Mantenimiento: ¿Cómo darle años de vida a la bicicleta?

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El mantenimiento de la bicicleta tampoco exige grandes esfuerzos

Vamos con unos consejos de para que el mantenimiento de la bicicleta sea el idóneo.

La bicicleta como compañera de desplazamientos y momentos de entrenamiento y vida saludable, en ocasiones es complicado marcar una línea entre las dos opciones y al final este maravilloso invento acaba siendo parte común en casi todos los momentos de nuestro día a día.

Pero la bicicleta necesita y merece cariño, un mantenimiento casi diario que implica atención, experiencia y cierta pericia, lo contrario es ver como nuestra querida bicicleta se degrada con el uso y el paso de los días, perdiendo propiedades, restando placer a la marcha y, muy importante, compromete.

Al otro lado de la mesa, una leyenda como Ot Pi, un pionero de acrobacias sobre la bicicleta, muchas veces campeón del mundo de biketrial y con récords Guiness en su haber, una leyenda que hoy se llama Ot Pi play, vestido de blanco para poner de relieve la tragedia de os accidentes de ciclistas.

Él, mejor que nadie, sabe de la importancia de un buen mantenimiento de la bicicleta,  de tenerla siempre perfecta y a punto.

«Una bicicleta siempre a punto, perfecta, dice mucho de la persona que la lleva. Dice que es una persona ordenada, con la cabeza bien amueblada y que cuida de sus cosas» 

Así empezamos hablando… ¿un poco como un reloj suizo?

«En efecto, en una imagen donde la bicicleta y ciclista son uno, la misma cosa»

En este sentido WD40 nos ofrece varias soluciones ¿cuánto hace que sabes de ellos?

«Estuve viviendo un tiempo en Estados Unidos hace unos treinta años, y conozco WD40 desde entonces. Lo veía en todos los lados, en todo tipo de talleres. Me llamó la atención lo instalada que estaba la marca»

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¿Qué productos acostumbras a utilizar?

«El limpiador total es muy útill. Tiene forma de limpiador de cristales de toda la vida, en forma de spray. Lo uso para todas las partes de la bicicleta, llega bien a cualquier hueco, incluso también para las llantas»

¿Eres muy detallista limpiando la bicicleta?

«Me encanta desmontar la bicicleta, poner pieza a pieza sobre la mesa, dedicarle un rato y cariño. Llámame maniático, pero me gusta mucho y dejo la bicicleta a punto. Es importante que todo esté muy limpio antes de lubricar»

Y llega el momento de lubricar…

«En trial la bicicleta sufre mucho, la exigimos mucho y lubricarla es importante. Utilizo un producto que tiene una especie de manguerita que llega a todos los rincones de todos los rodamientos. No deja de ser lo mismo que utilizan los cerrajeros»

¿Cuán importante es la cadena?

«Su cuidado es vital, no deja de ser quien hace el trabajo más fuerte, en mi caso, como digo, la ponemos al límite. Pero no sólo la cadena, cualquier rodamiento de la bicicleta debe ir como la seda, suave y fino. Por ejemplo el eje pedalier»

Control total sobre la bicicleta, vamos…

«Así es, tenerlo todo a punto, cualquier pieza que falle puede propiciar un disgusto y salimos en bicicleta para disfrutar»

Una bicicleta cuidada es años de vida, mejor experiencia y sobretodo seguridad en la ruta…

Adiós a un julio sin aroma a Tour

Julio es verano. Es sol. Siempre será calor y Tour

Temperaturas que no bajan, en muchos lugares del país, de los 35 grados.

En el sur quizás más. Puede que ronden, o sobrepasen, los 40.

Seguramente en el norte, qué suerte, estén más fresquitos.

De todas maneras es tiempo de playa. Y de  montaña.

Mes de vacaciones para algunos. 

Muchos más que hace tiempo, cuando la gente se volvía loca por hacerlas en agosto.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Ahora la cosa está más repartida.

Julio es también salidas en bicicleta bajo el sonido inconfundible del canto de la chicharra.

Campos segados de trigo. 

Tiempo de ciclismo pero como dice mi amigo Ibán sin aroma a Tour de Francia.

Mes donde la bici es más reina que nunca, al menos hasta hace unos pocos años.

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Sin embargo, de un tiempo a esta parte, ya sea porque muchos, creo que equivocadamente, dan por finalizada su “temporada” redondeando una “buena actuación” en una gran marcha o bien porque con estas temperaturas es difícil encontrar un agujero durante el día para dar una vueltecita con la bici, la verdad es que se ven pocos ciclistas por la carretera. 

Y es que es para poner en duda el título de la famosa película del director Jaime ChávarriLas bicicletas son para el verano. 

Y es que con estas temperaturas, volver a casa, después de un “paseo” en bici, te puede suponer llegar en un estado lamentable, teniendo que soportar, además, las broncas de la familia o de los amigos. 

 -¡Estás loco, salir con estos calores! 

 ¿Y qué le explicas a gente que no entiende nada de este deporte? En fin.

Y del agua en los bidones… ¿qué me decís? A los cinco minutos de la salida ya la tienes bien caliente, acabada de salir directamente del microondas.

Habrá que salir con los dos bidones completamente congelados, aunque no duren mucho. 

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 A mí particularmente me gusta el calor, no soporto el frío, pero creo que estas temperaturas son demasiado. 

 -¿Estarás contento con este calor, eh? 

-Sí, sí, pero lo encuentro un poquito pasado para mi gusto –les contesto de coña, claro. 

 Esperemos que el mes de julio no se convierta en una larga travesía por el desierto y la actividad ciclista se haga notar, aunque ahora, mientras escribo estas líneas, estoy escuchando la previsión del tiempo y se aproxima la primera ola de calor estival: 

 Las altas temperaturas se registrarán a partir del fin de semana y también a lo largo de la próxima semana en gran parte de la Península. En muchos puntos de España las temperaturas superarán ya los 40 grados. 

  En fin… bicis y verano. 

La chicas ciclistas que se cruzaron en mi camino

En mi vida entre ciclistas he coincidido con no pocas chicas

Sobre chicas y ciclistas, Esta es la pregunta que me hizo nuestra compañera y amiga Ada Xinxó, después de leer hace unos días en este mal anillado cuaderno mi entrada sobre lo que había viajado en bicicleta durante el confinamiento… sin moverme del salón de mi casa:

«Jordi, ¿tantos viajes en bicicleta durante el confinamiento y no has encontrado ninguna cicloaventurera  que te acompañara en tus largas sesiones de rodillo?»

Mi respuesta fue, sin lugar a dudas, que tenía toda la razón, que tendría que haber encontrado una aventurera ciclista… ¡para escaparme con ella!

Bromas aparte, sí que le dije que yo había conocido algunas de ellas en persona.

Y le puse algunos ejemplos y le prometí que hablaría de ellas en próximas entradas.

Y aquí estoy, para cumplir mi palabra y hablaros de aquellas chicas ciclistas que yo conocí en mi sociedad de toda la vida. 

Era un club modélico a todos los niveles.

Podría explicar por qué me tuvo enamorado durante casi 20 años ininterrumpidos, saliendo siempre con ellos todos los sábados de excursión.

Con ellos… y ellas, por supuesto, porque lo importante a destacar de aquel club es que siempre había contado con un grupo muy amplio de chicas de todas las edades y niveles de forma, claro está.

En este sentido, lógicamente, para mí nunca había sido nada raro ver a chicas montando en bici, por supuesto.

Estoy hablando de principios de los años 90, cuando me di de alta en aquel club, pero es que en aquella asociación ya había mujeres que habían comenzado a salir en bici nada menos que en la década de los 80.

Era el caso por ejemplo de Ana, la chica más veterana de todas ellas, que a sus 50 años se enganchó a practicar este deporte.

 

En aquella época, como podéis imaginar, hacerse socia de un club ciclista era algo todavía raro, a no ser que tuvieran algún padre o marido que las hubiera animado a apuntarse y a disfrutar junto a ellos de las deliciosas salidas en bici de fin de semana.

Con Ana mantuve largas conversaciones encima de nuestras bicicletas.

Me gustaba escucharla.

Ella, a su edad, siempre explicaba que parecía la madre de todas las chicas del club.

Sería por veteranía, porque su aspecto físico era el de una persona mucho más joven.

Además ella nunca se desenganchaba del grupo fácilmente y daba bastante guerra a sus queridas compañeras más jóvenes.

Me comentaba que pedalear le había dado muchísimas satisfacciones y me remarcaba la importancia de hacer deporte.

Gracias a su marido se hizo socia de aquella entidad, para seguirlo en su bendita locura, algo que ha hecho hasta estos últimos años.

Ana, por su ímpetu, su manera de ser y su buen hacer, no tardó en ocupar un puesto en la junta directiva, impulsando desde su secretaría no sólo la organización de eventos como marchas cicloturistas y salidas especiales, sino también, claro está, la promoción del cicloturismo femenino, algo en lo que triunfó indiscutiblemente y cuyos frutos se ven hoy en día, siendo uno de los clubes con más chicas en sus diferentes grupos de participación.

Ella, como muchos otros y otras, comenzó a pedalear con el grupo «C», el más tranquilo y el que hacía las salidas más cortas, si es que se pueden llamar cortas a excursiones entre 60 y 70 kilómetros.

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Pero enseguida saltó al grupo «B», más numeroso, más batallador y con recorridos mucho más largos de hasta 100 km o más.

Siempre recordaba con ilusión todos los kilómetros que había hecho con su bici y explicaba con orgullo su mayor logro consistió en recorrer el Camino de Santiago en 11 días.

Pero como os decía, había muchas más chicas ciclistas.

Entre ellas también recuerdo a Merche, una auténtica apasionada de la bici, que ya desde muy joven aprovechaba cualquier oportunidad para salir con ella.

Empezó haciendo cicloturismo de alforjas en unos tiempos en el que era rarísimo ver en nuestro país a este tipo de cicloturistas, ya fueran hombres o mujeres.

A ella esta modalidad la cautivó desde el principio, disfrutando del esfuerzo, del paisaje, de la compañía y viendo cómo su forma física mejoraba.

Siempre recordaba con cariño su primera participación en una marcha como la Tres Naciones:

«¡qué emoción a la salida! ¡Qué lucha por poder seguir la rueda de algún ciclista! ¡Y qué placer llegar a meta, con la faena hecha y esa reconfortante sensación de cansancio y disfrute a la vez!».

Durante muchos años participó en todas las marchas posibles.

Tenía auténtica predilección por la Quebrantahuesos, la Marmote o la Hubert Arbes.

Luego cambió de registro y comenzó con la larga distancia: cuantos más kilómetros, mejor.

No paró hasta conseguir finalizar la París-Brest-París: 1200 kilómetros completados en 83 horas.

Una auténtica pasada, aunque su mayor disfrute era salir con el club, en el que siempre encontraba un grupo de gente que se adaptaba perfectamente a su ritmo, compartiendo su afición con todos ellos.

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De entre todas aquellas chicas ciclistas también tuve la satisfacción de conocer a Ariadna, la más joven, que ya desde bien pequeñita le apasionaba ir en bici haciendo excursiones con su destartalada BH en inolvidables veranos hasta lugares, que en aquel momento a ella le parecían muy lejanos.

Cuando se enganchó definitivamente a la práctica del cicloturismo nos explicó que fue por varios motivos:

«la sensación de deslizarte sobre el asfalto, la dureza de los puertos, la nueva dimensión que adquiere el paisaje a la velocidad del ciclista y, sobre todo, la buena compañía y el buen ambiente que siempre hay en este mundillo».

El club para ella se convirtió en un lugar de encuentro que le permitió hacer muchas amigas formando un buen grupo de chicas ciclistas, con las que salía regularmente, participando juntas en muchas marchas y compartiendo muy buenos momentos sobre la bici.

También fue una gran luchadora para conseguir que las marchas no dieran la imagen habitual de un inmenso pelotón de chicos ciclistas en los que alguna vez se veía una chica solitaria.

Aunque siempre, con una gran sonrisa, explicaba cómo el hecho de ser poquitas participantes en las marchas contribuía a que el público las animase con mucha más fuerza que a los chicos, quienes veían cómo al paso de ellos los gritos menguaban.

Decía que las chicas solían crear una especie de fraternidad femenina entre ellas, saludándose, charlando, y sin preocuparse si una la adelantaba o era ella quien lo hacía.

Era tanta su inquietud por el bajo número de mujeres que practicaban el ciclismo de carretera, que incluso elaboró un trabajo de investigación para el boletín de aquel club, porque sentía curiosidad por conocer con exactitud la participación real de féminas en estas citas ciclistas.

Sabía que eran bajas, pero… ¿cuánto?

No os voy a marear ahora con cifras y números, pero llegó a la conclusión que un 5% de participación femenina en una marcha -en aquella época- se podía considerar todo un éxito.

Este tanto por ciento podía aumentar si la marcha era menos dura, más corta y menos competitiva, o cuando a un recorrido largo se le daba la opción de uno corto.

También dejó evidente que en Francia había mucha más participación femenina ya que existe más cultura ciclista y es por este motivo que las mujeres se lanzan a la carretera para participar mucho más en las marchas.

Este estudio ya tiene unos años y parece que hoy en día todo esto está cambiando.

Muchas mujeres ya empiezan a sentirse mucho más cómodas en el cicloturismo actual, al poder disponer de bicicletas en las que las grandes marcas ya tienen su versión femenina y, sobre todo, porque éstas ya no son tan caras como aquellas bicis pioneras de hace unos años.

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También ayuda la existencia en el mercado de material y ropa exclusiva para ellas.

Esto es básico, claro está.

Para finalizar, recuerdo también como la propia Ariadna nos explicó una jugosa anécdota de cuando en aquellos años se formó de manera casi espontánea un grupo de chicas ciclistas bajo el nombre de «me tendréis que esperar».

No creáis que era un grupo exclusivo de mujeres, pero sí que eran muchas las que se juntaban todos los fines de semana para salir en bici.

Lo anecdótico de este nombre se debe a la manera en cómo surgió, de una forma natural.

Cada nueva integrante que se incorporaba a las salidas era habitual oír de “motu proprio”: ¡me tendréis que esperar!

Como Ariadna nos explicaba, a muchas de las incorporaciones sí era necesario esperarlas, pero en otros casos no sucedía así.

A fin de cuentas, cada una rodaba a su ritmo, pero al final todas se esperaban las unas a las otras.

Un gran gesto del cual tendríamos que aprender todos.

Ana, Merche y Ariadna: tres ejemplos de motivación, de superación, de maneras de entender el cicloturismo, pero sobre todo tres espejos donde las chicas ciclistas puedan mirarse y verse reflejadas para continuar saliendo a la carretera a pedalear.

Foto: Ariadna

Los motivos para hacer el Camino de Santiago en bicicleta

Hay tantos motivos como personas que se lanzan a realizar el Camino de Santiago, en nuestro caso en bicicleta

Donibane Garazi, punto de partida, el camino hacia Santiago en bicicleta.

Siempre nos ha gustado más su nombre en euskera para mencionar la francesa población de St. Jean Pied de Port.

Su sonoridad, la belleza de su pronunciación, no sólo nos evoca a una de las ciudades más bonitas del Camino de Santiago, sino que también nos hace escuchar los ecos de los peregrinos que desde aquí inician su aventura, al otro lado de la frontera, sea a pie o en bicicleta.

Porque a pesar de este límite administrativo, todos estamos de acuerdo en que la muga no ha influenciado en la cultura y en las costumbres de estos valles pirenaicos, que comparten una misma lengua y una historia casi en común lo cual no ha impedido salir de ellos a sus gentes por motivos de fe o por la necesidad de caminar más allá.

Los más expertos dicen que la mejor manera de iniciar la ruta jacobea es desde la Porte d’Espagne de esta antigua ciudad amurallada que formó parte del Reino de Navarra. Pero es también la más osada, porque es la forma más dura de meterse de lleno en el Camino, pero del mismo modo la más bella.

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No es fácil, ya sea a pie o en bici, ponerse en marcha desde los 165 metros sobre el nivel del mar del inicio para, dirección Roncesvalles, superar el desnivel que representa alcanzar los 1236 metros del Puerto de Arnostegi, por su vertiente de Honto, dura y muy exigente, una de las diferentes y variadas maneras por las que se puede acceder a este tremendo y típico collado de Iparralde.

Una escalada sin tregua que el pasado mes de agosto afrontamos a lomos de nuestras bicis y en la que coincidimos en el Camino con muchos peregrinos que se habían dispuesto a cruzar a pie los Pirineos por este auténtico rompe piernas que los iba a poner a prueba.

Charlamos con ellos y nos dimos cuenta que hay tantos motivos como personas que se lanzan a realizar el Camino de Santiago, en nuestro caso en bicicleta.

Hay peregrinos por «fe», cuyo único objetivo es alcanzar la tumba del Apóstol Santiago y conseguir «La Compostela», exclusiva acreditación que se otorga por motivos religiosos.

Hablando con otros, su reto es simplemente deportivo.

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El deseo de estos «peregrinos», fáciles de distinguir del resto equipados con material atlético de última generación, pulseras GPS y monitores de ritmo cardíaco variados, es poner a prueba su resistencia y condición física.

Igual que nosotros que, no sin menos esfuerzos, nos enfrentamos a las terribles rampas cercanas al 20% de este coloso, pero que bien valían la pena porque los paisajes pirenaicos que nos ofrece son impresionantes.

Fuertes repechos. Y mucha calma, siguiendo la Ruta de Napoleón, alternando la contemplación de caseríos (baserris) con grandes y verdes prados, mientras águilas y halcones sobrevuelan por encima de nuestras cabezas.

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Es momento de pensar, reflexionar y fijarnos que, en la inmensidad de estos parajes, muchos entiendan este Camino como una iniciación a su mundo espiritual.

Aquí, rodeado de estas montañas y este cielo, dónde si no, caminando en soledad, a pie o en bici, es donde uno se encuentra así mismo, en actitud contemplativa y en contacto con la naturaleza y en el que todo nuestro cotidiano mundo, el que hemos dejado atrás, es banal y que lo que verdaderamente importa es llegar al refugio para comer y descansar.

Porque es aquí cuando uno se siente vulnerable y si necesita desahogarse y echarse a llorar, pues lo hace, sin vergüenza alguna.

BIKEPACKING: lo que no cabe no se necesista  

«Todo peregrino llora al menos una vez durante el Camino».

Como lo podemos hacer cualquiera de nosotros, salvando las fuertes y salvajes pendientes a través de duras revueltas, mientras vamos contemplando en lo alto, y a lo lejos, las figuras inequívocas de las siluetas de los peregrinos recortadas en la niebla del horizonte.

Extraños personajes de diferente pelaje. Todos ellos. De férreas voluntades y donde también se reencuentran con la solidaridad hacia los demás, en la que todos se ayudan y no existen clases sociales. Todos somos iguales ante la inmensidad de estas montañas.

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Llegamos al refugio de Orisson. Hemos alcanzado los 800 metros de altitud. Muy cerca, la Virgen de Biakorri, en medio de la montaña y llena de ofrendas, bendice a todos los que por allí pasan. A partir de aquí, seguimos ascendiendo por el Camino, aunque de manera más suave, mientras seguimos descubriendo praderas y tupidos bosques de hayas. Una ruta espectacular mientras ahora, coronando Arnostegi, contemplamos las ruinas de la Torre-trofeo situada en la cima del monte Urkulu.

Porque aquí, en Arnostegi, el buen Camino también es Historia y Cultura, porque a ritmo sosegado, sin prisas, se pueden disfrutar de todos estos tesoros al aire libre. Y de la amistad, que muchos también vienen buscando, lobos solitarios que aquí encuentran apego y compañía, y por qué no, su alma gemela.

Cada uno de aquellos peregrinos nos transmitieron muy bien sus sensaciones y sus maneras de sentir el Camino, pero hubo alguien que nos dijo, parafraseando un anónimo refrán, que «no era la fuerza de la bravura navarra la que le empujaba ni atraía, que él no sabía explicar… ¡qué sólo el de Arriba lo sabía!».

Foto: https://labicikleta.com/

21 años sin Manolo Sanroma

Manolo Sanroma murió disputando a más de 70 km/h un sprint de la Volta en Vilanova i la Geltrú 

19 de junio de 1999. Recuerdo perfectamente aquel día: Manolo Sanroma, uno de los sprinters más prometedores del pelotón ciclista nacional, sufría un terrible accidente, al caer y golpear con su barbilla en un bordillo.

No podía ser.

Otro ciclista profesional que nos dejaba en la carretera.

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A Sanroma, ciclista del Grupo Deportivo Fuenlabrada y que sólo llevaba dos temporadas como profesional, lo recuerdo como un sprinter muy fuerte, atrevido, descarado y muy valiente, que le había llegado plantar cara al mismísimo Cipollini.

De hecho, ya le había ganado una etapa en la Vuelta a la Comunidad Valenciana de aquel mismo año.

Dicen que aquel día Manuel iba picado con él porque el día anterior, en otro sprint, Mario le había cerrado descaradamente:

«Le dije que eso no se hacía. Cipollini había sido mi ídolo desde los seis años. Pero me pareció increíble que un ciclista de su talla hiciera esas cosas».

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También explicaron que murió al instante, con tan sólo 22 años, y que ni el casco le pudo salvar la vida.

Tras la muerte de «Lolo», como le llamaban sus amigos y familiares, enseguida se pensó en Almagro, su ciudad natal, en rendirle un merecido homenaje en recuerdo a su memoria.

Pensaron en dedicarle un monumento que se instalaría en el recinto ferial, junto a las instalaciones deportivas.

A finales del año 2000 se convoca un concurso nacional para elegir el mejor proyecto.

De entre todas las maquetas recibidas desde toda España fue elegida por unanimidad la del escultor de Valdepeñas, José Lillo Galiani, artista cuyas esculturas son fuertemente expresionistas y que trabaja todos los materiales, sobre todo el hierro y el bronce.

La maqueta de Lillo Galiani, de 1 m de longitud y realizada con los mismos materiales definitivos, bronce y acero inoxidable, fue subastada, quedando en propiedad de la familia Sanroma que aportó una importante cantidad de dinero.

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El monumento  de Manolo Sanroma se sufragó por suscripción popular 

Tras dos años de trabajo, el genial escultor pudo culminar su obra inaugurándose el 28 de octubre del 2002, con la presencia del entonces vicepresidente del gobierno Mariano Rajoy, y Javier Martín del Burgo, director de deportes de la comunidad de Castilla-La Mancha.

Lillo Galiano presentó su obra hablando «de un joven atleta que se atrevía a desafiar, e incluso a vencer, a héroes del ciclismo».

A la hora de efectuar su obra, la única condición que le impusieron es que la figura de «Lolo» debería estar realizada de manera realista: «su madre visitó mi estudio cuando el retrato en arcilla estuvo acabado para dar su visto bueno», nos comenta el propio Lillo.

 

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El conjunto escultórico consta de una punta de flecha en acero inoxidable que sugiere velocidad, con una longitud de 7,8 m por 2 m de anchura y sustenta a un grupo de cinco ciclistas en bronce de 2,20 m de altura.

Encabeza el grupo, en actitud de victoria, la figura de Sanroma en modelado clásico, y su gesto recoge el momento en que vence al sprint a Cipollini en la mencionada Vuelta a la Comunidad Valenciana.

 

Los cuatro ciclistas que le acompañan, plasmados en formas fuertemente expresionistas, potencian el movimiento, agresividad y dramatismo de la acción, y sobre todo, la velocidad, con la repetición de ciclos en las últimas ruedas. 

Todo el monumento descansa sobre un enorme piñón de bicicleta en acero, adosado a una base granítica y con una altura total del conjunto de 6 m.

Agradecer al sr Lillo Galiani su amabilidad al explicarnos los entresijos de su obra y a la vez dedicarle este pequeño homenaje, desde este rincón, a la figura del gran «Lolo».

No te olvidamos.

Fotos: José Lillo Galiani

¿Quién haría lo de Bernard Hinault por Mavic?

Mavic Hinault Joanseguidor

Hinault se compromete a arrimar el hombro en el mal momento de una empresa como Mavic

La noticia de la mala salud financiera de Mavic no es algo que venga de hace poco, la bola de nieve de la legendaria marca amarilla ha ido creciendo y creciendo hasta detonar en una época en la que parece que todo lo que estaba a punto de caer, acaba precipitándose.

 

Así las cosas leemos que Bernard Hinault se ha puesto al frente de un grupo de gente de negocios, ahí anda el antiguo CEO de Arkéa, para salvar Mavic.

Entiendo que Hinault presta imagen a la causa, y su imagen, ya sabemos que en Francia es de una potencia cuyo valor no somos conscientes de dimensionar.

Sus motivos son muy loables…

«Como partner mecánico, Mavic siempre ha estado al lado de los corredores en momentos de dificultad en la carretera. Es el momento de ponerme al servicio de los hombres y mujeres de Mavic en tiempos de dificultad. Es un contraprestación razonable»

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No es poca cosa, los coches y motos amarillos de Mavic dan servicio neutral a todos los corredores en el Tour desde 1977, el año que nació un servidor, y dos antes de la primera victoria de Hinault en la «Grande Boucle».

La iniciativa de Hinault sobre Mavic es un ejemplo, el espejo de cuán profundas son las raíces ciclistas en el alma francesa y su gente, una empresa como Mavic merece el favor del más grande ciclista que ha dado este país en los últimos cuarenta años.

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¿Pasaría lo de Hinault con Mavic en España?

No creo quemarme la mano si digo que sería imposible, ya no sólo porque en este lado de los Pirineos los exciclistas con gran reputación no son tantos, cuando digo eso me refiero a ciclistas que pudieran medirse en peso a los Gasol, Nadal y cia, si no que también tendríamos que ver qué empresa sería la «Mavic» española.

No hace mucho pudimos ver muy de cerca como una marca de cascos que lleva media comunidad ciclista en este santo país, Catlike, iba desapareciendo del mapa y poco o nada hemos oído de aquellos que la lucieron en algún u otro momento.

Son esas cosas que marcan la diferencia…

Imagen: Mavic

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Un junio sin Quebrantahuesos no es junio

El vacío de este 2020 nos ha quitado la Quebrantahuesos del mes de junio

Mediados de junio, seguro, a estas alturas, estarías pensando en tu inminente participación en la Quebrantahuesos.

Pero este extraño mes de junio sin Quebranta no es un mes de junio cualquiera.

Sin Quebrantahuesos y otras marchas cicloturistas.

Sin sol ni calor.

A los ciclistas nos han robado la primavera.

Sin salidas de club.

Y, sin embargo, ya estamos en junio.

Un mes atípico para un «año que no existió».

 

¿Cómo habría sido en condiciones normales tu mes de junio?

El sábado tendrías la primera salida “importante” del mes para preparar la Quebranta.

Tocaría “etapa reina” con los colegas de tu club, la salida más larga de la temporada, con cerca de 200 km, y sin duda la más exigente, con la ascensión al puerto más duro de la zona, un fuera categoría con todas las de la ley.

Una «excursión» que habría marcado la hora de tu puesta a punto y dejado preparado, fino, para afrontar con garantías la reina de las ciclodeportivas.

Para eso, seguro, habrías alcanzado más de cinco mil kilómetros de entreno desde enero, para disfrutar de ese momento.

Sabes que junio es el mes de las grandes marchas marcadas en rojo en el calendario, es… “tu” mes.

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Pero este año no va a poder ser.

¿Cómo habría sido ese día?

Te habrías bajado tres puntos la cremallera del maillot, y es que, a pesar de salir tan temprano, se notaría ya bastante calor en el ambiente.

El paso por el termómetro de la farmacia de tu calle te lo habría dejado bien claro: 20 ºC.

Desde luego hubiera sido un día caluroso, de los que te gustan, sin pasarse, claro, y se habrían rebasado los 30 grados con facilidad.

El sonido de las golondrinas, que tanto te gusta también, cantando alegres y revoloteando entre los callejones, hubieran evidenciado con claridad que el verano ya habría llegado y que te encontrarías en tu mejor estado de forma, en la cresta de la ola.

Habría empezado a hacer tanto calor que, bajando una de las callejuelas saliendo de tu barrio, hubieras agradecido ese primer fresquito de la mañana, que refresca y despeja la cara, pensando que realmente el día sería de órdago.

Subirías por la calle que da acceso, una rampa bastante larga y mantenida, al punto de encuentro con los compañeros, la plaza que es fiel testigo de todas las salidas de tu club.

Lo habrías hecho con facilidad, con tres piñones menos de los que usas normalmente, pensando: “¡caramba! ¡Me encuentro fuerte!”,  alucinando lo “fácil” que irías.

Te habrías mirado las piernas, encontrándolas poderosas, morenas y robustas, dos mazas que te hubieran hecho sentir como nunca.

Habrías llegado arriba comprobando el tremendo ambiente en la salida, con mucho colorido.

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Tus amigos te estarían ahí esperando, esos que te habrían llevado con el gancho todo ese invierno-primavera.

En tu fuero interno sólo tendrías en mente una cosa: “¡que se preparen!”.

En fin, como dijo un buen amigo mío: » en septiembre aún estaremos fuertes»

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Equator: ruedas de carbono directas de fábrica

Para Equator, el usuario es el mejor “tester” de sus ruedas

Queremos hablaros de Equator, una firma checa de ruedas de carbono con más de veinte años en la fabricación, especialmente para terceros, y con marca propia hace siete.

Un know how adquirido que no fue en balde, pues ahora nos llegan de forma directa y sin intermediación, una suma que impacta directamente en el precio.

Porque en la cadena de valor de Equator, el contacto fábrica-ciclista es directo, sin distribución, ni ventas, ni tienda.

El usuario las recibe directamente en casa 

La firma checa pone acento en la calidad europea de su producto y una buena asistencia con garantía y un servicio técnico resuelto desde España, en un taller especializado.

Equator, un producto de cuatro vértices

Su peso se complementa con la durabilidad de las ruedas, son ligeras por sus componentes giratorios pero al mismo tiempo resistentes.

La rigidez de su carbono las convierte en caballo ganador, con un aprovechamiento total de cada pedalada.

El perfil de sus llantas garantiza la aerodinámica perfecta, dando velocidad, sí, pero también estabilidad al ciclado cuando se va a full. 

Como ya hemos dicho, la red de Equator por Europa permite garantizar un buen servicio, con reconocimiento internacional. 

Si buscáramos un quinto, quedaríamos en los inputs de aquellos que han exprimido y rodado con ellas en todo tipo de superficies, desde campeones checos de ciclocross a triatletas, que han puesto al producto al límite en foros importantes.  

 

Equator, claves de la rueda

Su aro, en fibras de carbono japonesas, se teje en capas en la fábrica de la firma, eso significa un control total del proceso de fabricación.

La rigidez viene aportada, en parte, por una resina que cubre el cuerpo en carbono de la llanta, que en la pista de frenada se complementa con el uso de basalto

¿Resultado?

Mejor frenada, más durabilidad y mayor estabilidad en la bicicleta.

El perfil de la llanta premia, como dijimos, la aerodinámica, de ahí su forma en “U” con refuerzo en la zona donde se inserta el radio.  

Hablando de radios, su cabeza externa permite el mejor tensado sin necesidad de retirar el tubular. 

De tipo Sapim son un buen complemento para cualquier rueda y los podrás adquirir en cualquier lugar.

Las cabezas externas de los radios permiten un tensado sin tener que quitar el neumático

En el centro unos bujes tipo PowerWay R13de 285 gramos se complementan con un sistema ajustado de rodamientos Enduro sellados.  

En el catálogo, diferentes perfiles, desde 30 a 80, a precios imbatibles en dos niveles: 699 ó 799 euros

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