Egan Bernal: ¿Por qué merece el Vélo d´ Or?

Esa manera de correr y creer le dan a Egan Bernal la mejor plaza para ganar el gran premio individual del ciclismo

El año competitivo acaba con imágenes que ya vimos al inicio: Egan Bernal e Iván Sosa, mano a mano.

En febrero fue en el Tour Colombia, en aquella caótica etapa final, Bernal tiró para Sosa.

En la llegada del Gran Piemonte a Oropa, lugar de culto, fue al revés, Sosa reventando el grupo para Egan Bernal.

Sea como fuere, sin esperar siquiera al Giro de Lombardía, creemos que Egan Bernal sería el perfecto ganador para un Vélo d´ Or que en la edición presente arroja nombres muy golosos…

 

Y no esperamos a Lombardía, y sí, incluso nos agarramos a Piemonte, para argumentar que el prodigio colombiano de 22 años es ahora mismo el mejor ciclista del mundo.

Piemonte no ha sido ni mucho menos la carrera con la mejor participación de la campaña, incluso Milán-Turín presentó mejor nómina, pero el resultado, Egan Bernal ganando donde han sucedido tantas cosas, es el símbolo de que este corredor es lo que es por el convencimiento que transmite en cada cosa que hace.

Desde un inicio de campaña ya vimos que Egan Bernal no iba de comparsa.

Su año se define por una cosa, el corazón que le ha puesto en cada pedalada, un corredor joven, muy joven, con dos temporadas enteras en el World Tour, experiencias mil en todos los frentes, de todos los sabores -ojo los tortazos que lleva ya en el currículo- y con la solvencia de quien lleva mucho tiempo en el negocio.

Esa estampa alargada, frágil en apariencia, letal en esencia, es la estampa de la nueva generación que busca cualquier renglón para entrar sin discutir y llevárselo todo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Si el Team Ineos siempre fue la excelencia en el Tour, Egan Bernal, como su mentor, Froome, desmiente esa teoría de hiperespecialización dominando la campaña de febrero a octubre, entrando y saliendo de escena pero con la certidumbre de que, cuando pisa el atril, no es para pasearse.

Es para ganar, incluso en foros menos concurridos, tipo Oropa, para ganar siempre y dejar el sello de una clase que, todos lo vemos, está lejísimos de tocar techo.

 

Y en ese camino, Egan Bernal nos deja escenas impagables, como el día que se puso a cortar en mil trozos un pelotón sacudido por el viento en la París-Niza que acabaría ganando.

Todo un preludio.

El corredor que desquiciado no pudo dejar a Nairo en la Volta, ni siquiera recibir un triste relevo del compatriota que sin duda le marcó el camino al éxito temprano.

El irresistible ciclón del Iseran, con la eterna duda de qué sucedería tras el descenso y la subida final.

Nacex te lleva la bicicleta donde le digas perfectamente protegida 

En ese beneficio de la duda esconde parte de su éxito Bernal, que sin embargo ganó porque dio primero, dio fuerte y dio bien.

Y eso no se le discute.

Como la victoria en Suiza, en el empedrado de San Gotardo, sacando las pegatinas a Enric Mas, entre otros.

 

SQR – GORE

 

Este es Egan Bernal, y en la campaña de los prodigios, de Van der Poel, Evenepoel y Alaphilippe, incluso en la de Roglic y la seguridad por tarjeta, creemos que merece esa bicicleta de oro que es al ciclismo el premio más preciado en el plan individual.

Porque premiar a Bernal, más allá de lo que suceda en Lombardía, es premiar ese ciclismo descarado, que viene de abajo, cargado de razones y se amolda a cada una de las circunstancias que concurren.

Vienen tiempos divertidos, más allá de las banderas, y Bernal es el nombre estelar en el cartel.

Lo seguiremos viendo.

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