Los Juegos Olímpicos en octubre

Tuvalum

Menudo ambientazo recorre esta semana los alrededores del velódromo de Lee Valley, el anillo olímpico de Londres, con la celebración de la primera manga de la liga de los Seis Días, esa competición que nuestros mayores nos narran como el sumum hace cincuenta años en este mismo país.

Hablas con Bahamontes, con Esmatges, con Iturat, lo hacías con Poblet,.. te cuentan veladas cargadas de humo y pasión, hasta altas horas de la madrugada. Los tiempos de los hermanos Timoner, que vivían en el velódromo de Mataró, los tiempos de carteles por las pastelerías, bares y buses, los tiempos que sólo leer Miquel Poblet aseguraba el llenazo. No era raro ver los ciclistas más alejados al velódromo, batirse el cobre allí: ni Bahamontes, como dije, pero tampoco ni Loroño, ni Pérez Francés, ni Karmany… nadie dejaba de lado sus bolos en el peralte.

El espíritu pervivió en ciertas plazas, Gante, Grenoble, Berlín, Rotterdam,… pero ahora revive en su máxima expresión en Londres, como primera ciudad de unas series que luego irán a Copenhague, Berlín, Amsterdam y Mallorca, sí Palma, donde la legión internacional que allí reside seguro que dará el llenazo que los Campeonatos de España nunca han logrado.

El evento en sí es mayúsculo. Al margen de una logística brutal, quien hace los programas puede estar satisfecho porque saca de las parejas de americana que se juegan el premio todo el jugo que se puede aprovechar, montando toda suerte de pruebas: cronometradas, eliminaciones, americanas sin sprint, con sprint, tandas, series, especie de velocidades a dos, a tres, carreras tras derny… Es un no parar envuelto en luces de discoteca y adornado con música de un Dj que comparte tiro de cámara con las estrellas.

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Y hablando de estrellas, hay un runrún, una especie de delirio, cada vez que Mark Cavendish y Brad Wiggins, patrocinados por el Santander además, toman la delantera. El manillar de Wiggins es total, ancho, grueso. El inglés sigue reventando grupos en la americana con la cadencia que le dio un récord de la hora en el mismo lugar. Sebastián Mora sabe bien de la tortura que es rodar al rebufo del campeón olímpico.

Recién coronados campeones de Europa, Torres y Mora buscan sacar la cabeza entre tanta vedette y copa de champagne brindando en la pelousse, un lugar donde cientos de personas charlan mientras picotean o degustan espumosos. No sé si verán mucho la carrera, como los VIP´s de las carpas de Flandes, y lo que acontece en la elipse, ver ciclismo en pista desde la pelousse no es lo más cómodo, pero al menos dan ambiente y prestigio al lugar.

Ya veis, ciclismo 12 meses por 365 días. Cuando languidece la campaña de carretera, emerge otra, que no es tan prestigiosa sobre el papel, pero que tiene recorrido, mucho recorrido. Son los Juegos Olímpicos de otoño.

Fotos del FB de Six Day Cycling

INFO

Pusimos a prueba el Spartan by Suunto, y esto dio de sí

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