La Vuelta: El «King» de La Covatilla

Tuvalum

La Covatilla habla inglés ante las tablas entre los que esperan a que la Vuelta llegue a otras cimas 

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Cuatro minutos después de ganar en La Covatilla, Ben King seguía roto. 

Le tenían que desabrochar hasta el maillot. 

El americano ganó su segunda etapa, la segunda en alto de la Vuelta.

En Alfaguara dio cuenta de Pierre Rolland, en La Covatilla de Bauke Mollema. 

Eso lo podrá decir siempre. 

Ben King fue valiente, saltó la cima final en solitario y así llegó arriba. 

La Covatilla, siempre hace selección 

La primera etapa tenida por decisiva en la Vuelta no abrió la lata, pero quitó caretas. 

Si como hace siete años, Mollema acabó segundo, como hace siete años los ingleses salen reforzados de la cumbre. 

Simon Yates es líder. 

Líder de Giro y Vuelta el mismo año.

Por suerte el ciclismo premia a veces la gente que juega con fuego. 

No sé si Yates ganará, pero va haciendo y dejando poso en la mente del aficionado. 

Como Nairo Quintana por todo lo contrario. 

Al menos la mitad de favoritos que venía de Colombia sigue ahí, porque López y Urán no corren en la mediocridad y la solicitud del relevo. 

No sé si un día Nairo explotará lo que le vemos, desde el sofá, sí, pero que le vemos a raudales: un talento enorme.

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Pero mientras la Vuelta es de quienes exponen: de King, de Valverde… y así van las cosas.

Porque en La Covatilla, siempre pasan cosas

No es la cima más visitada, es incluso joven en la historia de la carrera, pero la cumbre que se abre a los esquiadores cada invierno ha visto de todos los colores. 

Ha visto ganar a Félix Cárdenas, mientras Roberto Heras mantenía a ralla a Santi Pérez. También a Danilo Di Luca, cuando Valverde iba de blanco, aquel maillot del Pro Tour que tan poquito duró. 

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Pero vio también la explosión de un keniata con pasaporte británico, que pedaleaba raro, pero que era un rodillo sobre la resistencia de los rivales. 

Dicen que La Covatilla es el Ventoux castellano, Chris Froome puso también aquí sus credenciales. 

Lo hizo a las órdenes de Brad Wiggins, tirando, esperándole… luego se vio que se equivocaron. Juanj Cobo se lo demostró. 

En todo caso la subida más bizarra de La Covatilla fue la primera, la que ganó Santi Blanco, en la que Roberto Heras hizo uso de los amigos de Aitor González para escribir una capítulo de traición en un relato de traición.

Como veis, La Covatilla nunca pasa desapercibida y en la Vuelta 2018 no ha sido una excepción. 

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