Passo di San Boldo, el puerto intermitente del Giro

Tuvalum

El Giro asciende esta maravilla llamada Passo di San Boldo, una carretera que os dejará con la boca abierta 

Los supervivientes de la corsa rosa tendrán la oportunidad de grimpar este muro de 18 exquisitas curvas numeradas del tirón, ya sea en pelotón, en grupo o escapados.

¿Por qué del tirón?

El Passo di San Boldo es un puerto intermitente, es el Guadiana de los pasos de montaña, porque aparece y desaparece ante nuestros ojos de manera caprichosa.

Gravel Ride SQR – 300×250

 

Con sus cinco túneles que trepanan la montaña, los cicloturistas lo tenemos imposible para poderlo subir de una sola vez sin parar, en algún momento, en uno de sus 7 kilómetros de escalada desde Tovena, en la provincia del Véneto italiano.

Y no es precisamente por su dureza contenida para su casi 7% de porcentaje medio.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Tampoco por su gran altura.

El Passo San Boldo, a pesar de su gran magnitud, es un puerto bajito y a duras penas supera los 700 metros de altitud.

Lo que hace que sea una subida interrumpida y discontinua es que, aunque de doble sentido, la carretera es muy estrecha -apenas 5,50 metros- y hay que dar paso alterno a los vehículos que caracolean -nunca a más de 30 km/h- por semejante pared.

Incluidas las bicicletas.

Esto hay que tenerlo en cuenta.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

No somos tan rápidos y es fácil encontrarnos que el semáforo de turno, que regula el paso en cada uno de los túneles que perforan estos muros, se haya puesto en verde para los que vienen en sentido contrario.

Es el momento de parar y esperar nuestro turno.

Mejor, así podremos deleitarnos con más detalle con este monumental camino pavimentado.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Eso los que no lo conozcáis, porque ya sabemos que en la actualidad es muy difícil sorprender a nadie ya que todo lo consultamos en internet y queda poco margen para la imaginación.

Quizás, por tanto, igual tendría que dejar aquí mi redacción para recomendaros que fuerais de inmediato a preguntar a Google por esta impresionante obra de ingeniería de principios del siglo XX.

Es fácil, teclead “Passo San Boldo” y veréis.

Bromas aparte, si lo hacéis, sino lo habéis hecho ya, sobran las palabras y basta con contemplar con detenimiento las fotos de esta bendita locura en forma de paso de montaña.

 

Esto sería lo fácil para dejar de escribir ahora mismo, pero no lo voy a hacer porque no es mi estilo y, por tanto, el desafío es intentar expresar negro sobre blanco sobre lo que significa, en nuestro caso, pedalear por este increíble lugar.

Yo tuve la suerte de estar por aquí hace ya unos cuantos años, en 2007, camino de mis vacaciones a Dolomitas, donde pude ascender míticos puertos como las Tres Cimas de Lavaredo.

Pero no os voy a engañar.

No pude abordar estos increíbles tornantis a lomos de mi bici.

Me tuve que conformar con hacerlo en coche.

Sí, una verdadera lástima.

Iba de paso y no tenía mucho tiempo, pero quise dar un pequeño rodeo para acercarme hasta aquí y ver este tremendo paso de montaña en vivo.

 

Sí es cierto que también había visto ya algunas imágenes de la subida, muy bonitas y fotogénicas, además de que tenía -tengo- algún amigo que ya había estado antes por aquí y me había hablado con fascinación de este puerto de ensueño.

Ya os puedo decir, en este preciso momento, que por muchas fotos que hayáis visto antes la visión de esta carretera, contemplada desde abajo o desde arriba, os va a impresionar igual y quedará grabada en vuestras retinas para siempre.

Los túneles encadenados son espectaculares y es un puerto que no olvidaréis jamás.

De la misma manera que a mí me estremeció, allí parado, esperando a que uno de los semáforos me diera vía libre para continuar mi camino por esta cinta asfaltada que se agarraba, cuesta arriba, a esta pared de roca dolomítica.

Desde luego que eché de menos, en aquel instante, el poder disponer de una bici para disfrutar de semejante rincón inclinado, que parecía sacado de un cuento de sueños ciclistas. ¡Qué rabia!

De este modo tuve tiempo para ir leyendo, a través de las imágenes que documentan el paso, la historia de la construcción de este exclusivo puerto en el mundo.

SQR – GORE

 

Hace siglos también se subía por aquí.

Lo hacían los comerciantes, los pastores con sus rebaños, los granjeros con sus mulas cargadas, que ascendían penosamente estos empinados tramos de piedras y de rocas que llegaban hasta la cumbre.

San Boldo es también el puerto de los 100 días.

Que es su eslogan más reconocido, porque se construyó en tan sólo ese corto espacio de tiempo.

Siete mil trabajadores, en su mayoría prisioneros de guerra rusos, niños, mujeres y ancianos, que fueron obligados por el imperio Austro-Húngaro  a construir a toda prisa esta carretera por motivos militares durante la 1ª Guerra Mundial.

San Boldo, el puerto de los 101 años.

Porque el próximo mes de junio esta carretera cumplirá esta mágica cifra.

San Boldo es uno de los puertos más pintorescos del mundo.

Muchos así lo consideran: mítico, impresionante, turístico.

San Boldo, un  puerto italiano con nombre de un ermitaño español.

Que es quien da nombre a este paso y que vivía en estas montañas haciendo milagros.

San Boldo, un puerto que deseareis que no se acabe nunca.

Como una bonita historia interminable.

Fotos: it.wikipedia.org/

www.italybikehotels.com

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