Michele Bartoli: ¿Por qué es un ciclista de culto?

Más que la cantidad es la calidad del recuerdo de Michele Bartoli

El otro día leía, no recuerdo quién, un comentario sobre Michele Bartoli y lo sobrevalorado que estaba.

Es posible que así sea, cada uno es libre de pensarlo, incluso si miramos el legado que dejó Bartoli, veremos que el pequeño Paolo Bettini le supera en éxitos,… pero ello no quita que el pisano sea una leyenda moderna de este deporte.

Una leyenda que cumple 50 años…

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En ocasiones no es el palmarés, que también: Michele Bartoli atesora cinco monumentos ganados, y en los extremos Lieja y Flandes, una alquimia de logros que pocos pueden firmar.

Hoy en día por ejemplo ¿quién podría alinear Flandes, Lieja y Lombardía?

Pero a veces ya no es el palmarés, como decimos, es la sensación, el carisma.

Bartoli era brillo en la carretera, antes, durante y después, un tipo que dejaba huella, de mirada profunda, contundente en la expresión y sobre la bicicleta, arrimado a grandes campeones en terrenos que le eran extraños.

Ganando a Museeuw en Flandes y a Jalabert en Lieja, arrinconando sus rivales en los mundiales, dando duro en el Giro, no despreciando nunca la opción de triunfo.

 
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En la memoria siempre aquella Lieja del 97, una carrera que corrió entre Zulle y Jalabert, en amarillo, para acabar ganándoles,…

Una jornada que ya habíamos recordado…

“Jalabert is losing his wheel” bramaban en Eurosport UK. “Bartoli, a fondo” espetaban  en la RAI.

De los muchos momentos ciclísticos que entraron por mi retina, pocos se grabaron a fuego como aquella Lieja-Bastogne-Lieja de 1997. Aquello fue el coco contra todos, Michele Bartoli frente al mundo.

Aquel corredor era imposible te dejara frío, esa pose, esa espalda recta sobre la que se podía servir un desayuno continental, las manos en la parte baja del manillar y la mirada de quien sabe que te va a pasar a cuchillo.

Eso fue Michele Bartoli hasta que una caída le propinó unas secuelas que nunca más le permitieron se el mismo, ni siquiera el que hincó la rodilla frente al VDB superstar de la Lieja del 99.

Es que aquel Vandenbroucke jugaba en otra liga, frente a Bartoli y el resto.

Hoy nos cae bien recordar a Bartoli, un legado que no fue extenso, pero sí de calidad, de los que marcan.

No anda sobrado el ciclismo italiano actual de gente de su calibre.

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