#LeCahier Marcel Kittel le pone alma

Tuvalum

La emoción de Marcel Kittel: no cabe duda que Marcel Kittel le pone alma, corazón y físico a todo lo que logra. Pasados unos minutos, en la entrevista, seguía jadeando, antes incluso lloraba por su primer triunfo en el Tour, el primero de esta edición, el décimo de siempre. Me encanta el Quick Step de los grandes momentos, un equipo que es eso, uno. Con el patrocinio en ciernes, los azules siguen engordando el pavo.
Dice Marcel Kittel que todo salió al revés, que saltó de rueda en rueda para arañar el triunfo, pero ojo, cómo lo celebran lo suyos. Stybar, Sabatini, Vermote,… rodeando a su capo, y sobre todo Matteo Trentin, MVP, un ciclista que desde la panza del pelotón estira el cuello y ve a su compañero ganar antes de que cruce la meta.

Los Quick Step celebran el triunfo de Kittel

El peligro con agua se multiplica: el verano francés le llaman algunos, pero también es el alemán, y el valón. A unos treinta de meta se vio que de las caídas y los sustos no se libra ni Dios. Los dos primeros del año pasado al suelo: Romain Bardet y Chris Froome. A veces rodar atrás tiene su peaje, pero otras te salva del golpe. No hubo que lamentar daños mayores, pero el sobresalto se lo llevan. Esto es una ruleta, ya se sabe.

Bienvenu Phinney: clase mucha, talento a raudales, pero ese prodigio que es Taylor Phinney prueba en sus carnes lo complicado que es este circo, bueno, complicado no, lo siguiente. Sin embargo, la esencia prevalece y hoy el amigo de verde le ha echado un pulso al pelotón. 202 kilometros de fuga un colofón de lujo, en los arrabales de Lieja, ese sitio del ciclismo, con Yoan Offredo. Murieron a un kilómetro de meta, pero lo hicieron con las botas puestas. Grandes.

Alemania y el ciclismo: hace treinta años el Tour tenía como grandes favoritos una pléyade de corredores nuevos, sin Lemond ni Hinault, los dos mejores el año anterior, la lista de grandes viraba hacia la sorpresa: Roche, Bernard, Herrera, Perico,… Aquel Tour salió de Berlín, en el ocaso de la RDA y el inútil muro. Treinta años después el Tour volvió a salir de Alemania, de Düsseldorf, en el ángulo superior derecho y ha dado la talla, con lluvia y todo, se ha visto que el público en el Tour nunca falla, da igual de donde salga, que filas de tres y cuatro columnas marcan la ruta. Un lujo.

#LaProchaine: 212 kilómetros entre Verbiers y Longwy que marcan la entrada en Francia, previo paso de Luxemburgo y saliendo de Bélgica. Terreno quebrado, cotas que puntúan y otras que no, pero que merman y lijan las piernas. Final de 1600 metros en subida al vértice entre tres países. Si uno estará afilando cuchillos será Gilbert, si a uno quisiéramos ver ganar sería Wellens. No creo que estemos lejos de estos dos nombres.

Imagen tomada del FB de Quick Step

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