Vender ciclismo no es complicado

Simple, sencillo, pegadizo,… esta es la fórmula de inicio. Luego viene moverlo. No es tan complicado. La Titan Desert surgió de la nada hace unos años y tiene los patrocinadores y seguimiento mediático cuya ausencia ahoga otras carreras. Quizá si por un sitio se debe empezar es por vender bien el ciclismo, que tiene mucho y bueno.

Las razonables dudas sobre el Team Sky

Ocurre que un dominio tan aplastante como el de Team Sky desde tan tempranas citas de la temporada despierta alergias. No pasa con frecuencia que un equipo alimente un palmarés como lo hacen estos hombres de negro, si bien, las cosas tienen un porqué y en este equipo pocas cosas se mecen al azar.

Si miramos con eficacia lo que este grupo, adinerado como ninguno, ha estado haciendo estos últimos años, entenderemos por qué está donde está. Han fichado a capricho pero no a ciegas. Ha formado un puzle excelso y completo. Tiene dos o tres hombres por puesto y cometido. Han creado un rodillo. Una máquina perfecta. Suman líderes que resuelven a una corte de gregarios que anda casi como los rivales, si no más en casos puntuales. ¿Qué hay de extraño en que dominen?

Con ello no digo con esto que alguna de las personas que sospeche que aquí no todo es ejemplar tenga razón. La historia nos remite al US Postal de forma irremisible. Un equipo que llevó a los pelotones de medio mundo tan deprisa que ahogaba cualquier tentativa rival. Sky es como aquel US Postal pero más dotado, con más gregarios, con más medios,… al punto que pueden disputar con éxito dos pruebas como Niza y Tirreno.

Pero hablar de trampa en la medida que lo hizo el US Postal es más complicado pues en este tiempo las cosas son más complejas, y no por que crea que el sistema antidopaje sea más eficiente, que posiblemente lo sea aunque no las tengo todas conmigo, si no por la retórica que el equipo inglés ha adoptado sobre la cuestión.

En efecto, si al Team Sky le pillan en un renuncio en cuestiones de dopaje el golpe sería demoledor, sobretodo en el tercio anglosajón donde se presentaron como garantes de integridad. Imaginen si después de tan talibán discurso contra la trampa les sacan un positivo. Su carga simbólica sería terrible por integrista retórica y por que tocaría de muerte este deporte en un mercado donde resulta muy popular.

Xabier Usabiaga describe con precisión en el blog de Biolaster cuestiones técnicas que a un servidor se le escapan, pero que nos dejan una duda: por mucho que conjeturemos sobre lo que hace Sky para preparar a sus chicos, su método, o parte del mismo, debería ser de dominio público entre preparadores y técnicos, pues su forma de trabajar con los medidores de potencia no es tabú en el pelotón.

De cualquiera de las maneras el efecto sorpresa siempre cabe, al tiempo que Dave Brailsford completa que sus chicos son humanos, la cuadra inglesa está rodeada de lobos de medio mundo, y eso tarde o temprano te hace fallar.

Los tiempos que le ha tocado vivir a Jordi Simón

Nos cuenta Jordi Simón:

“Me siento impotente, al verme fuera del campo profesional, sin oportunidad alguna de encontrar un hueco ni aquí, ni en otro país. Se ha hablado con distintos equipos pero todos dicen lo mismo: plantilla completa y presupuesto cerrado. Incluso para hacerse cargo sólo de los viajes. Me encuentro en una situación complicada y pasando por momentos difíciles, después de verme lastrado por las lesiones y no realizar un buen año. La gota que colmó el vaso fue la desaparición del Andalucía, un equipo en el que siempre tuve la confianza de que saldría adelante, aunque fuera bajando de categoría. Con el paso de los días y la no asunción de compromisos de los políticos terminó desapareciendo. A pesar de tener un contrato firmado no puedes correr ni demostrar que vales para esto, quedándote con la miel en los labios y viéndote abocado a la recalificación, categoría que después del paso por profesionales no acaba de motivar. Sin embargo todo ello no ha hecho más que fortalecerme mentalmente y hacerme entrenar más duro que nunca para que algún día ése sacrificio se vea recompensado”

Lo conocéis pero conviene situar quién es Jordi Simon. Con 17 años, y siendo juvenil de primer año, ya cuajó una temporada de nada menos que 14 victorias, aunando las copas Catalana y de Criteriums, más la segunda etapa de la Vuelta a la Sierra Norte y el Trofeo Piedras Naturales. Entonces nos decía haber completado “una temporada perfecta, no me lo podía esperar desde luego teniendo en cuenta que es el segundo año que corro en carretera”. Un año antes había debutado como ciclista tras pasar por la natación y fútbol.

Luego sería el mejor juvenil del ranking nacional, superando al hoy profesional, y muy prometedor, Jesús Herrada. Debutó en sub 23 y su progreso lejos de amilanarse siguió creciendo. “Es un killer, un ciclista con excelentes instinto y sentido del trabajo” me afirmaban los técnicos. No estaban equivocados, acumuló triunfos parciales en los Tres Días de Álava, Bidasoa,… y eso en medio de problemas físicos, que muchas veces le han provocado rendimientos no acordes a su categoría. Por ejemplo en su año de Andalucía.

Pero sin embargo para Simon viene ahora lo más complicado. Verse sin equipo, en medio de la nada, con la temporada lanzada. Él es uno de los perjudicados por la desaparición del Andalucía, ese equipo que pensó que las subvenciones regionales serían enternas. Estas semanas ha estado corriendo recalificado en las sociales de La Canonja, resituándose en un pelotón que dejó hace poco más de un año y en el que muy posiblemente le toque ganarse de nuevo el puesto con lo de adelante.

Lo cierto es que a tenor de la trayectoria del corredor de Navàs. Muchos apostaban por un sitio para él en un equipo top, pero se quedó en el Andalucía. Incluso se habló de la opción del Caja Rural, que por razones que desconocemos no cuajó. Pero en la vida uno escoge y cabe la opción de errar. Para Simon el precio es alto, pero esperemos que esta experiencia le valga para el futuro. Quizá un día, cuando haya quemado una plena vida y trayectoria en el campo profesional recuerde este episodio como un eslabón más.

 

En el país de los ciegos Eufemiano fue el rey

Miremos unos años atrás, sobretodo estos últimos. Se suceden casos de dopaje, surgen nuevos nombres, positivos calibrados, otros soñados, algunos incluso insinuados. El ciclismo es un hervidero, un estercolero, diría yo, donde parece que la artimaña ajena nos conduce a justificar la propia.

Es realmente interesante lo que estos días se está diciendo en la sala donde se juzga la Operación Puerto y entronca con el prólogo de todo esto que fue la entrevista a Lance Armstrong hace ya un mes. Todos pensaban que lo hacían no era delito. Me refiero a reinsertarse su propia sangre. Sin embargo lo hacían a escondidas, en hoteles anónimos, en apartamentos, en sencillas viviendas de discretos barrios.

Lo curioso es que cómo Eufemiano y su red omnipresente sabían tratar a cada chico que caía en sus manos como si éste fuera el único que tuviera en nómina. No sé, pero Jan Ullrich por ejemplo debió pillarse un buen puteo cuando consciente de pagarle una buena pasta al ginecólogo canario, supo que quizá lo hizo en el convencimiento de que Eufe estaba en exclusiva con él, aplicándole un plus a su minuta.

Como bien recuerda Chema Rodríguez recuperando una columna firmada en su querido Meta 2Mil hace poco menos de diez años, la competición estuvo en manos de este médico que dijo mirar por la salud de sus pacientes y sin embargo en ocasiones podios enteros estuvieron bajo su influjo. Recuerden el tema de las bielas y Angel Casero que el semanario ciclista por excelencia sacó a relucir. Esa Vuelta de 2001 donde el mismo galeno administró la suerte de los dos mejores ciclistas, Casero y Sevilla. O la Vuelta a Suiza de 2006 en la que el podio entero, Ullrich, Koldo Gil y Jaksche figuró en las posteriores pesquisas de la Guardia Civil.

De cualquiera de las maneras lo en la sala donde se ciñen las formas e influencias de la Operación Puerto se constata una cosa. En el ciclismo todos están ciegos. Nadie sabe nada de lo que acontece en la habitación de al lado, y lo más preocupante, los directores y responsables de equipo son los primeros. Es decir Ivan Basso emprende una carrera hacia las cloacas del dopaje, Jaksche lo mismo, y costeando los importes él mismo sin que nadie en el equipo sepa o sospeche de ello. Eso sí, entra en contacto con Fuentes por su director, pero ahí acaba todo.

Ni siquiera llega a pensar si sus compañeros emprendieron idéntica decisión que él. Imaginemos que entre ellos no hay diálogo, que no tercia palabra. Una vez más lo de siempre, medias verdades y declaraciones incompletas. Se quejaba Jaksche de que los perjudicados son siempre los ciclistas. Que ellos pasan los controles y purgan el castigo. Sin embargo una vez más creemos que el principal perjudicado es el de siempre: el ciclismo.

¿Por qué merece la pena apostar por el ciclismo en pista?

A veces me pregunto qué le pasa a este país. Cavilaciones al aire que nunca acaban dando un resultado preciso. Por ejemplo el ciclismo en pista, una modalidad espectacular donde las haya. Hace diez años en el CAR de Sant Cugat se cosechaba la mejor generación de esta modalidad y el resultado, una década después, es paupérrimo. Recuerdo cuando el director del Meta 2Mil Chema Rodríguez recordaba eventos de tamaño internacional que visitaban el Luis Puig de Valencia. En los diarios de la capital del Turia se repartían invitaciones, se anunciaban precios irrisorios, es decir gratuidad, y allí no asistía ni el Tato. Qué lamentable.

Del trabajo que cito surgieron cuatro medallas en los Juegos Olímpicos de Atenas. Dos de plata y otras tantas de bronce. Igualito que el resultante de la competición de pista en Londres. Lo advertimos y la verdad es que los hechos nos dieron la razón, algo que lamentamos profundamente porque nos gusta lo que vemos en el velódromo y nos gusta más cuando nuestros chicos, a quienes apreciamos y conocemos en su mayoría, lo hacen entre los mejores.

Mientras la temporada de carretera desierta en países exóticos conviene recordar que en breve se disputarán los Mundiales de Pista en la capital bielorrusa de Minsk. La cita servirá para ver por primera vez al mejor velocista de cuantos hemos tenido, José Antonio Escuredo, al frente del combinado nacional.

No nos engañemos, las opciones se éxito son escasas. Y lo son porque la ineficacia al gestionar una época que fue buena y ello ha acabado por chafarnos todas las ilusiones. Tendremos esta tarde más detalle. José Antonio Escuredo nos ha preparado un breve texto explicando cómo lo ve. Entretanto valga esta entradilla y el buen sabor de boca que nos dejó Juan Peralta en la última manga de la Copa del  Mundo para que veamos que a pesar de los pesares, y de la torpeza en la gestión, el ciclismo en pista merece una apuesta.

El circulo vicioso que atenaza el ciclismo más joven

Como siempre que mi buen amigo Jordi Escursell escribe en este cuaderno, las lecturas son elevadas y las reacciones, de calidad. Aquí por ejemplo os transcribo unas valoraciones ante su post sobre la llegada de muchos profesionales dignos de la máxima categoría para preparar a chavales en una realidad de menos carreras y equipos más en precario.

Las aportaciones anteriores dan puntos de vista diferentes referidos al mismo tema, pero son sólo la parte de un todo que merecería un debate muy amplio. A ver si de manera esquemática puedo resumir un poco:

 

1. El «deporte para tod@s» como método saludable es un objetivo institucional. Hoy en día los ayuntamientos, diputaciones, y grandes empresas (bancos, cadenas de supermercados, tiendas de deporte multinacionales) prefieren apoyar con su patrocinio un tipo de deporte popular masivo y masificado (maratones populares, marchas cicloturistas de renombre, etc.)

                                                                                                                          

2. Para el resto, o sea, deporte de competición, los patrocinios son más bien escasos y los recursos difíciles de encontrar, incluyendo Vuelta, Vuelta al País Vasco, Emakumeen Bira, etc. Incluso cabría decir que los ayuntamientos tienen más opción de patrocinar carreras de cadetes, juniors, sub-23, afortunadamente. Quien busque lucrarse tiene que irse a las marchas cicloturistas.

 

3. Las instituciones públicas, léase Diputación de Bizkaia en mi caso, presionan cada día más para que el deporte federado se convierta en «deporte para todos» mucho más allá que el deporte de competición. En realidad las licencias de cicloturistas superan con mucho al resto de licencias.

 

4. ¿Se debe enfocar hacia la competición a los niños de las escuelas de ciclismo? No necesariamente, aunque la competición se lleva en los genes…y en la cultura que les transmitimos, porque no sólo se compite en los ámbitos deportivos, sino en vestir, en estudios, en la empresa, etc. Así que, finalmente, la selección es natural y hay gente que se queda en el camino, a la que evidentemente hay que empujarle a que siga practicando deporte aunque no sea competitivo. Los «privilegiados» tienen ahora muchas más facilidades para su preparación, con entrenadores personales, aparatos sofisticados y demás. Por otro lado, esto ha convertido el deporte de competición en un asunto de alto coste económico. Si pasamos al tema de los equipos, decir que salvo los élite, el resto tienen poca repercusión mediática y por lo tanto es muy difícil encontrar patrocinadores que desembolsen grandes cantidades de dinero. Mantener un equipo hoy en día constituye un importante gasto de dinero si las cosas se llevan medianamente bien. Además, quienes antes trabajaban por amor al arte, hoy se han hecho viejos, y los que vienen por detrás quieren cobrar un pequeño sueldo o unas dietas. Aunque los organizadores de carreras aún pueden defenderse con presupuestos pequeños, mantener un equipo resulta hoy un verdadero quebradero de cabeza. La pregunta que lanza una persona en este foro resulta interesante: ¿son realmente necesarios los equipos para competir en categorías inferiores de cadetes y juniors? Quizás otro de los problemas, y que respondería de alguna manera a ésta pregunta es que hemos mimetizado comportamientos, maneras, modelos del ciclismo de élite y esto no se reduce exclusivamente a los equipos sino también a sus actitudes en las carreras. En el modo de correrlas, como etapas del Tour, cuando en realidad en estas categorías desde la salida debería de ser un «sálvese quien pueda» o (con perdón) «maricón el último». Por todo, necesitamos un debate muy amplio y serio entre tod@s sobre el ciclismo.

 

Por Agustín Ruiz de Larrinaga, organizador de la Emakumeen Bira y Presidente de la Federación Vizcaína de Ciclismo, reelegido el pasado octubre para 4 años más.

 

Con Rasmussen, cae un profesional de la mentira

La trampa y la mentira, argucias varias, y variadas, cincelan profesionales de las mismas. Personas que las tejen con cuidado y tesón, poniendo su mejor mimo y aporte personal. Una vez construida la falacia giran sobre ella, la retuercen y exprimen. Se proponen mantenerse a flote hasta que el cerco es insostenible. Cuando la evidencia les abruma sonríen, dijeron estar confundidos y muestran cierto alivio. “Ya no tendré que mentir más”, acaban manejando.

Bueno. Bien. Esta historia nos la conocemos. Asistimos a diario a una hilaridad tal que el torniquete de la realidad lo emerge todo. Empreñarse es cierta utopía. La posibilidad de cambio y enmienda no cabe. Miren por ejemplo el calvo danés con pinta de chorizo llamado Michael Rasmussen. Ciertamente patético. Un servidor creyó en la terrible injusticia que le estaban infringiendo y al final él resultó la cuña de la misma. Tuvo a bien cargar con una injusticia que se ganó por mentiroso compulsivo.

Saben que la obra más gruesa que Cultura Ciclista ubicó en su primer catálogo de publicaciones fue una tesis sobre el caso Rasmussen y todo lo que rodeó su expulsión del Tour de 2007. La obra es densa. Sus conclusiones indignan, en parte. El autor hace suyo el caso Rasmussen y sinceramente no queda muy bien parado por el propio protagonista de la obra. Digamos que el acusado desacredita a su abogado. Cómo de bien le vendería la moto Rasmussen al señor Moller, autor de la obra.

Sin embargo quedarnos en la corteza del hecho es injusto. Michael Rasmussen fue crucificado de forma vil y perversa por un rodillo llamado sistema que destripa a capricho. Al final de la historia, viendo algunas de las documentaciones que aporta el autor se despacha que Rasmussen pagó los platos rotos de no sabemos quién y sin adivinar porqué. Pues que Rasmussen no era trigo limpio estaba claro, pero acaso pensábamos que los que le rodeaban en el equipo y rivales estaban ajenos al sistema. Obviamente no. ¿Por qué entonces se cargó contra él y se omitió otra purrela?

Quizá en esencia ahí debamos encontrar la utilidad de la enconada defensa de Moller y sus elucubraciones a su alrededor. Ahora bien, toda esta coartada urdida bajo los pies del exciclista carece de sentido alguno cuando éste admite haberse metido en el cuerpo poco menos que la “marmita” donde cayó Obélix. No hubo vena de Rasmussen que no sondearan los algodones del dopaje y él lo negó, lo negó y lo negó. Ahora su rostro es la cara de un nuevo escándalo en el ciclismo.

Y es ahí donde volvemos al principio. Michael Rasmussen ha sido un mentiroso profesional, pues ha hecho del hurto el eje de su vida. Ello quiere decir que vivió una mentira tan instalada que la defendió como si de una verdad se tratara. Exactamente igual que Lance Armstrong, que nuestros políticos, que los muchos estafadores que pululan por este bendito mundo.

Cuando el acoso y la evidencia son abrumadores entonces sollozan y dicen querer cambiar. Buah. Pobres chavales los que en años venideros caigan en manos de este pro del mamoneo. Pobres por que sabrán que en el fondo nada cambia, que como Iñaki Pardo vino a decir hace unos días en este cuaderno: rodeamos, movemos y aireamos para que en definitiva nada cambie.