El quinto fue el mejor Tour de Indurain

Tuvalum

El dominio de Indurain en el quinto Tour fue sublime

En nuestro frecuente viaje al pasado, queríamos acordarnos, ahora que ha transcurrido más de un cuarto de siglo, del que consideramos el mejor triunfo de Miguel Indurain en el Tour.

Y lo situamos en el último, el quinto, para nosotros sin lugar a dudas una obra de arte de abajo arriba, el ejercicio de control y dominio sublimado por quinta vez, el más difícil todavía, pues no sólo seguía siendo mantenerse, también implicaba mejorar las cuatro ediciones anteriores.

En 1995 Miguel Indurain se plantaba en el Tour con el dorsal uno, sin el Giro en las piernas y la certeza de que entre Francia y el mundial en Colombia iba a estar el cogollo de la campaña.

Y así fue.

En todos los campos que toquemos el quinto fue el mejor Tour de Miguel Indurain

Quizá sólo falló una cosa a la que nos acostumbró, la tarde de escabechina contra el reloj que sí que nos ofreció en Luxemburgo, Lac de Madine y Bergerac, la mejor de estas tres la dejamos a gusto del consumidor, para nosotros algo como lo de Luxemburgo fue único e irrepetible.

De hecho Indurain no ganó por aplastamiento la primera crono larga, en las Ardenas, nada menos que saliendo de Huy en un ejercicio que pareció de contención, pues mantuvo y mantuvo, en especial a Bjarne Riis, hasta ganarle por la mínima al final.

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Pero era suficiente, más que suficiente.

Aquella crono formaba parte de un díptico belga celebrado en fin de semana que se había abierto un día antes con la jornada de Lieja, aquella famosa que se escapó con Johan Bruyneel, donde emergieron dos cosas.

Por un lado el patriotismo sin fundamento de aquellos que pensaron que el belga debió dejar ganar a Indurain por que éste hizo todo el gato y además se debía a un equipo español.

Por el otro la rivalidad con el equipo ONCE, un auténtico martillo sobre la resistencia de Indurain y su Banesto.

En La Plagne, primer día de Alpes, Alex Zulle lo puso todo al límite hasta desencadenar la reacción furibunda de Indurain en el que consideramos su mejor día sobre la bicicleta, aquella subida al coloso alpino.

Luego, unos días después en Mende, ya sabemos a dónde llevó las cosas Jalabert, acompañado por Mauri y Stephens, una barbaridad de jornada que puso al límite a Banesto.

Se sorteó el que quizá fue el órdago más grande que Miguel Indurain haya tenido jamás que lidiar en el Tour, y lo hizo para añadir más brillo, si cabe, a su quinto triunfo en Francia.

El dominio y presencia de Indurain en ese quinto Tour hizo que una carrera que era un avispero -allí convivían Jalabert, Pantani, Rominger, Riis y Zulle, entre otros- nunca pareciera fuera de control.

Y es que, más que nunca, pareció hacer fácil lo más difícil, encadenar Tours como quien aprendía a sumar.

Cosas que creo nunca volveremos a ver.

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1 Comentario

  1. Momentos inolvidables, gracias por revivirlos.
    Lo de La Plagne emociona, qué potencia tenía este hombre !
    Gracias Miguel por unos años maravillosos, gracias Iván por refrescarnos la memoria.
    Grandes los dos.


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