Romain Bardet toma el mejor camino sin el Tour

Romain Bardet JoanSeguidor

Que Romain Bardet no vaya al Tour le saca de la zona de confort

Dice Romain Bardet que son seis años seguidos de Tour, que son seis años dando el nivel hasta donde llega el cuerpo y que en los últimos dos no ha sido el deseado.

Dice que quiere salir de la zona de confort.

Y concluye anunciando que el año que viene no irá al Tour.

El francés da una lección, nos da una lección, cuando se presentó la ronda francesa muchos le atribuyeron opciones, a él el recorrido le gusta, pero cree, creemos que necesitaba un cambio.

No debe ser sencillo ser una gran estrella francesa y omitir el Tour, más cuando el ciclismo galo tiene la emergencia de recuperar su gran carrera para la causa.

Pero Romain Bardet da en el pleno. 

 

Hace un par de meses hablamos de cuatro corredores a los que no veíamos ganando el Tour ni ahora ni en el futuro.

Romain Bardet ocupaba ese «dudoso» honor con Nairo, Adam Yates y Richie Porte.

Esto es como todo, una opinión, subjetiva, ¿acertada? lo veremos en unos años, por de pronto creo que Bardet acierta dándose un tiempo con el Tour.

De bola de remolque o de techo, todos los portabicicletas de Cruz

Sigue en cierto modo el camino de Thibaut Pinot, para quien el Tour llegó a ser una condena, nunca se le volvió a dar como auqella vez que hizo podio, la edición de Vincenzo Nibali.

Pinot dio un paso al lado, corrió otras carreras, conoció mundo, se ganó la gente con finales de temporada como el pasado y volvió al Tour con ínfulas.

Que acabara abandonando entraba en lo posible, pero hizo el camino correcto.

SQR – GORE

 

Ya desde hace un tiempo Romain Bardet abrió la puerta del Giro y es obvio que, si no podía con el Tour, centrándose en él, iba a ser mucho más complicado si antes estaba en Italia disputando.

Bardet luego irá a los Juegos y la Vuelta, con el Mundial al final del camino. 

No hay que olvidar una cosa, al francés las carreras de un día se le dan muy bien siendo podio en Lieja, en Strade y subcampeón del mundo, la última vez que el mundial fue muy duro.

En Suiza se prevé otro del perfil al de Innsbruck que ganara Valverde.

Pero mientras eso sucede, Romain Bardet se reinventa como un día pensamos que no iba a hacer, su elección es inteligente y coherente con los resultados.

Si el ciclismo contemporáneo tiene algo es que ya no hay tanto complejo en dejar atrás el Tour de Francia si éste no se da, las obsesiones que antaño lastraron tantos buenos corredores, dejándoles a medias durante el año por centrarse en julio, quedan en cierto modo en la historia.

Romain Bardet no quiere incurrir en ese error.

¿Por qué insiste Bardet en el Tour?

Tour Romain Bardet JoanSeguidor

El recorrido del Tour parece ideal para Bardet, cuando lo importante es que la carrera no se le da

Leo en muchos sitios que este Tour está diseñado para que un francés vuelva a ganar la carrera, tantos años después, y muchos miran a Bardet.

Ojo que vamos para 35 años en el inminente 2020, una competición que en este tramo ha caído en manos de españoles, americanos, ingleses y hasta un italiano y colombiano.

Sinceramente, pensar que esto se hace para un francés es un argumento tan manoseado que suena a tópico, parte perenne del paisaje.

Un tópico tan manido como el de «ahí fuera nos tienen manía» tan extendido a este lado de los Pirineos.

 

El Tour es bueno para el más fuerte, y si éste es un francés, perfecto, en todo caso, las cosas hay que demostrarlas.

Cualquier favorito que no salga de la terna del Team Ineos para el Tour 2020 no tiene, sobre el papel, el mismo peso, a meses vista de la gran carrera.

Ahora bien, ojo, que una cosa es decir que el Tour se hace para un francés y pensar que el ciclismo del hexágono tenga opciones reales de ganarlo.

Y el ejemplo más plausible es Romain Bardet, quien parece seguir empeñado en el error que está marcando los mejores años de su carrera deportiva-

Hace unas semanas metimos al francés en una muy subjetiva lista de corredores que pensábamos que nunca ganarían el Tour: además de Bardet, ahí situamos a Adam Yates, Nairo y Porte, éste hace dos o tres años que ya no era favorito.

Desde entonces, aquello fue hace un par de meses, en el calorcito de las vacaciones de agosto, Romain Bardet había demostrado querencia con el Giro de Italia.

Todos los portabicicletas de bola de remolque 

Una decisión sabia sobre el papel, que cabía demostrar con hecho, el Giro es una carrera que te da y quita razones, que te pone en el candelero o te deja en la cuneta, no tiene el caché del Tour, ni su valor universal, pero ciclísticamente es apetecible.

Más cuando tu principal motivo vital, el Tour de Francia te cierra las puertas a cada paso, de forma además tajante.

Cualquiera que mire la progresión de Bardet en el Tour verá que su montaña rusa apunta para abajo.

Pisó dos podios, el segundo de ellos in extremis tras la crono de Marsella, pero eso fue hace dos años.

Desde entonces: calabazas.

SQR – GORE

 

Decir que Romain Bardet no va a ganar nunca el Tour es atrevido, qué duda cabe, pero sinceramente, no se le da.

A la luz del recorrido que el Tour presentó ayer en París, Bardet le ha hecho ojitos a la carrera y su trazado.

Vuelve a las andadas, veremos si finalmente corre el Tour 2020.

Quizá le convendría ver lo que hizo en su día Thibaut Pinot, que tomó distancia del Tour, se oxigenó, ganó etapas en Giro y Vuelta, firmó un Lombardía memorable y volvió reforzado.

Vale que acabó abandonando, entre lágrimas, pero el mejor Pinot de la historia lo vimos en este último Tour, convendría que Bardet lo sopesara.

Como Alaphilippe que va a ver qué pasa… pero sin obviar otras piezas, también codiciadas, de la campaña.

Un paréntesis, relajar la presión, y al final… hasta igual salen bien las cosas.

Cuatro corredores que no van a ganar el Tour

Adam Yates JoanSeguidor

Corredores como Porte, Nairo, Bardet y Adam Yates ya han consumido su crédito para el Tour

Cuando el Tour de Francia se hizo con la cumbre del Tourmalet, unas semanas ya de eso, tuvimos la sensación de que en aquella etapa, ese día, iluminado por el éxito de Thibaut Pinot, se pasaba una página invisible para ciertos corredores y parte de una generación.

Porque aquellos corredores que crecieron al cobijo de Froome, Contador, Evans, Valverde…, una generación que nació en la segunda mitad de los ochenta, cuando Roche, Perico, Lemond y Fignon se daban hasta en el carnet, que ahora queda como desubicada con tanto talento rompedor y joven que surge de entre las piedras.

De ese periodo son cuatro los corredores que creo han consumido su crédito para la carrera que ha quemado algunas de sus mejores horas y posiblemente su talento.

DT-Swiss 2019

 

La lista empieza con la eterna promesa tasmana, el pequeño pero resolutivo, cuando está bien, Richie Porte.

El australiano fue un corredor que desde bien joven, recuerdo el Giro de 2010, marcó una senda que parecía condenada a acabar en lo alto del podio en París.

Porte trabajó muy bien para Brad Wiggins y Chris Froome, aprendió el oficio de líder desde dentro, «inside the job», sabiendo de los matices de llevar algo tan pesado como el maillot amarillo.

Sin embargo proyectar su intimidatoria en lo individual nunca se le ha dado.

Desde aquel famoso Giro en el que sale sancionado por el cambio de rueda con Simon Clarke, a los cartuchos quemados en el Tour de Francia.

Richie Porte llegó a ser quinto en el Tour de 2016, su mejor año, aunque acabara estrellado contra una moto por el colapso del Ventoux.

Aquello fue un presagio de que siempre le pasaría algo en su gran objetivo: la caída al año siguiente que destapó importantes carencias en los descensos, otra caída, esta vez camino de Roubaix…

Siempre le pasaba algo hasta que en 2019 se ha visto que, sencillamente no va, no tiene el Tour en su radar y esa condición de favorito sin corona que se granjeó nunca llegó a buen puerto.

 

Otros corredores que no optan al Tour…

Y es curioso, porque Richie Porte tiene, fuera del Tour de Francia, un palmarés brutal, un poco como Nairo Quintana.

El colombiano es nuestro segundo hombre de la lista.

Con 29 años su figura perdió el magnetismo hace tiempo y su pegada no es ni por asomo aquella de los primeros años.

Decir que maduró pronto, es describir una realidad que, aunque muchos no quieran admitirlo, es la que es.

Su tiempo en Movistar hace dos años que está en una innecesaria prórroga, ya habrá momento de valorar quién le debe más a quién, y si recala en Arkea, el paso atrás es obvio.

 

Uno de los corredores que empezó a dibujar las carencias de Nairo Quintana fue Romain Bardet. 

El flaco francés quitó la segunda plaza al colombiano hace tres años en el Tour, con una memorable etapa a 48 horas de llegar a París, bajo el diluvio y con un AG2R sembrado.

Pero Bardet, quien todos acertábamos a señalar como la baza francesa más cualificada para el Tour, ya no es el mismo desde que casi pierde el podio contra Landa en la crono de Marsella, hace dos temporadas.

El año pasado se descolgó rápido del grupo de los mejores, y en este Tour Romain Bardet fue una sombra durante toda la carrera, desde la msima crono por equipos, en Bruselas, a la llegada a la Planche des Belles Filles.

Ahora mismo cualquier medio francés habla de Alaphilippe y Pinot como bazas para recuperar el Tour a la causa patria.

Bardet, el niño predilecto de las portadas, ya no aparece. 

Se ha descolgado de lo que queda de año, que no es poco y hace un reset ¿sin Tour?

SQR – GORE

 

Quizá el francés debería reconsiderar si todo lo que le está dando y confiando al Tour le sigue rentando o quizá valorar otros caminos, como en su día dijimos, otros caminos como los que un día decidió tomar Simon Yates, quien se ha hecho con la admiración del respetable por disputar todo lo que le cruza y romper los planes establecidos -no iba a estar en el Tour- para sacar punta a un momento de inspiración.

Una actitud, la de Simon, que choca con la de su hermano Adam que lleva ya varios tiros errados en el Tour.

Fue el mejor joven hace tres años, en una edición pésima por cierto, y de ahí no pasa.

Pero Adam sigue centrando el año en el Tour, como si no hubiera otro calendario, otras opciones que su propio hermano ya le ha demostrado que son válidas.

El Tour es la carrera que da y quita razones, que pone y quita nombres, pero el mundo no empieza ni acaba en él, aunque para muchos así lo parezca.

Y vienen tiempos en los que, un puñado de chavales que van con todo, tienen pinta de querer comerse el pastel.

Romain Bardet bien haría en mirar más allá del Tour

Romain Bardet Tour JoanSeguidor

Dos podios parecen ser el techo de Romain Bardet en el Tour

El Tourmalet, Tour de 2019, ha dejado algunos héroes y varias víctimas, ciclistas que, un día pensamos que podrían optar a un Tour, y que a día de hoy vemos complicado que vuelvan a estar en ese estatus.

En un Tour donde los franceses están soñando y casi tocando el cielo, mirar a Romain Bardet resulta inevitable.

DT-Swiss 2019

 

Esto es el ciclismo, el Tour, vas, caminas, progresas y de repente te estancas y pierdes el tren.

Lo de Romain Bardet es un ejemplo tangible

Un corredor que se gana el cariño de cualquier buen aficionado al ciclismo porque transmite esfuerzo, entrega y dedicación, una cosa que no siempre detectamos en algunas estrellas.

Un corredor «self made», que es bueno en todo, el mejor en nada, que ha remado y remado, pero que ha encontrado su tope.

¿Qué ha fallado en la preparación de Romain Bardet?

Porque una cosa es quedarse a dos de meta y otra en el puerto anterior al Tourmalet y ceder una barbaridad mientras Emmanuel Macron despacha con Pinot y Alaphilippe.

 

Una jugada en clave doméstica que desde fuera interpretamos que a Bardet le hará la gracia de un dolor de estómago, más cuando a Pinot le tienen como su «alter ego» desde hace cinco años, cuando ambos ya estuvieron delante en el Tour, y somos de la convicción que en el Mundial Bardet jugó sus opciones personales por delante de guardar la baza del gran favorito Alaphilippe.

Pero al margen de estas conjeturas de clave doméstica, el problema de Bardet es que desde que en esa crono de Marsella casi pierde el podio a manos de Mikel Landa, el Tour de Francia ya no le sonríe.

Esa tercera plaza, tras Froome y Urán fue lo más florido que ha conseguido Bardet en el Tour en los tiempos recientes.

Todo lo demás han sido pasos atrás.

 

Pasos atrás que sin embargo no quitan que Romain Bardet haya crecido en otras escenas.

Subcampeón del mundo, podio en carreras tan dispares como Strade o Lieja, elemento desestabilizador en Lombardía, Romain Bardet tiene recorrido en otros terrenos.

Y creo que haría bien en planteárselo, porque hubo otros antes que él, con un palmarés de culto que se ganaron el recuerdo y el cariño de la afición sin necesidad de ganar el Tour.

Su rival en lo doméstico, Thibaut Pinot dejó el Tour por un tiempo aparcado, porque le superaba, y ahora ha vuelto más fuerte y convencido.

Y en caso que Bardet lo hiciera, dar un paso atrás en el Tour, volviera y no se saliera bien, que no desespere: Recuerdo corredores como Charly Mottet y Jeff Bernard que muchos les achacarán no haber ganado el Tour, pero que se hicieron una carrera interesante que perdura en la memoria del buen aficionado.

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Haría bien Bardet en pensar en otras cosas, y saber que hay vida más allá del Tour y no hipotecar su suerte ni la de su equipo, en corte esperándole hacia el Tourmalet.

¿Para qué?

Su hándicap para el Tour no es la edad, el problema reside en que parece haber tocado techo y que por medio, igual que un día surgió él, llegan otros talentos que amenazan con desplazar esa generación intermedia de la que Bardet forma parte.

Imagen: FB AG2R

Ser favorito al Tour es una losa

Tour Romain Bardet JoanSeguidor

Que L´ Équipe señale a Bardet y Pinot como favoritos top al Tour es una responsabilidad que no podemos imaginar

A una semana del Tour, las quinielas echan humo, la gente saca nombres y algunos brillo a sus preferencias.

El ciclismo, este ciclismo que conocemos y nos tiene atentos, tiene poco de deporte y mucho de espectáculo, personas llevadas al extremo en todos los aspectos, desde el físico al mental en un insalubre esfuerzo de tres semanas por el hexágono francés, sometidos al escrutinio de millones de aficionados que hablamos de ellos como si fueran de la familia.

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Pero no, son personas que sienten y padecen y conviven con la responsabilidad de cumplir con las ilusiones y deseos de toda la ristra de los no pocos aficionados que les siguen y veneran.

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Y así ocurre que, a la dificultad del recorrido, los rivales, las caídas, la tensión y esas cosas que dibujan un deporte de alta competición, se suma la presión del entorno.

Esta semana que hemos hablado de Romain Bardet y Thibaut Pinot por separado, de la suerte que les deseamos en la carrera de su casa, curiosamente L´ Équipe les abrió “l´ une”, la portada del diario más prestigioso del deporte, diciéndoles que esto es un “ahora o nunca” para las dos esperanzas locales.

Que el diario del organizador les dedique esta portada, que les conmine y recuerde que sin Dumolin ni Froome optan a ganar el Tour, todo un Tour, 35 años después de Bernard Hinault es una losa sobre la espalda de los dos mejores ciclistas franceses de la actualidad.

Somos muy dados a colgar carteles, forma parte del deporte.

Así sienta una jornada de ciclismo por La Cerdanya

La portada de L´ Equipe nos trajo a la memoria otras que se han hecho en este lado de los Pirineos y que nos consta de primera mano que aún escuecen.

 

 

Año 1997, cuando Miguel Indurain colgó la bicicleta, el diario Marca ya marcó a Abraham Olano como sucesor.

En las previas del Tour de aquel año, que ganara Jan Ullrich, TVE abría la publicidad con Abraham Olano como gran favorito.

Aquella presión acabó por ahogar la progresión de uno de los mejores ciclistas que ha tenido España y le estigmatizó porque no pudo igualar a Indurain, cuando aún hoy, nadie lo ha logrado, ni antes del navarro nadie había conseguido.

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Es imposible que Bardet y Pinot no hayan leído esa portada

De hecho este año es el de la vuelta de Pinot al Tour, tras haber hecho fortuna en Italia, principalmente, granjeando el cariño del público con una forma de correr que gusta y atrae, en la que ganarás o no, pero al menos das lo que tienes y no hay reproches.

Lo dijimos el otro día, cuando hablamos de Nairo, no se puede criticar a un corredor por no ganar el Tour, porque sólo gana uno, por eso cuando nos calentamos la boca en los días previos a la gran carrera, no podemos menos que pensar que esta gente lee lo que se dice de ellos y le afecta, por muy pros y aislados que parezcan.

Ahí dentro late un corazoncito.

Tour: ¿Sigue estando al alcance de Romain Bardet?

Romain Bardet JoanSeguidor

Si este Tour no le es propicio, Bardet quizá mire por otros objetivos

Es complicado no apreciar un ciclista como Romain Bardet.

Lo es por varios motivos, esa cara de no haber roto nunca un plato, esa finura en el pedaleo, esa delgadez que roza la ternura, la entrega que trasmite en cada zarandeo sobre la bicicleta, saber que no se ha ceñido sólo al ciclismo, que ha mirado fuera, más allá.

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Romain Bardet podría ser considerado el campeón moderno, culto, con cierto don de gentes, altivo a veces, nos cuentan, pero un corredor que conecta con la gente y un palmarés escaso en cantidad, pero interesante en calidad.

Uno de los más críticos con el dopaje, que ha tenido que lidiar contra corredores señalados y encajar derrotas que supongo no le habrán sentado nada bien.

La cara en el mundial de Innsbruck, en el podio, hablaba por sí sola.

Pero Romain Bardet tiene una obsesión, la misma que persigue su país desde hace ya, ojo, casi 35 años…

Romain Bardet quiere ganar el Tour de Francia

SQR – Cerdanya Cycle

 

Es el objetivo, el motor de su carrera deportiva, no creemos que nada le motive por igual, y eso que el largo corredor francés se prodiga, no poco, durante toda la campaña.

El año pasado cerró una temporada sin grandes victorias pero con notables resultados, accediendo al podio de Strade Bianche y Lieja, extremos de sus registros.

DT-Swiss 2019

 

Así las cosas, en Francia ya hemos leído quién se pregunta si Romain Bardet se debería seguir centrando sólo en el Tour de Francia.

Pregunta que también nos hacemos nosotros.

Los trenes en la vida pasan una o dos veces, y Romain Bardet, con dos podios, conviene no olvidar, ya ha quemado varios cartuchos en el Tour.

 

Romain Bardet no subió al cajón hace cinco años, pero estuvo cerca, luego le vendrían otros dos cajones.

Es perenne en la pomada, no desiste y dejarle implica esfuerzos ímprobos, pero esto no le es suficiente.

Hace un par de años, pudo haber tocado el cielo aquella famosa jornada del Macizo Central, ese Tour el AG2R iba como un tiro, que Chris Froome pinchó.

De hecho Bardet tuvo a Froome casi todo el Tour a menos de un minuto, lo tuvo a tocar, incluso Fabio Aru sería líder esa edición, pero Romain Bardet no, no pudo ser líder y salvó el podio por los pelos en aquella crono nefasta de Marsella frente a Mikel Landa.

Así suena la bicicleta por La Cerdanya 

 

En 2017 fue tercero, un año antes había sido segundo con una victoria de esas de manual, aquel viernes tarde, en medio del diluvio, moviéndose a las mil maravillas por un terreno por el que muchos acabaron resbalando y casi fuera de carrera.

Romain Bardet es desde luego, a día de hoy, la baza francesa más sólida para ganar el Tour, pero a nadie se le escapa que, como un Tour implica, no es nada sencillo.

El apellido Bardet suena cuando escrutamos una lista de la que se han caído Froome y Dumoulin, pero la lista para este Tour es larga y crece cada vez que los favoritos top se caen de la partida.

SQR – GORE

 

La presión francesa para ver uno de los suyos volver a ganar es grande, Bardet ha demostrado gestionarla, al menos de puertas hacia afuera y posiblemente mejor que Thibaut Pinot.

El recorrido premia a corredores de su condición.

Eso está en su haber, porque en su debe figura el hecho que si este Tour no le resulta quizá tenga que escuchar esas voces, algunas incluso del ámbito doméstico, que le abren los ojos ante otras posibilidades.

Roman Bardet tiene cultura ciclista suficiente para saber que fuera del Tour también ha prestigio y poso en el corazón del buen aficionado.

¿El Mont Ventoux merecía esto?

Mont Ventoux JoanSeguidor

La primera carrera del Mont Ventoux no hace justicia ni a la leyenda ni la magia del lugar

La Mont Ventoux Dénivelé Challenge es el nombre de la nueva carrera que nos recuerda al Tour de los Alpes, el tradicional prólogo del Dauphiné, que ha coronado Jesús Herrada en la cima del monte desforestado.

Una carrera profesional, con participación muy discreta, equipos incompletos

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SQR – Cerdanya Cycle

 

Ya sabemos que el calendario es complicado, que no hay sitio ni piernas para todo lo que se propone, que hay objetivos prioritarios, pero ver el Mont Ventoux subido un lunes de junio, al mediodía, ajeno al mundanal ruido, sin gente…

Todo nos hace pensar si uno de los iconos del ciclismo mundial merece esta estampa, si no se estará atornillando el profesional medio hasta extremos insospechados.

La imagen no desentonaba de ésta…

DT-Swiss 2019

 

Estas instantáneas de la carrera pro llegan al día siguiente de la gran fondo del Mont Ventoux, con 2500 cicloturistas ávidos de experiencias en la cima de las cimas.

Dicen que cada verano 200.000 ciclistas atentan contra las pareces del gigante pelado, alentados por su mística, paisaje lunar y pedregoso, los romanos fueron los primeros en deforestar un monte, y la leyenda de grandes campeones, entre la que emerge la de Tom Simpson.

Icono en el ciclismo británico, ahora tan en la cresta, el desafortunado ciclista fue el principal culpable de la leyenda de este sitio que compite, cuando no supera, a Alpe d´ Huez en ciclistas por sus rampas.

 

Dijo el director de la carrera que el Mont Ventoux merecía su propia competición

Son opiniones, lo cierto es que 24 horas después de la muchedumbre cicloturista el ciclismo profesional no sale muy bien parado en la comparación.

Eso es un hecho y un asidero para quien quiera comparar la salud de ambos ciclismos.

 

Y es una pena, porque en la extraña obsesión que nos mueve por maridad ciclismo y turismo, la carrera es perfecta, de 175 kilómetros por panzas provenzales sembradas de viñedos y coronadas por castillos.

La estampa es idílica, una postal que el cincela con maestría y lanza a los cuatro vientos.

Pero no sé si en este calendario atiborrado, que en su día ya se cobró la clásica de los Alpes, cabía este icono y la consiguiente quema del cartucho Ventoux en el objetivo.

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Y ojo que no queremos quitarle mérito al mejor Jesús Herrada «ever», ganando mano a mano y con una aceleración brutal a Romain Bardet a medio kilómetro de la cima.

Ambos se comieron la parte gorda del pastel.

Ilusiona ver a Herrada, lejos de la comodidad del Movistar, gastar sus balas en beneficio propio, y nos da qué pensar para este Tour.

Esperemos que no llegue pasado, eso siempre pensamos cuando vemos rodar a alguien así a tres semanas de la gran carrera.

Sabemos que para que algo arranque tiene que tener una primera edición, el Mont Ventous Dénivele Challenge ya la tiene, esperemos que el futuro inmediato trate el lugar como un icono merece.

 

Romain Bardet le daría la vuelta al Tour

Romain Bardet JoanSeguidor

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Para Romain Bardet caminos de gravel o equipos de seis pueden ser el futuro del Tour de Francia

En el año de Romain Bardet pesa mucho su resultado en el Tour.

No sé si es el huevo o la gallina, si es culpa de él, y su equipo, o del aficionado.

Porque Romain Bardet se identifica mucho, cose suerte al Tour de Francia.

Y es una percepción errónea, porque Bardet ha cuajado una temporada curiosa y cuanto menos meritoria.

Fue lo que hace un tiempo hablamos de un «Romain Bardet, clasicómano«.

DT-Swiss 2019

El francés fue segundo en las carreteras sucias de la Strade, sólo superado con Benoot, compañero de escapada de Wout Van Aert.

También estuvo delante en el Tour de Finestre e incluso fue podio en Lieja y Mundial.

Son resultados que tenemos poco en cuenta, que se eclipsan por el Tour.

Sin embargo, son resultados que hablan de los registros de este ciclista que es como un alambre de carne y hueso.

Por eso no nos sorprende que Romain Bardet vea bien gravel en el Tour, como lo podría ver otro gran ciclista polivalente como Cadel Evans, a quien se le recuerda una etapa legendaria por las «strade» toscanas entre barro, frío y lluvia.

Eso fue en Giro.

Pero no sólo eso, Romain Bardet vería bien equipos de seis para el Tour de Francia.

Suena fuerte, porque lo es. Equipos de seis corredores y treinta bloques en la salida para tener los 180 ciclistas.

Dice que el espectáculo sería otro.

Este año ya han quitado un ciclista por equipo y no se ha notado gran cambio en el Tour.

Sin embargo seis por conjunto suena drástico, contundente.

Quizá así, en río revuelto, Romain Bardet opte un día a ganar el Tour de Francia, que va camino de los cuarenta años sin un francés en lo más alto.

Saber gestionar esa presión y seguir creciendo como ciclista podría ser la vuelta de calcetín que necesita Bardet para cumplir su sueño.

Porque, por mucho que nos guste este ciclista, no vemos nada sencillo que ese sueño se haga realidad.