Vanmarcke & Higuita es la pareja de la París-Niza

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Todo el mundo está pendiente a donde va el tándem Vanmarcke- Higuita

Cuando la carrera va por su mitad de recorrido, una de las estampas del primer tramo de París-Niza 2020 ha sido la de Sep Vanmacke cuidando del pequeño Sergio Higuita.

Grande y pequeño, el otro día cuando hablábamos de la competición francesa nos acordábamos de otra rara pareja, la de Luke Rowe y Egan Bernal, hace un año, en estas mismas rutas.

Si el ciclismo quiso regalarnos extrañas parejas nos dio ésta: Vanmarcke & Higuita.

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Una historia que los completos comunicados del EF Pro Cycling nos sirven en bandeja.

«A veinte de meta, sabemos más o menos dónde ponernos dependiendo como sople el viento, Hay una pugna muy grande por coger la posición, nosotros intentamos situarnos delante, algo que ya es bueno. Cuando todo esto sucede mi objetivo es llevar a Sergio (Higuita) delante y mantenerlo protegido. Le queremos en el primer grupo y eso implica un trabajo enorme»

«A ocho kilómetros de meta éramos conscientes que habrían más abanicos. Sabíamos que a dos de meta la dirección del viento podía volver a cambiar. Es muy estresante, a veces todo se estrecha, y la caída está cerca. Incluso me fui a la hierba, pero pude volver al grupo y darle una última ayuda»

«Es un corredor de generales, pero también es joven y ligero, sin embargo es peleón. Estos días todo el pelotón me dice que alucinan cómo aguanta, les tiene impresionados. Él se pega a mi culo y para adelante. Resulta curioso ver un ciclista tan pequeño detrás mío, pero él hace su parte perfectamente»

Así habla Sep Vanmarcke, un flandrien de manual, que optó un tiempo a Roubaix y Flandes -se le cruzaría Cancellara- y que hoy ejerce una admirable labor la Sergio Higuita, como hace once meses lo hizo por Alberto Bettiol en Flandes.

«Correr con Sep es bonito por que tiene gran experiencia en este tipo de carreras, es un clasicómano, conoce los sitios, por dónde entra el viento, sabe situarse en el pelotón. Además la gente le respeta»

Así lo dibuja Sergio Higuita, el liviano colombiano que no se conforma con salvar los muebles, y va a por todo.

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La crono marca la nueva París-Niza, ahora llega a su terreno y mucho nos tememos que si Sergio Higuita ha salvado, junto a Sep Vanmarcke, lo más complicado, éste no va a parar de crecer.

Imágenes: FB EF Pro Cycling

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Sergio Higuita tiene muy buena pinta

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Sergio Higuita va para alumno aventajado del Education First

En el calidesocopio colombiano de estrellas Sergio Higuita, un corredor con mimbres, fondo, tablas y todo lo que se le quiera ver puede pasar desapercibido, pero esta pieza es una deuda que teníamos pendiente desde el mismo día que le vimos en tantas y tantas en un año que para este pequeño antioqueño ha pasado en cámara rápida.

Y en esta historia hay una persona, que aunque duela a la parroquia colombiana, ha jugado un importante papel para que este Higuita haya dado un salto que no sé yo si podía barruntar hace sólo un año.

Mikel Landa fue su anfitrión en la Fundación Euskadi, el trampolín naranja para la oportunidad que le llegó del Education First.

Sergio Higuita, 22 años, es increíble lo jóvenes que explotan estos corredores, le devolvió la confianza con creces.

Desde el minuto uno, ahí estaba en Mallorca, entre Wellens y Valverde, un naranja entre los mejores del mundo, pequeño, eléctrico, rápido cuando se le requería, ambicioso.

 

Y Jonathan Vaughters, que no es tonto, lo ató rápido y de cerca para pasar la primavera al Education First, un equipo que es algo más de un equipo, con sus experiencias más allá de la carretera, la educación vinculada al ciclismo, programas que hablan de un deporte que cambia su concepto de patrocinio.

Leemos que Sergio Higuita siempre ha sido aplicado, buen alumno, sacando los estudios con la bicicleta, estando a todo y a todo bien.

Ha ido a parar a un equipo donde la intelectualidad se premia, el saber más, el hacer más, apostando el porvenir a la bicicleta y a algo más.

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No sabemos si Sergio Higuita entra en ese molde, pero cumple de inicio ese perfil.

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En la bicicleta habla rápido y bien.

Su duelo con Tadeg Pogacar en California escenifica la generación que no espera. 

Segundo, aquella etapa en alto que el esloveno le rebaña por el interior, evidencia que hay margen, pero es que ese hambre que demuestra es brutal.

Y luego la Vuelta, tras escala en Polonia. 

El triunfo en la Sierra de Madrid aúna calidad, fondo, estrategia y una gestión de fuerzas, que a esas alturas imaginaros cuáles eran.

Con 22 años, a la tercera semana encontró su mejor momento, eso es mucho decir, es como si a estos críos les hubieran barnizado con las virtudes de la edad sin que les pese la inexperiencia que se les supone.

Su regularidad viene de serie, cuarto en Polonia, el podio de California y cerca del top ten en la Vuelta.

Se le cuentan además momentos de brillantez, al margen de la etapa ganada, el rendimiento en la jornada andorrana, esa en la que el cielo se desplomó sobre los corredores cuando la tierra apareció entre puertos.

Esa regularidad es un premio poco usual a su edad, Iván Sosa aún no la ha mostrado, por ejemplo.

Y ambos son unos querubines y lo que pinta para el futuro inmediato es interesante.

Muchos hablan de Sosa, pero Higuita tiene una pinta excepcional.

Imagen: FB EF Education First Pro Cycling