tour, con una memorable etapa a 48 horas de llegar a París, bajo el diluvio y con un AG2R sembrado.

Pero Bardet, quien todos acertábamos a señalar como la baza francesa más cualificada para el Tour, ya no es el mismo desde que casi pierde el podio contra Landa en la crono de Marsella, hace dos temporadas.

El año pasado se descolgó rápido del grupo de los mejores, y en este Tour Romain Bardet fue una sombra durante toda la carrera, desde la msima crono por equipos, en Bruselas, a la llegada a la Planche des Belles Filles.

Ahora mismo cualquier medio francés habla de Alaphilippe y Pinot como bazas para recuperar el Tour a la causa patria.

Bardet, el niño predilecto de las portadas, ya no aparece. 

Se ha descolgado de lo que queda de año, que no es poco y hace un reset ¿sin Tour?

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Quizá el francés debería reconsiderar si todo lo que le está dando y confiando al Tour le sigue rentando o quizá valorar otros caminos, como en su día dijimos, otros caminos como los que un día decidió tomar Simon Yates, quien se ha hecho con la admiración del respetable por disputar todo lo que le cruza y romper los planes establecidos -no iba a estar en el Tour- para sacar punta a un momento de inspiración.

Una actitud, la de Simon, que choca con la de su hermano Adam que lleva ya varios tiros errados en el Tour.

Fue el mejor joven hace tres años, en una edición pésima por cierto, y de ahí no pasa.

Pero Adam sigue centrando el año en el Tour, como si no hubiera otro calendario, otras opciones que su propio hermano ya le ha demostrado que son válidas.

El Tour es la carrera que da y quita razones, que pone y quita nombres, pero el mundo no empieza ni acaba en él, aunque para muchos así lo parezca.

Y vienen tiempos en los que, un puñado de chavales que van con todo, tienen pinta de querer comerse el pastel.

Tour Down Under: Richie Porte en el día de la marmota

Richie Porte Tour Down Under JoanSeguidor

Todo en la vida de Richie Porte es un déjà vu

Entre los clásicos de enero está levantarse un fin de semana sabiendo del triunfo de Richie Porte en Willunga Hill, el punto culminante del Tour Down Under.

Entre los clásicos de enero, también, está la segunda posición de Richie Porte en la carrera más importante de su país.

Esta vez el tasmano acaba subcampeón como el año pasado tras Daryl Impey.

Segundos, escasos sí, pero segundos que caen en los bonus, que se juegan en las primeras jornadas, suficientes sin embargo para dejar a Richie Porte, segundo otra vez en el verano austral.

Así las cosas si la primera gran cima del año lleva seis veces el nombre de Richie Porte en la historia, la carrera sólo una, curioso.

Es el día de la marmota de Richie Porte, el ciclista en el que cuesta confiar a pesar de tenerlo todo para ser fiable

Un corredor que, seguramente, oposite nuevamente en primera línea al Tour.

Y al que seguramente le surgirá el imprevisto de turno para quedarse fuera de la quiniela, o de la carrera.

Un corredor que ahora lidera el Trek, que llena el hueco que nadie quiso rellenar tras la macha de Alberto Contador.

Maillot nuevo, misma suerte que otras veces.

Richie Porte empieza el año como acostumbra, pero el objetivo que justifica su caché está a medio año vista.

Y por medio veremos imágenes que no son familiares.

Déjà vu que se llama.

Seguramente ganará Romandía, o París-Niza, o a Volta.

Porque entra en el día de marmota que le ha tocado en suerte vivir.

Y así le volveremos a poner en las quinielas en primera línea, como uno de los rivales de Chris Froome en su quinto Tour.

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Y seguramente un mal paso le deje fuera de la carrera.

Y vaya a la Vuelta a pasear y alargar otra temporada más, prometiendo…

Viene siendo así desde el inicio de los tiempos y Richie Porte seguirá siendo ese ciclista que lo tiene todo para triunfar, salvo eso, no sé qué, que separa los buenos corredores de los grandes campeones.

Imagen: Getty Images – Trek Segafredo

Lo de Richie Porte en el Tour parece de brujería

Tour - Richie Porte JoanSeguidor

 

 

Quizá haya llegado el momento que Richie Porte mire más allá del Tour de Francia

 

La historia está repleta de cuentos como los de Richie Porte.

Corredores sobresalientes, con un palmarés envidiable, que se forman un nombre, una candidatura al Tour de Francia y cuando llegan a la gran cita: caen de la lista.

Es la muestra de lo complicada que esta carrera y de lo diferente que es respecto al resto de campaña.

Una línea invisible que los aficionados, lo que no estamos dentro, no apreciamos, pero que se hace patente año tras año, cuando vemos que grandes protagonistas de la campaña se diluyen en el Tour.

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Los intentos baldíos de Porte

Richie Porte tiene unos de los mejores palmarés de entre las estrellas.

Romandía, Volta, París-Niza, Suiza, Down Under son algunas de sus perlas, logradas en base a actuaciones de impresión, porque a un ataque seco e incontrolable en montaña, le suma una crono de excelencia.

Victorias de esas que dejan sello y abren expectativas, porque si una cosa ha generado Richie Porte, son expectativas.

 

Richie Porte: Tour es otra historia 

Hace tres años Richie Porte le realizó el último servicio a Chris Froome.

De hecho su presencia, curiosamente en Alpe d´ Huez, como cuando le dio el gel in extremis dos años antes, fue clave para el cuatro veces campeón del Tour.

Ese mismo año Porte había estado en las quinielas del Giro, pero aquel cambio de rueda con Simon Clarke le cayó como una patada en el estómago.

Consciente de que en el Sky tenía techo marcado, marcadísimo, voló al BMC con la idea y la promesa de luchar por el Tour de Francia.

 

Pero esa promesa no ha podido cumplirla por una conjura increíble, a veces pensamos que sádica, de la mala suerte.

Hace dos años Richie Porte se presentó en el Mont Saint Michel como primera baza, pero rápido empezó a perder tiempo.

Aún así se rehizo, hasta la jornada del Ventoux.

Con Porte empezó el escándalo, cuando acabó estampado en una moto de carrera porque la multitud impedía progresar.

Acabó quinto ese Tour, y nunca más volvería a estar tan arriba.

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El año pasado Porte se dejó el Tour y buena parte de su salud en el descenso del Mont du Chat, una bajada en la que ya había tenido problemas un mes antes.

Esta vez, antes incluso de entrar en el pavé, acabó por los suelos.

 

Las miras en la Vuelta

Con el maltrecho cuerpo ya en casa, relajado y alejado de la carrera, queda claro que para Richie Porte el Tour es un negocio pésimo.

Y no porque no consideremos que está a su alcance.

Cualquiera que vea la progresión de Porte se lo imagina disputando una grande.

¿Cuál es el problema?

Mala suerte solamente no puede ser, es un tema de coco, de mentalidad, de sostener el esfuerzo y la concentración durante tantos días.

 

Porte ha quemado etapas y es uno de los grandes, pero siempre tendrá ese pero…

Quizá la mejor manera de deshacer el conjuro sea volver al plan inicial, por ejemplo pensar en las otras dos grandes.

Y la Vuelta, dice, figura en sus planes.

En España, tendrá que romper otro maleficio, el del único australiano que optó a ganar la carrera.

La mala suerte de Cadel Evans en Monachil.

Para Richie Porte quizá lo mejor sea empezar la casa por la base.

 

 

Imagen tomada de FB de Movistar Team

INFO

Ya en marcha el Tour de Bkool

 

Entre Porte y Froome hay gato encerrado

¿Quién dijo que Froome bajaba mal? ¿quién alimentó el bulo? ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Sinceramente no lo sé, lo que sí sé es que hubo un tiempo que vimos al inglés de origen keniata torpe y frágil sobre la máquina, eso no nos lo podéis negar. Aquella etapa andorrana de la Vuelta, el año anterior con las caídas en Dauphiné y Tour, donde ni siquiera llegó a atravesar un tramo de pavé, porque el físico no le daba para más costalazos. No sé todo aquello, nos aviso de un ciclista que con una condición abrumadora, no acababa de arrancarse en los tramos tenidos por técnicos, aunque otros, también tenidos por técnicos, dígase Wiggins, se fueron de un Giro porque no eran capaces de encajar descensos mojados.

Sea como fuere Froome está en la pomada y pone en solfa la pregunta de ayer, sobre su punto de forma y porcentaje de predisposición a correr a full el Dauphiné. La primera de las tres grandes jornadas de montaña nos ha abierto la venda a otro de esos terosos que esconde la geografía y que inexplicablemente las grandes carreras no frecuentan.

Es el gato, el Monte del Gato, Mont du Chat, y me recordó mucho, desde la distancia y la ignorancia que ésta confiere –antes de que salga un experimentado Cicloturista-, al descubrimiento del Col du Bales, en los Pirineos, cerca del círculo de la muerte, hace además diez años exactos, en aquel Tour que lideraba Rasmussen y en el que Michael Boogerd tiraba, subía, bajaba y llegaba con los capos.

El Mont du Chat ha sido duro, muy duro, violento y rompedor. Se han hecho huecos que el maravilloso descenso ha dejado casi intactos y eso es complicado. A saber, de aquí a que venga el Tour por estos lares queda casi un mes, y cada uno sale con una careta que llegados a este punto es difícil de disimular. Froome va bien, no súper, Porte va bien e incluso diría que súper, y el resto a verlas venir. Entre estos dos parece que hay gato encerrado.

Dicen que en el Dauphiné no se juega el pez gordo del Tour, pero marca lo que pasa en julio. Froome ha cumplido con el guión de la campaña, irregular pero ahí, marcando terreno. No creo que sea casualidad que sus tres triunfos en el Tour se complementaran con otros tantos en el Dauphiné. Que mire Porte los vídeos de hace dos años y como su exjefe asedió hasta el desespero a Van Garderen para ganarle la carrera saboyana. Que mire que Froome no le va a dar el triunfo en bandeja, aunque el aussie vaya fuerte y a veces parezca que siga siendo gregario de Froomey.

Porque la cosa parece entre estos dos. Fabio Aru aguantó yo creo porque iba por delante y el tándem Valverde-Contador está un tono por debajo. El primero perdió la rueda de los mejores casi sin esperarlo, ahí se ve la trampa que es éste Mont du Chat, el segundo por primera vez en su vida, hace honor a sus palabras y parece que guardará reposo a la espera que la forma vaya llegando. A ver si es verdad y Contador sabe contenerse. Descolgarse ahora cree que le valdrá para el Tour, veremos si es así, yo lo sigo dudando, Contador lo ha intentado por activa y por pasiva y el inglés le ha ganado siempre en Francia. Esperemos equivocarnos, porque nos divertiríamos.

Imagen tomada de FB de Criterium Dauphiné

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