Mathieu Van der Poel: por sus obras le conoceréis

A Van der Poel no le vale ganar si el triunfo no es memorable

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Hace unos días realizamos una de las comparativas más trilladas del ciclismo actual, aunque no por trillada mereciera un rato: la de Mathieu Van der Poel con Wout Van Aert.

Y es que en ambos encontramos como el alfa y omega de lo que nos gusa del ciclismo, un juego de complementos perfecto, que encajan y queda bien con todo y para cualquier instante, da igual cuando leas esto.

No jugaremos a trileros, siempre hemos admitido debilidad por Van Aert, que sumó un nuevo título belga de contrarreloj ante un tal recordman de la hora Victor Campenaerts, pero omitir el genio de Van der Poel, es poner la luna frente al sol.

Comparamos, en fresco de trazo grueso, a Van der Poel con Leonardo Da Vinci, un ciclista espectacular, frente a un artista atemporal, de cabello cuidado, luminosas túnicas y obras para ser recordadas.

A Leonardo se le conoció por sus obras, a Van der Poel vamos camino de ello

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Y ahí estamos apreciando cada triunfo cincelado como si fuera único y el último, no le vale ganar, hay que aplastar, ser eterno, recordado.

Y así fraguó el nacional neerlandés, su reencuentro con eso que hace quince meses tenía muy por la mano: el triunfo.

Entonces su obra quedó plasmada en unas estadísticas que quien siga el ciclismo profesional sabe de su dificultad casi imposible, ganar casi todo lo que se corre, incluso varias etapas más la general de una vuelta como la de Gran Bretaña.

Eso es ponerse el listón alto, como la Amstel que se lleva en la misma línea llevando al ciclismo a otro estadio, a informativos generalistas… porque lo suyo no pareció de este mundo.

Ahora el nacional neerlandés…

Un ataque a 44 de meta, una inmolada a los ojos de los espectadores, que buscan coherencia donde domina la locura del genio sabedor de sus habilidades y conocedor de las fuerzas que le quedan.

Si Mathieu Van der Poel no ataca a esa distancia, el triunfo le sabe incompleto

Una apuesta que no siempre sale bien y que tiene sus sonoros fracasos, léase Yorkshire año pasado, pero que cuando da resultado te pone en la memoria.

Y ésta tiene cada vez más imágenes, más fotos, más vídeos… abierto el hueco a 44 de meta, empezó el show, cada pedalada, cada escorzo sobre la bicicleta, cada curva tomada al milímetro… Mathieu rompe el grupo y empieza el festival.

Imagen: FB Alpecin-Fenix Cycling Team

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