El milagro de la bicicleta

Rafa se bajó de su bici con lágrimas en los ojos, emocionado, después de haber coronado los míticos Lagos de Covadonga, llanto que nada tenía que ver al de cuatro años antes, cuando saliendo de la consulta del médico y acompañado de su mujer Bea, lloró al oír el diagnóstico del galeno: “si sigue así no vivirá más de dos años”.

Su salud, a la edad de 32 años, amenazaba ruina. Con 160 kilos de peso y 192 centímetros de estatura, este madrileño fumaba además tres paquetes diarios y no practicaba ningún deporte.

Director comercial en la Harinera Castellana, este “panadero”, profesión que adora, dobló su peso desde que se casó en sólo nueve meses, por su afición a la buena comida y a la falta de ejercicio.

Un análisis rutinario de sangre le alertó, con unos resultados muy anormales, extremadamente alterados; pero los datos no eran erróneos, Rafa estaba mal, no tenía ni un parámetro bueno, con lo que analítica en mano su médico no tuvo más remedio que avisarle muy seriamente.

En seguida piensa en sus hijos Mónica y Alberto, y ayudado por su mujer y su suegra Isabel, una hora después de la visita ya tenía cita en con un endocrino que lo pone a régimen de inmediato y le manda ejercicio diario, bajo riguroso control semanal. En 6 meses pierde nada menos que 40 kilos, pasando algo de hambre, pero lo sobrelleva con su buen humor y sus prácticas diarias de rodillo, recordando que de los 14 a los 18 años había corrido en cadetes y juveniles.

Animado, y cuando ya eran 60 los kilos perdidos, se compra una mountain bike y sigue saliendo solo cada día, empezando también a dejar de fumar, consiguiéndolo poco después.

Pero a Rafa le gusta la carretera y decide comprarse una flaca y empieza a salir con sus amigos de la Sierra, círculo que se ampliará cuando se federe con el club ciclista de su barrio, participando en salidas más exigentes que le siguen haciendo perder peso, lo que le alienta a apuntarse a lo que será su primera gran prueba en Asturias, todo un reto en forma de puertos que afronta con éxito, orgullo y emoción, ya que en la ascensión a los lagos logrará subir el coloso sin poner pie a tierra, algo impensable tan sólo hace cuatro años: “para una persona de 100 kg. no es fácil superar las rampas del 18%  de la Huesera”.

Ahora está en 95 kilos, y quiere bajar 5 más, con 45 pulsaciones en reposo y 182 de máxima, lo cual no está nada mal, siendo un gran ejemplo de sacrificio y superación, del milagro de la vida… del milagro de la bicicleta.

¿Qué es más duro seguir un régimen estricto o escalar los Lagos?
Sin duda, el régimen estricto.

Un consejo para otras personas que estén en tu situación…
Querer es poder, con voluntad y algo de sacrificio se puede conseguir todo en la vida. El caso de los regímenes que acudan a un médico-endocrino, con la salud no se juega.

Por Jordi Escrihuela

Imagen tomada de elpaisquenuncaseacaba.blogspot.com.es

INFO

El Cruz Race es un portabicicletas de techo con diseño funcional

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