60 años de excesos y ciclismo en el Gavia

Entre los colosos del Giro el Gavia es la joya de la corona

¿Qué contar del Passo di Gavia?

Estas fotos las separan cuarenta años .

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Leemos que el Passo di Gavia cumple sesenta año en la historia del Giro y por ende del ciclismo.

 

Su primera incursión fue en 1960, cuando se insertó en una maratón de 220 kilómetros con tres nombres del calibre de Nencini, Gaul y Anquetil jugándose los cuartos.

El joven italiano Imerio Massignan fue el primero por la cima, lejos de amedrentarse ante tales rivales, el ciclista de 23 años cumplió con algo que nunca imaginó acabaría siendo tan icónico, el primero en una cumbre de leyenda.

«Poco sabíamos del Gavia y ni si siquiera quisimos reconocerlo por adelantado. De repente me vi en pistas de tierra y en medio de paredes de seis metros de nieve. Me sentí como Fausto Coppi»

Así habló el escalador italiano, y así recordó la figura de Coppi, fallecido meses antes.

Coronó con un par de minutos sobre el ángel luxemburgués Gaul pero los pinchazos del descenso le dejaron sin opción.

El Gavia pasó a la historia aquella etapa de 1988, cuando Andrew Hampsten se abrió paso entre la tormenta de nieve para sentenciar el primer Giro ganado por un estadounidense.

Gafas de esquí, ciclistas ateridos de frío… el camino nunca fue más difícil, el Gavia quedó maldito desde aquel día en la memoria del ciclismo.

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En la jornada final del Giro del 96, Abraham Olano no pudo con el Gavia y el Mortirolo 

Sábado 8 de junio de 1996. Estamos en la estación de esquí de Cavalese, situada en la región del Alto Trentino, en Italia, al pie de los majestuosos Dolomitas.

Un lugar tranquilo en verano y bullicioso en invierno, un precioso destino rodeado de bellas y sugerentes montañas.

Pero esto hoy no será así para los supervivientes del Giro de Italia.

Ni será un día de calma ni tampoco tendrán demasiado tiempo para recrearse con las vistas del pintoresco paisaje.

Desde este turístico sitio parte la penúltima etapa de la gran ronda transalpina dirección Aprica.

Por delante, 250 kilómetros de recorrido con las ascensiones a Mendola, Tonale, Gavia (Cima Coppi) y Mortirolo.

Casi nada.

Segundo día de dos jornadas genuinamente dolomíticas, un “tappone” que va a ser decisivo para el desenlace final de la corsa rosa.

Es el día del juicio final y estas montañas dictarán sentencia.

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Situemos la carrera.

Los corredores están muy castigados por la etapa del viernes: 220 kilómetros entre Marostica y Pordoi, en los que los sufridos ciclistas han tenido que enfrentarse al Passo Manghen, el Pordoi, el terrorífico Passo Fedaia (la terrible Marmolada) para finalizar la carrera con una nueva ascensión al mítico Pordoi.

Nuestros protoganistas son los Berzin, Tonkov, Ugrumov, Zaina, Gotti, Bugno y Olano, que son los que se están jugando la maglia rosa.

En estos momentos, la lleva a sus espaldas el teniente ruso Pavel Tonkov.

Olano tan sólo está a 1´´ y Berzin, tercero, a 14´´.

La general está en un pañuelo después de la cronometrada de Marostica en la que ha vencido el otro joven rubio ruso, Berzin, sacándole también un sólo 1´´ a Abraham Olano.

Faltan 72 horas para finalizar el Giro de Italia y la maglia rosa no tiene dueño

La incertidumbre se masca en el ambiente.

Va a ser un desenredo no apto para cardíacos.

La corsa rosa guarda el suspense hasta el final.

En la etapa de la Marmolada muchos corredores han reventado: una cinta asfaltada diabólica.

El desenlace no llega hasta la ascensión definitiva al Pordoi.

Gana Zaina, seguidos de Gotti, Bugno, Olano y Tonkov, todos dentro de un minuto.

Berzin paga su exhibición del día anterior y pierde 3’45´´, quedando descartado.

La etapa había resultado durísima y aún quedaba lo peor.

El Giro se va a resolver 24 horas antes de su conclusión.

Volvemos a Cavalese.

La etapa en el día del caos va a tener 80 kilómetros de puertos.

Ochenta mil metros pavimentados mirando al cielo.

Llega el momento de la verdad.

Empieza la ascensión al Gavia.

Triki Beltrán, compañero de Abraham Olano en el Mapei, se acuerda muy bien de aquella apocalíptica etapa:

Subimos el Gavia un sábado en vísperas del final del Giro. El día antes, en el Pordoi, Abraham salió de líder. Fue un Giro al que veníamos con la vitola de favoritos después del triunfo de Rominger el año anterior”.

Mendola y Tonale sólo hicieron que ablandaros.

Sí, en efecto, sirvieron para calentar las piernas y seleccionar el pelotón. Trabajamos toda la carrera para Abraham, que llevamos muy controlada hasta el pie del Mortirolo”.

Y llegó el Gavia, 18 kilómetros y medio de puerto, de exigente «hors catégorie».

Así es. A mí me tocó trabajar en el Gavia con Andrea Noé y pasamos con los favoritos”.

El Gavia conserva un tramo de unos 5 kilómetros sin asfaltar: tierra, piedras y baches, que permanecen inalterables desde los años 60…

Los ciclistas dábamos botes en las bicis en los tramos de tierra en la subida. Es un puerto donde se acusa mucho la falta de oxígeno, te va quemando y te deja vacío. Ese año estaba sin asfaltar en muchos tramos, con muchos boquetes que tenías que ir esquivando. Entre polvo, barro de la lluvia del día anterior, fue un puerto complicado. Una ascensión muy mala. Llegamos arriba y en la cima estaba nublado y en sus cunetas había nieve”.

Si la subida era mala, el descenso no nos lo queremos ni imaginar…

Sí, llegas roto arriba, muy fatigado y con los sentidos confundidos lo que puede suponer tener un accidente. Pasé mil penurias para no quedarme y de esta manera poder trabajar en el tramo anterior al Mortirolo, que eran nada menos que 40 kilómetros entre los dos puertos”.

Después de 6 horas y media de pedaleo, llega el «juez único».

Sí, el Giro estaba en juego en esos momentos. Tiramos con Abraham, con Lanfranchi y Fernández Ginés. Yo llegué muerto al Mortirolo. Pensaba que no acababa. Ese día subí tramos del Mortirolo descolgado con Andrea Noé, agarrado a una moto de un carabinieri. Ni me lo pensé agarrarme a su hombrera, lo agarré tan fuerte que casi se la arranco”.

Las rampas del Mortirolo son mortales…

La gente también nos ayudó. Nos jugamos la descalificación a 24 horas del final. Veías a gente muy cascada, arrastrándose por la carretera”.

Olano nada pudo hacer con el endiablado ritmo de los escaladores…

Eran 77 kg contra los 63 de Zaina y Ugrumov. Recuerdo que pasando estas penurias preguntábamos a los aficionados vascos por la suerte de Abraham. Según subíamos nos iban diciendo que cada vez iba más descolgado. Zaina y Tonkov le reventaron y perdió el liderato”.

En estos puertos, cebarte para intentar seguir a los escaladores es un suicido.

Sí, como corredor intentas que no haya ningún cambio de ritmo y vas a la marcheta, dejando un punto de más y ser conservador, pero con esas rampas iba parado. Ni llegaba a 12 km/h y sin embargo las pulsaciones las llevaba disparadas a 186. Reventado. Iba reventado. Llegué cerca del fuera de control, en una de las grupetas”

Abraham Olano quedó tercero y salvó al menos el podio.

Por delante Tonkov se fue con Gotti y pactaron la victoria: para el ruso la maglia rosa y para el italiano la etapa. Abraham no se rindió en la bajada, a pesar de ir acalambrado llegó 5º a Aprica”.

¿Qué recuerdos te quedan del Gavia?

Es un lugar para quien le guste la bicicleta. Un escenario único en el mundo. Desde entonces no he podido volver a este lugar en bici de carretera, pero sí he competido cerca, en un mundial BTT de Selva di Val Gardena”.

Explícanos la anécdota del Fir, Fir, Fir…

Los ojos me daban vueltas y yo venga leer Fir, Fir, Fir… en mi llanta de lo despacio que giraban las ruedas subiendo el Gavia. La gente se reía cuando lo explicaba”.

Fotos: Ciclo21

¿Por qué nos gusta el Giro?

Giro de Italia - George Bennett JoanSeguidor

¿Pasión? Nos gusta el Giro porque es la carrera más bonita en el país más bello

Porque su recorrido atravesando hermosos pueblos medievales, renacentistas… nos traslada a la épica, al mito, a la historia.

Porque el mejor ciclismo del planeta es el italiano.

Se trata de la prueba más importante del año para las firmas, marcas y corredores italianos.

Es una carrera espectacular desde el principio.

El Giro de Italia siempre se corre de forma nerviosa, buscando los equipos solucionar la papeleta lo antes posible.

Aunque esa forma de correr entrañe riesgos para los corredores, que han de llegar lo más enteros hasta el final.

Porque nos gustan sus volatas, donde los esprinters tumban sus bicis a más de 70 km/h.

La ronda italiana se vive bajo el signo del descontrol. Y eso nos entusiasma.

Lleva a los corredores al límite.

Porque el ritmo en Italia es siempre muy fuerte. La carrera siempre es movida.

Y es ciclismo de ataque, con escapadas constantes.

Porque su victoria se disputa en las montañas del juicio final.

Como los Dolomitas.

Puertos de leyenda, cumbres sin piedad, que no saben de compasión y hunden a los más débiles para coronar a los más fuertes.

Rampas envueltas de odio y sentimientos. Maravilla de paisajes, de éxtasis mirando a todos lados, pero también de sufrimiento atacando a las viles anacondas grises que surcan estas colladas.

Puertos de montaña que componen una sinfonía de belleza y angustia.

 

Etapas de altísima montaña, los tappone, como se denominan en Italia, que acaban por reventar totalmente la carrera en una borrachera de espectáculo deportivo y agonía.

Jornadas matagigantes. De miedo.

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Paredes. Cortafuegos asfaltados. Cicatrices que dejan huella en sus laderas.

Puertos que revientan los cuerpos.

Muros. Cuestas. Subidas que hacen daño.

Carreteras con vertiginosos barrancos en sus flancos, sin protecciones, escenarios grandiosos para vivir épicas batallas en bicicleta.

Descarnados y polvorientos ascensos como el Gavia.

Salvajes pendientes como las del Mortirolo.

Obras de ingeniería como el Stelvio, porque nos gustan los tornanti.

Pasos de montaña bajo la nieve, ofreciendo un espectáculo digno de figurar en una antología.

Escenarios inmortales como el Passo Pordoi, una cima legendaria.

El paisaje irreal de las Tres Cimas de Lavaredo y su rampa infernal al 16% donde atacó Merckx en el Giro del 68.

Recorridos confeccionados para la mayor gloria de los escaladores.

Los hachazos en el pelotón lo rompen en mil pedazos.

Y es cuando escasean las fuerzas y comienza el sálvese quien pueda.

Porque las grandes dificultades están situadas en el tramo final de la carrera. Gran emoción.

En cualquiera de estas etapas se puede ganar el Giro pero también perderlo.

Porque los héroes, sufren, se desvanecen y al final sólo puede quedar uno.

El Giro de Italia es Girardengo, Binda, Bartali, Coppi, Gimondi, Moser… pero también Bugno, Chioccioli, Gotti, Garzelli, Simoni, Chiappucci y Pantani.

Y Nibali.

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Y los nuestros: Poblet, Fuente, Angelino Soler, Julio Jiménez, Perurena, Chozas, Cubino, Lejarreta y también Induráin, Ángel Edo, Rubiera, Ventoso, Nieve, Purito y Contador.

Entre otros, muchos.

Una carrera pródiga en mantener la tensión hasta sus momentos finales.

Porque al final de la carrera los organismos suelen estar muy castigados. Muchos explotan.

Y pueden ser jornadas para la debacle, que pueden llevar a 20 ó 30 corredores para casa.

Nos gusta el Giro porque la corsa rosa siempre se nos muestra abierta y sorprendente.

La ronda italiana cada año se muestra insidiosa, inexplicable y peligrosa.

Porque es veneno puro en forma de ciclismo, deporte de infarto, vaticinio difícil.

Y nos gusta el trofeo de los campeones, como dijo Nibali: “la sua belleza equivale al peso, è davvero spettacolare”.

Porque nos va el rosa, la maglia rosa, el color que da personalidad a la carrera, la luz que todo lo ilumina.

¿Por qué nos gusta el Giro?

Porque amamos el ciclismo.

Porque somos unos tifosi más.

Y nos emociona.

Foto: FB Giro d´ Italia

El Giro en Telecinco

Giro de Italia Telecinco JoanSeguidor

En Telecinco el Giro tenía a Miguel Induráin, el cuero negro, un compresor y una música espacial

Las dos ediciones de Giro en Telecinco, los años 1993 y 1994, fueron los de Induráin, Ugrumov, Berzin y Pantani, pero también los de J.J. Santos, Oswaldo Menéndez, Jaime Ugarte, JuanjoLobato, un compresor y una chica buscando a un tal Jacq´s, todo aderezado con la inolvidable sintonía de “Chronologie” nº 4.

¡Vaya tiempos!

Muchos comentaban, y las siguen recordando así, que fueron unas retransmisiones penosas, que eran malísimas.

Yo no lo voy a negar, pero tampoco voy a decir que fueran tan nefastas.

Por muchos motivos.

Primero, porque es lo que había y al menos pudimos disfrutar aquellos años del Giro de Italia por televisión con una emisión revolucionaria, más atrevida y dinámica, y se le suponía más moderna, con invitados que comentaban la etapa desde el plató con pasión, con nostalgia y a la heroica.

Como era el caso, por ejemplo, de nuestro estimado Federico Bahamontes.

“El Águila de Toledo” se dedicaba, casi en exclusiva, a explicar sus batallitas encima de la bici y, sobre todo, a cambiar el nombre de manera caprichosa a los corredores extranjeros (“ahí va Ugrumon” -decía) y se quedaba tan pancho, claro.

Si es que al buenazo de Bahamontes le teníamos que perdonar todo.

Aquel Tele5 era el de Berlusconi, Valerio Lazarov, las “Mammachicho” o las “Chicas Chin Chin”.

En una palabra, era la cadena “Teleteta”.

Dando por bueno este desacreditado apodo, los anuncios del Giro tampoco se libraron de mostrar explosivas chicas como cuando el pobre J.J. Santos -apodado “el cojo”- daba paso a la publicidad con aquel “volvemos en unos minutos”, que siempre era en el momento más electrizante de la etapa, por supuesto.

Porque además, sabíamos que el corte sería para largo y sufríamos por si llegarían a tiempo para conectar al menos con el último kilómetro de carrera.

Porque eran así. Todo por la publicidad.

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Pero yo reconozco que la primera vez que vi aquel anuncio casi me caigo de la silla.

No me lo podía creer.

En aquel momento, y creo que a todos nos pasó lo mismo y así lo recordamos, cuando vi a aquella chica con aquella voz tan sugerente anunciando un compresor (sí, sí, un compresor), quedé descolocado por completo y en estado de shock.

¿Pero esto qué es?” -pensé enseguida.

No sabía si me habían cambiado de canal, si me habían puesto en ese momento una película erótica, o si aquello era un anuncio porno.

¿Te gusta el compresor?”, -decía la chica, mientras aparecía en pantalla un trasto que parecía haber salido directamente del atrezzo de una sala bondage de una peli estilo “50 sombras de Grey”.

Así fue, y a partir de entonces con un “llama a este número”, la popular chica nos machacó en aquella peculiar retransmisión del Giro del 93 que se nos aparecía, como por arte de magia, cada cinco minutos en pantalla, algo que, cada vez que pasaba, no dejaba de ser un pequeño susto el verla con aquel posado.

El chiste fácil de algunos fue el llegar a decir que habían llamado a aquel número de teléfono para interesarse por la compra del “compresor” y, en efecto, lo que vendían era nada menos que un tremendo compresor.

Bromas aparte, todas estas anécdotas hicieron que fuera una de las carreras más excitantes que podemos recordar.

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Entre tantos anuncios y cortes publicitarios que solían meter estratégicamente faltando pocos kilómetros para meta, tampoco olvido el de aquel famoso “busco a Jacq’s”, en el que otra chica espectacular, enfundada en cuero negro y montando en moto, se bajaba la cremallera de su bodi hasta límites insospechados, nunca antes vistos en un anuncio de colonia.

Telecinco era así, el Giro no se escapaba 

Fueron memorables retransmisiones porque coincidieron quizás con dos las ediciones más épicas y recordadas de todos los tiempos: los Giros del 93 y del 94, con sus “tappone” dolomíticos, que aún lo parecían más escuchando los acordes del álbum de estudio de Jean-Michel Jarre.

La música cósmica y futurista del nº 4 de “Chronologie” sin duda mantenía la tensión, le daba tintes épicos y toques heroicos a aquellas batallas que se disputaban en aquellas montañas dolomíticas.

El responsable en elegir este tema acertó de pleno ya que contenía todos los ingredientes que una buena banda sonora ciclista ha de tener.

Aún hoy en día, cuando la escucho, me traslada de manera inequívoca a aquellos años, a aquellas etapas, a aquellos Giros y a mis salidas ciclistas a cuchillo, siempre con aquella electrónica melodía que no paraba de sonar en mi cabeza.

Aquellos inolvidables Giros eran los de los “hachazos definitivos” de J.J. Santos, frase que podía repetir hasta la saciedad durante todas las etapas, y los de la voz en off de Jaime Ugarte, que era la voz de aquel ciclismo con aires de leyenda.

La opinión generalizada era que Ugarte no lo hacía tan mal, pero que estaba mal asesorado por J.J. Santos y Lobato, dando como resultado una retransmisión lamentable y por momentos deplorable.

Efectivamente, los comentarios podían ser patéticos… pero teníamos Giro.

Tele5 triunfó con la emisión de aquellos Giros y alcanzó audiencias millonarias, obteniendo una media de más de tres millones de teleespectadores y de casi cinco en las etapas más decisivas, sobre todo las dolomíticas, como la recordada Merano-Aprica de 1994.

Unas cifras impensables hoy en día.

El ciclismo hay que verlo por televisión y aunque sea de perogrullo porque aún es así, no es lo mismo disfrutar de él en abierto que pagando.

Y no lo digo por lo que pueda costar.

Lo comento porque entonces, en este caso el Giro, todo el mundo tenía acceso a este ciclismo de competición, era popular, y seguro que se enganchaban espectadores que no eran aficionados a este deporte, porque cuando contemplaban aquellas bellas imágenes se quedaban allí disfrutando del espectáculo.

«Hace unos cuantos años, y como decía un buen amigo mío, cuando me ponía el culote no conocía ni a mi padre. Ya sabéis todos lo que esto significa: salidas a cuchillo con las pulsaciones desbocadas, llevando las fuerzas al límite»

Fue una manera de que muchos descubrieran estas épicas carreras y a unos corredores que dejaron huella.

Hoy en día, a pesar de que sigue siendo accesible el ciclismo por televisión, pienso que no es lo mismo, porque sólo lo verán los auténticos aficionados, dejando perder de un modo u otro, nuevos seguidores que apoyen la futura evolución de la competición.

Porque ya sabemos que lo que no se ve, no se conoce.

Llegados a este punto y de nuevo mirando al pasado de aquellos Giros, mi pregunta es la siguiente: ¿venderían muchos compresores?

Si el Giro se celebra es que Italia está viva

Giro de Italia meta Como JoanSeguidor

Nunca un Giro de Italia fue tan importante que se dispute como el de 2020

¿Qué es el Giro en Italia?

Lo es todo, un calambrazo rosa que viste y engalana por donde atraviesa, un equilibrio que demuestra que el país funciona, que esta vivo.

Nadie imaginó, hace menos de un año que, cuando Richard Carapaz cruzara el umbral de la Arena de Verona, en rosa y ganador del Giro de Italia 2019, la próxima imagen que veríamos de la carrera iba a ser tan simbólica.

Si una cosa está teniendo esta crisis del coronavirus es un lenguaje bélico que describe una lucha excesiva que nos ha sobrepasado.

Referencias a la Guerra Civil, a la Segunda Guerra Mundial, se suceden por diferentes bocas, con diferentes matices, dando la medida y dimensión de lo que nos estamos jugando.

Hace 100 años, hace 75 años, el ciclismo fue clave en la reconstrucción.

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Por ejemplo, el final de la Guerra Civil española dio paso a un periodo de frenesí organizativo que pasó por recuperar la mayor cantidad de carreras posible en el tiempo que siguió a la contienda.

En la Europa que salió de la Segunda Guerra Mundial la recuperación del Tour de Francia y el Giro de Italia fueron pasos previos para normalizar el paisaje tras la hecatombe.

Una historia que ya vimos entonces, y que se traslado al mapa de la rivalidad entre Bartali y Coppi, sobre los cuales las dos Italias debían reconciliarse.

Hoy vemos que el Giro de Italia busca encaje, aunque sea en formato reducido, en un calendario que de verano en adelante parece imposible.

Sin embargo, hay que hacerlo, hay que buscarle sitio al Giro de Italia, incluso a costa de sacrificar la salida en Budapest.

 

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Son 200 televisiones las que quieren retransmitir la carrera para 800 millones de espectadores, un impacto bestial en momentos de crisis total.

El ciclismo vuelve a ser un deporte trascendente, el escenario para mostrar las excelencias de Italia y la reconstrucción de un país golpeadísimo por esta mierda.

Veremos dónde queda, pero quieren recuperarlo… 

Igual que hace 75 años, igual que cuando Coppi y Bartali, el Giro de Italia será la noticia de la nueva normalidad y su celebración, la mejor prueba… cuando dicen que la historia es cíclica es por algo.

Giro vs Tour ¿qué recorrido os pone más?

Miguel Angel López JoanSeguidor

La comparativa Giro vs Tour descubre las dos grandes tendencias del ciclismo moderno en grandes vueltas

 

Es complicado, pero cada año nos surge la misma pregunta, ¿qué preferimos Giro o Tour? o ¿quizá la Vuelta?

Las tres grandes: el esfuerzo llevado al extremo, estirado por tres semanas, arrastrando alambres por media geografía…

Por el momento conocemos el recorrido del Giro de Itala y del Tour de Francia.

Tour ciclismo JoanSeguidor

Los dos tienen su trampa, una dureza bestial, la tercera semana del Giro saca los colores, y una diferencia importante.

Mientras en Italia se abonan a las llegadas en contrarreloj, incluso poniendo otra durante el trazado, en Francia lo fían todo a las encerronas y la montaña, sin darse cuenta que esa concatenación de dureza no favorece a nadie como a los que llevan siete de las últimas ocho ediciones ganadas.

Ya están disponibles las inscripciones para la próxima Ciclobrava 

Pero los recorridos tienen más, mucho más, Nacho nos ha preparado una pieza que pone negro sobre blanco los recorridos poniendo acento en lo que la experiencia nos dice, y ésta no cuenta otra cosa que, por mucho que nos empeñemos, las carreras las hacen los corredores.

Y la prueba está que en muchos de los parajes que cruzarán Giro y Tour han pasado cosas grandes porque en su día hubo gigantes de la ruta que así lo quisieron.

 

¿Qué nos depararán las grandes el año que viene?

De momento tenemos esa comparativa Giro vs Tour…

Éste es Richard Carapaz

Richard Carapaz Giro JoanSeguidpr

A Richard Carapaz se le vieron maneras desde el principio

A Richard Carapaz todos le conocemos la historia reciente, la del Movistar e incluso en Lizarte.
Pero hasta aquí hay un camino interesante…
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Richard corrió para la federación provincial de Sucumbios hasta el 2012, desde sus inicios en el 2008.
Luego, en 2013, pasó por nuestra estructura RPM Team Ecuador, donde gana el panamericano y la Vuelta a Guatemala, ambos en sub23.
Richard Carapaz JoanSeguidor
De aquí parte como primer y único equipo ecuatoriano a correr en Europa, participando en Portugal, Francia, Rumania y España durante los dos meses que se estuvo allá.
Lo mas destacado fue su segunda plaza en una etapa de montaña del  Tour de Savoie.
También participó en Tour de Rio Brasil, quedando como el segundo mejor sub23, luego va al Mundial de Florencia y de ahí a la Vuelta al Ecuador, donde pierde por un segundo con su compañero de equipo.
SQR – Cerdanya Cycle
En 2014, un vehículo lo atropelló y le dejó seis meses fuera de la carretera.
Hubiera sido una temporada perdida de no ser que consigue volver y ser segundo en la Vuelta al Ecuador.
Al año siguiente se lo llevan al equipo colombiano Strogman Campagnolo donde gana la vuelta de su país, eso fue en abril y le sirve para que el equipo muestre interés por  mantenerlo y hacer el calendario colombiano.
Además con la selección  acaba cuarto en el Panamericano antes de dar el salto al Lizarte.
DT-Swiss Junio-Agosto

En competición Richard Carapaz es determinado y agresivo, pero también inteligente para correr

Fuera de ella es determinado aunque más bien callado y tranquilo, pero ojo eso no significa que sea muy analítico por donde pisa.
Recuerdo que era un corredor muy pero muy que fuerte en el ascenso,  sin embargo con el fallecimiento de su mentor, Juan Carlos Rosero, se quedaría sin mucha opción de seguir adelante.
Es por eso que le propuse venir a nuestro equipo.
Recuerdo cuando lo empezamos a hablar: fue en el transcurso de una etapa que tenía la subida de Paja Blanca.
Había soltado al único de mis corredores que venía con él, Pablo Hidalgo.
La carrera ya venia muy rota desde atrás y tuvimos tiempo para conversar allí mismo, él subiendo a su ritmo y yo desde el coche.
Le ofrecí calendario, que era lo que mas necesitaba para que lo vieran en el extranjero.
Aceptó y firmó, fue un gran movimiento, yo estaba impresionado por esa manera de romper la carrera en cualquier subida que se pusiera por medio.

 

Richard Carapaz en España

Es un corredor que tiene pocos limites, por eso, cuando le dotas de las herramientas necesarias, se le puede exigir y él es auto exigente consigo mismo.
Su evolución ha sido rápida y eso que tratas de llevarlo tranquilo.
Aunque perdiera un año por la lesión, su progresión en Europa ha compensado ese agujero.
Desde siempre supimos desde nuestra estructura que iba a estar en el WT, haciendo buenas carreras, para nosotros eso ya era bueno.
Giro de Italia carapaz JoanSeguidor

¿Imaginaros nuestra alegría viendo a Richard Carapaz ganar el Giro de Italia?

Sabíamos que iba a estar en la pelea, el año pasado ya había sido cuarto, y por sus declaraciones he visto que el Giro le apasiona, aunque os confieso que en Francia siempre ha rendido bien.
SQR – GORE
Tuvo algunos problemas en los descensos, perdió carreras por caídas, pero practicó y practicó y se adaptó a esas carreteras tan estrechas teniendo en cuenta que nuestro ciclismo en Ecuador es muy diferente, bajando por autopistas de tres carriles, donde es casi imposible salirse en una curva.
Para mí las cronos han sido la clave de su victoria en el Giro, porque sin ellas hubiese quedado relegado en un segundo plano, tras Landa.
Subiendo sabían que iba a estar ahí, por eso las cronos han sido clave para ganar este Giro.
Y digo clave: a pesar de perder tiempo no perdió todo lo que suelen ceder los latinos.
Luego estuvo el equipo, que ha estado excelente, desde la infraestructura a la actitud en carrera donde han trabajado por él desde la segunda crono.
Ahora hay que mirar el futuro y sinceramente creo que Richard Carapaz tiene pocos limites, logra lo que se propone.
Ya lo veo como un corredor de varios días, incluso semanas. Me gustará verle en carreras de un día con vistas a los Juegos Olímpicos de Tokio o Mundiales.

El ciclismo que viene en Ecuador

Por detrás de Richard Carapaz, vienen varios corredores.
Sólo decir que actualmente Ecuador es campeón panamericano sobre Colombia, lo que demuestra el momento de nuestro ciclismo.
En se verán más corredores dar el salto al World Tour o algún continental, ahí van los primos Cepeda, Santiago Montenegro, Benjamin Quinteros y Steven Haro.
Anotad también a Joel Fuertes, aunque a mi parecer es muy joven aún, debería permanecer un par de años en la estructura continental del país para ganar la experiencia necesaria y un grado de madurez.
* Por Santiago Rosero, presidente del Club de Alto Rendimiento RPM, actualmente director de Movistar Team Ecuador y seleccionador ecuatoriano.

Este Movistar me lo han cambiado

Giro Movistar JoanSeguidor

Nunca le salieron tan bien las cosas a Movistar como en este Giro

Lo que pasó en el bus del Movistar Team durante estas tres semanas de Giro de Italia quedará entre corredores, auxiliares y técnicos.

Lo que salió del bus del Movistar Team durante estas tres semanas lo vimos todos: una carrera perfecta.

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Una carrera perfecta en la que se alió todo: las piernas de sus ciclistas, los movimientos de sus líderes y el rendimiento de los rivales.

¿Qué ha cambiado en el Movistar?

Lo cierto es que a veces, viendo este Giro tuvimos hasta que pellizcarnos, porque este Movistar era un bloque irreconocible.

Viendo que la espina dorsal del equipo ha sido la misma que estos últimos años, creemos que Max Sciandri ha tenido que ser la esquirla que ha detonado todo.

Es más, ha sido Max Sciandri el hombre que ha planteado una estrategia maestra que gente como Chente García no hubiera soñado en sus experiencias más lúbricas.

El autor de desastres como el Giro de hace tres años, cuando cada ciclista parecía correr sin pinganillo ni instrucciones, aquella otra jornada de la Vuelta del mismo año, en el Aubisque, con cada ciclista haciendo su guerra, no puede plantear la carrera que se ha planteado estas tres semanas en Italia.

Y si la ha planteado, es que ha aprendido rápido, o enmendado a tiempo, luciendo virtudes más allá de ser el «fiel» compañero de Eusebio Unzue.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Es complicado imaginar a Chente dar con la tecla viendo lo que hemos visto estos años o escuchándole en la televisión.

E ídem con Eusebio Unzúe, cuando Flecha lo entrevista en una meta y casi no sabe por dónde sopla el viento.

Escuchando a los navarros y leyendo al ciclista italo-británico, podemos deducir que la mano de Max ha sido la que mece la cuna.

O la diferencia con otras veces.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Leer la estrategia calmada, centrada en remontar sin estridencias que describe Sciandri, saber explotar las debilidades de los rivales, ir haciéndose hueco en la carrera.

Todo eso es el dorado para Movistar en una carrera redonda.

Supieron calmar los ánimos cuando Primoz Roglic infundía miedo a la concurrencia, progresaron en la general y el fin de semana por los Alpes de Aosta dieron la vuelta a la situación.

Perder, como perdía cinco minutos y acabar a ocho segundos de Roglic, como le ocurrió a Mikel Landa, habla de una gestión excelente, en tiempos en los que recuperar ese tiempo es muy complicado.

 

Es lo adorable del Giro, que es más abierto, en el Tour esto sería utópico.

Pensar en algo similar con el Team Sky, Ineos hoy, sería hablar del sexto de los ángeles.

En Italia el ciclismo adquiere otro matiz, y Movistar supo darle la vuelta a la situación.

Hicieron bien otra cosa que otras veces arruina sus opciones.

Prefirieron uno en el podio, pero que fuera el ganador, antes que jugar a meter dos con el riesgo de que fueran segundo y tercero.

Aquel Tour que sigo pensando que Nairo tuvo en su radar quedó en la historia como el de los Schleck.

La obsesión de Valverde por estar en el podio, secó opciones a Nairo.

 

Tuvieron dos en el podio, pero el ganador que figura en el palmarés es Chris Froome y esta gente lo sabe, como dijo Contador el otro día, de ser el primero a quedar segundo hay un abismo, imaginaros en el Tour.

Richard Carapaz fue el líder incontestable y se corrió para él

Cierto es que Mikel Landa con su remontada final puso de los nervios a más de uno.

Que Mikel Landa atacara así, con Carapaz en líder claro, pareció una frivolidad, no les salió mal.

Pero al menos, Movistar hizo algo que siempre se le achaca, no fue conservador, jugaron a algo más.

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Y lo más importante de todo, las piernas de los corredores.

Las estrategia fue buena, la elección de líder, acertada, pero por primera vez en mucho tiempo el equipo demuestra que ha llevado a Italia lo mejor en las mejores condiciones posibles.

Han andando lo que han querido, desde la primera linea, el trabajo gris antes de entrar la televisión en directo, con Sutterlin y un Rojas que pasó de optar a ser rosa a estar en el core de las decisiones del equipo, al impagable Andrey Amador, un corredor que no tiene un no para un compañero.

Los portabicicletas de Cruz pueden ser de techo o bola de remolque

Y el dúo Pedrero-Carretero, canela en rama, qué forma de trabajar, de no comprometer a Mikel Landa lejos de meta.

Cuando todos se quedaban sin gente, Movistar mantenía mayoría: el Mortirolo fue el sitio.

En definitiva, que este Movistar me lo han cambiado, no es el de otras veces.

Hubo veces que Movistar tuvo piernas, pero no estrategia, aquel Tour de 2013, otras al revés, la última Vuelta.

Esta vez surgió todo, a la vez, y el resultado estuvo a la altura.

¿Veremos lo mismo en el Tour?

Imagen: FB Giro d´ Italia

Simon Yates: ¿Cómo es mejor perder el Giro?

Simon Yates Giro JoanSeguidor

Simon Yates vuelve a estrellarse con su muro, un muro llamado Giro de Italia

En el cartel de este Giro, hace poco más de tres semanas, Simon Yates era un nombre que brillaba especial.

El ganador de la última grande disputada, la Vuelta de 2018, y dominador absoluto del Giro hasta 48 horas antes de llegar a Roma, el británico tenía por delante un reto mayúsculo para el que, además, afirmaba que estaba listo.

Gravel Ride SQR – 300×250

 

En un ciclismo basado en esconder, ser cauto y llevar las cosas con sigilo, Simon Yates se plantó en Bolonia recomendando a sus rivales frecuentar el baño porque se iban a enfrentar a él.

Vincenzo Nibali, que parece calladito, que es un tío que en el grupo pasa sin ruido, pero que es siciliano, recogió la bravuconada del inglés.

«Tengo ganas de ver si lo que dice es cierto».

SQR – Cerdanya Cycle

 

El Giro de Simon Yates estuvo, al final, lejos, a distancia sideral de lo que prometió o decía aspirar.

Una etapa le sacó, creemos, de la carrera, la crono de San Marino.

DT Swiss: la bicicleta se viste por los pies 

Ese día el aguja mojó la carretera y algo más en el líder del Mitchelton, que se iba por encima de los tres minutos de Primoz Roglic.

Luego, se vio que el esloveno no fue capaz de mantener ese tiempo, y así como otros pudieron acercase o superar al líder, Simon Yates fue un quiero y no puedo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Lo que la crono de San Marino dejó en puntos suspensivos, el Lago Serrú corroboró.

Simon Yates se convirtió en un elemento perenne en la carretera, en la vanguardia de la carrera, pero siempre con la sensación de perseguir cosas menores.

Tenía margen para moverse a cinco o siete de meta, pero no a cincuenta, estuvo en terreno de nadie, sin ser objetivo de nadie, pero marcado: una sensación extraña.

 

No hubo nada de ese corredor que soltó esas bravuconadas en la salida y durante la misma.

El corredor que un año antes dominó con claridad el Giro hasta que explotó en Finestre al baile de los Sky.

¿Qué es peor perder el Giro a la mitad o a 48 horas?

Visto así, el golpe es más doloroso en el segundo caso, pero la historia, la leyenda de los corredores se fragua también con el relato de Simon Yates en el Giro 2018.

 

En la retina del buen aficionado queda una estampa complicada de ver, la maglia rosa atacando y amasando etapas.

Eso lo hizo el inglés el año pasado, que convirtió el Giro en su patio durante 19 etapas, un ciclista que no se conformaba con ganar si no era haciéndolo bonito.

Por eso, creemos que es cien veces peor perder como lo ha hecho Simon Yates en 2019, porque nunca estuvo en carrera, cuando ésta entró en fase rosa, porque antes, entre las dos primeras cronos sí que iba entre los mejores.

SQR – GORE

 

Apostar como lo ha hecho Simon Yates por el Giro exige una seguridad en los resultados que no se ha dado.

Ha renunciado al Tour, no le emociona, dice, por el Giro y luego defender el título de la Vuelta.

Se ha quedado compuesto, en el altar, Italia le enamora, el Giro le motiva, pero la realidad se le escapa de las manos…

El Giro también amarga a Simon Yates