El mensaje de David de la Cruz

Tuvalum

Hace un año por estas fechas hablábamos del Tour del Porvenir de Marc Soler. Hablábamos de él como síntoma de esa nueva generación del ciclismo español, callada, abnegada y con el camino lleno de dificultades, a las propias del oficio, se le añaden la crisis económica que en el ciclismo se plasma con la carencia de equipos, y la total ignorancia de los medios sobre sus quehaceres.

Soler es un chaval discreto, callado y centrado en su oficio. Ganó la mejor carrera del mundo para los jóvenes como antes Rubén Fernández, líder ya en esta Vuelta, frente a selecciones potentísimas que apuestan or este deporte desde abajo arriba, sin dar por perdido ningún eslabón y apoyando todo el talento que les surge.

David de la Cruz es otro miembro de esta generacion, la que sigue a Purito-Valverde-Contador, la que según todos no estará a nivel de la que debe suceder. Viene una travesía en el desierto, dicen, el futuro es tenebroso, aseguran. Lo hacían desde el desconocimiento de esta generación que se ha hecho mayor cogiendo el petate y yéndose lejos a correr, lo lejos que hiciera falta, allí donde valoraran su talento.

Quienes conocemos a David de la Cruz desde pequeñito sabemos de quién hablamos, de raíces sencillas, de un chaval que dejó el atletismo, harto de lesionarse, que creció con los valores del Sant Boi, cuyo presi, el amigo Jesús ha dado algún garbeo por este mal anillado cuaderno. David ha pasado las de Caín para llegar a este punto, ha tenido lesiones, caídas, abandonos cuando su momento parecía llegar. Mientras los que miden el deporte por resultados seguían diciendo: “No hay relevo”.

Pero el momento llegó. Esta semana Levefere, el mánager del Etixx, anunciaba la renovación de David por su proyección. No había dado aún una victoria, pero sus hechuras eran argumento para apostar por él. No ha pasado ni una semana que David logra etapa y liderato en la Vuelta, el más difícil todavía, cazando una escapada lejana, aupándose con el pleno y en medio de una fuga rebosante de calidad.

El mensaje de David está ahí, en la cima del Naranco, la montaña que un día se vistió con el mejor prerrománico astur. Y ese mensaje habla de hechos, no de promesas, de trabajo, de sacrificio y voluntad. Que dos fuera clase como Terpstra y Stybar irrumpan en el set de entrevistas para felicitarle habla del carisma de este joven catalán en uno de los mejores equipos del mundo.

Ahora seguirán diciendo, no hay relevo, pero mientras esa generación sigue trabajando, en silencio para un día irrumpir y dar el resultado. La victoria de David es la de ese ciclismo que crece desde la entraña hasta el profesionalismo, de ese ciclismo que languidece en muchos lugares, porque no hay inversión ni calor humano que lo impulse. Las cosas no son gratis, ni fruto de causalidad. Ese es el mensaje que David nos ha dado hoy.

Imagen tomada del FB del Etixx

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2 Comentarios

  1. Gran artículo para un gran ciclista como David de la Cruz. Los que lo conocemos sabemos perfectamente lo mucho que ha merecido esta gran victoria. Esperemos que sea una de muchas! Saludos!


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