Juan Antonio Flecha ¿por qué nunca ganó Roubaix?

Flecha tuvo demasiadas cosas en contra para ganar el Roubaix

En las tardes de Teledeporte durante el coronavirus el ciclismo ha sido nuestro compañero, dicen, con unas buenas audiencias, esta vez ha tocado una de las Roubaix de Flecha, la de 2006.

La carrera que acabó en manos de un magistral Fabian Cancellara, en uno de sus duelos con Boonen, tuvo a Flecha entre los contendientes de Roubaix.

Recuerdo, poco antes de retirarse, una entrevista con Flecha sobre si colgaba la bicicleta sin ganar una «major», eso es Flandes o Roubaix.

Vino a responder que es lo que había, que poco podía hacer más si la victoria no se decantaba… que la vida sigue.

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Y es un poco triste, ciertamente, cuando vemos que en el ciclo de Flecha como profesional, resultaron ganadores en Roubaix ciclistas de perfil menor, sobre el papel, pero que se han quedado con un adoquín de por vida.

Ciclistas como Magnus Bäckstedt, Stuart O´Grady o Johan Van Summeren lograron el éxito que Flecha siempre quiso para sí en Roubaix.

Sin embargo el catalán no lo tuvo nada sencillo, le tocó bailar con la más fea, más feas para ser más preciso y eso añadido a cuestiones de estrategia y capacidades propias.

Ahí van unos motivos por los cuales tuvo a tocar la gloria de Roubaix, pero no lo consiguió…

El primero desde luego compartir generación con dos monstruos como Fabian Cancellara y Tom Boonen, entre ambos siete pedruscos en casa, un legado enorme compartido y sumado entre ambos, una barbaridad sólo al alcance de los más grandes.

Entre Boonen y Cancellara han dominado el paisaje, y cuando ellos no han podido, otros de su equipo han sacado réditos.

Segundo motivo y aunque suene muy español, Flecha nunca tuvo un equipo al cien por cien en su causa.

Sabemos de la rivalidad interna que le supuso un tipo como Sebastian Langeveld, quien miró, legítimamente, por lo suyo, estando en un equipo de casa, antes que por la suerte de ese español excéntrico que le gustaban los adoquines.

Es curioso, el mejor aliado de Flecha, Mathew Hayman sí que ganó en Roubaix en una de las mejores carreras de los últimos tiempos.

Otro argumento, las caídas, cortes, malos pasos… Flecha siempre tuvo algo que fallaba, o no estaba cuando el corte final se hacía o la avería sobrevenía en el peor momento.

Incluso la caída.

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Una vez hizo la carrera desde adelante, el podio de 2005, pero tuvo la mala suerte de arrastrar a Tom Boonen hasta meta, y eso, esos años era mortal.

Y es que el cuarto punto fue la falta de velocidad, que no le impidió derrotar a un buen sprinter a rachas como Wesemann para ser segundo tras O´Grady.

La secuencia de Flecha en Roubaix es elocuente 23-13-3-4-2-12-5-3-9-4-8, no es un código de barras, no, es la estela numérica de un corredor cuya suerte y lucha reflejan la complejidad de la gesta de ganar en ese velódromo en el obligo del infierno llamado Roubaix.

Imagen: Dorsal 51

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