La Ciclobrava añade un formato 70 kilómetros

Ciclobrava JoanSeguidor

El tercer y nuevo recorrido de la Ciclobrava será de 70 kilómetros

La Ciclobrava de Sea Otter Europe resume muy bien lo que es el ciclismo de carretera en Girona y con el recorrido de 70 kilómetros abre más el abanico.

La salida y la llegada será justo en la entrada de la Sea Otter Europe, en la Avenida Xavier Cugat, y el recorrido incluirá una zona de entrenamiento de pequeñas ascensiones, la seguridad que aportan las carreteras poco transitadas (lugar de entrenamiento de los profesionales que viven en Girona) y paisajes nuevos para el cicloturista, que pedaleará entre dos terrenos opuestos como son el Pirineo y el mar Mediterráneo.

Se ofrecen tres recorridos: uno más exigente de 140 kilómetros y 1750D + -pero sin una dureza extrema, ya que la intención es que el cicloturista de la Ciclobrava comparta su tiempo entre la visita a la feria más grande de la bicicleta de Europa y la práctica del ciclismo- y otro más suave, de 100 kilómetros y 1.000D + -un recorrido más rodador, y un tercer recorrido, novedad de la edición 2020 por la demanda de algunas y algunos participantes para dar más tiempo a estar en la Feria sin perder la posibilidad de rodar un rato por la mañana, ofrecerá 70 kilómetros y 800D +.

Inscripciones abiertas 

Aquellos que hayan escogido el recorrido más largo, podrán llegar alrededor de las 12.00 h. Los que hayan escogido el medio, serán las 11:00 y las 10:00 y pico para quien quiera hacer el formato más corto de 70 km. Se prevé que los últimos participantes de los recorridos más cortos lleguen a las 13.00, y los del largo a las 15.00, finalizando la marcha con el cierre de la Sea Otter. Se ha diseñado el recorrido de tal manera que si alguien no ha calculado bien las horas, podrá pasar del recorrido largo al medio para así disfrutar de la marcha sin tener que abandonarla.

El nuevo trazado ofrece 70 kilómetros y 800D +

Recorrido largo, con 140 km y 1.750D +: Tendremos cuatro puertos: San Grau de Ardenya; Romanyà (puerto de la 2ª etapa de la Vuelta 2.019); La Ganga (puerto de la 3ª etapa de la Vuelta 2.019), y Montjuïc, entrando ya en la ciudad de Girona.

Recorrido medio, con 100 km y 1.000D +: También habrá 4 puertos, de los cuales 3 coincidirán con los del recorrido largo: Romanyà (puerto de la 2ª etapa de la Vuelta 2.019); La Ganga (puerto de la 3ª etapa de la Vuelta 2019) y Montjuïc, pero además incorporaremos el de Madremanya, en el kilómetro 75 del recorrido.

Recorrido corto, 70 km y 800D +: Habrá 3 puertos, el primero el de Santa Pellaia, nuevo este año, coincidirán este formato corto con el recorrido medio en Madremanya y finalmente deberán afrontar Montjuïc.

 

Desafío Lagos de Covadonga: ¿con o sin cajón de salida?

Desafio Lagos de Covadonga JoanSeguidor

Los cajones de salida en una cicloturista es un oxímoron

Ayer leyendo este comentario sobre la marcha Desafío Lagos de Covadonga…

https://twitter.com/Viscontiforever/status/1227166051198230529

… nos acordamos lo que nuestro compañero Jordi Escrihuela escribió en este mal anillado cuaderno hace unos meses.

De aquella jornada que describe nuestro colaborador, de lo que sucedió en esa Desafío Lagos de Covadonga, nos llegaron varias versiones, algunas muy duras con el organizador, y otra del propio organizador abrumado por lo que sucedió.

 

En esta ocasión al ver el tweet sobre el cajón, quisimos comentarlo con la organización y nos aseguran que nada de cajones.

Desde Desafío Lagos de Covadonga nos ponen al corriente de una propuesta que significa 55 euros sobre el precio medio de la marcha.

Es un paquete premium, no por un cajón de salida, un paquete que incluye hasta una fabada al final de la prueba, que no carrera, nos negamos a llamarla así, aunque muchos se empeñen en ello.

Que pongan una fabada ya es un buen premio, espero esté buena, pero le añaden desayuno, masaje, zona de descanso y el dorsal preferente, que en este caso es una forma de no hacer cola para recoger el dorsal.

Así podríamos decir que la Desafío Lagos de Covadonga tenga cajones y separe el grano de la paja.

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Sin embargo, nos alertan por otro lado, que en la nota de prensa se habla de cajón de salida exclusivo…

Antes del inicio de la prueba, el participante Premium tendrá un cajón de salida reservado en exclusiva para estar al frente del pelotón los primeros kilómetros.

¿Hay o no cajones en la Desafío Lagos de Covadonga?

Si los hubiere, se disimulan muy bien.

¿Cómo serán esos primeros kilómetros?

Habría que ver qué hace la gente que sale a cuchillo en una marcha que un día sí fue cicloturista y se niega a pagar ese sobrecoste.

Si los organizadores, ante un panorama tan viciado, alguna vez pudieron cambiar el concepto, parece que han bajado los brazos.

Al menos en marchas como ésta, que ofrece un recorrido goloso y un paraje cargado de historia,.

Ya sabemos que algunos se creerán Marino en el 83. 

Que las marchas tengan cajones es una norma, algo tan triste como los espectáculos que vemos en cada jornada que se dice de cicloturismo y acaba sacando gente de este bello mundo.

Al fin y al cabo los trasnochados somos quienes creemos que es aberrante que haya quien hace de esto un tema personal.

Luego nos escandalizados cuando encuentran alijos de mierda para ciclistas de cincuenta años, con su familia, trabajo y todo eso.

Imagen: FB de Desafío Lagos de Covadonga

Santuario de Bellmunt: una historia de ciclismo medieval

Bellmunt es una cima que parece suspendida del aire

 

Hoy subimos a Bellmunt…

-«Me pondré herraduras del 29» ­–le dijo Alltac, el noble y valeroso caballero, a su fiel escudero Idroj.

Curtido en mil batallas, el señor de Taguc se disponía a afrontar la última contienda para hacerse con todo el condado de Barcelona y sus preciadas montañas.

Montados en sus corceles metálicos y cansados después de duros combates con los oscuros habitantes de los montes de Bracons y Collfred, se dirigían hacia Sant Pere de Torelló a la conquista de Bellmunt y el Santuario de su cima, que ya divisaban desde muy lejos, y es que la ermita, como siglos después diría Jacinto Verdaguer, “está suspendida en el cielo”, a 1246 metros de altitud.

-«¿Hasta allí arriba tenemos que llegar, mi señor?»

 

Alltac miró con compasión a Idroj, asintiendo con la cabeza, sabía que su compañero de batallas andaba tocado y que no le iba ayudar mucho el hecho de que su montura sólo dispusiera de herraduras del 27, pero confiaba plenamente en él y sabía que le iba a acompañar en este último reto hasta el final, hasta el último suspiro, y que se dejaría la última gota de sudor y sangre que le quedara.

Cundía entre ellos un cierto miedo escénico, al ver en todo lo alto el destino final de la conquista.

No sabían qué se iban a encontrar, ni entre qué duros caminos tendrían que abrirse paso.

Ni siquiera conocían qué tipo de guerreros defendían estas tierras.

Habían oído decir muchas cosas como que entre sus bosques se escondían hábiles combatientes con la espada, de hojas afiladas ¡hasta un 23%!

«Los moradores de esta montaña cuentan además con la ayuda divina de la Virgen de Bellmunt» –explicaba Alltac dirigiéndose a su escudero.

«Dicen que la imagen de la Virgen viajaba en un barco proveniente de Alejandría, hace muchos siglos, –proseguía Alltac-, y que era tan brillante que incluso la noche era clara como el día y podía navegar sin peligro, pero al pasar por estas costas su resplandor se apagó y el barco se detuvo, no podía seguir avanzando.

A lo lejos, en esta montaña, vieron una luz más brillante que el sol y entonces entendieron que la Virgen quería quedarse aquí, en la cumbre de Bellmunt, donde se la venera».

Cuando llegaron a Sant Pere a la hora nona y después de un breve y merecido descanso junto a una de las fuentes del pueblo, emprendieron la marcha prácticamente sin oposición, dirección a la ermita.

Un indicador en un desvío marcaba el camino a seguir. No había pérdida.

-«Sólo hay una legua y media de distancia, mi señor».

 

Sí, sólo iban a ser unos 7 km, pero no los iban a olvidar en su vida y tendrían que salvar un desnivel de casi 700 metros, llenos de peligros amenazantes, como el primero que se encontraron, en el mismo pueblo y en la rampa que daba inicio la ascensión, en forma de espada al 11%, que no tardaron en derrotarla.

Saliendo de la población y dejando el cementerio a su derecha, cogieron el desvío definitivo, quedando gratamente sorprendidos por el buen estado del pavimento de la ruta, estrecha pero muy transitable.

Parece ser que los señores del condado decidieron arreglar la senda para poder facilitar las romerías de veneración a la Virgen, sin darse cuenta que con esto estaban facilitando la labor a tropas invasoras que hasta ahora no se atrevían a conquistarla dado el mal estado del camino para sus corceles metálicos.

Pero ahora no existía ningún tipo de excusa.

Los portabicicletas de Cruz 

Cuenta la leyenda que en este camino que se enfila hacia la montaña murió asesinado a manos de su propio pueblo el señor del Castillo de Besora, de conducta déspota y cruel con sus subordinados que, cansados de sus humillaciones, se reunieron secretamente para deshacerse de su amo definitivamente, organizando una cacería de jabalís.

Aquí, al pie del Santuario, en lugar de atacar a las fieras, dieron muerte al amo y señor. El Tribunal que juzgó los hechos preguntó: «¿Quién lo ha matado?», y la gente respondió: «El pueblo».

Ambos siguieron ascendiendo y, protegidos por su coraza metálica y sus perneras, fueron sorteando uno tras otro todos los enemigos que les fueron saliendo al paso en forma de lanzas al 15%, hachas al 13% y espadas al 18%.

Todo un peligro mantenido en la defensa que hacían de la montaña los invisibles habitantes del bosque.

La crueldad de los combates no dejaba disfrutar del hermoso paisaje que iban dejando atrás.

Cuando podían, levantaban la mirada y observaban con incredulidad como la tierra media iba quedando ya muy abajo.

Las herraduras de los corceles metálicos echaban chispas en las continuas revueltas que les hacían ascender rápidamente, dejando al descubierto toda la belleza de la subida, donde el espectáculo no se escondía, ideal para grandes torneos medievales.

Llegando al km 3 de la ascensión es cuando sufrirán el ataque más sostenido, largo y demoledor con una espada entera mantenida al 11,6% y desde donde una catapulta, allá arriba, al final de la durísima rampa, les irá lanzando piedras de gran volumen al 13, 14 y 18%, que les hará retorcer de dolor para sortearlas.

Repelido el ataque y esquivado el trance, pararán en el mirador de la Virgen de Montserrat, a mitad de camino de su preciado objetivo, para dar las gracias, arrodillándose extasiados por la contemplación de maravillosas vistas de los macizos del Montseny y Montserrat y de la Plana de Vic.

Después de rezarle a La Moreneta para que los ayudara de aquí en adelante, continuarán por el camino, esta vez encajonado en la montaña, siguiendo el sinuoso trazado de curvas y donde Alltac se avanzará unos metros por delante, dejando a su escudero cubriéndole las espaldas que, a estas alturas, lleva un paso mucho más cansino.

Sin duda, la armadura mucho más ligera del audaz caballero le hizo adelantarse en la vanguardia, zafándose de nuevos ataques en forma de espadas al 13, 15 y 16%, y es que este cuarto mojón seguía estando por encima del 10% de “espada media”.

Por detrás Idroj, iba rematando la faena de su señor.

 

En este punto, a unos mil metros de altitud, aparece ya muy cerca la figura del Santuario y piensan que está ahí mismo.

Se preguntarán cómo es posible que la pista suba hasta allí en tan poco espacio y creerán que la contienda está a punto de finalizar, pero nada más lejos de la realidad, y aún sufrirán varias emboscadas al 15 y 16%.

Entre ellas, tendrán que eludir el ataque de una nube de hormigas voladoras.

Enormes enjambres de alados que, como cada año por estas fechas, se dirigen a la ermita, inundando su templo y muriendo en él, rodeando la imagen de la Virgen, nunca posándose en ella ni en su altar.

Un misterio de la naturaleza sin explicación alguna.

-«Por eso desde siempre la conocen como la Virgen de las Aladas» –apostilló Alltac a su fiel y ya recuperado compañero de batalla.

Pero aún les quedará el combate final, el más duro y sangriento, pasado el sitio donde los lugareños dejan sus carruajes, ya que es imposible para ellos el subir por la pista de cemento de acceso al Santuario.

Alltac e Idroj, a lomos de sus cabalgaduras metálicas afrontarán este último tramo de 400 metros, tremendo, derrotando una tras otra las mejores y más fuertes espadas del enemigo: un guerrero escondido en la primera rampa al 22%, otro en una curva al 23%, donde a Idroj a punto estuvo de costarle la vida, cayendo allí, víctima de su afilada espada.

La dureza del terreno obligaba a tirar fuerte de riñones para agarrar bien la montura metálica.

Suerte que Alltac pudo subir a Idroj nuevamente a su palafrén para que le acompañara definitivamente a la gloria venciendo las últimas resistencias al 18 y 20%, al paso entre dos enormes rocas.

SQR – GORE

 

Y allí estaban, a las puertas de la ermita, tomando posesión de esta tierra, atalaya de los cuatro puntos cardinales: al Sureste, el Montseny, al Oeste, Sant Llorenç del Munt y Montserrat, y al Norte, espectaculares vistas al Pirineo, el Pedraforca, el Puigmal y el Canigó.

Abajo, un mar de nubes, impresionante.

Iniciado el descenso, un cierto temor se apoderó de los corceles metálicos.

Había que ir frenándolos pues la fuerte pendiente los intentaba descabalgar una y otra vez.

Por fin llegaron a Sant Pere donde ambos se pudieron restañar de sus heridas y celebrar por todo lo alto el nuevo hito conseguido.

Con esta conquista se había abierto un nuevo frente y durante los años siguientes muchos fueron los exploradores que atraídos por el reto y por su extraordinaria belleza, se aproximaban hasta Sant Pere de Torelló.

De lo que Bellmunt se ha dicho queda recogido en los manuscritos de la época por los propios caballeros que lo han sufrido en sus carnes: “escalofriante”, “recomendado a aventureros”, “bonita la subida, y dura, dura…”, “muy exigente”, “preciosa y dura ascensión”, “pata negra, nuevo referente catalán”, “atractivo paisaje”, “hacen falta muchas fuerzas para conquistarlo”, “el último tramo de subida, el más duro, épico”, “CIMA con mayúsculas”, “trazado espectacular”, “hay que verlo en vivo, alucinante”, “he experimentado el miedo y el vértigo”, “de una extrema y dura continuidad”, “pendientes endiabladas”…

Pero sin duda la más acertada es “cómo duele Bellmunt”.

En tu mano está el seguir escribiendo la historia en la conquista de esta fascinante y apoteósica ascensión: coge tu mejor armadura y tu corcel metálico y ven, Bellmunt te espera.

Que Dios te bendiga.

Foto: Pau Catllà

La Ciclobrava es perfecta para quien estruja la vida

Para Oscar Lanza, la Ciclobrava entra en el plan perfecto para disfrutar de la Sea Otter todo el fin de semana

Queríamos la impresión de Oscar Lanza sobre la Ciclobrava.

Para quienes no sepan del personaje: Oscar Lanza, representante de ciclistas y pilotos de motos, adicto al trabajo y «gozador» de la vida.

Hace unos quince años, Oscar sufrió un accidente practicando motocross con un resultado terrible espalda rota, lesión medular y parálisis de cintura hacia abajo.

Pero cupo consuelo y vino de dentro, de muy dentro: «Saqué la silla de la cabeza, la puse en mi culo y adelante con la vida«.

Así le puso «gas a la vida».

El ciclismo es para Oscar el paréntesis, el respiro en la vorágine de trabajo, que le lleva de un lado a otro del mundo, una constante en su vida, el movimiento, el meneo y la sonrisa como emblema.

Una forma de hacer que tiene la válvula en la bicicleta, y el escenario en las muchas marchas en las que toma parte.

«Nunca disputo, nunca a tope, eso ya pasó, ahora quiero encontrarme a gusto, feliz«, asegura.

Ha estado en ella en sus dos últimas ediciones: un premio a l0s sentidos y pasión ciclistas.

«Es que lo tiene todo, como Girona, una tierra tremenda, con esa ciudad cargada de encanto y sorpresas y esas rutas que parecen pensadas para el ciclista, muy tranquilas, bellas, con temperatura ideal»

Ha corrido, repetimos, las dos últimas ediciones, la última con un recorrido similar al actual, mar y montaña.

Lo tiene todo: «Parajes, subida y un punto de dureza, llano para rodar y caminos poco conocidos«.

Pero sobre todo esa perla medieval, Monells, el pueblo característico de la arquitectura del lugar, donde se dispone un avituallamiento que te hace perder la noción del lugar y el sitio.

«Dormimos allí la noche anterior el año pasado, es transportarse a otro tiempo, me impactó el pueblo, que la marcha lo atraviese me encanta» afirma.

Pero añade: «Hay alguna sorpresa en el recorrido, el final de Ardenya es duro o el paso previo a Montjuïc, antes de entrar a Girona, piensas pero si estoy llegando ¿qué hace esto aquí?»

 Es el final ilustrado de la Ciclobrava.

 

Al cruzar la meta de la Ciclobrava, espera la Sea Otter Europe, marcas, novedades, público y un hilo, pasión ciclista, gente por doquier con brillo en la mirada, brillo ciclista.

«Nosotros aterrizamos en Girona el viernes y nos vemos el domingo por la noche» es así, es el plan más ciclista del año.

Bicicleta desde todas las perspectivas.

Los mil paisajes de la Epic Gran Canaria

EPIC GRAN CANARIA SALIDA Joanseguidor

La Epic Gran Canaria abre el calendario del Gran Fondo World Tour

Cuando el sol se pone en la Península, calienta en la Epic Gran Canaria, cicloturismo de invierno lejos del frío y el mal tiempo generosamente bendecido por el paisaje, calor y… el carnaval.

Gran Canaria es una de las islas grandes de las Canarias, una suerte de círculo dibujado en  la inmensidad del océano, que presume, entre otras cosas, de color, música, paisaje, leyendas y ciclismo.

«Son los parajes por los que entrenaba, los mismos que recorrí con Marco Pantani y su Mercatone» dibuja con su sugerente voz e innegable acento canario, Yojan Reyes, ciclista de vocación, hoy, y un día de profesión, aquellos años noventa, cuando siendo juvenil llegó a ganar etapas en Valladolid y La Rioja.

 

Epic Gran Canaria mar JoanSeguidor

Hoy Yojan dibuja en el mapa las curvas y el trazado de la Epic Gran Canaria, la prueba que abre el corazón de la gran isla a ciclistas de todo el mundo.

«Una experiencia bonita y diferente en la primera prueba del año» describe Oscar Freire.

La Epic Gran Canaria ofrece cicloturismo de nivel, de altura en dos días, lejos del mal tiempo de la península, una primavera eterna de bicicleta en días largos, temperatura agradable y entorno ciclista.

Inscríbete a las etapas de la Epic Gran Canaria, utiliza el código 2754CBBULN y te ahorras un 10% 

Lo admite Davide Rebellin: «Una buena selección de puertos para todos los ciclistas de cualquier nivel que quieran disfrutar del invierno bajo el sol»

Aquí hay: carretera auténtica, ambiente ciclista, sol y playa y una orografía que son un premio, todo eso y carnaval.

Esta es la tercera edición, una prueba joven con poso de leyenda y tradición.

Gran Canaria es un vergel para el ciclismo y la Epic Gran Canaria quiere desvelar el secreto.

Y lo hace entre mil paisajes, el atractivo ancestral de esta tierra abierto a los ojos del ciclista.

Maspalomas en el mapa es el sureste de la isla, un vergel de dunas que rompe al Atlántico por un lado, y los contrafuertes de la caldera de Tirajana al norte.

De aquí, del Riu Palace, surgen los dos recorridos, el mas largo, sábado 15 de febrero, de 115 kilómetros, y el del día siguiente, domingo, más liviano, de 75 kilómetros.

EPIC GRAN CANARIA SABADO 2019-38 joANsEGUIDOR

El plan del sábado…

La Epic Gran Canaria abre con esa salida de 115 kilómetros que introduce un par de subidas, ambas cronometradas para matar el gusanillo: la primera el Monte León de doce kilómetros al 4% de desnivel, la segunda hasta el pueblo de Ayacata, arriba.

Llegados a Cercados Espino es todo subida hasta arriba, con algún descanso y una subida de más de 24 kilómetros.

Que no engañe el perfil, que hay alguna trampa.

El regreso por San Bartolomé de Tirajana atraviesa el cogollo de la isla, y algunos de los pueblos más bellos.

Epic Gran canaria montana JoanSeguidor

El domingo en cambio…

La Epic Gran Canaria dispone de un recorrido más asequible que sube casi de inicio, y con algún descansillo, una subida de casi 23 kilómetros, con ciertos descansos, hasta Tirajana mismo, en sentido contrario a la primera etapa, y segundo tramo mucho más llevadero por San Lucía y Vecindario.

Paisaje de pino y palmeras canarios intercalado con paisaje volcánico

Sendas salidas se prevén a las ocho y media de la mañana.

Cuando el pelotón de la Epic Gran Canaria esté de vuelta habrá salido de dunas, cruzado un paraje volcánico y saboreado vistas de montaña.

Puertos tipo Tour, largos, sostenidos, que permiten el disfrute, entre pinos, curvas y siempre con el azul del océano en el horizonte.

Casi todos los equipos profesionales han pasado por la zona, Chris Froome estuvo no hace tanto, Cancellara era un asiduo, también los hermanos Yates, Mark Cavendish con el Dimension Data y Mikel Landa.

El día de antes hay una charla con Manolo Saiz, Davide Rebellin y David López, como dijimos un día, uno de los nuestros.

«Cada año buscamos figuras que hayan sido interesantes para el aficionado» completa Yojan.

En el podio un guiño carnavalesco, con la ciudad Las Palmas vestida con sus mejores galas, al norte de la isla, a tocar en coche.

Azafatas vestidas para el carnaval amenizan el protocolo, el límite está en 450 ciclistas y ya hay unas quince nacionalidades en la hoja de inscripción: ciclismo canario e internacional.

Girona Gravel Ride: En busca de ese punto épico

Girona Gravel Ride principal JoanSeguidor

Los 75 kilómetros de la Girona Gravel Ride ofrecen un terreno apto para todos los públicos

El gravel pretende el ciclismo democrático, donde todos tengan su terreno, su opción.

En la Girona Gravel Ride recogen esa verdad y la plasma en un recorrido que combina todos los elementos del gravel, ese punto de leyenda y suciedad, con dureza contenida, belleza en el paisaje y un punto de exploración.

Girona Gravel Ride senda JoanSeguidor

 

Aunque esa foto sería incompleta si el recorrido no se abriera a todos los públicos.

Son 75 kilómetros y poco más de 800 metros de desnivel.

No se buscan machadas, ni héroes, se requieren exploradores, con ganas de ver y experimentar un ciclismo que no es una moda, es una forma de entender la bicicleta.

Girona Gravel Ride, el recorrido

Jordi Cantal, nuestro cicerone, nos invita a conocer el territorio sin necesidad de tomar la ruta más sencilla, ni la más recta.

Son 75 kilómetros para «disfrutar del gravel, con dificultad contenida y dos tramos tan solo de cierta dificultad técnica. Son sólo dos porque el objetivo es abrir el abanico a la mayor cantidad de gente que quiera disfrutar de una matinal de ciclismo tranquilo alejado del asfalto«.

La salida se toma mirando al Pirineo, desde el recinto de la Sea Otter Europe, dirección norte.

 

Girona Gravel Ride bosque JoanSegidor

 

Son kilómetros llanos, en el sentido del río Ter, pistas cómodas y anchas.

La pista sigue su curso hasta que se gira a la derecha, en sentido a Les Gavarres, tras bordear el bello pueblo de Monells, el de los siete apellidos catalanes pero también el de un precioso conjunto medieval.

La subida hasta Sant Miquel, un pequeño castillo que oteaba los valles hace varios siglos, es la primera dificultad para poner a prueba las piernas, por las pistas del Montnegre, siempre en buen estado, anchas y con buenas vistas.

El final antes de la ermita se hace en un tramo de asfalto rugoso y exigente.

 

Cambrils Square Agosto

 

Lo cierto es que el asfalto también aparece en alguna zona, hay algo más de veinte kilómetros, pero son tramos tranquilos, con el objetivo de enlazar sectores de tierra.

También se pasa cerca de otro punto emblemático entre los ciclistas del lugar, Els Angels.

El camino aquí ya es de vuelta, y por el Valle de Sant Daniel, el ciclista estará de nuevo en el recinto de la Sea Otter.

 

Girona Gravel Ride entrada en Girona JoanSeguidor
Entrada de nuevo a Girona

 

Se prevé que los corredores más veloces acaben la ruta en unas tres horas, y los que quieran paladear mejor cada recodo en cuatro o cuatro y media.

La salida se prevé a las nueve de la mañana

El gravel gana terreno «hace unos dos años que suena, a raíz de la Strade Bianche y mira qué recorrido a realizado. El sterrato, la tierra, tiene atractivo, es épico y hasta cierto punto heroico. A la gente le gusta» nos confiesa Jordi.

«Soy cada vez más amante del ciclismo clásico frente al carbono» añade.

Y concluye «que haya un poco de suciedad siempre está bien«.

La Girona Gravel Ride os ofrece ese punto épico en vuestra vida ciclista.