Denominación de origen Flandes

Javier Ares Flandes JoanSeguidor

El aire es viscoso y denso, casi tangible al tacto de nuestros dedos. Plomizo. Cunetas por donde rara vez asoma un rayo del sol. Humedad, frío que se clava en los huesos, que amilana el alma. Que atenaza. Flandes es una tierra vecinal, íntima, pero pasional. Lo que fueron zanjas impracticables hoy son tesoros que atraen a medio mundo por que evocan lo que fue este deporte en su esencia. Dos semanas después de la sofisticada San Remo, la rural región flamenca surge de entre los adoquines.

Fue en 1993 cuando alguien en esa cuña alargada entre Valonia, Países Bajos y Francia se le ocurrió hacer algo así como la denominación de origen Flandes. Ante el rodillo de la modernidad que aplacaba los adoquinados senderos frente a alisadas rutas, se quiso salvaguardar un testimonio largo y alto de lo que ha sido esta tierra desde hace cien años. un diminuto lugar que guarda la esencia ciclista mundial.

Lessines es una localidad cercana a Geraardsbergen, justo al sur. Si la visionáis en Google Maps veréis a que su izquierda se erige una enorme cantera. Un poco más al este está Quenast, en la frontera con la proscrita región valona. Otro lugar reventado. Una cantera calza su contorno sur. De ambos sitios surgen los perfectos y aristados bloques que componen las alfombras adoquinadas de lugares de culto como Berendries, Koppenberg, Bosberg,…. Son esos pedrolos grises y abruptos sobre los que rebotan los mejores “flandriens” desde hace cien años.

En 1984 un granjero de la zona tuvo celos del Koppenberg. Quería la carrera por la puerta de su casa. Ni corto ni perezoso emprendió el adoquinado de un camino vecinal y lo propuso a la organización. Ésta lo acepta e integra en el recorrido. Es el Paterberg, la cuesta que rompe la carrera en su tramo definitivo, una vez el Grammont cayó en desuso el año pasado.

Por que Flandes, a diferencia de otras carreras, no paró ni siquiera por la ocupación nazi. Su creador, del cual otros dieron cuenta de forma extensa, fue lo que en la época se llamaba un colaboracionista. Al punto fue su comunión con las fuerzas de ocupación que los cruces y cunetas flamencas se cerraron con policías alemanes esvástica en brazo. El diario que siempre alimentó su leyenda, el Het Nieuwsblad, tuvo que ver como otro, el Het Volk, emprendió una carrera del mismo nombre como respuesta a la alineación con el considerado enemigo en esas terribles fechas.

Aquí sin embargo, cuestiones políticas al margen, De Ronde son dos palabras mayúsculas que se impresionan en decenas de cajas de latas de Coca Cola en los supermercados. Por que cien años no se cumplen todos los días y no desde en una carrera que hace de seña al mundo de una tierra que se conoce sobre ruedas finas y frágiles.

Foto tomada de Cycling in Flanders 

Bienvenidos a la nueva versión de www.joanseguidor.com

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Aquí estamos, una vez más. El dominio www.joanseguidor.com a pleno pulmón. Hace poco menos de un año dimos el salto al mismo procedentes de blogger, a donde volvimos estas semanas por temas de estética y liposucción. Tras unos días por el universo Google, ese que te hace sentir pequeño, asustadizo y ridículo, volvemos a nuestra casa con renovada apariencia.

www.joanseguidor.com no cambia en exceso pero sí al menos que pone en valor y orden algunas de sus prioridades. La primera sobre todo lo demás, un cierto criterio a la hora de almacenar las entradas y acceder a las mismas. Incorporamos una sección que hace tiempo no apetecía potenciar bajo el nombre de PHOTO, siento el espejo de ese infinito filtro de matices que es el ciclismo. La misma historia que circula por doquier, contada con una foto desenfocada o inédita cambia radicalmente.

Por lo demás poco cambio. Blanqueo generalizado de los espacios, cierto criterio en la disposición de las secciones y el mismo espíritu de siempre, el que puso en liza Joan Seguidor hace cien años, contar lo que pasa sin contarlo directamente per sugiriendo, cosa que no es sencilla pero estimula.

A dos semanas escasas de que empiece el Tour aquí está  nuestra nueva tarjeta de visita. Que los muchos lectores que a diario nos acompañan y nos profieren su cariño sigan ahí es nuestro motivo diario de trabajo. Nos ponemos a ello.

Había ganas de Freire

Con el ritmo de vida que llevamos hoy, arrastrados por la dinámica diaria de las prisas, relojes y siempre mirando dos pasos más allá porque el siguiente ya no es urgente, pedir un momento de reflexión pausada es difícil. Traslademos eso al deporte y pensemos en un deportista retirado… Ex deportista… Candidato al olvido fulgurante.

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No. Todos tenemos nuestro rinconcito de memoria para negar tal afirmación. «Yo sí me acuerdo de tal», «aquello es inolvidable»… Pero en general, el ayer cuenta poco. Particularmente, y en lo que nos ocupa aquí -el ciclismo-, el pasar página, sin más, en la carrera de un corredor como Óscar Freire me rebelaba. ¿De verdad va a dejar la bici y en dos años iba a ser sólo recuerdos de sus fieles seguidores, sólo?

La Milán-San Remo de 2010 fue el ‘click’ definitivo. Tiene que haber un libro que recopile para siempre las gestas de este fenómeno. Dos primeros contactos, con Arribas y López-Egea, me acabaron de convencer. Antonio Freire me dio, con su apoyo, el empujón definitivo. Y la primera charla con Óscar me responsabilizó a llevar el proyecto hasta el final. Esa sensación fue en aumento con el tiempo. La respuesta de la gente del ciclismo a cada petición para entrevistas, información, colaboración ha sido fenomenal… ¡Han sido decenas de contactos! No dejaba opción. La bio de Freire tenía que ser una realidad sí o sí.

Estos días, aquella responsabilidad se está convirtiendo en orgullo. Afortunadamente, no era el único que pensaba así. Titano Ediciones apostó rápidamente por publicar el libro, los lectores se mostraban encantados con la idea y, hoy, ya con el libro en las librerías, la acogida es espectacular. Las presentaciones han demostrado que había ganas de Freire y si mi modesta aportación ayuda de alguna manera a que este genio no acabe de volver nunca del todo a su lámpara, estos tres años de trabajo habrán valido la pena.

 

Por Juanma Muraday, autor de “Oscar Freire, el genio del arco iris”

 

El hueco de @ciclismo2005

Conocí el blog de Ciclismo 2005 durante el Tour de Francia de 2007, más o menos a la altura de los Pirineos. Para entonces la carrera ya no se sostenía con el positivo de Vinokourov y la inminente expulsión de Michael Rasmussen. Recuerdo cómo presentaba la previa de esa etapa que finalizó en el Aubisque. Algo así como “veré la etapa como quien presencia un documental de La 2 y sus animalillos”. No se pudo ser más gráfico. Entonces el autor de este sitio, siempre anónimo, siempre en bambalinas, ya tenía en Alberto Contador un objetivo de ardiente deseo.

Cancellara, uno de sus últimos despieces
Cancellara, uno de sus últimos despieces

Esta semana nos sorprendió la forma en cómo deshizo el camino que como el propio nombre del espacio indica arrancó hace ochos años. Fue a los males del ciclismo lo que la quimioterapia a ese horror llamado cáncer. Arrasaba con todo y en ocasiones no distinguía. Si éste se relaciona con tal médico y aquel es amigo de éste, ese médico le raciona el dopaje al tercero. ¿Por qué? Por que sí, por que no puede ser de otra manera, por que el mundo esa así, redondo y gira y gira.

No obstante tuvo sus niñas bonitas, Oscar Freire por ejemplo. Que nadie se lo tocara. Era un divo. No le recuerdo una mala palabra para con el cántabro ya retirado, y de gira en la presentación de su biografía. No cupo duda que Freire fue un grande, que jamás se le vinculó a nada raro, pero a otros tampoco y no mostró la misma contemplación. Por ejemplo Carlos Sastre. Recientemente en su ojito derecho parpadearon Nairo Quintana, Andrey Amador y Angel Madrazo, tres ciclistas integrados en un equipo que siempre fue diana de sus más ácidas entradas. En un término ambiguo se situaron Phiippe Gilbert y Denis Menchov. Con el resto habitualmtne se despachó.

Señaló e incluso emborrónó a más de uno. Me preguntaban que quizá ahí residiera el motivo de su cese en la escritura, que por cierto no estamos seguros de que sea definitivo. La verdad es que fueron tantos los charcos que abordó que algo debió tener de sólido para escribir con tal dureza y aguantar  ocho años con un buen pelotón teniéndole ganas. Él en su capitulada despedida argumenta cansancio personal. Sólo él, dónde quiera que viva y esté lo sabe.

Mención a parte le despertaron los periodistas, especialmente su “linchado de cabecera” Carlos Arribas, la mejor pluma que describe este mundillo para un servidor. Arribas con sus humanas  imperfecciones fue su bestia negra. Al resto repartió bien, a veces con razón -menuda fauna abunda-, pues el “pesebrismo” debe ser algo que entra en los manuales de facultad. A veces entró incluso más allá y describió a alguno como un retrasado mental. Sus entradas políticamente incorrectas sí le valieron algún aplauso internacional, tan decepcionados con el ocultismo mediático que rodea el deporte español. Hace poco lo describían como «una fuente increíblemente profunda de la verdad del dopaje en España».

Y es que ahí es donde se perdían sus buenas entradas, en las formas. La que se lió no hace mucho con las llamadas de Escuredo y Efuemiano. Y sólo es un ejemplo. Era sectario y duro, no admitía matices en muchos temas escabrosos. Con un servidor tuvo intercambio de tweets siempre correctos, pero a muchos les crujió con saña y en público, pues no eran pocos los que le siguieron. Sea como fuere se va un tipo que sinceramente creo que echaremos de menos, que manejó el lenguaje con terrible maestría y brutal pegada. No dejó indiferente y ahora se celebra y se lamenta a partes iguales su ausencia.

En Lieja no gana un cualquiera

La cuarta grande del calendario llega con la Lieja- Bastogne-Lieja. No vale la pena buscar, no hay ninguna más longeva que ella. Le llaman la decana, “La Doyenne”, y es lo opuesto a Flandes y Roubaix. Es el tesoro de la Bélgica francófona, la valona, la que compite con su antagonismo flamenco. El perfil de sus ganadores responde al más común del ciclismo. No es raro que aquí triunfen corredores que después lo hagan bien en las grandes vueltas.

Entre sus ilustres, tenemos a un italiano, Moreno Argentin y al irrepetible Eddy Merckx. Ganarla da mucho prestigio “por que moviliza mucho público. A pie de cuneta podemos ver tanta gente como en una etapa alpina del Tour. Unos días antes de correrla, cuando vas entrenando, puedes ver un montón de autocaravanas en las cunetas en sitios como emblemáticos como La Redoute” no dijo Samuel Sánchez, hace unos años, cuando se prestaba a disputar estas carreras.

Para Samu el recorrido ofrece en dos partes. Dicho resueltamente la ida y la vuelta: “Una primera más cómoda de falsos llanos sin puertos puntuables, y la segunda que se corresponde con los cien últimos kilómetros donde encontramos todas las cotas poco después de pasar por Bastogne. Lo importante empieza con Stockeu –a 80 kilómetros de meta- pero donde normalmente se decide la carrera es en las tres últimas cotas”.

Y como dijimos poco tiene que ver con su hermana pequeña, la Flecha Valona. Según el líder de Euskaltel “son dos carreras que no tienen nada que ver. La Lieja es mucho más dura que la Flecha. A partir del kilómetro 200, las piernas se te empiezan a doblar y un ataque en el 230 te hace mucho daño. Además se ve mucha más motivación en la Lieja”.

Si al recorrido y espectáculo, le añadimos que estos tienen lugar en Bélgica el resultado es envidiable: “En Bélgica el ciclismo tiene mucha tradición. Allí el ciclista es una estrella mediática por encima de los futbolistas. Ello te hace sentir muy bien. Por otro lado acompaña el recorrido, es una lucha de hombre a hombre, donde las tácticas y el equipo no tienen tanta importancia. Lo mismo decir del ambiente que nos acompaña durante toda la semana”.

Y aunque, sí, la Flecha tenga poco que ver con Lieja, lo cierto es que señalar un hombre fuerte es muy complicado. A tenor de lo visto en la citada Flecha, más la Amstel, la igualdad parece la tónica. Sinceramente al margen de que los colombianos lo harán probablemente bien, sobre el resto aplicamos tabula rasa. Eso sí, quien gane no será un cualquiera.

 

Foto tomada de www.comunidadciclismo.com

Y si Cancellara se atreviera con las Ardenas

Cuando Johan Museeuw vestido en arco iris visionó a Laurent Jalabert, Alex Zulle y Michele Bartoli tomaban metros y más metros en una de las cotas que conducían a Lieja, el león flamenco quedó en el camino de hacer algo que posiblemente el mentado Bartoli haya sido el último en conseguir: aunar en un palmarés una clásica de adoquinado con otra de cotas. Es decir: Ardenas y Valonia con Flandes en un mismo bagaje.

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Fabian Cancellara sitúa en su palmarés hasta seis monumentos. La Roubaix surge como su empresa más completa con tres triunfos, a los que acumula dos en Flandes y otro en San Remo. Sin embargo el de Berna parece tener las condiciones de poder ser el único ciclista de la actualidad en ponerse con éxito tanto en las cotas como en los adoquines que ya ha sabido domar.

El ocho de Radio Shack en la Amstel sin embargo no incluye el nombre del suizo, por lo que las opciones de ver este raro y poco moderno logro son nulas este año. Cancellara no sigue el camino que por ejemplo realizó Philippe Gilbert a medias. El valón que cabreó los flamencos con sus declaraciones fue podio dos veces en Flandes y tiene triunfos en las citas valonas. Esta temporada no ha entrado a encadenar objetivos tan diversos.

Está claro que Peter Sagan es la apuesta actual más equilibrada entre ambos terrenos, pero no quiere saber nada de Roubaix. Incluso Greg Van Avermaet podría considerarse –así lo dicen en Cobbles & Hills- el más completo, pues incluye en su portafolio de competición la París-Roubaix, pero sus opciones cada año que pasa se diluyen. Es protagonista pero no remata y su palmarés emerge desnudo.

Por eso nos fijamos en Cancellara, de quien en su día se elucubró de sus opciones en el Tour de Francia. Cancellara presenta el fondo de un ciclista que ha ganado seis monumentos y la potencia necesaria para desenvolverse en subidas duras como las de la Lieja o Lombardía si se lo propusiera –De Vlaeminck fue capaz-, aunque no en las descarnadas rampas de la Flecha Valona. Y además  rinde en la París-Roubaix que ya triplica en su palmarés.

Como dijo en su día Bernard Hinault “la Roubaix es una mierda”. La vida le ha llevado a ser relaciones públicas de la organización de esa carrera treinta años después de pronunciar esa famosa frase. Sin embargo, no pierdan perspectiva, Hinault y Sean Kelly fueron los últimos que lograron tener un palmarés tan diverso como el que sólo Fabian Cancellara lograría cincelar en la actualidad si se propusiera un horizonte más allá de Roubaix y su velódromo.

 

Que Eufemiano hubiera dopado al Madrid no cambia la sombría realidad del ciclismo

A mi entender estos son los principales problemas del ciclismo:

1. una insuficiente lucha contra el dopaje que ha derivado en su generalización y estigma en la sociedad

2. una peor comunicación de la lucha contra el dopaje

3. una gestión pésima e irresponsable de los intangibles de este deporte

4. una dejación normativa que garantice la seguridad del ciclista en las carreteras

Señores no se engañen, el estrato de precariedad sobre el que se asienta el ciclismo se la ha buscado él solito. He citado cuatro, pero podrían ser muchos más los problemas que sacuden este nuestro deporte por su mala cabecita. Ello sin embargo no nos impide pensar que la vara de medir es injusta y nociva y que al ciclismo, involucionista y negacionista sí, se le cruje como a nadie.

Todo esto viene a cuento de la vinculación de Eufemiano Fuentes con el Real Madrid la semana pasada. La noticia asaltó nuestro TL mientras disfrutábamos de la exhibición de Fabian Cancellara hacia Harelbeke. Fue toda una sorpresa verla, debo admitirlo. El primer impacto fue grande, luego, viendo el meollo de la información nos contagió la risa. Era una nota de pose y trajín, pero no de fondo. Catalogar de noticiable que Eufemiano le reclama unas dietas al club blanco resultó penoso.

Pero se publicó. Se hizo eco en los mismos medios que hablaron al día siguiente, sin control ni filtro algunos, del “keniata Chris Froome y canadiense Cadel Evans”. Ese es el nivel. Lo más preocupante es que esos mismos soportes son los que nos cuentan los vericuetos de la nuestra realidad, tan complicada, por cierto. Un cuadro que si encima la retratas mal es para mear y no echar gota.

Pareció que con el “rule” de esa noticia del Real Madrid con el galeno  canario cierta algarabía recorría el sector ciclista. No fue mi caso. Siempre he dicho, como ya apunté en las primeras líneas de tal entrada, que el ciclismo se ha creado sus problemas desde dentro fruto de lo que sea, pero desde dentro.

Que Eufemiano Fuentes hubiera dopado en bloque al Real Madrid no cambia la sombría realidad del deporte más bello del mundo. Sin embargo, algunos periodistas de acomodadas directrices no deberían tachar de imbéciles a aquellos que pensamos que en el fondo el trato es diametralmente diferente. Sugiero prueben a decir que Eufemiano le reclama un dinero a Movistar, o a Euskaltel. Quiero pensar que el trato no sería de columna de salida.

Por que cualquier mente con dos dedos de frente sabe que esto es en el fondo el final del “periodismo dopado”, aquel que durante años dijo que España iba bien, que comió del mismo plato de los políticos que ahora denuncian, que aseguró Rijs subió a Hautacam por sus cojones por que era más machote que el resto juntos,… durante años no vieron nada, no asistieron a nada, pero ahora surgen todos los males, todo son pegas, todos son malos.

El problema es que en este mundo que se destrozan barreras y convenciones, el público tiene voz, que no voto. Y sí, les jode que se les cuestione sus arbitrariedades. Sin embargo señores, esto no es como hace quince años, ahora un personaje avispado puede desmontar un debate de telebasura en prime time. En el ciclismo venimos aguantando esto muchos años y ahora que la masa se ve con herramientas de rebatir, les perturba. Mala suerte señores. El tiempo de la comunicación vertical murió.

El método Garmin

Muchas veces ocurre que nos olvidamos que el deporte es cosa de varios. Sí. Recordemos la semana de la París-Niza simultaneada con la Tirreno. Aquello fue un baño de pesimismo frente a lo que se presumía un paseo militar de meses para el Team Sky. Richie Porte se anotaba con solidez la carrera del sol mientras Chris Froome atenazaba la prueba delos dos mares. A lo rocoso de sus líderes se unían las hechuras del equipo. Sin embargo hubo una sima, una pequeña brecha en la penúltima etapa de la Tirreno, la encontró Nibali y la explotó hasta la extenuación de los hombres de negro.

En la Volta a Catalunya que acaba de concluir tenemos otro botón. Mientras Froome y Porte se repartían las mieles del Criterium Internacional, en tierras catalanas a Sky se le ha adivinado otra tara. En la  jornada reina los Garmin buscaron el todo por el todo y, oh sorpresa, encontraron el premio. Terrible. Sencillamente demoledor. Los compañeros de Brad Wiggins no pudieron contener un ataque tan de lejos, tan a saco. Dos formas de entender un ciclismo. Se impuso la menos lógica, la menos analítica. No cabe duda de que torres más altas cayeron.

El Garmin-Sharp es un equipo de la clase media-alta del pelotón que convive entre la culpa pasada y el pregón de un presente limpio y un futuro cristalino. Claro, arrepentidos los quiere Dios. Eso sin embargo, en los matices de la lucha contra el dopaje, no cabe en la concepción del Sky. Mientras que para los ingleses todo aquel que presente una tacha de dopaje es un proscrito, Garmin quiere abrir las puertas de la reinserción a aquellos que presenten “sincero” arrepentimiento.

Son formas de verlo. Jonathan Vaughters, siempre en el fino alambre del equilibrista sin red, defiende las tesis del perdón por que él se vio inmerso en la podredumbre que corroe las estructuras. Sin embargo, ¿sería tan ligero en sus juicios si no hubiera sucumbido? De cualquiera de las maneras, no hay mejor que hacer caja con una historia de tan jugosa sustancia.

Si no que se lo pregunten a David Millar en su media confesión plasmada en un libro que va por su cuarta edición y llena estúpidas editoriales y columnas de opinión. Al público anglosajón, a pesar de la intolerancia integrista del Sky, le encanta el arrepentimiento. Millar adoptó ese perfil. Le está valiendo una segunda oportunidad, la misma que le niegan a otros muchos que no hablan su “chic” inglés, y al tiempo una opción de ingresos “no ordinarios” en forma de autoría editorial. Perfecto. Negocio redondo. Bien visto David.

Y mientras sigue el camino de Ryder Hesjedal hacia la defensa de su título en el Giro de Italia. En la jornada reina de esa carrera llamada Volta le vimos por fin en las lides de campeón, como no le apreciábamos desde junio pasado. Hesjedal es un corredor que no es una persona, es una bandera, un lema, una proclama por un ciclismo limpio. Paradójico. Ganó una gran vuelta casi al mismo tiempo que su compañero Millar dijo que era imposible ganarla siendo trigo limpio. El método Garmin. Ya ven, también presenta grietas.