Matej Mohoric es de esos ciclistas que llenan la pantalla

En el diccionario de Mohoric no existe la palabra especulación

No hay ciclista como Matej Mohoric ahora mismo en el Giro, no al menos en el grado sumo de espectáculo.

Mochoric llena la pantalla, copa los planos, chupa cámara, monopoliza comentarios, figura en los tweets.

Corre sin complejos, como desgarbado, pero le encanta la primera plaza y da la sensación de darlo todo, sencillamente todo, cuando le da a los pedales.

Y baja, cómo baja. Traza perfecto y saca trecho en cualquier curva.

Que se lo digan a Carlos Betancur, que iba sprintando para seguirle y en un doble viraje camino de Imola, le sacó de rueda.

Mohoric camina por el mismo ciclismo que Iván García Cortina, un ciclismo desinhibido que resulte como resulte, siempre gusta y queda bien.

Matej Mohoric en el ciclismo del este

Es curioso, no hay muchos ciclistas en la elite de los países llamados del este.

Pero los que  hay son muy buenos y algunos comprometidos con hacer más pasable el tedio que en ocasiones nos ofrece el ciclismo.

Es la generación encabezada por Peter Sagan, ciclista que parece inspirar, y mucho al propio Mohoric.

Son corredores que no esconden, que se muestran, que llenan la escena.

Otro en ese sentido, Michal Kwiatkowski, polaco, pero cuando está en forma el ciclista que queda bien con todo.

El ciclista que gana el mundial bajo la lluvia, el ciclista que amarga los sprints a Sagan, el ciclista que vuela en el Galibier…

Dominio de escena, efectista.

Como el rodillo esloveno, Primoz Roglic, corredor que bebe de la fuente de Tom Dumoulin, que nos retrotrae a los tiempos que el ciclismo era un juego de equilibrios con oportunidades para todos.

Como el polivalente Zdenek Stybar, checo, de ciclocross, un placer verle rodar, omnipresente, y muchas veces trabajando para terceros. Un tipo que hace equipo.

Incluso Roman Kreuziger, baluarte para Simon Yates en los kilómetros de la basura y el «hacedor» de los instantes previos al ataque del inglés.

Hablaríamos también de Jan Barta, el eterno escapado checo, de Luka Mezgec, el esloveno volador, Petr Vakoc, con sus clásicas buenas

Diría además que la mano derecha de Sagan es Bodnar, polaco, que le ha seguido a todos los sitios, como Horrillo a Freire.

Y es que en este somero vuelo a media altura, sólo uno desentona, Rafa Majka, quien, al contrario de los citados, hace de la especulación un arte.

Imagen tomada del FB del Giro d´ Italia

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