Decir que el Movistar Team es conservador es ser muy generoso

Interesante entrevista, al menos la parte escrita, la que han hecho a José Luis Arrieta, uno de los directores que Movistar tiene en el coche durante carrera. Interesante porque demuestra hasta qué punto se ponen la venda en los ojos en el equipo azul. Sólo una conclusión, o no ven el mismo ciclismo que nosotros o sencillamente, como creo que es el verdadero motivo, pasan olímpicamente de lo que la gente diga u opine de lo que hagan más allá de su círculo de palmeros.

Bajo la llamativa premisa de “dar espectáculo y perder, a mí no me vale”, el directivo despacha cualquier debate. Es la única dirección, no hay matices, la simplificación de la realidad es tal que cualquier otra lectura huelga se comentada. No le deis vueltas, no las hay.

El entrevistador centra la charla al calor de un cortado que se alargó más de lo esperado en las estrategias del Movistar Team, eso que varias veces hemos comentado por aquí.

Yo creo que llamar conservador a este equipo es ser generoso, porque aunque lo es, adolece de otras muchas cosas. Sólo cabe ver el Giro que se cascó Giovanni Visconti, o lo solo que estuvo Amador en la primera semana que le pudo valer la maglia rosa, o el descenso del Agnello en el que Alejandro Valverde se queda más aislado que la una, únicamente tuvo al que nunca falla, a José Herrada, y eso que tenía gente por delante, como Chaves y Nibali también tenían a Plaza y Scarponi. Lo que en otros equipos parece sencillo , se complica en éste.

O el Tour, donde Nairo no estuvo católico en el tramo final, cierto, pero donde se le dejó solo, solísimo camino de Montpellier, mientras Sagan y Froome le comían la tostada, tras zampar unos Pirineos sin dejar la rueda del inglés. O la Vuelta. Camino del Aubisque, Chente García admitió “ir improvisando” mientras veía como Nairo no podía con Froome y Dani Moreno hacía no sé qué en vanguardia.

Quizá en esos momentos se estaban arrepintiendo de lo “amarrateguis” que fueron en los Lagos, con Froome descolgado casi de inicio. Ello sin olvidar la etapa de Formigal en la que Alberto Contador les pone en bandeja la segunda grande de su historia, porque la primera, el Giro 2014, la decantaron con un descenso del Stelvio que generó más dudas que otra cosa, cuando Nairo era netamente superior a la concurrencia sin necesidad de jugar a la confusión de “radio vuelta”. Arrieta viene a decir que no le deben nada al madrileño, curioso lo que opinan cuando les pasa a ellos… Pedirles reventar la carrera a «lo Contador» hubiera sido en vano, pues hay más visos de fracasar que otra cosa, aunque en el empeño te ganes el cariño del aficionado.

La guinda es el ataque de Nairo a Froome en Aitana con el pescado vendido. Según el técnico que admite no tener redes sociales también sobró el último demarraje de Froome a 500 metros como si eso de luchar hasta cruzar la meta no fuera de buena lid. Yo no critiqué el ataque de Nairo, porque cada uno hace lo que le viene en gana en carrera, pero criticar que Froome atacó hasta el final se da de bruces contra la lógica profesional.

En fin…

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