La autocrítica causa alergia en Movistar Team

Tuvalum

El Movistar Team firma en la Vuelta otra grande carente de la necesaria autocrítica para mejorar

Hace unos días alguien nos escribió en twitter al calor de la Vuelta del Movistar Team, de las tácticas del Movistar Team, que qué diferencia entre Patrick Lefevere y Eusebio Unzue.

Ambos llevan una vida en ciclismo, conociendo lo mejor y lo pero de este deporte en los últimos cuarenta años, manejando buena parte del mejor talento que ha emergido en este deporte en este periodo.

Pero la diferencia es obvia.

Desprovisto del corsé de Tom Boonen, Patrick Lefevere es una máquina de renovar e innovar, de buscar soluciones, de sacar partido de cualquier situación.

Si no él, cualquiera de su equipo, de su entorno.

Cada año asistimos a una salida de talento ingente del Deceuninck, antes Quick Step, pero los resultados no se resienten, a contrario, siguen ganando, sacando ciclistas de cero, poniendo campeones en órbita…

De hecho los que salen de aquí no ganan ni la mitad.

 

Es una interpretación acertada del libre mercado, de la movilidad de este ciclismo, donde la gente entra, sale, rota y cambia de maillot.

Y no sólo eso, es una interpretación certera de la estrategia, del hacer más con menos o lo mismo, de poner el pie en el podio como costumbre.

La Vuelta de los azules lo dice todo, la eternidad de Philippe Gilbert, otro que se va, la exhibición de Remi Cavagna, el crecimiento de James Knox, la primera etapa de Fabio Jakobsen.

Es un equipo coral.

Y ahí tenemos el Movistar Team, ahí tenemos ese equipo que no deja indiferencia por donde pasa, que dispara las redes, los comentarios, y la perplejidad.

Un equipo que sigue jugando las mismas fichas -Valverde y Nairo, con la excepción puntual de Landa- sin que cambie la hoja de apuesta.

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Cuando Richard Carapaz ganó el Giro, así, de esa manera, cuando se supo abrir el foco, dar oportunidades a quien lo reclamaba, aplicar una meritocracia simple y llanamente y no la alquimia del nombre y apellido.

Y lo hemos visto en la Vuelta.

Seguro que venderán la general por equipos de las tres grandes -como si eso en sí fuera el objetivo que mueve la inversión-, el podio de plata de Alejandro Valverde, la digna Vuelta que ha realizado Nairo Quintana, podrán vender eso, cuando lo que muestran, cuando raspas un poco, es un ciclismo trasnochado, ajeno a lo que hace grandes otros, anclado en objetivos rancios y procesos férreos.

 

Y es la realidad, es la imagen de un Movistar Team que levanta la liebre cada vez que saca de la chistera una estrategia de esas que proclaman como la idónea.

Sí, es cierto, han tenido días lucidos, como Guadalajara, pero son los contados.

La acción camino de Toledo, legar pero poco moral, fue la gota que colmó el vaso.

Las bicicletas se visten por las ruedas

Nosotros lamentamos que el ciclismo no tenga norma clara para estos escenarios, aunque a veces, cuando suceden cosas así, convendría echar mano de la moralina que se le supone a los frailes, estirar las piernas y enfriar los ánimos.

Porque Arrieta podrá decir que han estudiado el lugar, que si hay un socavón en medio del grupo, mejor parar y no sacarte los colores ante la concurrencia.

Ese día fue uno, otros quedarán en el recuerdo.

 

Marc Soler sublevado en Andorra, parado con justicia para ayudar a Nairo, aunque fuera para doscientos metros, Marc Soler hastiado en Toledo, síntoma de ese grupo de gente que se ha dejado la vida por sus líderes y que no toca pelo.

Marc Soler perdió la Vuelta y su derecho a rechistar en Calpe, pero… en el camino ve a Tadej Pogacar y ve que se le pasa el arroz, que los años pasan y eso que un día quizá le prometieron no llega, se dilata, se retrasa, mientras en el camino queda lo mejor de ti, aquello que quizá un día precises cuando seas capitán de equipo.

Los gregarios de Movistar son admirables, es una línea de trabajo y voluntad que lava la cara de una gestión que no es lo mejor.

Y no lo decimos nosotros, es chanza de medios y críticos internacionales, que alucinan con lo de Nairo y el Tourmalet, lo de Toledo y la caída y tantas situaciones en el tiempo que dejan entrever lo que decimos al inicio, que no es otra cosa que el ciclismo evoluciona pero la línea de decisión de este equipo no.

No al menos la línea de decisión que lleva instalada hace tiempo, que hizo méritos arrimándose al mejor árbol y que queda retratada cada dos por tres.

Su aportación más acorde con los tiempos fue ese vídeo de Landa masajeando a Nairo y Valverde sonriendo con resultados muy alejados a los esperados.

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Movistar Team cierra su novena temporada en ciclismo. ha ganado tres grandes, los artífices de ellas se van este año con el pie cambiado, con morros largos, por medio innumerables triunfos por equipos, como si fuera la base de la estrategia y atrás muchos nombres que  dejaron el carro porque sabían que aquí las cartas estaban marcadas.

Quizá esa prensa que se afana en sacarle punta a Primoz Roglic y su forma de hablar, esa prensa «oficial» podría anotar eso con la misma precisión que juzgan al ganador de la Vuelta que Movistar Team ha contribuido a encumbrar… quizá ahí estaría el primer paso de esa autocrítica que causa alergia entre los celestes.

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