El ciclismo español en el Tour, ni tan mal

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El ciclismo español no ha salido tan mal parado del Tour 2020

El desierto que vaticinamos los agoreros y los no agoreros para el ciclismo español en el Tour llega por fascículos, poco a poco, pero con pruebas fehacientes que en este lado de los Pirineos el talento sigue emergiendo.

Es obvio que los años de cuatro y cinco etapas en el zurrón, uno más en el podio junto a dos o tres en el top ten, todo eso ha pasado y no será fácil volver a verlo, no por que en España los caladeros estén secos, y sí por que estamos en un pelotón más internacional, con muchos más actores y países y una liga, el World Tour, que es un club privado en el que, hoy por hoy, sólo hay una escuadra española, el Movistar.

Para que os hagáis una idea, italianos no hay ni uno.

El ciclismo español ha cerrado un nuevo Tour sin victorias de etapa, dos años y pico ya de la victoria de Omar Fraile en el aeródromo de Mende, para la anterior cabría irse a 2016, Ion Izagirre en Morzine, aquella jornada remojada y un descenso tétrico del Joux Plan.

Esta vez no han habido etapas españolas, curiosamente tampoco italianas…

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DT-Swiss Junio-Agosto

 

Cuarto ha finalizado Mikel Landa, en una historia de esas dignas del «landismo» que él quizá no promueva de forma voluntaria, pero de la que acaba tomando papel principal cada vez que se pone un dorsal en una grande.

Una cuarta plaza que iguala lo mejor de su carrera, la de 2017, siendo, y eso es así, el único corredor que propuso algo de lejos y con enjundia.

Se derrumbó en el Col de la Loze justo cuando se quedó sin gregarios y no tuvo para continuar lo que iniciaron sus compañeros, en esa historia le cayeron buenos palos, pero ciertamente poco se puede hacer si las piernas se niegan.

Otra cosa es el corte de la previa de los Pirineos, y mira que estaba advertido: había cumplido sin problema las primeras etapas, esas que le suponen un lastre en la montaña y se cortó justo en la víspera de la montaña.

Cabe decir que ni habiéndose mantenido ahí delante hubiera sacado a Richie Porte del podio

Sin embargo su final de carrera ha sido muy digno, se rehizo al día siguiente del palo de la Loze, fue otra vez el único que sacó el látigo entre los mejores y de lejos, no le salió del todo bien, no pudo distanciar a Porte, tras el pinchazo, pero dio la medida de lo que quiere la gente de él, y no es otra cosa que proponer algo diferente en un Tour en el que salvo él, y el talento desbocado de Pogacar, nadie ha osado rebelarse contra el dominio estéril del Jumbo.

La contarreloj final de Mikel Landa estuvo en su repertorio de buenas cronos, como aquella del Giro 2016, justo antes de abandonar, ahondando en ese perfil quijotesco que ya siempre le acompañará.

Y es que como he leído, Mikel Landa posiblemente nunca gane una grande, quizá no pise otro podio, pero es él lo que atrae y ha generado esa religión no oficial llamada landismo.

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Un puesto por debajo, Enric Mas se ha mantenido en la vieja estrategia de los mentores de Movistar de que el corredor se hace poco a poco, paulatinamente, sin estrés.

A Enric Mas hay que alabarle muchas cosas, es un concienzudo trabajador, una hormiguita, que sabe que superando los malos momentos podrá acabar emergiendo, su fondo se impone con los días y creo que es una baza muy respetable para el ciclismo español en el Tour.

Ahora bien, como me decían esta mañana, «sólo se le ha visto 300 metros por delante del grupo de los mejores«.

Es en definitiva una forma de hacer, un pensamiento que treinta años después sigue intacto.

Mientras estrellas fulgurantes como Erik Breukink, Laurent Fignon, Greg Lemond y otros explotaban muy jóvenes en los ochenta, en el entonces Reynolds miraban a la década siguiente para apostar por Miguel Indurain.

Hoy en tiempos de Pogacar, Evenepoel y Bernal, piensan que Enric Mas merece más tiempo: son formas de hacer, veremos en qué queda.

El equipo azul fue el mejor bloque del Tour, no sé cuántos llevan de este premio, pero queda la sensación de que se lo llevan por que son ellos los únicos que se lo toman como objetivo.

Marc Soler tuvo sus momentos y Carlos Verona ha dado un paso adelante muy importante, no verles en más fugas duele, como a Valverde, pero esa definitivamente no es su guerra.

La carrera ha tenido cuota para otros españoles, Pello Bilbao, muy presente para ayudar a Landa, Gorza Izagirre, en alguna escapada, como Jesús Herrada, uno de esos que buscar una etapa sin fortuna.

Las caídas se llevaron a Ion Izagirre y casi a David de la Cruz, quien penó durante etapas para al final estar entre los mejores en el Col de la Loze y la Planche des Belles Filles y ver a su compañero ganar un Tour a punto de cumplir los 22 años.

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