La esencia del ciclismo nunca estará en las carreras virtuales

Ciclismo virtual JoanSeguidor

En las carreras virtuales se mata el rato, pero la carretera es otra cosa, otro nivel

Las carreras virtuales han llenado horas y horas de miles de ciclistas durante un confinamiento que si nos lo anticipan hace medio año nos hubiéramos echado las manos a la cabeza.

Pero sucedió y lo vivimos en carnes propias durante unas semanas en las que el rodillo y las plataformas virtuales eran a única manera de mantener un poco la forma.

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Sobre el rodillo se ha dicho mucho, pros diciendo que más de una hora u hora y media no sirve para nada, preparadores opinando también, pero eso no quita para que haya habido quien ha hecho del rodillo una manera de quemar y quemar minutos y horas.

La explosión que supuso el Tour de Flandes que ganó Van Avermaet significó un antes y un después para las carreras virtuales. al punto que muchos pensaron que este ciclismo había llegado para quedarse.

Y se quedará sí, pero mucho más diluido de lo que pudimos pensar en los días más largos de confinamiento.

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Ahora que el ciclista puede volver a la carretera la historia cambia, y el ciclismo de toda la vida acaba imponiéndose.

Para Nacho no hay color, incluso estando en Zwift, con verdaderos problemas para escoger en qué evento enrolarse, sabe que la carretera le llama, las carreras virtuales están bien, estuvieron bien, pero el ciclismo son personas, rutas y aire, recuerdos que quedaron en categoría master y todo eso.

Habrá que esperar que vuelva el mal tiempo, el frío, pero no el maldito bicho, esperemos, para que la gente vuelva a las carreras virtuales, entretanto no hay color…

 

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Ciclistas y directores: El ciclismo necesita sangre nueva

Jonathan Vaughters ciclistas directores

Con tantos ciclistas como directores  es complicado pensar en la regeneración

¿Cuántos directores de equipo, comentaristas y demás fueron ciclistas?

Hay en las Descalzas de Madrid una estancia que resume en retratos todos los Austrias que rigieron la suerte de España de los siglos XVI y XVII.

Es una línea cronológica se ven todos los monarcas de los Austrias en orden, uno tras otro, hasta llegar al último, una especie de persona hecha mendrugo, con la cabeza pequeña y deforme.

No recuerdo su nombre, pero muy posiblemente fuera Carlos II, un monarca enfermizo cuya sucesión acabó en una guerra.

Los Austrias se distinguieron por casarse entre ellos, familia con familia, procreando y empeorando la especie en cada bebé que nacía.

Era un problema de falta de renovación, de sangre nueva,… y así acabaron.

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La analogía parece repetirse en ciclismo.

Mirad estas declaraciones de Jonathan Vaughters a Marca:

«Este mundo es diferente, estoy orgullosos de ellos. En una generación mucho más comprometida. Ellos nacieron hace 22 años, a los 12 ó 14 ellos conocieron lo de Lance. Vieron eso y no quisieron repetirlo. No querían que les pasara en el futuro. Esto es bueno para el deporte porque el antidopaje, los análisis, la policía y demás están bien, pero la clave es el tema cultural. Todo tiene que salir de ellos. Son conscientes de que si uno se dopa, arruina la vida del otro porque el patrocinador se irá. Esta mentalidad en mi época no existía. Fuimos muy amigos, pero amigos criminales. Le pedías dopaje a tu compañero, otro gran criminal de mi época. En estos momentos, lo que veo con los Higuita y compañía es que saben que tienen una responsabilidad en el deporte y con el público»

A Vaughters sus ciclistas le recriminan en ocasiones ese pasado.

La generación presente del ciclismo dicen que es limpia, que cae mejor, que no tiene la trampa por norma, pero está conectada a aquella que hizo trizas este deporte.

Por dos lados…

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Por uno por la total vinculación que se sigue haciendo de este deporte como un nido de tramposos, es algo social, que caló en sus años y que cuesta desprenderse.

Por el otro, por la continua justificación que campeones de hoy deben estar haciendo, como Chris Froome, quien salió adelante de su no negativo de la Vuelta, pero que arrastra el estigma.

La sombra de Lance Armstrong es alargada y recurrente, cada poco vuelve, y todo lo que con él arrastró.

Y mientras el ciclismo sigue en manos de muchos de los que en su día pitaron o estuvieron cerca, incluso dieron que hablar.

Como Jonathan Vaughters, hay muchos, que conectan de forma directa el presente que quiere olvidar ese pasado.

Nadie dice que aquellos que corrieron en los ochenta y noventa, teniendo la trampa como parte de la rutina, estén haciendo fortuna de aquellos conocimientos, pero la imagen no es la mejor.

Cualquier coche que miremos tiene un excorredor a sus mandos, comentaristas de televisión, directivos de carreras…

¿Qué sentido tiene cambiar a Olano por Escartín en la dirección de la Vuelta?

¿Qué motivó sustituir a Petacchi por Garzelli en los comentarios del Giro y el calendario italiano?

Es que los segundos vieron un ciclismo muy diferente de los primeros, lo que en algunas ocasiones es pura estética, maquillaje superficial para disimular lo que todos vemos, en otras es un asentimiento generalizado.

Damos por bueno que los chavales que crecen hoy estén manos de los mismos que conocieron tanta porquería hace treinta y cuarenta años.

Falta sangre, sangre nueva ha entrado, pero quizá no la suficiente para que muchos pensemos que ese pasado tan tenebroso está olvidado. 

Imagen: https://www.wielerflits.be/

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Strava de pago: no es el fin del mundo

Strava JoanSeguidor

Un Strava de pago hace que miremos otras alternativas

Las novedades de pago que Strava ha sacado estos días, el Strava Premium, han revuelto bastante el patio.

No es para menos, las funcionalidades de pago que ha impuesto Strava están entre las más populares, como es el caso de los segmentos, una aplicación que los mentores de Strava admiten es costosa de mantener.

Igual que los segmentos pasan a la bolsa de pago servicios como la creación de rutas y alguna otra herramienta de análisis.

No es que sea nada del otro mundo el precio, ocho euros mensuales, menos si lo pagas a modo anual.

Nacho tiene sus alternativas y nos muestra como las utiliza tras su salida en bici, alternativas que, por el momento, no son de pago y a las que él les saca todo el  jugo…

Desde las fotos que nos gusta hacernos en ruta, a todos los datos que dibujan la salida, kilometraje, tiempo, temperatura, mapa, zonas de potencia.

Sólo extraña una cosa de Strava, y es su faceta social, en España tiene más de dos millones de usuarios y miles de segmentos marcados, cifras que impresionan pero que aún no le han valido para hacer rentable a la empresa.

Límite de edad: motivos para estar en favor

Ciclistas gravel JoanSeguidor

Los partidarios del límite de edad en las carreras nos justifican sus motivos

En el Cuaderno de Joan Seguidor se han dado recientemente un par de entradas sobre la inconveniencia de establecer límites de edad para ciclistas de categoría élite en las distintas pruebas que se organizan.

Desde mi punto de vista, existen varios factores que determinan el límite de edad:

  • En la mayoría de los casos, los actuales equipos sub-23 raramente contemplan incorporar ciclistas de una edad superior ya que su filosofía es trabajar con una base de ciclistas jóvenes
  • Desde el punto de vista federativo, normalmente se tiende a conocer y a respetar las opiniones de directores y técnicos de dichos equipos para crear los diferentes Torneos que incluyen las carreras y las categorías a quienes van destinadas las mismas
  • Indudablemente, son los organizadores quienes menos peso tienen en este tipo de decisiones ya que se limitan a optar por aquel modelo que más les interesa por su nivel organizativo y económico a la hora de decantarse por una prueba de cadetes, junior, sub-23, master, etc.
  • Por otro lado, existen las estructuras UCI que incluyen a las categorías de equipos continentales, continentales pro y UCI Pro-tour. Un ciclista que milite en un equipo sub-23 y no encuentre acomodo en alguno de estos tres niveles, difícilmente podrá buscar su lugar en un pelotón y marcarse unos objetivos que no sean el mero hecho de competir por placer.

De cualquier manera, en España existe la figura de ciclista senior aunque no una categoría como la denominada “ciclodeportista” que cuenta con calendario y challenge exclusiva en el país vecino de Francia, por ejemplo.

Quizás en un futuro próximo haya algún colectivo de ciclistas y organizadores interesados en crear esta categoría propia con la finalidad primordial del gusto por competir.

Cedanya Cycle Tour ciclistas JoanSeguidor

En el País Vasco concretamente, el interés principal de equipos, federativos y organizadores reside en dotar de un calendario para el desarrollo de las categorías de formación y promesas, “avenir” en el país vecino, que tiene claros sus proyectos y programas.

El límite de edad en sus torneos es consecuencia de ello

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Sobre el nivel competitivo y experiencia que pueden aportar ciclistas élites en un pelotón de sub-23, comentar que, actualmente la mejor opción es aquella de procurar salir a competir al extranjero para adquirir experiencia, hecho que cada vez sucede más a menudo.

Se corre en otro hábitat, con otra gente y diferentes condiciones y situaciones, debiendo aplicar técnicas y tácticas poco usuales en nuestro país. No es preciso aclarar el tipo de ciclismo al que me estoy refiriendo, lo tenemos todos en mente.

Finalmente, sobre el hecho discriminatorio al que se recurre casi siempre, habría que aclarar que no es tal ya que actualmente todas las edades están encasilladas en categorías. Otra cosa es que interesen, se organicen o existan más o menos pruebas destinadas a algunas de ellas.

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Las Federaciones no son organizadores y no pueden instar a ningún club o empresa para que organicen determinadas clases de carreras

En conclusión, creo sinceramente que la reivindicación de la que se habla corresponde a un estado del ciclismo anterior, con otras estructuras y funcionamientos.

Nuestro deporte está muy revolucionado y ha sufrido importantes transformaciones.

En un futuro muy próximo empezaremos a conocer si las secuelas de la actual crisis de estos últimos tres meses habrán sido para bien, para mal o para ninguna de las dos cosas.

Por Agustín Ruiz Larringan, Presidente FEBICI

Licencias federativas: ¿Cómo fidelizar a los recién llegados?

ciclistas bicicleta JoanSeguidor

En esta edad dorada de las licencias federativas sería interesante «fidelizar» a los advenedizos que llegaron para esquivar la desescalada

Cuando el martes dimos cuenta del incremento que las licencias federativas estaban teniendo en Catalunya imaginamos el revuelo que se podría seguirle al comentario…

Y lo cierto es que la realidad ha puesto al descubierto uno, que los que se la han sacado para salir del municipio  han quedado fuera de juego casi en el minuto uno…

… y que no es tan buena como se vende, al menos no para todo el mundo.

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Pero vayamos por partes.

Que haya un incremento en el número de licencias por el tema de la desescalada es triste y un retrato muy realista de lo que venimos diciendo hace tiempo, eso que una vez un buen amigo escribió aquí mismo: «En el ciclismo hace falta más autocrítica y menos egoísmo«.

Dicho esto, que la ley cambie a los pocos días de entrar en vigor no es más que el retrato de la precipitación de aquellos a los que le va la vida en salir de su municipio con la bicicleta, com si huyeran de algo.

En todo caso queda claro que en este caso la Federació Catalana de Ciclisme ha salido ganando. 

No es poco el dinero imprevisto que ha entrado en unas arcas que no quiero imaginar cómo están tras toda esta crisis.

Un suspiro, un reglado caído del cielo que tiene que servir de consuelo para quienes ya la han ganado, porque además de tener un seguro cada vez que salgan a la carretera o al monte, se contribuye a hacer mejor el ciclismo de federación, ese que tiene que hacer milagros para salir adelante porque no hay un duro, ni voluntarios, ni medios que les dé visibilidad.

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Otra cosa son las coberturas que se hacen efectivas en caso de tener algún problema, el otro día dijimos que…

Siempre he oído hablar mal de una licencia federativa, y casi nunca de lo valiosa que resulta por si te pasa algo en la carretera: no es sólo la atención que recibes en el momento, es la cobertura que tienes para la recuperación.

Esto que se vende desde la propia federación se ve que no siempre es así, sería interesante que en esta edad dorada de las licencias federativas, un dinero fresco y mano venido a menos en los últimos años, se supiera «fidelizar» a los advenedizos que llegaron para esquivar la desescalada.

 

El ciclista en el arte de la desescalada

La desescalada ciclista es más difícil que el confinamiento

Ya estamos en el momento soñado por el ciclista medio: la desescalada.

El descenso de un puerto es mucho más difícil que su ascenso.

Y esto lo sabemos muy bien los que amamos la montaña, la alta montaña: alpinistas, escaladores, ciclistas, esquiadores…

Para lanzarse hacia la otra vertiente, descender, bajar o como se ha puesto de moda ahora la palabra desescalar, el deportista debe llegar a la cima muy lúcido, sin acusar una fatiga que le haría perder en gran parte sus opciones de éxito en la declinación del pico.

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El descenso vertiginoso y con temeridad es peligroso.

Se necesitan reflejos rápidos y se ha de calcular muy bien y con precisión cuándo frenar, escrutando la bajada y sus peligros: una curva con poca visibilidad, un reguero de agua, una calzada deslizante, gravilla, etc.

El buen descendedor muestra calma y habilidad.

Porque una desescalada es también agotadora y nos pone a prueba ya que es continua y exigente.

La tensión ha de ser permanente para no perder el control.

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Después de una dura ascensión, de muchos esfuerzos realizados en la subida, la recomendación es no dejarse caer y relajarse de tal manera que nos haga pensar que todo ya está hecho.

Por tanto, como con nuestras bicicletas, desescalemos también moviendo las piernas, como en la escalada a ese puerto, que nos permita estar atentos a todos esos peligros ocultos que parece que hayan desaparecido después de coronar el alto.

Y no es así porque siguen ahí.

Que tengáis tod@s una buena desescalada, amig@s.

Foto: Pau Catllà

Las licencias federativas son el nuevo «papel higiénico»

Marmolada montañas ciclistas JoanSeguidor

Se dispara la emisión de licencias federativas entre ciclistas para salir en bicicleta más rato y más lejos

La desescalada es un serial que en España alcanza para todo tipo de historias y situaciones, que retrata quiénes somos, cómo somos y no sé si anticipa hacia dónde vamos, el último episodio son las licencias federativas.

Una licencia no sólo es la forma de oficializar que estás federado, por cualquier regional, es también tener unas coberturas que muchas veces no se tienen presentes.

Por que lo que en otro momento no te planteas, federarte, en una desescalada como ésta, con tantas fases casi como territorios, ser federado comporta en ciclismo que puedes saltarte los límites de tu municipio e irte más allá a disfrutar de este cacharro que nos vuelve locos llamado bicicleta.

Esta mañana me llegaron algunos comentarios sobre un repunte en el número de licencias en la Federació Catalana de Ciclisme, un repunte que coincide con la desescalada por el confinamiento del coronavirus.

Corren por mil grupos noticias e instrucciones de cómo hacer la desescalada y ser deportista federado tiene sus «privilegios».

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Son unos cuantos ya los que se han federado, así, de forma repentina, con el buen tiempo

Me lo confirman desde dentro de la FCC, licencias en el mes de mayo: unas 600 en quince días.

Entre las estadísticas que deja el coronavirus, de bajones, caídas y descalabros, ésta al menos habla de un incremento.

Todo porque «les da la vida» salir en bicicleta dejando atrás los límites municipales.

La gente se gasta gustosamente unos cien euros en una licencia anual, caso de la catalana, es decir sin salir de Catalunya, para lo que queda de año.

100 euros para menos de siete meses. 

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Obviamente nos dirán que cada uno hace lo que le viene en gana con su dinero, y está claro que nada que objetar, pero llama la atención que aquella misma economía que se dice maltrecha para pagar una inscripción a una carrera que ha quedado desprovista de ayudas públicas y a veces hasta de patrocinadores, no esté tan tocada para pagar por una licencia ahora.

Lo mismo que aquellos que pusieron el grito en el cielo contra la federación por el incremento de precio de licencias, llamando ladrones a sus gestores, cuando eran las aseguradoras quienes cargaban porque el ciclismo de carretera estaba atufado de accidentes.

Siempre he oído hablar mal de una licencia federativa, y casi nunca de lo valiosa que resulta por si te pasa algo en la carretera: no es sólo la atención que recibes en el momento, es la cobertura que tienes para la recuperación.

Pagar por una licencia por temas de salud y cobertura es un atraco, pagar para poder salir estos días de tu municipio está justificado 

Esta es la realidad, señores, la misma que hace días describíamos con ciclistas poniendo el grito en el cielo que si los bares estaban privilegiados en el desescalada… en fin, como me escribían el otro día, esto saca lo mejor y lo peor de las personas, y en lo que a ciclistas se refiere, ha  descubierto el tremendo egoísmo que mueve al colectivo.

La montaña que el ciclismo hizo mítica

Un recorrido por esa montaña que el ciclismo puso en el mapa

Desde aquel momento, hemos ido creando mitos a partir de las montañas, ya sea por un motivo u otro, bien por caprichos del destino, porque han saltado a la fama y se han dado a conocer entre los aficionados al ciclismo, tan ávidos como siempre hemos estado de descubrir nuevos retos en forma de puertos de paso o altos inéditos, los cuales han pasado del anonimato a la popularidad al conseguir dichas cimas ser finales de etapa en alguna vuelta ciclista.

También tenemos casos de puertos de montaña que han sido encumbrados y, debido al paso del tiempo, han caído de nuevo en el olvido o en el ostracismo, por la razón que sea, siendo los mismos organizadores de las pruebas ciclistas quienes los han dado a conocer y lanzado al estrellato, y quienes, del mismo modo, han dejado de ascender sus duras rampas, abandonándolos entre sus brumas.

Desde que Alphonse Steinès inventara la montaña para el ciclismo con la incorporación del Ballon de Alsacia en el Tour de 1905, han sido innumerables los puertos de paso que han saltado a la fama, como ya es bien sabido.

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Podemos hablar de cómo la televisión, aún en blanco y negro en el año 1952, nos mostró las 21 curvas imperturbables del Alpe d’Huez, siendo la primera ascensión mediática por este motivo.

De la misma manera, en primavera del año 1983, también la tele, aunque ya en color, fue testimonio del nacimiento de una estrella con la subida a los míticos Lagos de Covadonga.

Y donde no llegaba la televisión lo hacían los aficionados, anónimos en su mayoría, que daban a conocer nuevos puertos asfaltados a los organizadores de las grandes vueltas, como fue el caso, por ejemplo, de la carta que escribió Miguel Prieto, director nacional de informática de la ONCE, a la dirección de La Vuelta: tuvo que ser una persona casi ciega la que descubriera el puerto recién asfaltado del Angliru, para competir en dureza extrema con otros colosos como Mortirolo o Zoncolan.

Podemos recordar también el espontáneo correo electrónico enviado a Unipublic en el año 2001 por Juani Zafra, una joven profesora de Educación Física de Valdepeñas de Jaén, para avisarles de una ascensión inédita, dura y bella, conocida con el nombre de la Pandera, que nada tenía que envidiar al gigante astur.

Como vemos, gracias a la tele, a una carta o un correo electrónico, muchos puertos desconocidos se han ido incorporando al imaginario colectivo ciclista, pero también hay que agradecer que en muchas de estas cimas vírgenes para la competición se hayan instalado valiosas infraestructuras para la ciencia, como pueden ser los observatorios astronómicos, o bien para los deportes de invierno, como las pistas de esquí, que han hecho posible el asfaltado de empinados caminos forestales para nuestro dulce sufrimiento.

Es cierto que detrás de esas novedades se suelen esconder intereses económicos, que han podido perjudicar otras zonas montañosas incluso más interesantes, y a pesar de ello nunca han tenido un merecido protagonismo por falta de recursos.

Tenemos abundantes ejemplos por toda nuestra geografía.

El salto a la fama de muchos puertos de montaña ha conseguido que municipios incomunicados ahora se encuentren interconectados entre sí y, con ocasión de la presencia de algunos de esos altos como finales de etapa, en alguna de las grandes vueltas, se ha aprovechado la circunstancia para construir nuevas infraestructuras viarias.

Estas recientes comunicaciones que se han despejado entre pueblos, regiones y valles, han potenciado el turismo a ambos lados de las montañas y han fortalecido la resiliencia de sus habitantes, garantizando un desarrollo sostenible de su entorno.

De esta forma la montaña desconocida se descubre, mejorando la calidad de vida y la salud de sus lugareños y, aunque siempre preservando su identidad y patrimonio, se convierte en un nuevo espacio visitado y consumido por miles de cicloturistas ávidos de naturaleza, deporte y aventura, que disfrutan de la belleza de sus paisajes que pueden llegar a ser sobrecogedores.

Es el precio de la fama de estas ascensiones, que dejan de ser lugares remotos, lejanos o inhóspitos para convertirse en sitios codiciados, de ocio, de anhelo y de deseo por conquistarlos, sobre todo, en nuestro caso, para cualquier avezado ciclista caza-puertos, que se precie de serlo.

Puede tratarse de un puerto desconocido entre los aficionados, inédito en carreras profesionales, hasta el momento que es transitado por alguna competición ciclista que  aborda alguna de sus dos vertientes, quedando su opuesta al margen de la carrera, esperando su momento.

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Puertos que luego se han convertido en míticos, donde se han librado descomunales batallas ciclistas, pero hay que tener en cuenta que aún siguen existiendo muchos colosos en potencia, ocultos en la geografía y por descubrir, que nunca han visto ciclistas afrontar sus cuestas.

Quizás deberíamos hacer una breve memoria de esos gigantes olvidados, muchos de ellos posiblemente más duros que los más reconocidos, pero privados de la fama y el reconocimiento merecidos.

Los aficionados al ciclismo, los organizadores o la propia prensa, seguirán inventando nuevas subidas o descubriendo nuevos puertos, pero mientras no se planteen una vuelta a los recorridos de toda la vida, planificando etapas con combinaciones de varias dificultades montañosas, que posibiliten la batalla desde lejos de meta, a la vieja usanza, muchos de ellos irán cayendo de nuevo en el olvido.

Esto pasará, y de hecho está ya ocurriendo, porque cada vez más algunas pequeñas o grandes vueltas prescindirán de ellos al no considerarlos importantes para el espectáculo, y apostarán por finales en cuestas de cabras, tal y como se está haciendo, renunciando a un encadenado de puertos en el que, contrariamente a lo que ellos piensan, sí se disfrutaría de un ciclismo más selectivo, competitivo o combativo.

El hecho de que una etapa sea “unipuerto”, ya sabemos que bloquea la carrera prácticamente hasta sus últimos kilómetros, lo que viene a ser, como ya hemos comentado más de una vez, ciclismo de youtube, donde la diversión para el aficionado se reduce a unos pocos minutos de la exhibición que quieran demostrar en ese momento los pros.

Hay que añadir que muchas de estas cimas también pueden caer en el ostracismo a base de repetirlas una y otra vez, abusando de ellas en estos recorridos hasta la saciedad, provocando que el gran público se aburra de ellos.

¿Y vosotros qué puerto creéis que debería saltar ya a la fama, pero aún permanece escondido a la espera de que alguien lo recupere de la memoria del olvido?

Foto: Pau Catllà