Jakob Fuglsang ya tiene escrita su condena

La historia de Jakob Fuglsang con Ferrari la hemos visto otras veces y no suele acabar bien

 

La que se ha liado entre Jakob Fuglsang y Michele Ferrari.

Hace no mucho, veinticinco años, en el pelotón trabajar con Ferrari, con Conconi y otros galenos era prestigio, era estar a la última, saber más que el resto, hacer lo que tocaba hacer.

Hoy esos nombres causan estragos.

A Jakob Fuglsang el año pasado no le iba a salir gratis. 

Dice que no hay caso, que no hay nada que decir, pero la patada adelante no es la mejor forma de hacer las cosas, no en este deporte en el que todos dejan todo… para mañana.

 

 

Que Jakob Fuglsang se haya visto con Ferrari en su día salga ahora en toda su extensión explica lo perverso del sistema, qué y quién maneja esto, quién decide escamparlo y quién no lo de otros.

Sacarlo en vísperas de la campaña que sigue a la mejor temporada del danés no parece casual, que vuelva a sonar el nombre de Astana, menos. 

Los celestes caminan en el filo con tanta asiduidad que nos parece hasta un milagro que mantengan la estructura y el estatus.

El río suena cuando agua lleva, en este caso es celeste, y todo lo que rodea a Alexander Vinokourov es… nebuloso.

Pero la vida sigue, la rueda gira, las cosas siguen su curso.

Mientras unos salen de rositas, otros quedan marcados, Jakob Fuglsang, de quien se han dicho mil cosas mil veces, está marcado.

Su condena no estará escrita en sitio alguno, pero será tangible y notoria, cuando pise una sala de prensa, cuando se le cruce un aficionado, tanto en una carrera como principalmente por las redes.

Tendrá que bloquear gente, aislarse y pensar que lo hace bien, que no le debe explicaciones a nadie.

Yo no sé si se ha visto con Ferrari, en todo caso, si lo hubiera hecho, que se vaya a donde hay que ir… no a un diario primero de todo.

Esa es la realidad, la tremenda realidad en la que convive este ciclismo que dicen diferente al de hace veinte años, al de diez a lo sumo, pero que guarda tics y personajes que nos recuerdan que los cambios parecen cosméticos.

Por que esa información que mancha a Fuglsang viene por varias fuentes y las mismas sitúan a Michele Ferrari de nuevo en el pelotón.

Él lo niega, como otras tantas cosas… ¿a quién creer?

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