Durante el confinamiento, he viajado pedaleando más que nunca

Un Camino de Santiago, un par de Transpirenaicas, alguna vuelta al Mundo y hasta un Everesting en el Páramo de las Letras durante mi confinamiento 

Todo esto y mucho más, más de mil kilómetros después de bicicleta estática, sudando a chorros, atravesando países y continentes sin moverme del salón de mi casa desde que empezó el confinamiento, pedaleando mínimo una hora al día.

No, no creáis que me he convertido en un delincuente saltándome el aislamiento para salir con mi bicicleta, haciendo caso omiso del estado de alarma decretado.

No, para nada.

Tampoco penséis que he sido un terrorista a pedales escapándome con mi bici a otras regiones y otros lugares, con alevosía y, quizás, nocturnidad.

No, tampoco.

Y sin embargo, he vivido la aventura de viajar en bicicleta de diferente manera, dejándome seducir conociendo otras tierras, otros paisajes y otras gentes.

Todo esto sin saltarme el confinamiento.

¿Cómo?

Pues quedándome en casa y sacándole humo al rodillo durante la hora diaria que he dedicado a practicar mi deporte favorito sin moverme del sitio.

¿De qué manera?

De la única forma en el que este martirio de estar 60 minutos pedaleando sin ir a ninguna parte puede ser algo, por qué no, provechoso, satisfactorio, entretenido y toda una aventura en sí misma.

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El ritual siempre ha sido el mismo: ponerme maillot y culotte, prepararme un bidón lleno de agua, una toalla colgada en el manillar y subirme al potro de tortura, situándome delante de mi televisor.

Desde esta privilegiada posición, sentado en mi bici estática, no he necesitado pasaportes, ni visados, ni permisos especiales, tan solo conexión a YouTube y teclear la palabra mágica “cicloturismo” en su campo de búsqueda.

Y, de repente, miles de aventura a mi alcance para soñar viajando y conociendo mundo, aliviando en parte ese viajero interior que se puso a salvo del coronavirus.

A través de ese canal, he podido pedalear a multitud de sitios que en muchos casos escapaban a mi imaginación.

Lo he hecho desde casa, siguiendo las recomendaciones de las autoridades competentes, pero ahora no me arrepiento, al contrario, he disfrutado y gozado en primera persona de estos viajes virtuales, al igual que sus protagonistas, experiencias muy bien narradas de muchos de estos aventureros que se han subido a una bici para vivir experiencias de todo tipo.

Ciclo viajeros que han pedaleado por otros países, por otros continentes, en bicicleta, que han optado por este estilo de vida considerado por muchos como una forma de nomadismo moderno.

Sin moverme del salón de mi casa, he sentido la libertad de su movimiento, de su autonomía y autogestión, igual que si lo hubiera hecho yo mismo.

Empecé siguiendo al periodista Guilherme Cavallari en un recorrido por la Patagonia chilena-argentina: 5800 kilómetros recorriendo durante seis meses, y sin rumbo fijo, paisajes únicos.

Después, y sin moverme del continente sudamericano, me desplacé hasta Colombia para ponerme a rueda de Sebastian Gil y Miguel Olarte en su doble ascensión al mítico Páramo de Letras en el que hicieron historia al acumular la altura del monte Everest con sus 82 kilómetros de ascensión.

Una proeza extraordinaria.

Después de aquí, crucé el charco y di el salto hasta la Península Ibérica, concretamente hasta Pirineos para seguir al equipo de Imparables en su travesía “coast to coast”.

Fue una aventura preciosa en la que he podido revivir la aventura de la Transpyr Backroads durante más de 1000 kilómetros, casi 20.000 metros de desnivel ascendido y los 44 puertos de montaña que tuvieron que afrontar, acompañándolos desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico.

Durante aquel precioso y exigente recorrido he disfrutado de la compañía de Santi Millán, Ibon Zugasti y Tomi Misser, entre otros muchos conocidos, y otros no tanto, cicloturistas combativos.

Como me gustó mucho esta gran aventura, seguí con la idea de hacer otra nueva Transpirenaica, así que manos a la obra decidido a perseguir las seguras y rápidas ruedas de los chicos de Txema Delos, que pedalearon por el trazado clásico siguiendo la variante por el Pirineo francés, desde Rosas a Hondarribia, pasando por Bagneres de Luchon, Luz-Saint-Sauveur, Argeles Gazost, salvando todo los míticos puertos pirenaicos.

Han sido 7 días a rueda de estos chicos que iban como auténticas motos en sus ligeras bicicletas de carretera y, aprovechando la cercanía, decidí viajar hasta Bayona para acompañar virtualmente a Víctor Molina en su aventura de recorrer el Camino de Santiago a través del Camino del Norte.

Diez días hasta Santiago de Compostela para un total de 900 kilómetros.

Una bonita aventura a pedales.

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Como aún me quedaban días -muchos- me conecté al canal de Albert Sans para seguirlo en su “Vidaje”: una vida, un viaje en bicicleta, una vuelta al Mundo en la que cumplió el viejo sueño de vivir mil situaciones, tal y como él mismo nos relata: miedos, soluciones, regalos y lecciones, gentes, paisajes, instantáneas capturadas, músicas creadas, vídeos guardados y recuerdos tatuados en 74 minutos que susurran 7 años de rodaje.

Me quedó tan buen recuerdo de este viaje que no dudé en embarcarme en otro proyecto bastante parecido: “Pedal The World” del alemán Félix Starck, otra aventura alrededor del Mundo en bicicleta.

Félix se preguntaba: “¿Cuál es el significado de la vida?”

Algo que se cuestionaba todos los días hasta que decidió llegar al fondo de su inquietud: quería explorar el mundo por su cuenta, en bicicleta.

Sin entrenamiento, partió en junio de 2013 con más de 55 kg de equipaje y una cámara de vídeo para pedalear más de 18 mil kilómetros por 22 países con un solo objetivo: el sueño de la libertad absoluta y el descubrimiento de otras tierras y otras gentes.

He disfrutado mucho con él de su gran aventura: un documental basado en la vida y no en un guión.

Después de este tremendo reto, aún me quedé con más ganas de cicloturismo y alforjas, más nuevos países, más nuevas aventuras a lomos de mi bici estática virtual.

De esta manera he descubierto al que hasta ahora me ha parecido el más genial, didáctico y simpático nómada en bicicleta: el mallorquín Miquel Sorell, a través de su canal “ Ser Nómada”.

He de decir que es quien mejor me está haciendo pasar estas largas horas encima del rodillo y aún me quedan capítulos para rato, ya que el buenazo de Miquel, además de hacerlo muy entretenido, está dando la vuelta al Mundo en bicicleta, dejando atrás Mallorca, su tierra natal.

Desembarcó en Barcelona y empezó a pedalear hacia Girona para viajar en bici hacia el Este, cruzando Europa y Asia.

Desde allí trasladarse hasta América para finalizar en África.

Yo lo voy siguiendo.

Viaja sin ruta y sin planes, abierto a todas las realidades que se encuentre en su camino para inspirarse y seguir siendo nómada.

Cómo podéis comprobar, a lomos de mi bicicleta fija, he huido de competiciones virtuales y he apostado, sin moverme de casa, por el cicloturismo de alforjas, y no me arrepiento, es más, creo que cuando todo esto finalice, quizás pueda algún día acompañar en alguna etapa, a mi amigo virtual Miquel, quien ya es como si fuese de la familia y lo conociera de toda la vida.

Seguro que se alegraría, aunque a él lo que realmente le gusta es viajar solo, como buen nómada.

Y vosotros, ¿hasta dónde habéis viajado sin moveros de casa?

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Sea Otter Europe: ¿Cómo influye en la compra?

Sea Otter Competiciones JoanSeguidor

En su zona demo, la Sea Otter decanta muchas compras de bicicletas

El demobike hace disipar las dudas de los usuarios, que cuentan con mucha información vía online, dada la promoción de las distintas marcas, pero que aun no han tenido la oportunidad de tener un contacto directo con la bicicleta. Es por esto que, en algunas ocasiones, la decisión final la tomarán una vez la haya probado en primera persona, y qué mejor entorno que en el festival Sea Otter Europe.

Y es que, des del punto de vista de las marcas, estar o no en el Demobike de Sea Otter Europe puede suponer vender o no una bicicleta.

Además, con a la tendencia de venta online, donde cada vez más marcas apuestan por ello, el demobike adquiere la función – más allá del test, y de forma totalmente anecdótica- de “humanizar” una compañía centrada en internet, tal y como afirmaba el en la edición pasada un miembro del equipo Canyon: “Muchas veces nos pasa que muchos clientes con los que hemos tratado online acuden para conocer a la persona que los ha atendido.

Y es que Girona cuenta con un entorno único para jugar este papel, con circuitos de calidad para poner a prueba las bicicletas en un entorno de uso real, ya sean bicicletas de montaña, gravel, e-bikes o de carretera. Unos circuitos diseñados por el mismo equipo que organiza la UCI MTB World Cup en Andorra Vallnord. Preparados para ofrecer una gran calidad de recorridos y pensados al detalle para el perfil de usuario que nos visita. Y lo mejor de todo, ¡a solo 500m del festival!

Las e-bikes serán las grandes protagonistas del demobike

Las e-bikes siguen cogiendo peso y formarán gran parte de la flota total del demobike de Sea Otter Europe. Y es que, en el 2019, el 72% de la flota de bicicletas demobike del total de 40 marcas eran eléctricas. Y, es fácil de prever, que en las próximas ediciones dicho porcentaje vaya al alza.
Y es que según el estudio de Deloitte ‘Discover the future’ explica que la bicicleta y sobre todo las eléctricas pueden desempeñar un papel de liderazgo en una transición hacia mejorar los niveles de salud, tanto a nivel individual como social.

Tan importante son las bicicletas eléctricas en Sea Otter Europe que, desde del 2019, ya cuentan con un circuito propio: el circuito Haibike E-bike loop. Una oportunidad para probar los modelos de las mejores marcas del sector, con un trazado y unas características más aptas para todos los públicos.
Y es que el festival, a sabiendas que las bicicletas e-bike vienen para quedarse, han ampliado el calendario deportivo del festival entorno a este tipo de bicicleta: el cual ya cuenta con la Canyon E-mtb marathon, una salida en e-bike de 27,5km (inscripciones abiertas) y la Miranda E-bike XCO, una competición en bicicleta e-bike XCO, donde la estrategia en la optimización de la batería es clave en dicha competición. ¡Todo un espectáculo eléctrico!

El Demobike de Sea Otter Europe al alza

El incremento de tests realizados en 2019, respecto las anteriores ediciones del festival, remarca que se trata de una acción importante y estratégica para las marcas. Cada vez, las flotas de bicicletas son más grandes y variadas,ofreciendo un servicio completo y gratuito a todos los usuarios que quieran disipar sus dudas.

Próximamente se anunciará la primera lista de marcas que ya han confirmado su presencia en el demobike de Sea Otter Europe 2020.

El muchas veces ignorado arte del descenso en bicicleta

Grandes carreras se han bajado con un descenso memorable

A veces un buen descenso no necesita de grandes aspavientos, debe ser algo que surge solo, casi natural, es innato, una mezcla equidistante de valentía, habilidad y anticipación.

La elegancia sobre la bicicleta es redonda en un buen bajador, un descenso limpio, de trazada sencilla… aquí lo barroco no se estila

Hace unos días aprovechamos un tweet de @rodadortop para efectuar una pregunta que tuvo excelentes respuestas….

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Pero como todo en la vida hay que elegir y nosotros tenemos tres descensos grabados a fuego… 

Miguel Indurain en el Tourmalet, cuando se comió el minuto largo de Tony Rominger de la cima en la bajada hacia Luz Saint Sauveur, aquella tarde de julio del 93, tras un excelso trabajo de Julián Gorospe en la subida, quedó en la historia de los grandes descenso de la historia del Tour.

Miguel hizo de la bajada un aliado que una vez, aquella del Ventoux, casi le juega una mala pasada.

Que librara tantas bajadas, en circunstancias tan diversas explica el mérito, y la suerte, que tuvo el campeón.

David Arroyo en el Mortirolo, hace diez años casi exactos. 

Se jugaba el talaverano nada menos que el Giro ante Ivan Basso, que le había dejado en la subida al coloso dolomítico, tras la bajada quedaba ese famoso «falso llano» asesino hacia Aprica.

Arroyo hizo una bajada escandalosa, le faltó muy poquito y quizá una ayudita de Carlos Sastre en el momento clave, para cazar, no lo logró.

Ivan Basso me definía esa bajada con una palabra: «Paura», es decir miedo en italiano.

Queda el tercero y no es sencillo, pero en este mal anillado cuaderno somos mucho de Vincenzo Nibali, es decir de cualquier descenso y en especial ese del Agnello en el que dejó atrás a Kruijswijk o el del Monte Giovo, también en el Giro 2010, una exhibición que complementaría guiando al propio Basso, mucho más torpe, en el Mortirolo ante la amenaza de Arroyo por detrás.

Dicen que sobre todos ellos sobrevuela un halcón, Paolo Savoldelli quien era cuchillo incandescente en la mantequilla bajando

Savoldelli le debe dos Giros a ese arte en los descenso, dos Giros nada menos en los años de Di Luca, Garzelli, Simoni y Casagrande.

En el trabajo de las bajadas queremos acordarnos de Oscar Saiz, uno de los grandes nombres del descenso español.

Nacido en Sabadell compitió desde 1993 a 2008.

Su trayectoria en las ruedas gordas le avala.

Empezó joven, llegado desde el trial, se aficionó al cross country antes de entrar en el descenso.

Rápido fue campeón de Catalunya primero y con el tiempo campeón de España de dual slalom.

En 1999 ya bajaba entre los diez más rápidos del mundo, según la UCI. Incluso fue primero en un Campeonato del Mundo por equipos con el Maxxis.

Entró la órbita de Giant en 2004, dentro del equipo DH que copatrocinaba Grandvalira.

No descuidó los estudios, se sacó el carnet de director nacional de ciclismo que le valió ser seleccionador nacional antes de entrar en el Team Blanco -hoy Jumbo Visma-.

Su conocimiento le valió ser consultor de diferentes marcas.

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Oscar Saiz, puesto ya en contexto, lleva un tiempo largo trabajando con gente de la carretera.

Guardamos un Procycling, donde se recogen algunas de sus impresiones y claves para la formación redonda y global de un ciclista.

Desde su experiencia en Giant, Saiz se pone en situación: etapa de adoquines del Tour de Francia 2014.

Vincenzo Nibali pasa la mano por la cara de sus rivales. Con Froome fuera de carrera y Contador cediendo un tiempo importante, Saiz pone acento en la técnica, ese gran olvidado muchas veces para muchos equipos y ciclistas.

Es obvio que no sacaremos de todos los ciclistas un Samuel Sánchez o un Vincenzo Nibali, pero al menos no podrán decir que han perdido la carrera en una bajada” justifica.

La trilogía del cicloturista: El Sufrimiento (parte II)

Cicloturista: si no hay sufrimiento, no existe placer

La vegetación de este precioso parque te hace más llevadero este inicio de puerto.

Ves que la gente se van mirando entre sí, calibrando sus posibilidades, examinando al «rival» y piensas «joder, menos mal que todos somos amigos…».

Y es que la «victoria» en este impresionante col sabes que da mucho prestigio, mucha reputación, entre los miembros de tu peña y en general entre todos los cicloturistas de tu país.

Pero tú ni lo sueñas, estás contento con haber llegado entre los «primeros».

Y así ves que en cabeza ya se empiezan a pegar «palos» y el ritmo de subida ya es asfixiante para ti: te descuelgas, subes unos cuantos piñones y a «disfrutar» lo que puedas.

Los de delante se empiezan a alejar cada vez más y más, y piensas que qué comerán estos tíos para estar tan fuertes.

La verdad es que tú ya no das más de sí, el entreno que llevas es el que es y por mucho que hagas, ni vas a rendir más, ni vas a tirar más, las horas son las que son y no puedes robar más tiempo ni a tu familia, ni a tu trabajo: no puedes «sacrificarte» más.

En este momento te encuentras solo, en tierra de nadie, ni te van a coger los de detrás ni tú vas a coger a nadie.

Lo ideal sería pararte y esperar un tren más asequible, pero ese puntito de orgullo que todos tenemos te hace tirar para adelante solos, la montaña y tú, durante los próximos 20 kilómetros, bajo un sol de justicia y empezando a estar tocado por la dureza de la salida.

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Y así vas haciendo, pedaleando, sufriendo pero disfrutando a la vez, sorteando rampas imposibles y levantando la vista de vez en cuando para disfrutar del paisaje, del entorno, de la alta montaña, que es realmente lo que a ti te gusta.

Después de 2 horas de penosa escalada llegas arriba, después de haber pasado el último tramo, realmente duro, donde tú ciclocomputador nunca ha sobrepasado los dos dígitos.

Los últimos 200 metros llanos y casi con tendencia a bajar, metes plato (¡qué chulo!) y ya ves a tus colegas, esperando.

Alguno te soltará: «veinte minutos, te hemos metido veinte minutos.» Y piensas que qué bestias.

Después de esperar un rato a que vengan las «unidades perdidas» del A, bajáis al pueblo a almorzar con el grupo B, que ya deben ir por los cafés.

A la salida del almuerzo alguno del A tiene la «brillante» idea de proponer una vuelta alternativa, por supuesto más dura y más larga, aunque mucho más bella.

Alguno te pregunta qué vas a hacer y claro, no te vas a negar y te vas a dejar en evidencia, así que te lías la manta a la cabeza y te vas con ellos con aquella sensación que deben tener las terneras cuando las envían al matadero.

En principio de bajada y llaneando bien, aunque sigues sin dar un relevo y te encuentras algo mejor, sin duda gracias al cafetito que te has tomado, y seguís tirando, tirando…

De repente, alguien gira a la derecha y te encuentras con un paredón en mitad de la carretera: ¿qué es eso? -te preguntas.

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Nunca habías venido por aquí, coto privado del A, y te pilla por sorpresa esta «nueva pista rural asfaltada», que hace que tengas que poner todo lo que hay para vencerla, bajo un calor ya infernal.

Los de delante hace rato que ya se han ido y te vuelves a quedar solo, muy solo, y piensas que qué habrás hecho para merecer esto.

Todos los portabicicletas de Cruz en un click

Lo estás pasando realmente mal y suerte que tus «compañeros» te están esperando arriba y podrás volver con ellos.

Bueno, eso crees tú.


Cuando llegas hay alguna mirada de complicidad y otras de compasión, hasta que la carretera nos vuelva a poner a cada uno en su sitio.

Iniciamos el camino ya definitivo de vuelta a casa y esta gente en vez de bajar el pistón aún aceleran más y más…

Pasados unos kilómetros no puedes más, tienes incluso algún amago de calambre, y levantas el pie y te descuelgas, y el tren se aleja rápido, muy rápido.

Ni se han dado cuenta que te has quedado: «es igual» -piensas- «voy a descansar», aunque sabes que los 40 kilómetros que quedan de vuelta se te van a hacer una eternidad.

Así es, después de dos horas a ritmo cansino, de haber secado todas las fuentes que te has encontrado por el camino, llegas a tu casa pasadas las 4 de la tarde, destrozado y con principio de pájara.

Te vas directo a la cama, hasta que recuperas un poco, te duchas y comes algo.

Todos tus proyectos de salir esa tarde tendrán que esperar porque tienes un gran cansancio acumulado, no te sientes las piernas y decides pasártela en la horizontal, en un estado lamentable, bajo la atenta mirada de tu sacrificada y cabreada familia.

Hasta la próxima…

Foto: www.rosdemora.com

Veintipico años desde el Tour del 98

Tour del 98 - Marco Pantani JoanSeguidor

Dos décadas de una carrera que marcó el ciclismo: el Tour del 98

Hace más de veinte años por estas fechas, saboreábamos la sublime victoria de Marco Pantani en el Giro de Italia.

Estábamos en capilla, de un nuevo mundial de fútbol, el de Francia, el país del Tour, del Tour del 98.

Fue aquella una carrera que empezó días antes de arrancar, recuerdo, desde Dublín.

Un control rutinario de frontera hizo saltar la liebre: un masajista de Festina, Willy Voet, fue cazado con un arsenal de sustancias dopantes.

El tamaño del «alijo» era tal que el argumento tan manido de «consumo propio» no se sostenía por ningún lado.

Aquello fue el detonante: el ciclismo nunca volvería a ser igual.

Fue romper la inocencia rota para muchos que quisimos creer que aquello no era cierto, que resultaba un espejismo, una pesadilla, mejor dicho.

Tour del 98: el antes y el después

Un espejismo de puertas hacia fuera, un secreto a gritos de puertas hacia dentro.

Marco Pantani acabó ganando ese Tour con una memorable etapa bajo la lluvia del Galibier, una jornada que hemos visto esta tarde en Teledeporte con los mismos ojos de inocencia del 98.

Fue el único momento que desconectamos de la triste realidad que envolvía y tomaba el ciclismo.

A partir de ahí, el ciclismo arrastra el estigma como el fantasma preso a sus cadenas.

A partir de ahí vendría la expulsión de Pantani en el siguiente Giro, el raid de San Remo en la ronda italiana, tres años después…

Vendrían historias para no dormir.

También el periodo de Lance Armstrong, el ciclista que no existió, que nunca corrió el Tour, ni lo ganó siete veces.

Lance Armstrong como consecuencia del Tour del 98

Acabamos de leer la «Rueda de la mentira«, el libro de Juliet Macur, que describe el antes, durante y después del ciclo de Lance Armstrong.

Siete años de plomo y sopor en la mejor carrera. Siete años que vemos borrados en todas las fuentes que consultamos.

La obra de Macur destaca por ser políedrica, más de 130 entrevistas, con testimonios que hablan con tal contundencia que la sola esperanza de salir vivo de Lance Armstrong, resultaba sonrojante.

El libro describe cómo se cierra el cerco y desmadeja la nebulosa de mentiras que construye Armstrong.

En teoría, se dijo hasta la saciedad, el Tour del 99, el que siguió al escándalo, era el más limpio de la historia, el más creíble, el más transparente…

Y lo ganó Amstrong.

Así las cosas, el ciclismo de 2018 es heredero del Tour del 98.

Veinte años después las cosas no han cambiado, al menos no en la percepción de deporte horadado por la lacra del dopaje.

Un dopaje que además es transversal, y se da allí donde nunca lo podríamos entender. Un saludo a esos masters que juegan a ganar el Tour en su día a día.

Y fruto de aquello tenemos una presión inaguantable para el 99.9% de los humanos, salvo Chris Froome, quien abanderó una limpieza y tolerancia cero, que él mismo ha puesto en el borde del abismo.

Dicen que está más limpio que nunca, pero la percepción es la de siempre.

Algo se hace mal y lo peor son esas decisiones que miran por la imagen y no por la salud del ciclista, como el picotazo de avispa de Sander Armée en el Giro de hace un par de años.

O los ciclistas que hacen gala de su limpieza como si hicieran un extra, denostando a otros.

Así es el ciclismo, el deporte por el que no ha pasado el tiempo desde aquel fatídico Tour del 98.

Imagen tomada de Cycling History

 

Si mi niño quisiera ser ciclista

Niño ciclista JoanSeguidor

Que tu niño quiera ser ciclista viene sin manual de instrucciones

Cuando un niño decide ser ciclista, un calambre recorre su hogar.

No es un deporte sencillo, ni siquiera fácil de encajar en la rutina laboral.

Pero la mente, inquieta ella, ya se pone en lo peor, piensa en la carretera, en los peligros, en lo que viene… 

Y no es sencillo pasar como si tal cosa, no tener miedo.

Salir a la carretera te asegura una jornada de disfrute máximo, pedaleando por donde te plazca, pero casi seguro un susto, un aprieto, alguna de esas situaciones que cada día leemos en la prensa, con ese goteo de accidentes.

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Estos días que deberían ser de pasión de Giro de Italia, quien no ha tenido al crío sentado al lado, mirando y soñando por la televisión, imaginándose ahí, en medio de paredes de nieve, de rosa, recibiendo el beso de las guapas, descorchando el cava…

Todo eso está muy bien, pero el camino no es sencillo.

Hace unos cuantos años escribimos una reflexión sobre el padre ciclista que ve a su hijo partir en un entrenamiento pensando en los peligros que la ruta le pondrá y en la inquietud de saber si volverá bien.

Fue a raíz de la muerte de Víctor Cabedo, atropellado mientras entrenaba.

Permitidnos rescatar un tramo…

Esto es el ciclismo de bambalinas. No lo conocemos, pues lo padecen en silencio sufridos padres que asienten ante las obligaciones de sus chavales para con la bicicleta, la carretera y el ciclismo. Suena duro. “Respiras hondo, menos mal”. Momento en que ves al chaval tras llegar de entrenar o cuando le recoges en la carretera por que ha pinchado en medio de la nada.

Así es la rutina en la casa de muchos de los críos que salen diariamente a intentar ganarse la vida sobre una bicicleta. Los que somos padres nos estremecemos cuando oímos relatos así. La carretera, el vivero de ciclistas, se ha convertido en territorio hostil. Quedan otras opciones, surgen circuitos cerrados, pero no son más que apaños para intentar retrasar lo inevitable, que no es otra cosa, que un día cojan su máquina y se lancen al asfalto a hacer kilómetros.

Semanalmente, casi como en la violencia de género, oímos sobre la muerte de un ciclista. El caso de Víctor Cabedo emerge por su condición de ciclista profesional, pero también por los muchos buenos amigos que dejó por el camino. Sin embargo, la cantidad de ciclistas anónimos que alimentan la mortandad es alarmante.

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Esto es así, como la ciudad que vio la salida de una jornada del Giro de Italia: un casino.

Pero aquí la ficha es tu vida, tu felicidad

Muchas veces hemos escrito por los padres ciclistas, que les dejen crecer, que no tienen que ser un Contador o un Valverde, que disfruten, que se prenden de la bicicleta, de la vida sana…

Pero estos mismos padres que a veces se obsesiona con el futuro del niño, son los que ven a sus hijos partir cruzando los dedos que todo salga bien.

Hemos visto esta carta en Facebook y queríamos compartirla

 

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Que el niño quiera ser ciclista no es algo que venga con manual de instrucciones…

Imagen: Bicics 

Randonneur: el ciclismo donde no se pone el sol

Hace unos días nos interesamos por un ciclismo poco conocido, que se corre en soledad, de noche muchas veces y entre pequeños ratos de sueño. Hablamos de esas pruebas que responden al nombre de Randonneur y se distinguen por la larguísima y extenuante distancia. Un concepto que lleva el ciclismo hasta sus últimas consecuencias, un concepto que nos explica Francesc Porta, Presidente  de Randonneur Catalunya (Club de Referencia) y representante del Audax Club Parisien en España, excepto el País Vasco.

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¿Dónde situarías el origen del concepto Randonneur y en qué momento y evento?

“Hemos de retroceder al mes de mayo del año 1921, se celebra la Polymultipliée  de Chanteloup en su 9ª edición, hasta entonces esta prueba había estado patrocinada por el periódico deportivo l’Auto que dirigía Henry Desgrange, pero en 1921 fue el periódico L’Echo des Sports (contrincante de L’Auto) quien patrocinaba esta prueba. Diversos clubes de Paris aportaban su ayuda en la realización, uno de ellos era el Audax Club Parisien, colaborando desde la primera edición.

Se dio la circunstancia de que el Audax Club Parisien tenía desde 1905 los derechos de organización de los Brevets Audax, una creación italiana introducida en Francia por parte del mismo Henry Desgrange.  Estas dos circunstancias eran incompatibles y Henry Desgrange retiró la autorización al Audax Club Parisien para la Organización de los Brevets Audax.

En el seno del Audax Club Parisien hubo una escisión que condujo una parte a continuar con la organización de los Brevets Audax  formando el Club Union Cyclistes de Paris, patrocinado por L’Auto, y que más tarde vinieron en llamarse Unión de los Audax Franceses, y otro grupo  que se las ideó para crear los Brevets  de Randonneur Franceses, que son la cara y la cruz si los comparamos con los Audax. En el mes de septiembre de 1921 se organizó el primer Brevet Randonneur de la historia con el recorrido Paris, Dreux, Chartres, Paris”

Nota 1- Los Brevets Audax también se llaman de velocidad fija establecida en 22,4 km/h, por lo tanto los participantes van en pelotón, no pueden desfallecer físicamente, no tienen que estudiarse el itinerario pues hay el jefe de grupo, mientras que los Brevets de Randonneur que también se llaman de velocidad libre, cada participante va a su aire, solo tiene que mantener una capacidad mental en todo el recorrido y si desfallece físicamente puede parar a descansar.  

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¿Que mueve a un ciclista a pasarse a la fórmula Randonneur?

Yo diría que la participación en pruebas Randonneur es una culminación de toda una trayectoria en la vida de un cicloturista. Empiezas con excursiones locales, regionales a través de un club con salidas dominicales, después te atreves en las marchas cicloturistas, cuando te vas haciendo mayor empiezas a sentirte mal porque no llegas dentro la hora establecida y es entonces que descubres la formula Randonneur, la edad media de los participantes está situada en 55 años, esto quiere decir que un 10% tendrá entre 60 y 70 años y otro 10% tendrá entre 18 y 30 años, hay participantes que con 85 años realizan un Brevet de Randonneur

¿Qué le aporta la fórmula Randonneur a un ciclista?

La aportación del deporte al practicante no difiere demasiado entre distintas especialidades, pero la participación Randonneur permite alargar muchos años la práctica del deporte. Es en esta edad que se ve las marchas cicloturistas como una auténtica locura, y  en el Movimiento Randonneur, como la posibilidad de permanecer activo en grandes pruebas

¿Que complicidades surgen en la práctica de pruebas Randonneur?

Las principales complicidades son con uno mismo. Se habla de hacer un 200 y se ve como una utopía, lo realizas y te das cuenta que el próximo reto son los 300, después 400 , te das cuenta que el cuerpo es el mismo, la forma física siempre es la misma, no se requiere una forma física súper extraordinaria, sí que percibes  que al aumentar la distancia se requiere más mente clara y te decides para afrontar los 600, los  1000, los 1200 km como si nada y te conviertes en un experto psicólogo de tu propio cuerpo

¿Qué desarrollo hay en España del mundo Randonneur respecto a otros Países?

El Audax Club Parisien como creador de la Fórmula Randonneur, tiene la misma estructura en cada país donde se establece la práctica de las pruebas Randonneur, es decir se nombra un representante del Audax Club Parisien en este país, este representante actúa a través de un Club, que se llama Club de Referencia. El representante a través de este Club determina  los Clubes Organizadores locales  que son los que organizan las pruebas Randonneur en cada Región. Los representantes de todo el mundo están asociados a través de Les Randonneurs Mondiaux que en la actualidad agrupa a 51 países de los 5 continentes”

Nota 2- Se da la circunstancia de que en 1983 cuando se creó Les Randonneurs Mondiaux en España había dos personas que organizaban Brevets de Randonneur, y como excepción España continua teniendo dos representantes del Audax Club Parisien, pero esta anomalía es temporal tendiendo a la normalización en cuanto ocurran cambios.

Nota 3- La palabra francesa randonneur significa excursionista, después de los años y en el argot cicloturista, esta palabra significa todo lo referente a esta modalidad de cicloturismo, otra acepción seria que si decimos que uno tiene aptitud Randonneur, significa que recurre a todas las soluciones posibles sin desistir, para solventar los contratiempos que se van sucediendo a lo largo de uno de los periplos emprendidos, también se aplica entre nosotros en temas de la vida misma.

 

Así ha ayudado Tuvalum a las tiendas de bicicletas

tiendas de bicicletas JoanSeguidor

Más de 500 tiendas de bicicletas encuentran en Tuvalum una vía para vender online sin comisiones

El de las tiendas de bicicletas es un sector especialmente castigado por la situación derivada de la alarma nacional por coronavirus. En España hay más de 3.000 pequeñas tiendas de ciclismo con 3 empleados o menos. Según datos de la Asociación Española del Comercio Minorista Especializado en Bicicleta, el 90% de ellas ha aplicado un ERTE.

En las últimas semanas la mayoría de los profesionales de tiendas de bicicletas han seguido trabajando con la persiana bajada, tratando de preparar su negocio para la venta por Internet. Muchos de ellos carecen de una tienda online y, de los que sí cuentan con página web, la mayoría no dispone de recursos para competir en publicidad con los grandes operadores.

En este sentido Tuvalum se ha convertido en el canal de venta digital de más de 500 tiendas de ciclismo de España, que cada mes ponen a la venta sus bicicletas y material en este portal. Muchas de ellas se han incorporado al sistema de venta de Tuvalum durante el confinamiento para compensar vía online las pérdidas derivadas de tener las puertas del comercio cerradas.

A diferencia de otras aplicaciones y páginas de segunda mano, Tuvalum ofrece a los profesionales la gestión integral de todos los procesos que intervienen en la venta online. Esto incluye un sistema de pago cien por ciento seguro y la recogida y envío de los pedidos.

Además, entre el 16 de marzo y el 26 de abril eliminó su comisión y tarifa de venta en todos los productos de tiendas profesionales, con el compromiso de ayudar a los minoristas a compensar con las ventas online la caída sufrida por tener el local cerrado. “Sin tiendas locales no hay ciclismo, porque si desaparecen, ¿quién va a realizar el mantenimiento de las bicicletas a los casi 2 millones de ciclistas que hay en nuestro país?”, explica Alejandro Pons, CEO de Tuvalum. “A pesar de que nos ha supuesto dejar de facturar, nuestro compromiso es aportar nuestro granito de arena poniendo nuestra página web a disposición de todas las tiendas de ciclismo de manera totalmente gratuita”.

Gracias a esta iniciativa más de 50 tiendas han conseguido vender sus bicicletas en España y Europa durante este período a través de Tuvalum sin incurrir en costes.

Vender gratis sin tener una tienda online

El modelo de venta para profesionales de Tuvalum es diferente al de otros grandes marketplaces. A diferencia de éstos, Tuvalum no cobra comisiones a las tiendas de bicicletas. Sobre el precio de venta que éstas fijen establece una tarifa de servicio que paga el comprador y que durante 6 semanas ha estado cancelada para ayudar a impulsar las ventas de profesionales dentro de su portal.

José Gabriel, de Bicicletas Manrubia, ha sido uno de los minoristas que no tienen página web para su negocio y han utilizado el canal online de Tuvalum para vender durante el confinamiento. “Tuve una página pero no era competitiva porque no podía competir con las demás webs, así que subo las bicicletas a Tuvalum”.

José Sanjuan, gerente de Guijarro Tot Esport, también ha vendido bicicletas en España y Europa a través de Tuvalum a pesar de tener su comercio cerrado. “No tenía nada por Internet y Tuvalum nos ha echado un cable que nos ha venido como anillo al dedo. Somos conscientes de que no podemos luchar con las grandes superficies.

La misma opinión comparte Miguel Guillén, de 3HCycles Requena: “Nosotros antes ya vendíamos algo por Internet, pero básicamente recambios. Ahora queremos potenciar más las ventas online, con Tuvalum llevo un año y estoy bastante contento”.

Más servicios para tiendas de bicicletas

Tuvalum nació en abril de 2015 como plataforma para la venta de bicicletas de alta gama entre particulares. En 2017 incorporó su servicio para tiendas, ante la demanda de tiendas que comenzaban a usar su web y actualmente está presente en cinco mercados: España, Francia, Italia, Alemania y Portugal. Uno de sus objetivos marcados para este año es crear un plan renove para que las tiendas locales puedan ofrecer a sus clientes la posibilidad de entregar una bici usada como parte del pago, siendo Tuvalum quien se encargue de la adquisición y venta de esa bicicleta usada.

Actualmente más de 500 y profesionales minoristas de España venden en Tuvalum.