¿Cuál será vuestra primera salida en bicicleta después del confinamiento?

La bicicleta después del confinamiento por el coronavirus

Contando los días para salir en bicicleta una vez pase esta pesadilla y el confinamiento

¿Qué es lo primero que haréis? ¿Una escapada en solitario? ¿Una salida cercana a vuestra casa? ¿Quizás una larga cabalgada con vuestros amigos a la búsqueda de las montañas, que tanto os están esperando?

No os voy a cansar con una lista de todo lo que podemos hacer cuando enfilemos de nuevo los manillares dirección hasta donde nuestras pedaladas nos lleven, pero sí quería resumiros con unas cuantas frases esas pequeñas y grandes cosas que hacen que el cicloturismo valga la pena, compartiendo con vuestros compañeros de grupeta una estada en algún lugar idílico, un destino a elegir entre Pirineos, Alpes o Dolomitas, o las montañas más cercanas a vuestra casa.

Esperamos que con el siguiente proyecto, vuestro confinamiento se haga más liviano recordando que ahí afuera os esperan paisajes de verdes praderas, duras montañas y también de puertos amables, donde compartir risas, amigos y familia.

También parajes con la presencia de vacas, ovejas y caballos… Sitios de rampas, cuestas y tremendos descensos, donde se aúnan belleza y dureza, cicloturismo, ocio y cultura.

En ese lugar de ensueño, abriréis la ventana y respiraréis, sintiendo el aire fresco en la cara mientras a lo lejos veréis las montañas que os esperan.

Desayunaréis con vuestros compañeros y amigos, compartiendo ese café recién hecho mientras planificáis la jornada, entre risas y buen humor.

Pedalearéis los primeros kilómetros con tranquilidad, charlando, compartiendo las primeras sensaciones del día, mientras avancéis por boscosos valles rodeados de montañas.

Almorzaréis juntos. Más risas, más chistes.

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Después de la salida, un paseo para estirar piernas. Unas cervezas en el bar del pueblo junto a los amigos, antes de retiraros a velar armas. Silencio. Descanso. Unos minutos de relax recopilando lo que ha dado de sí el día, rescatando sensaciones, hasta caer rendidos por el sueño.

Al día siguiente, una nueva jornada os esperará. Disfrutaréis de preciosas pista rurales asfaltadas, para coronar bellos paisajes.

Os extasiaréis con la presencia de caballos sueltos, galopando en libertad, o de hermosas vacas pastando, mientras paréis en una curva, en la cuneta, a contemplar el valle que se abrirá ante vosotros, adonde descenderéis y volveréis a subir por una dura carretera. Un exigente puerto os pondrá a prueba.

Una montaña increíble, tan dura como bella, jalonada de rampas imposibles. Echaréis la vista atrás y disfrutaréis del entorno, de lo que habréis dejado atrás, de una belleza infinita. Lo daréis todo en sus rampas más duras. Tiraréis fuerte de riñones. Llegaréis a la cima y os reuniréis con los demás, comentando lo duro que ha sido.

Descenderéis, llanearéis, pedalearéis pasando de nuevo por preciosos pueblos, afrontando a bloque, subiendo a buen ritmo quizás un puerto largo y tendido, muy agradecido. Bosques frondosos donde sentiréis el abrazo de sus árboles. Disfrutaréis de la grupeta, coronaréis la larga recta final, pararéis y reagruparéis en el alto.

Estudiaréis la salida del día siguiente. Puertos, rampas y porcentajes. Preocupación. Ilusión. Pensamientos positivos. “Los superaremos”. Una relajante lectura antes del merecido descanso.

Despertaréis con nuevos bríos. Optimismo y energía ilimitada. Vestiréis con vuestro maillot y culotte preferidos para afrontar la etapa reina de la estada. Unos buenos días para acompañar unas tostadas con mermelada. Un chiste fácil. Alguna cara de preocupación. Una sonrisa cómplice.

Ascenderéis el primer puerto del día: suave y muy bonito. De nuevo entre caballos, ovejas y vacas. Prados verdes. Pistas estrechas. Montones de leña apiladas esperando ser quemadas este próximo invierno. Algunos ciclistas que se pierden en la lejanía entre la niebla.

Descenso. Bajada. Gravilla, baches. Brazos fuertes, manos firmes en los frenos. Intenso pero bello descenso.

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Pedalearéis entre valles. Todos agrupados. Charlando. Ambiente distendido ante lo que se avecina. Buenos relevos.

Rampa dura, pista estrecha para encarar otra ascensión. Duros desniveles. Esto se empina. Rampas con descansos. Escalones de mucho peldaño. Disfrutar sufriendo. Los piñones echarán chispas. Cada uno subirá como pueda. Sufrir disfrutando. Muros increíbles. Fascinante belleza. Un pequeño descenso y de nuevo para arriba. Contemplaréis las vistas desde la cima. Aquí está despejado.

Ascenderéis entre la niebla. Coronaréis entre las nubes. Satisfacción contenida. Mística y épica. Un paseo en la ladera de la montaña.

De vuelta a casa. Últimas rampas, todos juntos. Llegada. Se acabó. Alegría y tristeza. Pena y gloria.

Cena especial de despedida. Brindis. Risas contagiosas, más buen humor. Anécdotas, chistes. También proyectos de futuro. Despedidas. Abrazos. Algunos correos electrónicos apuntados en servilletas.

Cosas que hacen que la vida valga la pena… ¡y más en bicicleta!

Foto: Pau Catllà

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