La tragedia de Ion Izagirre

El Tour que se acaba de culminar ha sido una carrera ampliamente dominada por la mayoría anglosajona. Froome, Yates, Cavendish, Cummings incluso Matthews suman a favor de esa teoría que en su día comentamos sobre que el “ciclismo habla inglés”.

El casillero francés se salvó por el triunfo postrero de Romain Bardet, el español por Izagirre en Morzine y el italiano quedó a cero. Siguiendo los pasos de Ion Izagirre, volvemos a lo que este año ya hemos comentado alguna vez, estamos ante un ciclista que requiere retos mayores. Su temporada así lo atestigua con pocas pero muy simbólicas victorias, el prólogo de Romandia con llenazo de figuras tras él, Estella ganando a Henao por la mano o la crono de Suiza.

Dos momentos marcan el presente de este ciclista que va camino de ser uno de los más cotizados del pelotón y que en su equipo siente el grosor de las jerarquías. En Romandia no pudo defender su amarillo porque su jefe atacó en una subida donde la opción del vasco aún no estaba descartada, hombre hubiera sido mucho más sencillo esperar al ataque de un tercero y guardar las formas. A Polonia no pudo ir a defender el número uno porque se le necesitaba en el Tour. Sé que el Tour eclipsa Polonia y todo, pero los hechos son esos. Ahora bien en el Tour, la oportunidad que ha tenido la ha aprovechado y, otra vez, ante primeros espadas, ganando a Nibali en un descenso.

A veces desde Colombia me han hablado de su escaso trabajo en favor de Nairo, cuando bien es cierto que el colombiano poca faena ha dado con las sensaciones que atenazaban su rendimiento. Ello añadido a otras cosas, a esos intangibles que se dan en los equipos, como el hecho de que el colombiano fuera escogido a dedo para ganar Romandía cuando Ion era el líder. Esas cosas que no se comentan, que a veces ni ven, estoy casi seguro que pesan en el ánimo, en dar ese plus por tu líder en momentos críticos. Con Contador lo vimos claro. Es como cuando Froome se impuso a Kennaugh en el Sun Tour, a los segundos espadas también les gusta ganar.

Y es que el problema de fondo es la carencia de equipos que rivalicen con Movistar en el ámbito doméstico. Ese es el problema, esa el tragedia, ver talento como Izagirre, Herrada, Castroviejo y otros a merced de los líderes del equipo. Ver a Mikel Landa y Mikel Nieve tirar para Froome. Ver a David de la Cruz marcando el tempo en Valonia,… ese es el problema, que o eres buenísimo, como Contador o Purito, o si sales siempre serás segundo de abordo, como por otro lado también es normal.

Yo os digo que pongo mis eurillos a que Ion estará en diploma en Río, en caso que no acabe pisando el podio. Tiene a las espaldas triunfos simbólicos ante los mejores, los Juegos serán otra cosa, pero precisamente por eso, porque le vemos en otro nivel este año, Ion puede ser uno de los principales outsiders a los favoritos más obvios.

Imagen tomada del FB del Tour de Francia

INFO

La lógica nos dice que no deberíamos estar aquí. Que no es lógico salir mientras los demás aún están durmiendo. Que dos minutos más rápido no es realista. La lógica nos dice que descansemos cuando estemos cansados y que nos rindamos cuando sintamos dolor. Pero nosotros decidimos ignorarla porque no somos seres lógicos. We are beyond logic. Hablamos de la nueva colección Suunto Spartan.

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1 Comentario

  1. El problema de Landa, de Izaguirre, de Andrey Amador e incluso de Nieve, es que cuando sus equipos les confían la responsabilidad de liderar las carreras les quedan grandes. Lo vimos en el Tour de Suiza, donde un muchachito colombiano de 22 años batió a Izaguirre. El Giro de Landa fue decepcionante, por no decir catastrófico, y Amador es un gran ciclista que siempre se hunde en los momentos claves. Siendo muy buenos, les falta ese punto de sufrimiento y clase que tienen los Nairo, los Froome, los Nibali. Por ello están donde están, pues oportunidades de brillar han tenido.


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