Los escarabajos que doblaron el Giro

Colombianos Giro de Italia JoanSeguidor

Cafeteros, escarabajos, pedalistas e ilustres hijos colombianos por la montaña del Giro de Italia

El gran Lucho Herrera, Fabio Parra, Hernán Buenahora, Oliveiro Rincón o “Chepe” González, entre otros muchos, fueron todos ellos enormes talentos subidos al “caballito de acero” que hicieron vibrar a la afición, colombiana o no, durante aquellos años mágicos comprendidos entre la década de los 80 y los años previos al 2000 en media Europa, pero sobre todo en Italia.

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Dicen de ellos que si hubieran estado preparados y cuidados como hoy Nairo, Rigo, “Supermán” López, Egan Bernal, Chaves, Gaviria, Henao, Pantano o Atapuma, por citar algunas de las grandes estrellas “pedalistas” en la actualidad, la historia del ciclismo colombiano sería una de las más impresionantes de todo el planeta, si no la que más.

Hablar de aquellos corredores es hacerlo de competidores de raza, de guerreros escaladores, de gladiadores del pedal, que dejaron el nombre de Colombia muy alto, tanto como ellos alcanzaban a ascender y hollar las grandes cimas alpinas o pirenaicas.

Mi primer recuerdo de aquellos “escarabajos” que asombraron el mundo del ciclismo y que, en cuanto la carretera miraba hacia el cielo, ponían la carrera patas arriba fue, sin duda alguna, contemplar el espectáculo que brindaba Lucho Herrera en las cuestas.

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Fue en Italia, en el Giro de 1992.

Yo andaba siguiendo, cómo no, a Miguel Induráin, “el hombre de la rosa”, que iba camino de convertirse en el primer español en ganar la gran ronda italiana por etapas.

Para mí no era nuevo oír hablar de “el Jardinerito”.

Había escuchado de él maravillas, como que era el mejor escalador del momento, que no había nacido aún un ciclista con esa calidad en la montaña y que cuando arrancaba en las ascensiones nadie era capaz de seguirle.

Como en las Tres Cimas de Lavaredo, en el Giro del 89.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Era uno de los grandes.

Los colombianos lo llamaban el “Ilustre Hijo de la Montaña”.

No era para menos.

Pero yo lo descubrí por televisión.

Se disputaba la 9ª etapa con final en el alto del Terminillo.

 

Era un 2 de junio.

Faltaba 1 kilómetro para meta y marchaba un grupo comandado por Induráin, Hampsten, Giupponi, Giovanetti y el propio Lucho. Por delante, Conti, con apenas un puñado de segundos de margen.

Induráin lo ve y ataca.

Caro Ferrer es la pequeña gran colombiana

Todos se retuercen, todos sufren… menos Herrera que, a 500 metros de meta, rebasado Conti, demarra por la derecha y esprinta en solitario hacia la victoria.

Un remate de fuerza. Un ataque seco. Sin mirar atrás.

Hablar de colombianos en el Giro es hacerlo de la épica, la heroica y el mito de unos corredores que en Italia han encontrado siempre el escenario perfecto para sus batallas, con recorridos montañosos ideales para las grandes hazañas de los cafeteros.

 

Los pedalistas, como los colombianos llaman a sus ciclistas, se sentían como en su casa.

Pero para ellos no fue precisamente un camino de rosas desde que un ya lejano junio de 1973, el ciclista antioqueño Martín Emilio “Cochise” Rodríguez consiguiera una victoria histórica para Colombia.

Cochise” alzaba los brazos en Forte dei Marmi y ponía a su país en el mapa ciclista mundial.

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La calidad de los escarabajos ha sido incuestionable durante estos 46 años de “competencia” en el Giro de Italia y a aquel pionero triunfo llegaron otros muchos: nada menos que 29 victorias de etapa en la centenaria historia de la corsa rosa.

Todas ellas de gran prestigio.

Como Oliveiro Rincón en el 95 en Val Senales y “Chepe” González en el Passo del Tonale (1997) y el Monte Sirino (1999).

Como Iván Parra emulando a Lucho Herrera en el Giro de 2005 o Nairo, siendo el primer latinoamericano en ganar el Giro en 2014.

O las cuatro victorias de Gaviria en el Giro del Centenario, en 2017, como gran rematador al sprint y demostrando que el ciclismo colombiano no sólo vive de la montaña y sus escarabajos.

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O la de Esteban Chaves el pasado año en el Etna.

Entre otras, muchas.

Muchos cafeteros en la historia del Giro de Italia.

Lógicamente, los colombianos venían a Europa a por fama y dinero, y disponían de jugosas primas por parte de sus respectivos equipos.

Buenahora, por ejemplo, podía ganar un millón de pesetas si quedaba entre los 10 primeros de la general. Dos millones si lo hacía entre los cinco.

Chepe” González, si ganaba la montaña, se llevaba otros dos millones de las antiguas pesetas.

El dinero que les proporcionaba esos resultados les permitía quedarse a vivir en Italia.

 

Como el propio “Chepe”, que situó su residencia junto a su mujer e hijos en Pisa. Sogomoso, donde vivía, una buena tierra, pero allí era demasiado conocido y eso podía resultar muy peligroso.

Igual que Buenahora, que también se marchó a vivir a Pisa junto a su familia, harto de tener que entrenar en invierno con un coche de apoyo en el que iban algunos de sus amigos armados para poder hacer kilómetros “tranquilamente”.

O el caso también de Víctor Hugo Peña, que cuantos más triunfos conseguía, como tantos otros colombianos, y más dinero ganaban, peor lo tenían para vivir en zonas donde eran muy famosos y estuvieran cerca de cualquier delincuente.

Un drama del que ni siquiera se libró el bueno de Lucho Herrera cuando, ya retirado, fue secuestrado en el año 2000 por las FARC.

Eso sí, cuando se enteraron a quien tenían de rehén, lo liberaron enseguida.

Y pidieron disculpas.

 

Los americanos que conquistaron el Giro

Americanos Giro Hampsten JoanSeguidor

Cuando en Italia creían que aquellos americanos recién llegados eran malos, muy malos…

Los americanos irrumpieron a mitad de la década de los 80 en la vieja Europa.

Lo hicieron para quedarse e imponer una moda.

Para eso, pusieron gran cantidad de dólares encima de la mesa y vinieron a competir a muy alto nivel.

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En Estados Unidos la bicicleta aún no estaba demasiado vista para el deporte de competición.

No acababa de prender el ciclismo en el país del fútbol americano, el béisbol o el baloncesto.

Pero algunos ciclistas norteamericanos se liaron la manta cabeza y vinieron a Europa, porque había que venir aquí si querían triunfar.

Los Boyer, Lemond, Grewal, Hampsten… impusieron la moda yanqui que comenzó a extenderse por Italia y Francia.

Ciclismo de los americanos, todo empezó en el Giro del 84 

Una mujer llamada Robin Morton, creó el primer equipo profesional americano de carretera de la UCI aquel mismo año.

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Fue la primer mujer en la historia del ciclismo en poseer y administrar un equipo pro masculino.

Y se vinieron para el Giro de Italia a hacer sus pinitos, convirtiéndose en el primer equipo estadounidense en participar en la ronda transalpina.

Lo hicieron bajo el patrocinio de Gianni Motta.

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Aquel grupo de amigos ciclistas integrado por los Eustice, Carter, Maxon… decían de ellos que eran bastante malos.

Se los tomaron a pitorreo.

Apenas valían para nada.

Pero esto fue sólo al principio.

Al año siguiente, en el Giro de Italia de 1985, un tal Andrew Hampsten ganó una etapa de alta montaña.

En 1986 un yanqui, Greg Lemond, gana nada menos que el Tour y, en 1988, otro yanqui, el propio Hampsten, vence en el Giro de Italia.

Ya nadie se reía de ellos.

Todo lo contrario. Eran los buenos.

 

Aquel equipo con Andy, Kiefel, Roll, Phinney, Pierce… estaba patrocinado por Seven-Eleven, una gran cadena de supermercados americana.

 

Querían darse a conocer fuera de Estados Unidos, donde apenas hacían negocios.

Dicen que la broma les costó unos 4 millones de dólares.

Pero bien valió la pena, porque fue una irrupción ejemplar de aquel equipo, con aquella marca, en Europa.

Estaban muy bien organizados… a la americana.

 

Habían yanquis, pero también mexicanos como Raúl Alcalá, que se repartieron a vivir por media Europa, aunque siempre pagados en dólares.

Eran organizados pero exóticos.

Y, sobre todo, desacomplejados.

Hampsten se planteó ganar el Giro. Y lo hizo

Dicen que su preparación, como la de todos ellos, se basaba en menos bici pero más pesas, más natación, esquí y footing.

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Ante todo eran atletas.

Y aguantaban lo que les echaban.

Cuando Hampsten acabó aquel infernal Giro del 88 comentó: “la montaña y el frío han sido iguales para todos y no creo que valgan como disculpa para justificar el mal momento exhibido por algunos corredores que partían como favoritos”.

Además, eran intelectualmente superiores a la media del pelotón ciclista de aquella época.

Muchos de ellos tenían estudios universitarios.

Atletas e intelectuales.

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Esto se demostraba en más declaraciones como las del propio Andy: “creo que tanto a Bernard como a Delgado les faltó mentalización. Entre dos corredores, con iguales posibilidades, gana el que más concentrado esté en sí mismo, que el que más seguro se encuentre de sus posibilidades”.

No les asustaba ni la lluvia ni el frío.

La alimentación tampoco era problema: podían comer sus cereales sin hacer ascos a la pasta italiana.

Tampoco llevaban un estilo de vida monacal, siempre rodeados por sus esposas o novias.

Todos los escenarios de la Girona Gravel Ride

Hampsten hizo mucho dinero, como otros americanos, corriendo en Italia. Hasta 400 mil dólares aquella temporada, algo que le sirvió, entre otras cosas, para operarse y reducir sus enormes dientes.

De esta forma pretendía que en el pelotón dejaran de llamarle “rabbit”.

 

Aquellos americanos eran más tranquilos que temperamentales.

Pensaban de otra manera.

Hacían las cosas de otra forma.

Eran diferentes.

Y tenían muchos dólares… 

Foto: ComoLagoBike

Elia Viviani es capo en este Giro

Elia Viviani - Giro de Italia JoanSeguidor

Tres etapas ya para Viviani

El Giro de Italia cruza el Rubicón y entra en el corazón del Véneto. Está en los contrafuertes de los Dolomitas.

Elia Viviani, veronés, está en casa, no muy lejos, un poco al norte, cerca de Venecia y de Bassano, donde el Grappa, ese imbebible licor de no sé cuántos grados.

Elia Viviani llegó tocado  Imola y su circuito, pero se ha rehecho en tiempo récord para ganar en Nervesa della Battaglia, en una jornada que nació a la sombre del castillo Estense de Ferrara.

Elia Viviani es un ciclista nuevo

En el cambio de cromos que en ocasiones hacen los equipos, desde luego Quick Step sale ganador.

Elia Viviani dejó el Team Sky, sin velocista aparente, para entrar en el equipo azul y desplazar a Marcel Kittel, que corre desconocido en el Katusha.

En este corrimiento de tierras, Elia Viviani en este Giro es un ciclista que no sólo destaca por su punta de velocidad.

Lo hace por su puesta en escena, dominando las llegadas, siendo además efectivo.

Cuando cruza la meta, como un obús, dejando a los demás a una distancia superior a una bicicleta, pide calma.

«Here I´m, again»

Parece decir.

Es un ciclista con una confianza supina, y eso que le está tocando perseguir y sufrir lo indecible para continuar en carrera.

A la mala jornada de Imola, se le añaden otras.

El grupo que ha sabido reunir el Quick Step no acusa ni el paso de los días, ni el cambio de escenario.

En una gran vuelta, como en las clásicas.

Y Gaviria a pares

Al tiempo que Elia Viviani va haciendo en Italia, Fernando Gaviria suma lo suyo en California.

En la multinacional del triunfo parece que no se pone el sol.

Dinero, sí, talento, también, pero la gestión de este equipo tiene que ver, tiene mucho que ver.

Han perdido estrellas rutilantes, y lejos de acusarlo han hecho emerger todo lo que tenían en retaguardia, que como se ve, no es poco.

El Quick Step es el equipo del año, imperecedero y a falta de que entren en escena, nuevos retos.

Con ellos se van ya más de treinta triunfos, mientras hay equipos en el pelotón, Emiratos, Dimension Data o Katusha, que no rascan.

Son las cosas del querer, y supongo que del poder, aunque de esto último Elia Viviani ha dado con la llave.

Imagen tomada del FB de Giro d´ Italia

 

Giro: ¿Dónde está Chris Froome?

Chris Froome Giro JoanSeguidor

La situación de Chris Froome es inédita en las carreras que ha acabado ganando

Segundo fin de semana en el Giro, primero tras el vodevil israelí, y doble final de alto, es decir, prueba del algodón para Chris Froome.

Mil dudas, interrogantes, para Chris Froome no ha sido un arranque sencillo de Giro.

La caída en el reconocimiento de la crono de Jerusalén, un resultado muy discreto, descolgado en alguna llegada… Chris Froome ha vivido la primera semana más adversa de todas aquellas carreras grandes que afrontó con opción a ganarla.

Pero en el Etna, para qué vamos a engañarnos, aunque muchos lo imaginaban en el alambre, Chris Froome estuvo delante.

El Etna le dio aire a Chris Froome

Estuvo delante, sí, no tomó la iniciativa, salía a los ataques a su ritmo, a su aire, no sé mirando los vatios y eso que le ciega, pero salió y cerró los cortes.

Y para desespero de sus rivales, según avanzaba la subida cada vez más sólido y eficaz.

Está claro que para Chris Froome este Giro es un reto en todos los sentidos y planos.

Porque a la presión que le sobrevino desde el positivo de la Vuelta, se le suma una cantidad ingente de rivales que hace complicado fijar el tiro en uno.

Y a ello se le suma que va por detrás en la general, a más de un minuto de Simon Yates.

Todo es nuevo para Froome

A Chris Froome le toca tomar el mando de la ofensiva, como alguna vez en la Vuelta, nunca en el Tour, y demostrar que es capaz de remontar la situación.

Tiene un equipazo, aunque algunos digan que no está al nivel de otros que blindaron, y tendrá que echar mano de él, si sale vivo del primer fin de semana decisivo.

 

¿Estará el Sky al nivel? 

Es complicado pensar que no vaya a estarlo, pero hay que verlo.

Como habrá que ver si la grande de seis semanas que plantea Froome es viable.

Se dijo que a este Giro había que llegar en forma, pero Froome ha trazado su camino, y éste no sólo comprende Italia, también Francia un mes después.

Como el año pasado, la grande de Froome tiene seis semanas, cabrá ver si le sale bien la apuesta, porque esto ya no sólo está en lo deportivo, y eso también pesa…

Imagen tomada de FB de Giro d´ Italia

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Las llantas ERC by DT Swiss son para rodar y rodar…

Balance: el Giro en Israel

Elia Viviani - Giro Italia JoanSeguidor

Elia Viviani y Rohan Dennis salen con buen botín de la salida del Giro de Italia desde Israel

No hay balance redondo ni verdad absoluta, pero de lo que no cabe duda de que la salida del Giro en Israel pasará a los anales de este deporte.

Y lo hará porque lo que un día fue ver el Tour de Qatar o el Dubai Tour, luego fue el mundial de ciclismo en Qatar y ahora es presenciar el Giro de Italia, la primera grande del calendario por medio del desierto más absoluto.

Hubo un día que nos preguntamos: ¿Se debe resignar el ciclismo a deambular por el desierto?

La respuesta nos la ha dado este Giro, el desierto quizá no sea el escenario definitivo, pero sí el peaje a pagar para que el circo siga su camino.

Y eso es lo que ha hecho Israel, pagar la fiesta para que al Giro le salgan los número, incluso a costa de «blanquear» lo que para muchos es imposible «blanquear», la imagen de Israel en el mundo.

Pero eso es harina de otro costal, alejada de lo que pueda pensar o escribirse en este mal anillado cuaderno.

Viviani, en el escalón que le toca

Elia Viviani  fue uno de nuestros outsiders antes de que la carrera se pusiera en marcha en Jerusalén.

Bueno, Elia Viviani y Rohan Dennis.

Uno ha ganado dos etapas, el otro sale líder del Giro en Israel.

Sobre el primero no hacía falta ser un genio, sólo con repasar la lista de velocistas, para saber que Viviani debía ser protagonista en el Giro.

Igual que Gaviria el año pasado por las ínsulas italianas, Viviani ya ha ganado dos etapas de signo muy diferente.

Si lo de Tel Aviv fue una fortuna de sorteo en el que salió indemne de tanto peligro y carretera maltrecha, en la tarde dominical Viviani consiguió sacar provecho al trabajo de los suyos para ganar, incluso  con Sam Bennett cruzándose de forma escandalosa.

El año 2018 es un antes y después para Elia Viviani, pero también para Max Schachmann, portador de blanco de mejor joven y decisivo en todo, en la crono de Jerusalén, en la victoria de Alaphilippe en Flecha, en la de Jungels en Lieja, en las de Viviani en el Giro e incluso ganador de una etapa en la Volta.

Un maillot blanco, de Quick Step en el Giro nos descubrió a Bob Jungels.

El alemán le hace justicia.

Rohan Dennis - Giro JoanSeguidor

Rohan Dennis y los favoritos del Giro

Otra cosa es la lucha por el Giro, cuya sola mención suena a prematuro, incluso bajo el impacto de la victoria de Tom Dumoulin en Jerusalén.

El neerlandés es dorsal uno en todos los sentidos, incluso en las preferencia y posiblemente apuestas, pero esto es largo y la clase hecha ciclista sobre una cabra tiene muchas montañas que sortear. Me parece incluso que hasta demasiadas.

Tom Dumoulin se guardó el primero golpe, incluso sobre Rohan Dennis, el mismo que le fastidió el prólogo de Utrech, hace tres años, salida del Tour.

Rohan Dennis por eso sale de rosa, le falta un hervor en las grandes vueltas que él dice querer ganar un día.

Quizá este Giro le dé esa opción. Recuerdo una vez que Bradley Mc Gee, excelente croner, gran pistard, un día dijo lo mismo y acabó un Giro en el top ten.

No tuvo mayor recorrido el entonces ciclista de FDJ. Dennis tiene la pelota en su tejado.

El Giro sale de Israel con la sensación de que ha ganado mucho más el mecenas, Israel, que la propia carrera. Quizá un día veamos esto, muchos años después y nos despierte la sonrisa, pero desde luego que esta «grande partenza» no ha sido una cosa cualquiera, pocos lo dudan.

Nos vemos en Sicilia.

Imagen: © Quick-Step Floors Cycling Team – © Tim De Waele / Getty Images

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La historia para que Gobik vista al mejor ciclista de la Volta

 

 

El Giro podría ser colombiano

Giro ciclismo colombiano JoanSeguidor

De la cantidad sale la calidad de ciclistas colombianos optando a todo

Si echamos la vista unos años atrás, cinco tan solo, no es necesario más, veremos cómo el ciclismo colombiano trepa en la historia del Giro de Italia.

Fue Rigo Uran, como en casi todo en esos lares, el que abrió el camino.

Uran como único rival de Nibali, cogiendo el liderato del Team Sky que dejó vacante Brad Wiggins, porque sencillamente el Giro le superó. fue el que cambió el paso.

Desde entonces el Giro ha sido colombiano, del ciclismo colombiano.

Giro Nairo Quintana JoanSeguidor

Nairo & Uran, el ciclismo colombiano toca el cielo

Cuando Uran subió al podio abrió el camino, y al año Nairo y el mismo Rigo hicieron 1 y 2, el pleno en lo más alto, un hito para un ciclismo que desde entonces tiene retos donde pisa.

A los dos años, Esteban Chaves devolvió el ciclismo colombiano al podio, y el pasado Nairo, quien no pudo o no tuvo suficiente para dejar a Tom Dumoulin…

Y así nos plantamos en 2018, en una edición que ya rueda, desde Jerusalén, en una crono sin descanso, accidentada que ha puesto diferencias que, aunque parezcan grandes en apariencia, con todo lo que queda no se puede hablar de nada que no se pueda salvar.

Giro Esteban Chaves JoanSeguidor

Muy pendientes de López y Chaves

En el plantel colombiano para el Giro nos gustan dos bazas que además podrían pisar por el terreno de otros favoritos.

Miguel Ángel López llega de nuevo, limpio, con una campaña sin sustos, ni caídas, más allá de la del reconocimiento de la crono.

En un Giro con tanta montaña, un tipo que crece para arriba como López tiene opciones de brillar, y muchas. ¿Será la carrera que le cambie el paso?

Le rodea un excelente equipo y tiene la experiencia de la Vuelta a España del año pasado, una experiencia que le ha dado la medida de la tercera semana.

Con Esteban Chaves no podemos ser objetivos, pero nos preocupa no volver haber visto el ciclista que deslumbró en 2016.

Chaves, como López, sabe lo que cuesta levantarse después de caerse, y esta vez le toca volver a hacerlo en una carrera que le va perfecta.

Y es que en la paleta de ciclistas que están diseñados para el Giro, Esteban Chaves parece el ciclista perfecto, equilibrio de fuerza, picardía, y ratonero.

Chaves fue segundo hace dos años, perdió el rosa cerca de Milán con Nibali, en un final de traca.

Además esas cimas altísimas del Giro le van perfectas.

Pimienta colombiana para el Giro

El año pasado Fernando Gaviria cruzó el Rubicón en Italia. Esta vez la suerte del Quick Step en las etapas cae en Elia Viviani, pero no es el único cazaetapas que Colombia tiene en liza.

Cinco años después de explotar también en el Giro, Carlos Betancur está afilado, y mucho, como rara vez se le ve. En la crono inaugural ha estado ahí.

Pocos talentos como el celeste del Movistar que seguro mirará qué es capaz de hacer Dayer Quintana, sin el peso de su hermano en el mismo ocho.

Otro «cazaetapas», otro que será pimienta, sin servidumbres, Jarlinson Pantano, que viene con el casillero ya estrenado, en Viella-Volta a Catalunya, podemos poner la mano en el fuego que dará el tono.

Rodolfo Torres completa el plantel a falta de dos más están a lo que diga su líder, Darwin Atapuma para Fabio Aru y Sergio Henao para Chris Froome, en un relato similar a aquel que decíamos de Rigo Uran en  el Sky de Wiggo.

¿Será colombiano el Giro?

Imagen tomada del FB del Giro d´ Italia

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Las DT Swiss ARC 1100 están hechas para rodar muy rápido 

 

 

 

Giro de Italia: El peor trago para Chris Froome

Chris Froome- Tour de los Alpes JoanSeguidor

En el Giro todos los focos mirarán a Chris Froome

El ciclismo muda de piel, queda atrás el meollo de la primavera, seguirá siendo ciclismo, pero de etapas, vueltas, y esfuerzos encadenados. Ha empezado el Tour de los Alpes, y miramos a Chris Froome y el Team Sky.

El Tour de los Alpes sabéis es la versión renovada, y extendida en la geografía del Giro del Trentino, la carrera que olía a Giro, tradicionalmente con Romandía, la que abría la recta final para el Giro.

En Romandía o Trentino, ahora Tour de los Alpes, el que quiere disputar la corsa rosa tiene que estar bien, obligatoriamente.

Y en el caso de Chris Froome, no hay una excepción.

Hemos visto poquísimo o nada al inglés este año. Andalucía y Tirreno, si no me equivoco.

Es es poquísimo en un corredor que ya por estas fechas podía tener algún triunfo, alguna opción en carreras como Tirreno o Volta.

El 2018 de Chris Froome no es un año convencional

Pero todos sabemos que la situación de Chris Froome no es la deseable.

Sin haber corrido apenas, Chris Froome es motivo de diatribas y encendidos debates casi todas las mañanas.

No hay semana que alguien no opine sobre lo posible y lo deseable con el campeón inglés.

Incluso compañeros de profesión, se han pronunciado como no se habría hecho años atrás.

No estamos acostumbrados a tanta contundencia.

Y el Giro ya está aquí…

Pero esa carrera que veíamos lejana, el primer objetivo de Chris Froome, que hará historia por salir desde Israel, el Giro de Italia ya está llamando a la puerta.

Y no creo que las aguas bajen tranquilas.

Me pareció leer el otro día al director de la prueba, que pase lo que pase con Froome no sería desposeído del título si gana.

La quimera de tener resuelto su positivo antes del Giro creo que ha quedado constatado que era eso, una quimera.

Y ahora nos vemos en unas muy similares circunstancias a aquel Giro que Alberto Contador ganó sin su positivo resuelto.

Supongo que a Froome le estarán preparando, pero correr el Giro con la presión que se anuncia debe ser un infierno.

Las consecuencias se ven en el Team Sky

Lo que también comprobamos es que la factura en el Team Sky es obvia.

Es un equipo que va a las carreras, compite y vuelve a casa, como si aureola languideciera.

Los resultados no son los mejores, tres vueltas brillan, Tirreno y Algarve con Kiato, y Coppi-Bartali con Rosa. David de la Cruz y Egan Bernal, dos recién llegados, son las notas más positivas frente a un balance escaso en clásicas.

Así las cosas, el Giro de Italia se plantea como un reto hercúleo y una vez pasado, mirar al Tour en lo que debería ser una fiesta pues opta al icónico quinto triunfo.

El trabajo, el sacrificio, las ganas son valores que yo creo que Chris Froome inculca con su manera de hacer las cosas, pero chicos, tiene un marrón grande, que en pocos días ya no será la comidilla, y sí gruesos titulares por verle en el Giro sin lo suyo solucionado.

Imagen tomada del FB de Tour of Alps

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Necesitas un portabicicletas???

A pesar de su positivo, Chris Froome no ha matado a nadie

Chris Froome JoanSeguidor

Siguen las cuestiones sobre la “normalidad” de Chris Froome

Si en el futuro, no sé si lejano o no, Chris Froome sale indemne del limbo actual, culmina su carrera deportiva y pasa revista a lo sucedido, podría relatar mil y una situaciones que este deporte, siempre en el filo, le ha deparado.

Así las cosas, la Vuelta a Andalucía que ha finalizado ha sido otra piedra en el camino de Chris Froome, el ciclista que va camino de ser un apestado.

Lo reflejan en esta pieza de Deia, y lo cierto es que describe una situación que me parece injusta.

La fila de reacciones que ha suscitado Chris Froome y la normalidad que ha impuesto a su temporada no es más que una sucesión de clavos en el ataúd de este deporte, que es la pescadilla que se muerde la cola, o la reproducción fiel del día de la marmota sobre ruedas.

La cosa es que Chris Froome incomoda

Si los organizadores de Andalucía lo esperaban como agua de mayo, lo cierto es que el unánime silencio que muchas veces procesa el pelotón se ha roto en este cuento.

A Chris Froome todos le cuestionan.

Desde el presidente de la UCI, en lo que considero una irresponsabilidad, por ser quien es y emitir opiniones que suena a título personal, a un serial de ciclistas.

Lo dijimos en su día, el limbo de Chris Froome es un caldo para mil opiniones, que creo no le hacen un favor al ciclismo.

Porque una cosa, es pensar en voz alta y otra derribar una y otra vez la credibilidad de este deporte aduciendo que se busca precisamente salvaguardarla.

Tony Martin opinó sin conocer el reglamento y se retractó.

Romain Bardet, Philippe Gilbert, Oliver Naessen y Tim Wellens han dicho: Chris Froome, mejor en casa hasta que se resuelva lo suyo.

Sin embargo los tiempos de la justicia son los que son. Pedir que se acelere el fallo sobre Froome es un error que precisamente sí que le quitaría creído al ciclismo.

Chris Froome está en su perfecto derecho de competir

Porque es así, porque la ley le ampara, la presunción de inocencia también, porque además el ciclismo ha vivido mil veces esta situación y sólo la histeria de los tiempos presentes, con tantas redes, tantos altavoces, quiere acelerar lo que otras veces se tardó lo que marcan los tiempos.

Que la justicia es lenta, lo sabemos, pero en vez de rasgarnos las vestiduras por lo de Froome, quizá una mente pensante debería saber cómo acortar los plazos.

Entretanto, los sabuesos de mierda, ya hicieron su aparición.

David de la Cruz JoanSeguidor

El Team Sky sigue como tal cosa

Mientras tanto, en el Team Sky están a lo suyo, y cogen velocidad de crucero.

Las vueltas del sur peninsular han sido coto de los ciclistas ahora de blanco. Kwiako y Geraint en Algarve y Poel y De la Cruz en Andalucía, victorias a pares. Las cosas como si nada hubiera pasado.

Imágenes tomadas de FB de Vuelta a Andalucía

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