¿Por qué Lombardía no es el quinto monumento?

Tuvalum

Nos apena ver que la gente no piensa en Lombardía cuando hablamos de monumentos ciclistas

En la cima de Madonna del Ghisallo todo ciclista que suba desde Bellaggio es imposible que no ponga el pie al suelo, está en el santuario de Lombardía, en el Vaticano ciclista.

Entre coches parados, ciclistas pululando y miradas indiscretas el ciclista tomará aire, no es sencilla esta subida, y comprobará que está envuelto de un cosa, de ciclismo, ciclismo con mayúsculas, atemporal, eterno, cincelado en el busto de Coppi, en la silueta de Bartali, en el sonido de las campanas de la iglesia, con las aguas de Como, ahí abajo, meciendo la escena.

Eso es Lombardía, en el umbral de los lagos alpinos, donde acaba el altiplano y la montaña se abre en vistas de excepción que rompen en la vecina Suiza y el cantón del Ticino.

 

Es un lugar que es ciclismo, que respira ciclismo.

En octubre, en el zaguán del otoño, con la humedad trepando por las laderas verdes de Como, manchitas de algodón que visten de magia en lugar, subidas íntimas, húmedas, hojas muerdas como lecho.

Una mirada a este escenario inspira.

Una carrera en este escenario: el Giro de Lombardía.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

El otro día en la retransmisión, creo que de Gran Piemonte, Saúl y Luis hicieron una rápida encuesta: ¿Cuál es el mejor monumento?

Desde este mal anillado cuaderno siempre existirá predilección por la Lieja, porque crecimos viendo a Rominger, Sorensen, Jalabert, Bartoli y VDB, aunque la valona hace tiempo que no brilla como cuando los grandes.

En esa encuesta casi nadie habló de Lombardía. 

Desplazada en el calendario, la quinta en el orden cronológico, relacionando el monumento con la concepto primavera, el Giro de Lombardía queda como desplazado.

 

Y sin embargo es la Carrera, con mayúsculas, con sus ediciones «basura», de lento trantrán hacia Bérgamo o por las laderas del lago de Como, pero con experiencias recientes que llenaron los ojos del aficionado.

Los duelos Pinot-Nibali, los Chaves-Bardet… 

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Una carrera que en su día levantó las dudas sobre el fórmula del espectáculo y el ciclismo moderno que en sus últimas versiones ha superado con mucho monumentos excepcionalmente considerados.

Y sin querer entrar en la polémica, creemos que Lombardía merece más.

 

SQR – GORE

 

Y ya no sólo por pasear por los pasillos de la historia, por dedicarle la salida a Felice Gimondi… 

Ya no sólo por eso.

La historia es un valor, pero no el único.

Es que a los nombres que optan en la parrilla, Lombardía le une ese final que es el Final, Como y sus ochos sobre el trazado, con ciclismo mezclado con plebe en San Fermo o en Civiglio, donde los gritos no se oyen, se clavan en el alma.

Un camino hacia la gloria marcado por hojas muertas.

El que gane Lombardía hace historia, pasa a la historia, por eso nos apena que el lombardo sea el último monumento que la gente tiene en la mente.

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