El Movistar «modo Giro»

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El Giro parece ser propicio para ver la mejor versión de Movistar

Mal que nos pese el Movistar Team no es un bloque más en el pelotón, incluso en este Giro de Itala al que acude con la segunda línea.

Sin Marc Soler, sobre el papel de esta rarísima campaña el líder inicial para el Giro cuando trazaron los planes antes de que la temporada se reemprendiera, el equipo afronta una grande sin opción clara para la general.

En la primera de las etapas de la bota itálica, el equipo empezó a carburar delante, con presencia y protagonismo.

Si bien Antonio Pedrero ya estuvo delante en el Etna, no lejos de los mejores, lo cierto es que la etapa que acabaría ganando Filippo Ganna descubrió una versión poco conocida de los azules.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Una versión que tiene que ver con aquello que les reclamábamos en el Tour, buscar cortes, fugas y jugar a triunfos parciales, que cuentan y mucho.

Héctor Carretero pilló el corte bueno en el guión que creo le conviene a Movistar en este Giro, el que decimos de disputar etapas.

Carretero fue de los más fuertes de la escapada, hizo su apuesta, pero el gasto no le lució… por el momento.

Lo mejor fue cuando los azules parecían en perfecta, e inédita, armonía por la carretera cuando el pequeño colombiano Rubio saltó por detrás.

Uno y otro, en diferentes cortes, actuando como uno solo, hecho que no acostumbramos a ver en Movistar, salvo que hablemos del Giro, sobre todo el del año pasado donde el equipo telefónico fue un reloj en favor de Richard Carapaz, no sólo teniendo piernas, también trabajando de forma admirable.

Sea como fuere Rubio consiguió sacar de sus casillas a tío de la generosidad de Thomas De Gendt, al punto que el belga entró a los comentarios de twitter…

Selle Italia
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Entendemos que Rubio obedecía órdenes de equipo, pero ya deberían saber que para sacar tajada hay que mojarse, y vacilarle a un tipo de la experiencia de De Gendt te marca.

A ver cómo se maneja Einer Rubio en lo sucesivo.

En todo caso el colombiano estuvo ahí, como Carretero, quien sigue en la tónica del pasado Giro, andando una barbaridad: el castellano manchego se transforma en Italia.

Lo mismo que Antonio Pedrero, lo decíamos antes, delante en el Etna, y ahora no lejos de los mejores, de hecho el catalán tiene una ocasión inmejorable, casi histórica, de escalar en un equipo de férrea jerarquía.

Que no olvide que las oportunidades no abundan, e incluso sabiendo aprovecharlas, no siempre te recompensan como mereces: Andrey Amador en nada cambió su rol el equipo incluso tras ser cuarto en todo un Giro y llegando a amenazar por momentos el podo de Fabio Aru, hace cinco años.

Antonio Pedrero tiene los mimbres para hacer un top ten en el Giro, conoce la carrera y tiene la confianza de estar con los mejores en instantes de la importancia del Mortirolo el año pasado.

La suya no es una carrera por etapas, hay gente de la experiencia de Dario Cataldo y Davide Villella, dos italianos con muchos tiros dados, de quienes poco o nada hemos sabido en la temporada corriente.

Y a todo esto ¿quién conduce el coche de Movistar?

Al margen de Chente, a quien conocemos bien y de lo que es capaz, la brillantez de Max Sciandri se deja notar en carrera, sólo sabiendo que está él, te imaginas cosas increíbles como que dos bazas jueguen a ganar una etapa, como ayer.

Sí ya sabemos, vienen sin líder marcado, pero es que incluso cuando vinieron con él, el año pasado sin ir más lejos, el maillot celeste brillaba hasta diferente.

Imagen: Giro d´ Italia

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Lo de Valerio Conti parece lo que no es

Valerio conti

Si Valerio Conti no hubiera reaccionado así, no se hablaría de él

Pues sí que ha dado que hablar la imagen de Valerio Conti cuando le entregaban «algo» desde el coche en plena etapa calabresa.

Ocurre una cosa cuando suceden situaciones así para este mal anillado cuaderno.

Puedes pasar de largo sobre la escena o comentarla

Si escoges la primera opción, te meten en la omertá, en el silencio, que si conspiraciones, como si todo lo humano fuera inmaculado e intachable: en todos los sitios se cuecen habas.

La segunda es desagradable, entrar a comentarlo, citarlo y darle difusión, por que en definitiva, a los que nos gusta el ciclismo, estas cosas no pueden pasar como si nada.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Venimos de tiempos oscuros, turbios y muy perjudiciales para la reputación de este deporte, una losa que arrastra con estoicismo injustificado, pues no creo que el ciclismo sea muy diferente a otras cosas en esta vida.

Pero claro hablar de estas cosas resulta que es mal intencionado y tendencioso, como cuando Bramati bajó y recogió algo del bolsillo de Evenepoel, en aquel terraplén.

Comentar aquello trajo unos buenos insultos e improperios a cambio, como si la mácula del ciclismo no mereciera duda ni comentario, cuando es todo lo contrario, es en reacciones como las de Valerio Conti cuando nos preguntamos qué narices pasa, por qué ese gesto a la cámara.

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Conti recibe algo del coche del doctor del Giro de Italia, algunos hablan de un inhalador, sinceramente no sabemos apreciarlo, ni afirmarlo con tanta rotundidad.

En todo caso ¿por qué esa reacción?

Como dice nuestro compañero de Javier, parece que esté escondiendo alto, son sus gestos los que dan relevancia a la escena y dejan a Contador cortado, sin palabras, durante la retransmisión.

Pero si es el médico del Giro quién se lo da ¿cómo entrar en elucubraciones? es el médico.

En todo caso, ¿nadie puede dar instrucciones al cámara que lo que pasa entre galeno y ciclista no es de incumbencia de los demás?

Y si te pillan en un renuncio, tener tablas te evitará ser objeto de los comentarios.

La etapa, ya lo vimos, no le fue nada bien a Valerio Conti, para su desgracia, sin embargo, quedará como uno de esos gestos que alimentan de razones al círculo de personas aprovechan un gesto así para todo malo que puedan decir del ciclismo.

Imagen: FB de UAE Emirates 

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60 años de excesos y ciclismo en el Gavia

Entre los colosos del Giro el Gavia es la joya de la corona

¿Qué contar del Passo di Gavia?

Estas fotos las separan cuarenta años .

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Leemos que el Passo di Gavia cumple sesenta año en la historia del Giro y por ende del ciclismo.

 

Su primera incursión fue en 1960, cuando se insertó en una maratón de 220 kilómetros con tres nombres del calibre de Nencini, Gaul y Anquetil jugándose los cuartos.

El joven italiano Imerio Massignan fue el primero por la cima, lejos de amedrentarse ante tales rivales, el ciclista de 23 años cumplió con algo que nunca imaginó acabaría siendo tan icónico, el primero en una cumbre de leyenda.

«Poco sabíamos del Gavia y ni si siquiera quisimos reconocerlo por adelantado. De repente me vi en pistas de tierra y en medio de paredes de seis metros de nieve. Me sentí como Fausto Coppi»

Así habló el escalador italiano, y así recordó la figura de Coppi, fallecido meses antes.

Coronó con un par de minutos sobre el ángel luxemburgués Gaul pero los pinchazos del descenso le dejaron sin opción.

El Gavia pasó a la historia aquella etapa de 1988, cuando Andrew Hampsten se abrió paso entre la tormenta de nieve para sentenciar el primer Giro ganado por un estadounidense.

Gafas de esquí, ciclistas ateridos de frío… el camino nunca fue más difícil, el Gavia quedó maldito desde aquel día en la memoria del ciclismo.

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En la jornada final del Giro del 96, Abraham Olano no pudo con el Gavia y el Mortirolo 

Sábado 8 de junio de 1996. Estamos en la estación de esquí de Cavalese, situada en la región del Alto Trentino, en Italia, al pie de los majestuosos Dolomitas.

Un lugar tranquilo en verano y bullicioso en invierno, un precioso destino rodeado de bellas y sugerentes montañas.

Pero esto hoy no será así para los supervivientes del Giro de Italia.

Ni será un día de calma ni tampoco tendrán demasiado tiempo para recrearse con las vistas del pintoresco paisaje.

Desde este turístico sitio parte la penúltima etapa de la gran ronda transalpina dirección Aprica.

Por delante, 250 kilómetros de recorrido con las ascensiones a Mendola, Tonale, Gavia (Cima Coppi) y Mortirolo.

Casi nada.

Segundo día de dos jornadas genuinamente dolomíticas, un “tappone” que va a ser decisivo para el desenlace final de la corsa rosa.

Es el día del juicio final y estas montañas dictarán sentencia.

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Situemos la carrera.

Los corredores están muy castigados por la etapa del viernes: 220 kilómetros entre Marostica y Pordoi, en los que los sufridos ciclistas han tenido que enfrentarse al Passo Manghen, el Pordoi, el terrorífico Passo Fedaia (la terrible Marmolada) para finalizar la carrera con una nueva ascensión al mítico Pordoi.

Nuestros protoganistas son los Berzin, Tonkov, Ugrumov, Zaina, Gotti, Bugno y Olano, que son los que se están jugando la maglia rosa.

En estos momentos, la lleva a sus espaldas el teniente ruso Pavel Tonkov.

Olano tan sólo está a 1´´ y Berzin, tercero, a 14´´.

La general está en un pañuelo después de la cronometrada de Marostica en la que ha vencido el otro joven rubio ruso, Berzin, sacándole también un sólo 1´´ a Abraham Olano.

Faltan 72 horas para finalizar el Giro de Italia y la maglia rosa no tiene dueño

La incertidumbre se masca en el ambiente.

Va a ser un desenredo no apto para cardíacos.

La corsa rosa guarda el suspense hasta el final.

En la etapa de la Marmolada muchos corredores han reventado: una cinta asfaltada diabólica.

El desenlace no llega hasta la ascensión definitiva al Pordoi.

Gana Zaina, seguidos de Gotti, Bugno, Olano y Tonkov, todos dentro de un minuto.

Berzin paga su exhibición del día anterior y pierde 3’45´´, quedando descartado.

La etapa había resultado durísima y aún quedaba lo peor.

El Giro se va a resolver 24 horas antes de su conclusión.

Volvemos a Cavalese.

La etapa en el día del caos va a tener 80 kilómetros de puertos.

Ochenta mil metros pavimentados mirando al cielo.

Llega el momento de la verdad.

Empieza la ascensión al Gavia.

Triki Beltrán, compañero de Abraham Olano en el Mapei, se acuerda muy bien de aquella apocalíptica etapa:

Subimos el Gavia un sábado en vísperas del final del Giro. El día antes, en el Pordoi, Abraham salió de líder. Fue un Giro al que veníamos con la vitola de favoritos después del triunfo de Rominger el año anterior”.

Mendola y Tonale sólo hicieron que ablandaros.

Sí, en efecto, sirvieron para calentar las piernas y seleccionar el pelotón. Trabajamos toda la carrera para Abraham, que llevamos muy controlada hasta el pie del Mortirolo”.

Y llegó el Gavia, 18 kilómetros y medio de puerto, de exigente «hors catégorie».

Así es. A mí me tocó trabajar en el Gavia con Andrea Noé y pasamos con los favoritos”.

El Gavia conserva un tramo de unos 5 kilómetros sin asfaltar: tierra, piedras y baches, que permanecen inalterables desde los años 60…

Los ciclistas dábamos botes en las bicis en los tramos de tierra en la subida. Es un puerto donde se acusa mucho la falta de oxígeno, te va quemando y te deja vacío. Ese año estaba sin asfaltar en muchos tramos, con muchos boquetes que tenías que ir esquivando. Entre polvo, barro de la lluvia del día anterior, fue un puerto complicado. Una ascensión muy mala. Llegamos arriba y en la cima estaba nublado y en sus cunetas había nieve”.

Si la subida era mala, el descenso no nos lo queremos ni imaginar…

Sí, llegas roto arriba, muy fatigado y con los sentidos confundidos lo que puede suponer tener un accidente. Pasé mil penurias para no quedarme y de esta manera poder trabajar en el tramo anterior al Mortirolo, que eran nada menos que 40 kilómetros entre los dos puertos”.

Después de 6 horas y media de pedaleo, llega el «juez único».

Sí, el Giro estaba en juego en esos momentos. Tiramos con Abraham, con Lanfranchi y Fernández Ginés. Yo llegué muerto al Mortirolo. Pensaba que no acababa. Ese día subí tramos del Mortirolo descolgado con Andrea Noé, agarrado a una moto de un carabinieri. Ni me lo pensé agarrarme a su hombrera, lo agarré tan fuerte que casi se la arranco”.

Las rampas del Mortirolo son mortales…

La gente también nos ayudó. Nos jugamos la descalificación a 24 horas del final. Veías a gente muy cascada, arrastrándose por la carretera”.

Olano nada pudo hacer con el endiablado ritmo de los escaladores…

Eran 77 kg contra los 63 de Zaina y Ugrumov. Recuerdo que pasando estas penurias preguntábamos a los aficionados vascos por la suerte de Abraham. Según subíamos nos iban diciendo que cada vez iba más descolgado. Zaina y Tonkov le reventaron y perdió el liderato”.

En estos puertos, cebarte para intentar seguir a los escaladores es un suicido.

Sí, como corredor intentas que no haya ningún cambio de ritmo y vas a la marcheta, dejando un punto de más y ser conservador, pero con esas rampas iba parado. Ni llegaba a 12 km/h y sin embargo las pulsaciones las llevaba disparadas a 186. Reventado. Iba reventado. Llegué cerca del fuera de control, en una de las grupetas”

Abraham Olano quedó tercero y salvó al menos el podio.

Por delante Tonkov se fue con Gotti y pactaron la victoria: para el ruso la maglia rosa y para el italiano la etapa. Abraham no se rindió en la bajada, a pesar de ir acalambrado llegó 5º a Aprica”.

¿Qué recuerdos te quedan del Gavia?

Es un lugar para quien le guste la bicicleta. Un escenario único en el mundo. Desde entonces no he podido volver a este lugar en bici de carretera, pero sí he competido cerca, en un mundial BTT de Selva di Val Gardena”.

Explícanos la anécdota del Fir, Fir, Fir…

Los ojos me daban vueltas y yo venga leer Fir, Fir, Fir… en mi llanta de lo despacio que giraban las ruedas subiendo el Gavia. La gente se reía cuando lo explicaba”.

Fotos: Ciclo21

¿Por qué nos gusta el Giro?

Giro de Italia - George Bennett JoanSeguidor

¿Pasión? Nos gusta el Giro porque es la carrera más bonita en el país más bello

Porque su recorrido atravesando hermosos pueblos medievales, renacentistas… nos traslada a la épica, al mito, a la historia.

Porque el mejor ciclismo del planeta es el italiano.

Se trata de la prueba más importante del año para las firmas, marcas y corredores italianos.

Es una carrera espectacular desde el principio.

El Giro de Italia siempre se corre de forma nerviosa, buscando los equipos solucionar la papeleta lo antes posible.

Aunque esa forma de correr entrañe riesgos para los corredores, que han de llegar lo más enteros hasta el final.

Porque nos gustan sus volatas, donde los esprinters tumban sus bicis a más de 70 km/h.

La ronda italiana se vive bajo el signo del descontrol. Y eso nos entusiasma.

Lleva a los corredores al límite.

Porque el ritmo en Italia es siempre muy fuerte. La carrera siempre es movida.

Y es ciclismo de ataque, con escapadas constantes.

Porque su victoria se disputa en las montañas del juicio final.

Como los Dolomitas.

Puertos de leyenda, cumbres sin piedad, que no saben de compasión y hunden a los más débiles para coronar a los más fuertes.

Rampas envueltas de odio y sentimientos. Maravilla de paisajes, de éxtasis mirando a todos lados, pero también de sufrimiento atacando a las viles anacondas grises que surcan estas colladas.

Puertos de montaña que componen una sinfonía de belleza y angustia.

 

Etapas de altísima montaña, los tappone, como se denominan en Italia, que acaban por reventar totalmente la carrera en una borrachera de espectáculo deportivo y agonía.

Jornadas matagigantes. De miedo.

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Paredes. Cortafuegos asfaltados. Cicatrices que dejan huella en sus laderas.

Puertos que revientan los cuerpos.

Muros. Cuestas. Subidas que hacen daño.

Carreteras con vertiginosos barrancos en sus flancos, sin protecciones, escenarios grandiosos para vivir épicas batallas en bicicleta.

Descarnados y polvorientos ascensos como el Gavia.

Salvajes pendientes como las del Mortirolo.

Obras de ingeniería como el Stelvio, porque nos gustan los tornanti.

Pasos de montaña bajo la nieve, ofreciendo un espectáculo digno de figurar en una antología.

Escenarios inmortales como el Passo Pordoi, una cima legendaria.

El paisaje irreal de las Tres Cimas de Lavaredo y su rampa infernal al 16% donde atacó Merckx en el Giro del 68.

Recorridos confeccionados para la mayor gloria de los escaladores.

Los hachazos en el pelotón lo rompen en mil pedazos.

Y es cuando escasean las fuerzas y comienza el sálvese quien pueda.

Porque las grandes dificultades están situadas en el tramo final de la carrera. Gran emoción.

En cualquiera de estas etapas se puede ganar el Giro pero también perderlo.

Porque los héroes, sufren, se desvanecen y al final sólo puede quedar uno.

El Giro de Italia es Girardengo, Binda, Bartali, Coppi, Gimondi, Moser… pero también Bugno, Chioccioli, Gotti, Garzelli, Simoni, Chiappucci y Pantani.

Y Nibali.

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Y los nuestros: Poblet, Fuente, Angelino Soler, Julio Jiménez, Perurena, Chozas, Cubino, Lejarreta y también Induráin, Ángel Edo, Rubiera, Ventoso, Nieve, Purito y Contador.

Entre otros, muchos.

Una carrera pródiga en mantener la tensión hasta sus momentos finales.

Porque al final de la carrera los organismos suelen estar muy castigados. Muchos explotan.

Y pueden ser jornadas para la debacle, que pueden llevar a 20 ó 30 corredores para casa.

Nos gusta el Giro porque la corsa rosa siempre se nos muestra abierta y sorprendente.

La ronda italiana cada año se muestra insidiosa, inexplicable y peligrosa.

Porque es veneno puro en forma de ciclismo, deporte de infarto, vaticinio difícil.

Y nos gusta el trofeo de los campeones, como dijo Nibali: “la sua belleza equivale al peso, è davvero spettacolare”.

Porque nos va el rosa, la maglia rosa, el color que da personalidad a la carrera, la luz que todo lo ilumina.

¿Por qué nos gusta el Giro?

Porque amamos el ciclismo.

Porque somos unos tifosi más.

Y nos emociona.

Foto: FB Giro d´ Italia

El Giro en Telecinco

Giro de Italia Telecinco JoanSeguidor

En Telecinco el Giro tenía a Miguel Induráin, el cuero negro, un compresor y una música espacial

Las dos ediciones de Giro en Telecinco, los años 1993 y 1994, fueron los de Induráin, Ugrumov, Berzin y Pantani, pero también los de J.J. Santos, Oswaldo Menéndez, Jaime Ugarte, JuanjoLobato, un compresor y una chica buscando a un tal Jacq´s, todo aderezado con la inolvidable sintonía de “Chronologie” nº 4.

¡Vaya tiempos!

Muchos comentaban, y las siguen recordando así, que fueron unas retransmisiones penosas, que eran malísimas.

Yo no lo voy a negar, pero tampoco voy a decir que fueran tan nefastas.

Por muchos motivos.

Primero, porque es lo que había y al menos pudimos disfrutar aquellos años del Giro de Italia por televisión con una emisión revolucionaria, más atrevida y dinámica, y se le suponía más moderna, con invitados que comentaban la etapa desde el plató con pasión, con nostalgia y a la heroica.

Como era el caso, por ejemplo, de nuestro estimado Federico Bahamontes.

“El Águila de Toledo” se dedicaba, casi en exclusiva, a explicar sus batallitas encima de la bici y, sobre todo, a cambiar el nombre de manera caprichosa a los corredores extranjeros (“ahí va Ugrumon” -decía) y se quedaba tan pancho, claro.

Si es que al buenazo de Bahamontes le teníamos que perdonar todo.

Aquel Tele5 era el de Berlusconi, Valerio Lazarov, las “Mammachicho” o las “Chicas Chin Chin”.

En una palabra, era la cadena “Teleteta”.

Dando por bueno este desacreditado apodo, los anuncios del Giro tampoco se libraron de mostrar explosivas chicas como cuando el pobre J.J. Santos -apodado “el cojo”- daba paso a la publicidad con aquel “volvemos en unos minutos”, que siempre era en el momento más electrizante de la etapa, por supuesto.

Porque además, sabíamos que el corte sería para largo y sufríamos por si llegarían a tiempo para conectar al menos con el último kilómetro de carrera.

Porque eran así. Todo por la publicidad.

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Pero yo reconozco que la primera vez que vi aquel anuncio casi me caigo de la silla.

No me lo podía creer.

En aquel momento, y creo que a todos nos pasó lo mismo y así lo recordamos, cuando vi a aquella chica con aquella voz tan sugerente anunciando un compresor (sí, sí, un compresor), quedé descolocado por completo y en estado de shock.

¿Pero esto qué es?” -pensé enseguida.

No sabía si me habían cambiado de canal, si me habían puesto en ese momento una película erótica, o si aquello era un anuncio porno.

¿Te gusta el compresor?”, -decía la chica, mientras aparecía en pantalla un trasto que parecía haber salido directamente del atrezzo de una sala bondage de una peli estilo “50 sombras de Grey”.

Así fue, y a partir de entonces con un “llama a este número”, la popular chica nos machacó en aquella peculiar retransmisión del Giro del 93 que se nos aparecía, como por arte de magia, cada cinco minutos en pantalla, algo que, cada vez que pasaba, no dejaba de ser un pequeño susto el verla con aquel posado.

El chiste fácil de algunos fue el llegar a decir que habían llamado a aquel número de teléfono para interesarse por la compra del “compresor” y, en efecto, lo que vendían era nada menos que un tremendo compresor.

Bromas aparte, todas estas anécdotas hicieron que fuera una de las carreras más excitantes que podemos recordar.

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Entre tantos anuncios y cortes publicitarios que solían meter estratégicamente faltando pocos kilómetros para meta, tampoco olvido el de aquel famoso “busco a Jacq’s”, en el que otra chica espectacular, enfundada en cuero negro y montando en moto, se bajaba la cremallera de su bodi hasta límites insospechados, nunca antes vistos en un anuncio de colonia.

Telecinco era así, el Giro no se escapaba 

Fueron memorables retransmisiones porque coincidieron quizás con dos las ediciones más épicas y recordadas de todos los tiempos: los Giros del 93 y del 94, con sus “tappone” dolomíticos, que aún lo parecían más escuchando los acordes del álbum de estudio de Jean-Michel Jarre.

La música cósmica y futurista del nº 4 de “Chronologie” sin duda mantenía la tensión, le daba tintes épicos y toques heroicos a aquellas batallas que se disputaban en aquellas montañas dolomíticas.

El responsable en elegir este tema acertó de pleno ya que contenía todos los ingredientes que una buena banda sonora ciclista ha de tener.

Aún hoy en día, cuando la escucho, me traslada de manera inequívoca a aquellos años, a aquellas etapas, a aquellos Giros y a mis salidas ciclistas a cuchillo, siempre con aquella electrónica melodía que no paraba de sonar en mi cabeza.

Aquellos inolvidables Giros eran los de los “hachazos definitivos” de J.J. Santos, frase que podía repetir hasta la saciedad durante todas las etapas, y los de la voz en off de Jaime Ugarte, que era la voz de aquel ciclismo con aires de leyenda.

La opinión generalizada era que Ugarte no lo hacía tan mal, pero que estaba mal asesorado por J.J. Santos y Lobato, dando como resultado una retransmisión lamentable y por momentos deplorable.

Efectivamente, los comentarios podían ser patéticos… pero teníamos Giro.

Tele5 triunfó con la emisión de aquellos Giros y alcanzó audiencias millonarias, obteniendo una media de más de tres millones de teleespectadores y de casi cinco en las etapas más decisivas, sobre todo las dolomíticas, como la recordada Merano-Aprica de 1994.

Unas cifras impensables hoy en día.

El ciclismo hay que verlo por televisión y aunque sea de perogrullo porque aún es así, no es lo mismo disfrutar de él en abierto que pagando.

Y no lo digo por lo que pueda costar.

Lo comento porque entonces, en este caso el Giro, todo el mundo tenía acceso a este ciclismo de competición, era popular, y seguro que se enganchaban espectadores que no eran aficionados a este deporte, porque cuando contemplaban aquellas bellas imágenes se quedaban allí disfrutando del espectáculo.

«Hace unos cuantos años, y como decía un buen amigo mío, cuando me ponía el culote no conocía ni a mi padre. Ya sabéis todos lo que esto significa: salidas a cuchillo con las pulsaciones desbocadas, llevando las fuerzas al límite»

Fue una manera de que muchos descubrieran estas épicas carreras y a unos corredores que dejaron huella.

Hoy en día, a pesar de que sigue siendo accesible el ciclismo por televisión, pienso que no es lo mismo, porque sólo lo verán los auténticos aficionados, dejando perder de un modo u otro, nuevos seguidores que apoyen la futura evolución de la competición.

Porque ya sabemos que lo que no se ve, no se conoce.

Llegados a este punto y de nuevo mirando al pasado de aquellos Giros, mi pregunta es la siguiente: ¿venderían muchos compresores?

Si el Giro se celebra es que Italia está viva

Giro de Italia meta Como JoanSeguidor

Nunca un Giro de Italia fue tan importante que se dispute como el de 2020

¿Qué es el Giro en Italia?

Lo es todo, un calambrazo rosa que viste y engalana por donde atraviesa, un equilibrio que demuestra que el país funciona, que esta vivo.

Nadie imaginó, hace menos de un año que, cuando Richard Carapaz cruzara el umbral de la Arena de Verona, en rosa y ganador del Giro de Italia 2019, la próxima imagen que veríamos de la carrera iba a ser tan simbólica.

Si una cosa está teniendo esta crisis del coronavirus es un lenguaje bélico que describe una lucha excesiva que nos ha sobrepasado.

Referencias a la Guerra Civil, a la Segunda Guerra Mundial, se suceden por diferentes bocas, con diferentes matices, dando la medida y dimensión de lo que nos estamos jugando.

Hace 100 años, hace 75 años, el ciclismo fue clave en la reconstrucción.

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Por ejemplo, el final de la Guerra Civil española dio paso a un periodo de frenesí organizativo que pasó por recuperar la mayor cantidad de carreras posible en el tiempo que siguió a la contienda.

En la Europa que salió de la Segunda Guerra Mundial la recuperación del Tour de Francia y el Giro de Italia fueron pasos previos para normalizar el paisaje tras la hecatombe.

Una historia que ya vimos entonces, y que se traslado al mapa de la rivalidad entre Bartali y Coppi, sobre los cuales las dos Italias debían reconciliarse.

Hoy vemos que el Giro de Italia busca encaje, aunque sea en formato reducido, en un calendario que de verano en adelante parece imposible.

Sin embargo, hay que hacerlo, hay que buscarle sitio al Giro de Italia, incluso a costa de sacrificar la salida en Budapest.

 

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Son 200 televisiones las que quieren retransmitir la carrera para 800 millones de espectadores, un impacto bestial en momentos de crisis total.

El ciclismo vuelve a ser un deporte trascendente, el escenario para mostrar las excelencias de Italia y la reconstrucción de un país golpeadísimo por esta mierda.

Veremos dónde queda, pero quieren recuperarlo… 

Igual que hace 75 años, igual que cuando Coppi y Bartali, el Giro de Italia será la noticia de la nueva normalidad y su celebración, la mejor prueba… cuando dicen que la historia es cíclica es por algo.

Giro vs Tour ¿qué recorrido os pone más?

Miguel Angel López JoanSeguidor

La comparativa Giro vs Tour descubre las dos grandes tendencias del ciclismo moderno en grandes vueltas

 

Es complicado, pero cada año nos surge la misma pregunta, ¿qué preferimos Giro o Tour? o ¿quizá la Vuelta?

Las tres grandes: el esfuerzo llevado al extremo, estirado por tres semanas, arrastrando alambres por media geografía…

Por el momento conocemos el recorrido del Giro de Itala y del Tour de Francia.

Tour ciclismo JoanSeguidor

Los dos tienen su trampa, una dureza bestial, la tercera semana del Giro saca los colores, y una diferencia importante.

Mientras en Italia se abonan a las llegadas en contrarreloj, incluso poniendo otra durante el trazado, en Francia lo fían todo a las encerronas y la montaña, sin darse cuenta que esa concatenación de dureza no favorece a nadie como a los que llevan siete de las últimas ocho ediciones ganadas.

Ya están disponibles las inscripciones para la próxima Ciclobrava 

Pero los recorridos tienen más, mucho más, Nacho nos ha preparado una pieza que pone negro sobre blanco los recorridos poniendo acento en lo que la experiencia nos dice, y ésta no cuenta otra cosa que, por mucho que nos empeñemos, las carreras las hacen los corredores.

Y la prueba está que en muchos de los parajes que cruzarán Giro y Tour han pasado cosas grandes porque en su día hubo gigantes de la ruta que así lo quisieron.

 

¿Qué nos depararán las grandes el año que viene?

De momento tenemos esa comparativa Giro vs Tour…

Éste es Richard Carapaz

Richard Carapaz Giro JoanSeguidpr

A Richard Carapaz se le vieron maneras desde el principio

A Richard Carapaz todos le conocemos la historia reciente, la del Movistar e incluso en Lizarte.
Pero hasta aquí hay un camino interesante…
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Richard corrió para la federación provincial de Sucumbios hasta el 2012, desde sus inicios en el 2008.
Luego, en 2013, pasó por nuestra estructura RPM Team Ecuador, donde gana el panamericano y la Vuelta a Guatemala, ambos en sub23.
Richard Carapaz JoanSeguidor
De aquí parte como primer y único equipo ecuatoriano a correr en Europa, participando en Portugal, Francia, Rumania y España durante los dos meses que se estuvo allá.
Lo mas destacado fue su segunda plaza en una etapa de montaña del  Tour de Savoie.
También participó en Tour de Rio Brasil, quedando como el segundo mejor sub23, luego va al Mundial de Florencia y de ahí a la Vuelta al Ecuador, donde pierde por un segundo con su compañero de equipo.
SQR – Cerdanya Cycle
En 2014, un vehículo lo atropelló y le dejó seis meses fuera de la carretera.
Hubiera sido una temporada perdida de no ser que consigue volver y ser segundo en la Vuelta al Ecuador.
Al año siguiente se lo llevan al equipo colombiano Strogman Campagnolo donde gana la vuelta de su país, eso fue en abril y le sirve para que el equipo muestre interés por  mantenerlo y hacer el calendario colombiano.
Además con la selección  acaba cuarto en el Panamericano antes de dar el salto al Lizarte.
DT-Swiss Junio-Agosto

En competición Richard Carapaz es determinado y agresivo, pero también inteligente para correr

Fuera de ella es determinado aunque más bien callado y tranquilo, pero ojo eso no significa que sea muy analítico por donde pisa.
Recuerdo que era un corredor muy pero muy que fuerte en el ascenso,  sin embargo con el fallecimiento de su mentor, Juan Carlos Rosero, se quedaría sin mucha opción de seguir adelante.
Es por eso que le propuse venir a nuestro equipo.
Recuerdo cuando lo empezamos a hablar: fue en el transcurso de una etapa que tenía la subida de Paja Blanca.
Había soltado al único de mis corredores que venía con él, Pablo Hidalgo.
La carrera ya venia muy rota desde atrás y tuvimos tiempo para conversar allí mismo, él subiendo a su ritmo y yo desde el coche.
Le ofrecí calendario, que era lo que mas necesitaba para que lo vieran en el extranjero.
Aceptó y firmó, fue un gran movimiento, yo estaba impresionado por esa manera de romper la carrera en cualquier subida que se pusiera por medio.

 

Richard Carapaz en España

Es un corredor que tiene pocos limites, por eso, cuando le dotas de las herramientas necesarias, se le puede exigir y él es auto exigente consigo mismo.
Su evolución ha sido rápida y eso que tratas de llevarlo tranquilo.
Aunque perdiera un año por la lesión, su progresión en Europa ha compensado ese agujero.
Desde siempre supimos desde nuestra estructura que iba a estar en el WT, haciendo buenas carreras, para nosotros eso ya era bueno.
Giro de Italia carapaz JoanSeguidor

¿Imaginaros nuestra alegría viendo a Richard Carapaz ganar el Giro de Italia?

Sabíamos que iba a estar en la pelea, el año pasado ya había sido cuarto, y por sus declaraciones he visto que el Giro le apasiona, aunque os confieso que en Francia siempre ha rendido bien.
SQR – GORE
Tuvo algunos problemas en los descensos, perdió carreras por caídas, pero practicó y practicó y se adaptó a esas carreteras tan estrechas teniendo en cuenta que nuestro ciclismo en Ecuador es muy diferente, bajando por autopistas de tres carriles, donde es casi imposible salirse en una curva.
Para mí las cronos han sido la clave de su victoria en el Giro, porque sin ellas hubiese quedado relegado en un segundo plano, tras Landa.
Subiendo sabían que iba a estar ahí, por eso las cronos han sido clave para ganar este Giro.
Y digo clave: a pesar de perder tiempo no perdió todo lo que suelen ceder los latinos.
Luego estuvo el equipo, que ha estado excelente, desde la infraestructura a la actitud en carrera donde han trabajado por él desde la segunda crono.
Ahora hay que mirar el futuro y sinceramente creo que Richard Carapaz tiene pocos limites, logra lo que se propone.
Ya lo veo como un corredor de varios días, incluso semanas. Me gustará verle en carreras de un día con vistas a los Juegos Olímpicos de Tokio o Mundiales.

El ciclismo que viene en Ecuador

Por detrás de Richard Carapaz, vienen varios corredores.
Sólo decir que actualmente Ecuador es campeón panamericano sobre Colombia, lo que demuestra el momento de nuestro ciclismo.
En se verán más corredores dar el salto al World Tour o algún continental, ahí van los primos Cepeda, Santiago Montenegro, Benjamin Quinteros y Steven Haro.
Anotad también a Joel Fuertes, aunque a mi parecer es muy joven aún, debería permanecer un par de años en la estructura continental del país para ganar la experiencia necesaria y un grado de madurez.
* Por Santiago Rosero, presidente del Club de Alto Rendimiento RPM, actualmente director de Movistar Team Ecuador y seleccionador ecuatoriano.