#Top2019: Mathieu Van der Poel y la emoción del ratio

El ratio de éxito de Van der Poel es de los que emociona

 

Mathieu Van der Poel concluye el año como lo empezó, compitiendo, desde el podio, en el primer peldaño, es indistinto quién concurra, él sigue arriba.

El ciclocross es la modalidad hecha para él, y quizá no al revés. 

Su dominio alcanza leyenda  y ésta no hace tanto que fue escrita por un tipo llamado Sven Nys, que sigue el circuito de forma esporádica, como comprobando que tras su pista, la modalidad de invierno tiene otro caníbal.

Las carreras se han convertido en algo casi rutinario, su victoria se descuenta en las apuestas.

El ratio de Van der Poel en ciclocross en 2019 es del 100 por 100. 

Redondo.

Exacto.

La casa del ciclista si quieres venir a Levante

Renglón seguido el ratio de Van der Poel en BTT: 83%.

La cifra sale de las diez victorias que salieron de las doce carreras que corrió.

Su duelo con Nino Schurter, el vigente campeón que le discutirá, entre otros la corona de los juegos de Tokio.

Van der Poel dejó imágenes como esa aceleración brutal en una rampa en la que el suizo sencillamente claudicó para marcar un punto de inflexión en una modalidad que bebe también de la luz que irradia la estrella neerlandesa.

«Es un motor superior a la media» pronostica Carlos Coloma, vigente bronce sobre las ruedas gordas a quien poco le van a enseñar del oficio.

SQR – GORE

 

Sobre el asfalto Van der Poel proporciona otra cosa, un ciclismo diferente, emocional aunque tampoco descuida el ratio.

Aquí el ratio de Van der Poel se va al 33%, un tercio en castizo, una cifra que es bestial, pero que incluso en algunos momentos superó.

En los dos extremos, la Amstel Gold Race que gana in extremis, la carrera ciclista de la que se habló incluso fuera del ciclismo, y el Mundial de ruta, donde remó y remó para quedarse vacío.

El ratio de Van der Poel, sus aciertos emergen, no cabe duda, no es lo importante, lo importante es hacer del ciclismo un mundo mejor, un sitio que el aficionado sienta suyo, que le llene y emocione.

Eso lo logra, gustará más o menos, pero lo logra.

Corre como le surge en cada momento, en un contexto donde muchos dicen que esto ya no engancha, que está todo controlado, medido y contenido.

Le es indiferente, jugó a lo grande en el mundial y se quedó a medio camino, pero la victoria de Pedersen fue la suya, pero ese mundial queda marcado por lo que le pasó a la estrella neerlandesa.

Y así, en el podio, en el primer peldaño, doce meses después, Mathieu Van der Poel sigue remando, ante el reto mayúsculo de 2020 donde quiere corona olímpica y debut en las grandes, posiblemente en la Vuelta que sale de su país.

Roubaix también nada por ahí.

Su equipo, que es profesional, no necesita estar en el World Tour.

El ciclismo de Van der Poel se puede contar en ratio, en efectividad, pero sin embargo, eso al final viene después, porque primero de todo es capaz de emocionar.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.