¿Qué hacen unos pros montando una «contrarreloj clandestina»?

Victor Campenaerts recoerd de la hora JoanSeguidor

Varios pros montan una crono en Gante sin permiso

En tiempos excepcionales, seguimos leyendo cosas que nos invitan a pensar que hay personas que no son conscientes del golpe que llevamos semanas encajando.

Ya no hablamos de aficionados que pueden o no estirar el sábado su salida en bicicleta o a correr, echando mano de la picaresca y esas cosas que nos llevan a ser una sociedad que sólo se mira el ombligo.

Hablamos de Bélgica, un país que en proporción también está sufriendo esta mierda de forma notoria, donde se ha dejado a los ciclistas practicar ciclismo al aire libre, donde el niño Evenepoel se ha cascado 25 veces el Kapelmuur, y donde un grupo de ciclistas profesionales han organizado una contrarreloj por los alrededores de Gante.

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Bajo el nombre de «Terroristas ciclistas de Gante», Victor Campenaerts, quien hace un año se adueñaba del récord de la hora, Yves Lampaert y TIesj Benoot han hecho un trazado vía Strava para que los corredores lo completasen, en diferentes momentos del próximo viernes.

Hay unos puntos marcados y los corredores completan el recorrido para luego subirlo a Strava.

Un aliciente de competición en medio de este desierto que nos ha regalado el coronavirus.

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Lo cierto es que los belgas ya tienen suerte con poder salir, como para montar este teatrillo que no sé muy bien a dónde les conduce.

Matar el gusanillo con un real decreto sobre la mesa que prohíbe cualquier tipo de competición durante este tiempo es vivir de espaldas a la realidad.

Montar este circo, por muy poco transitadas que estén las carreteras, en pleno confinamiento y festivo, es poco responsable y vuelve a dar la imagen de que el ciclista profesional cree vivir de espaldas a la realidad que seguro ha golpeado en su entorno, por que es difícil no tener alguien perjudicado, de alguna manera, por esta lacra.

Y hablamos de unos pocos cuyo proceder perjudica a unos muchos.

En su día dijimos que el profesional debería poder salir, eso fue muy al principio de este estado de alarma, con el tiempo la gravedad de la situación nos contradijo esa primera opinión, sin embargo plantear esto, a la velocidad que va esta gente, no hace ningún bien al colectivo.

¿Qué sensación os produce ver ciclismo de la era Armstrong?

Lance Armstrong ciclismo JoanSeguidor

Revivir etapas de Lance Armstrong nos recuerda lo bien que lo pasamos entonces

Existe consenso documental que los siete Tours de Lance Armstrong no existen, que no quedan en los anales, en los libros salen tachados, en wikipedia, en el palmarés de la web del Tour… nada. no existen, pero los vimos y quedaron en la memoria.

Ayer viendo la llegada a Alpe d´ Huez, el triunfo de Iban Mayo en el año 2003, vinieron a mi mente instantes de aquella tarde de domingo de ese tórrido julio de 2003.

Un mes mágico, porque aquel Tour fue el mejor de los siete de Lance Armstrong, un Tour que hacía cien años de historia de la carrera y que sin embargo lo judicial ha querido borrar.

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Claro, que miramos el plantel ese día y nos hacemos cruces: Jan Ullrich, Lance Armstrong, Iban Mayo, Joseba Beloki, Ivan Basso, Paco Mancebo, Tyler Hamilton, Alexander Vinokourov… 

De aquella terna sólo sale limpio uno, Haimar Zubeldia.

Quizá alguno más.

Y no lo digo ni con reproche, ni con morbo, es que la realidad en 2020 nos refleja que todos los nombrados acabaron mejor o peor, pero todos con un caso, una sospecha, un rumor o algo que les vincula al dopaje.

El ciclismo ha pagado un alto precio por aquellos días, un precio que le ha arrastrado hasta la peor de las percepciones sociales, con la pérdida de músculo económico que ello ha implicado, al margen de una reputación por los suelos.

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Sin embargo, un sentimiento contradictorio recorre nuestro cuerpo, como cuando pensamos en el ciclismo de los noventa, disfrutamos como enanos reviviendo aquellos días a sabiendas de lo que pasó después.

El otro día preguntamos a Haimar Zubeldia por los rivales de ese Tour, él respondió lo único que podía responder.

Vaya nombres, Hamilton, Vinokourov, Ullrich, Armstrong…

«A posteriori salieron muchas cosas feas, da que pensar, claro, y te preguntas qué habría sido de ti sin ellos en competición, qué final habría tenido todo, pero es lo que hubo y no creo que quepa darle más vueltas»

Y así despachamos el tema, como si metemos una cuña a Laurent Jalabert cuando rememoramos su año 1995, una temporada marcial, la mejor en mucho tiempo, y luego las confesiones que realizaría.

Y es que esto es el ciclismo, amigos, ciclismo pro, de alto rendimiento, que no salud ni nada que se le parezca, espectáculo de fieras sin domador, con el único límite aparente de la cuneta en las carreteras.

Dos cosas son verdad, que los buenos momentos aquellos nadie nos los quita y que esta gente ha purgado si no todo, en parte, todo lo malo que hicieron.

Todo lo demás, se nos escapada de las manos.

Tras el coronavirus: Cinco motivos por los que la bicicleta saldrá victoriosa

El caldo de cultivo para que la bicicleta crezca tras el coronavirus ya se está dando

Siempre que veo a un adulto encima de una bicicleta recupero la esperanza en el futuro de la raza humana”

Seguro que más de una vez, cualquier amante de la bici que se precie de serlo, habrá escuchado o leído esta célebre frase pronunciada hace casi 100 años por el británico Herbert George Wells.

Y sin embargo, la cita, sigue tan vigente como el primer día, sobre todo teniendo en cuenta que pertenece a uno de los padres de la ciencia ficción, quien además de escritor y novelista prolífico era un reconocido crítico social con gran visión de futuro, casi profética.

Porque, en efecto, cuando todo esto pase y podamos salir de casa, no sólo para ir a trabajar, también para desplazarnos, movernos ahí afuera con libertad y seguridad, la bicicleta triunfará, por encima de todo.

Nuestra reina se convertirá en una aliada fundamental para el transporte cuando debamos afrontar la nueva realidad que viviremos, huyendo de medios masivos e invasivos, siempre con la recomendación (por no decir obligación) de mantener ese distanciamiento social, de manera que nada volverá a ser igual.

En este sentido, la bici ejemplificará (de hecho ya lo está haciendo) una adaptación inmejorable a las exigencias sanitarias del nuevo estatus social.

Esta capacidad, añadida a otros factores indiscutibles, y que no vamos a descubrir ahora, como son el hecho de ser un transporte ideal, energéticamente eficiente, no contaminante y barato, hacen de la bicicleta el más grande ingenio moderno, la máquina más eficiente del planeta, el invento más noble creado por la raza humana.

Como también dijo el polifacético austríaco Iván Illich (escritor, filósofo, historiador, antropólogo, entre otras muchas facetas) “hace 100 años, apareció la bicicleta y elevó el poder propio de la movilidad del hombre a un nuevo orden, más allá del cual no puede encontrarse un progreso superior. En terreno llano el hombre puede viajar tres o cuatro veces más deprisa que a pie, y equipado con su bicicleta supera no sólo a cualquier máquina sinó también a cualquier animal”.

Así es, porque es el motor humano quien hace que sea eficiente y además elegante.

Compleja en diseño, pero simple por naturaleza, la bici no es nada más que círculos andando en círculos, tras 200 años de prueba y error hasta llegar a lo que es hoy en día.

Doscientos años de innovación e invención, de no rendirse nunca ante nada ni nadie.

Ni siquiera ante una pandemia, nada detendrá a la bicicleta y en los próximos años alcanzará la perfección, siendo el medio de transporte que más se utilizará en el mundo en la próxima década, sin lugar a dudas.

Si antes de la pandemia los viajes diarios se habían multiplicado de manera exponencial, la previsión es que cuando todo esto finalice el número aumente hasta más del doble.

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Cinco motivos por los que la bicicleta saldrá victoriosa cuando derrotemos al coronavirus 

Son muchos los motivos por los cuales la bici demuestra sus grandes ventajas colectivas e individuales, pero nosotros hemos querido destacar de entre todos ellos cinco oportunidades únicas que nos dará su uso, sobre todo a nivel urbano.

-La bicicleta será un vehículo esencial para reducir el riesgo de contagio en la población que normalmente se concentra en el transporte público, eso sí, teniendo en cuenta que para circular con ella habrán de establecerse algunos límites de seguridad, entendiendo que no será una actividad colectiva.

En este sentido, algunos expertos hablan lógicamente de salidas individuales, manteniendo la distancia de unos 4 metros entre ciclistas.

Conservaremos la calidad del aire que hemos ganado con el confinamiento, libre de contaminación.

Porque… ¿quién quiere volver a la situación anterior de tráfico, retenciones, humos, de colapso circulatorio en las calles de nuestras ciudades?

Queremos continuar viendo cielos azules, montañas lejanas que antes no alcanzábamos a visualizar, observar cómo la flora y fauna urbanas han avanzado en este periodo de cuarentena, seguir respirando aire puro y escuchar el canto de nuestros pájaros.

-La bicicleta, además, puede ser un gran recurso para el abastecimiento de mercancías de primera necesidad, alimentos y medicamentos, algo que ya se está valorando y llevando a cabo a través de la eficiencia de personas que trabajan en bici y hacen entrega de estos productos con cero emisiones y sin contaminación auditiva.

-Porque como dijo el sociólogo y urbanista ecologista vasco Mario Gaviria “la sensualidad de la bici está en el pedaleo, y el erotismo, en el tiempo de libertad que obtienes al no tener que trabajar para comprarte un coche o pagar los transportes colectivos”.

-Viajar con nuestras bicis por espacios naturales bien conservados, disfrutando de esos lugares, nos hará conocer los problemas ecológicos que les afectan solidarizándonos con su conservación, incrementando nuestra responsabilidad, despertando nuestro interés por la naturaleza y sensibilizando nuestra conciencia ante los atentados a que está sometida.

Con nuestras bicis, nos olvidaremos de todo excepto del “aquí y ahora”, balanceándolas bien, sin dejar de pedalear, y no habrá lugar que no podamos alcanzar, porque cuando el hombre se sube a la bici está creando y no destruyendo.

Eso es Vida.

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No importa lo lejos que hayan llegado las bicicletas, porque el empuje nunca se detendrá y no hallaremos nuestro límite, siempre y cuando las ciudades se adapten a nuevas ciclovías y espacios seguros para circular y también poder aparcarlas.

Las autoridades deberán impulsar un nuevo espacio para la bici fomentando su uso cotidiano entre la gente, y de esta manera conseguir que en las grandes urbes sigamos protegidos después de la pandemia, con la esperanza de un futuro mejor para nuestra salud, economía y movilidad.

Esperemos que así sea, porque no será fácil.

De global a local: así serán lo eventos deportivos post coronavirus

Gran Fondo World Tour Phuket Joanseguidor

Los nuevos eventos deportivos deberán combinar lo virtual con lo real

El golpe económico que estamos sufriendo por la crisis del coronavirus ha empujado a los organizadores de eventos deportivos a reinventarnos en dos direcciones.

La primera es natural, piensas en el futuro y cómo reubicar tu evento en u calendario más pequeño para todos.

La segunda pasa por un plan B  y pensar en el año próximo y como sobrevivir en los calendarios internacionales.

Nuestro público objetivo podría llamarse «Glocal», ello significa que los nuevos «clientes premium» son los nacionales, los locales o aquellos que viven cerca de nuestros pueblos y ciudades

Están cerca nuestro, son individuales con movilidad, que mantienen capacidad de gasto y no necesitan coger un avión para ir al evento deportivo que deseen.

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Asia, en especial el sudeste, podría ser ese primer nicho de clientes premium que decimos

Corea del Sur y otros países de alrededor, desde Taiwán a Hong Kong, Tailandia e Indonesia son el primer público de ese nuevo nicho que comentamos, sobre todo si hablamos de eventos deportivos con proyección internacional.

Sus gobiernos han gestionado bien la crisis del coronavirus y han pasado por el confinamiento antes que nosotros en Europa.

Muchos de ellos viven en grandes ciudades en las que el entrenamiento indoor forma parte de sus vidas desde hace tiempo, para ellos esto no es una alternativa, es su realidad,

Además estos países van con ventaja en la recuperación económica.

Si a ello le añadimos que las aerolíneas empiezan a trabajar, que las fronteras se abre, estarán en la primera línea cuando esto empiece a funcionar de nuevo.

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No perdamos de vista otros mercados, por ejemplo Sudáfrica, con su moneda en un momento fuerte y una excelente tradición en deportes de resistencia.

Lo mismo podríamos decir de Australia, Nueva Zelanda y otros países del sudeste asiático.

Todos ellos encajan en el perfil de participantes «glocal» para eventos deportivos.

El marco digital no puede sustituir la experiencia real, pero con el crecimiento de plataformas entre lo digital y lo real, el consumidor puede encontrar cierto feeling.

A ello se añade que los profesionales han incrementado también su interacción en el entorno digital por razones de tiempo o seguridad, pero, como los aficionados, los pros también quieren sentirse parte de un evento social,

Sobre estos cimientos se asienta este nuevo modelo, un sitio que podríamos llamar el nuevo «club de campo», donde la gente queda, habla y enseña su nueva bicicleta, casco o zapatillas de alto rendimiento,

Aunque las plataformas digitales ofrezcan sensaciones similares a un evento deportivo, nada puede sustituir un sitio en la salida de Kona o correr una maratón en sub 3 horas en una ciudad icónica o completar tu primer gran fondo.

Nada igual que cruzar la meta, lograr tu medalla, comentar la carrera… eso lo digital no puede igualarlo.

Sin embargo las circunstancias nos han demostrado que lo digital se puede complementar con los eventos físicos.

El nuevo consumidor de un gran fondo es aquel individual que sale relativamente indemne del impacto económico y tiene una actitud ante la vida.

El nuevo reto para los organizadores es encontrar ese nuevo atleta «Glocal» que está en disposición de pagar una inscripción.

Como organizadores de eventos deportivos tenemos que ser capaces de transmitir la emoción de nuestro gran fondo, la de antes y la de después, alargarlo en el tiempo y trasladarlo a esa gente, dando valor añadido al evento en sí.

Por Dani Buyo, CEO Gran Fondo World Tour

¿Trampas también en el rodillo?

Bkool - Mundial ciclismo Innsbruck JoanSeguidor

Hacer trampas sobre el rodillo pasa de obsesión a enfermedad

Cada cierto tiempo asoma un tufillo por este mal anillado cuaderno que nos trae trampas, triquiñuelas y quedar bien delante de la parroquia y esta vez llega en rodillo.

Con la campaña parada, machas al palco y todo lo que conlleva esta situación, cabe al menos un rodillo, un simple rodillo para aligerar la pena de no quemar kilómetros en la carretera.

Por cierto ¿dónde iréis cuando el confinamiento se acabe?

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Cada vez que colgamos el teléfono con algún distribuidor, tienda, marca o similar, la respuesta es la misma «Rodillos agotados» y desde hace días además.

Mañana empieza sin ir más lejos un Giro virtual con pros, expros y aficionados en el mismo lote.

Así leímos la entrevista que Mikel Zabala, responsable de rendimiento del Movistar, concedió a El Espectador y nos quedamos fríos ante la realidad que rodea el rodillo y la gente que lo «castiga».

Un poco de cabeza no iría mal, para tener el físico en un buen punto, pero no fundido porque se le pone más allá del umbral.

Que siempre habrá quien se ponga retos es obvio, pero retos personales, sin la obsesión de marcar paquete ante no sabemos quién.

El otro día Paolo nos habló de su everesting, y nos lo admitió «soy un flipado» pero sin más, porque al final no le hace daño a nadie y él se preparó a conciencia en todos los aspectos.

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También leemos noticias como las Thomas De Gendt y la manipulación de datos para que Zwift te trate mejor.

Y escuchamos lo que dicen en el podcast que se hizo famoso por sacar la réplica de Johan Bruyneel a Alberto Contador.

«Trampas en Zwift» toma ya

Uno de los hermanos Felliu, la saga de ciclistas franceses que llegó a ganar una etapa del Tour en Andorra -aquella famosa en la que Contador y Bruyneel se han enzarzado-, ha demostrado lo sencillo que es hacer trampas en las plataformas.

Al margen de que lo sea o no, no nos cabe en la cabeza tanta cortedad, tanta simpleza a la hora de tirarse un rato encima del rodillo.

Si con la que está cayendo, con la crisis de valores que dicen vamos a padecer, hay gente que se toma la molestia para hacer trampas en el rodillo, es que la obsesión de algunos alcanza el nivel de enfermedad.

Hace un tiempo nos escribieron desde New York qué empuja a un ciclista a hacer trampas y lo resumieron en el ego, una palabra corta y beneficiosa si se dosifica bien, pero venenosa si toma los mandos de tu vida.

En fin, que les cunda la trampa y el verse delante, gente así no merece el menor respeto.

La unión entre ciclistas es una quimera

unión de ciclistas JoanSeguidor

Lance Armstrong insta a una unión de ciclistas que en tiempos de zozobra es casi imposible

En una actualidad sin actualidad, metemos cuchara en cualquier macedonia y últimamente Lance Amstrong sale cada vez más, esta vez hablando de la unión de ciclistas.

La situación que ha propiciado toda esta mierda que nos ha caído encima en el ciclismo es notoria.

Equipos al borde de la desaparición, como el CCC, otros que han impuesto o aceptado algún tupo de rebaja en salarios, desde el Bahrain al Mitchelton o Lotto llegando a Astana y sus ancestrales problemas de pago, mucho antes que esta crisis estallara.

Un paisaje poco halagüeño que habrá que gestionar, de la mejor o peor manera y basar en gran parte en el Tour de Francia, que se anuncia para finales de agosto y que implica el 70% de la visibilidad de los equipos del World Tour y entiendo que más para los que no son, pero lo corren.

Un paisaje que por cierto no incluye los equipos que no corren el Tour, de los que nadie habla, y que sin calendario a ver cómo

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Sin embargo, Lance Armstrong, cuya autoridad para hablar de este circo no sé en qué niveles debe estar, se ha dado el gustazo de “asesorar” a los ciclistas profesionales en ejercicio de su profesión.

Ante la crisis del coronavirus y la presión sobre equipos y por ende sobre los corredores, Lance Armstrong ha sacado a relucir un tema que no por viejo está resuelto: la unión de los ciclistas.

Les recomienda que tomen el mando, que se reúnan, hablen y pongan sobre la mesa su papel en todo esto, obviamente capital, dado que ellos son los artistas.

Les dice que es una «oportunidad de oro»… 

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Aunque no deja de ser curioso que un tipo que salió de este circo a mamporros opine así, lo cierto es que Lance Armstrong no tiene presente que los ciclistas se pueden unir todo lo que quieran que si delante hay mecenas tocados económicamente poco o nada podrán negociar.

Pero no sólo eso, en el caso hipotético que se fragüe una unión de ciclistas ¿quién toma la voz? ¿quién dirige el cotarro?

El pelotón carece de tipos con autoridad desde hace tiempo, cada uno va a lo suyo, cada uno defiende su parcela.

En el pelotón cada uno es hijo de su padre y su madre, hay cientos de intereses, cada uno tiene el suyo, hay miles de sueldos, y nacionalidades, concepciones que es muy difícil casar por muy buena fe que se ponga.

¿Quién renuncia a su trozo de pastel por el bien común?

La historia nos dice que la unión entre ciclistas simplemente no se da, no fragua y menos en un contexto donde muchos ven peligrar, obviamente, su mensualidad, como para pensar en soñar con otras cosas…

Tour de Flandes virtual: un espectáculo más que potable

ciclismo femenino Alberto Bettiol Flandes JoanSeguidor

La expectación del Tour de Flandes amortiguó un poquito su ausencia

Palabras como frío, distante fluyeron por las redes estos días ante la primera edición del Tour de Flandes virtual.

A ver, qué queréis que os diga, ante la mierda que nos ha caído encima, quizá esto mejor que absolutamente nada, como nos está sucediendo desde la París-Niza.

Son bonitos los revivals, que si Perico, Indurain, Sastre y cía, pero al menos en el Tour de Flandes virtual hemos podido ver pros en directo, en sus habituaciones y patios, dándolo todo, aunque fuera tres cuartos de hora.

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Cuando el pasado Giro arrancó por las calles de Bolonia en dirección de San Luca, recordaréis la pantallita de la derecha con el Zwift de turno, si hasta emulaban las arcadas de Via Saragossa hacia la iglesia que domina el paisaje de la Emilia.

Eso fue un aviso, se dijo entonces que las competiciones on line podían empezar a ser una realidad, la gente se rió, toma dos tazas, el coronavirus como catalizador de cambios profundos nos trae la primera carrera de pros en vivo y en directo, con datos live y la gente gozándolo en sus hogares.

Mira todos los portabicicletas de Cruz

Y no fueron pocos: 600.000 belgas, definitivamente aquello es otro mundo, lo vieron en directo

Greg Van Avermaet tiene al menos este pellizco en su palmarés personal, ya lo dice, se le acaban las posiblidades, su edad no es corta, pero igual, crucemos los dedos, hasta puede optar al Tour de Flandes real este 2020.

Mientras tanto, el virtual es lo que nos queda y nuestro compañero Nacho, asiduo del rodillo, más estos días, no le disgustó.

 

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¿Por qué la clasificación por equipos está tan infravalorada?

La clasificación por equipos reconoce el valor colectivo del ciclismo

A falta de directos, vamos con un debate, ahora sobre la clasificación por equipos.

Es una pregunta que no es nueva para mí.

No es que me la plantee ahora como excusa para sacar un nuevo tema de debate.

Pero es cierto, hace ya mucho tiempo que me pregunto por qué no se le da la suficiente importancia que se merece la clasificación por equipos, sobre todo en las grandes (o pequeñas) vueltas por etapas.

Y saco el tema en este momento porque el otro día, viendo el excelente documental sobre el equipo Movistar “El día menos pensado”, pude comprobar hasta qué punto esta clasificación por escuadras está bastante minimizada.

No es que esté desestimada por completo, porque al menos los integrantes del grupo ciclista ganador tienen su minuto de gloria en los pódiums de las diferentes y prestigiosas rondas por etapas, como pueden ser en el caso del Tour, el cajón de mayor reputación: el de París.

Como os comento, observando cómo “celebró” el conjunto Movistar su victoria por equipos en la pasada gran ronda gala, me hizo pensar que aquella situación para ellos más bien parecía un absurdo trámite, un mal trago que pasar enseguida, viendo las caritas de los Unzué, Valverde, Landa o Quintana, si bien, todo hay que decirlo, fue el bueno de Eusebio el que con una media sonrisa, algo forzada, se encargó algo de animar el mal ambiente cuando exclamó: “¡Eh, chicos, venga! ¡Que hemos ganado la clasificación por equipos del Tour!”.

La verdad es que, en el exterior de aquel autocar, ni había alegría, ni euforia, ni satisfacción por el resultado obtenido y más después de lo ocurrido a nivel doméstico en aquel Tour, con sus pequeñas y grandes batallas intestinas entre los capos del grupo telefónico.

La victoria por equipos no fue consuelo para ningún componente del Movistar.

Porque el objetivo era ganar el Tour con alguno de sus tres líderes y no la general por escuadras.

Porque el equipo navarro, con la plantilla de la que disponía, tenía que ser el mejor en cualquier competición ciclista sin bajarse del autocar.

De hecho, siempre ha sido una clasificación que para ellos ha sido “muy fácil” de ganar, dada la nómina de ilustres corredores que han formado parte de su plantel cada nueva temporada.

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Y yo me sigo preguntando… ¿por qué no “vale” ganar por equipos?

Tendríamos que empezar analizando los premios en metálico.

El que se reparte entre los integrantes de la escuadra ganadora es muy inferior al que se llevan, ya no sólo el ciclista vencedor de la carrera, sino incluso el segundo o tercer corredor en el pódium, una cifra que, como mucho, puede ser un 10% de lo que se lleva el ganador absoluto, aproximadamente.

Y ya no sólo a nivel económico, a nivel mediático, tanto aficionados como prensa especializada, le dan muy poco eco a una victoria que habría de tener más prestigio, que fuera más celebrada y anhelada por los miembros del ProTour.

Si extrapolamos una victoria por equipos en el Tour, en el Giro o en la Vuelta, a su homóloga en el fútbol, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que estas escuadras han ganado la “Champions” del ciclismo, ¿o no es así?

Lo mismo podríamos decir de la NBA o la ACB en el baloncesto, o la Copa Davis en el tenis.

Y esto por poner unos pocos ejemplos, porque podríamos seguir con otros deportes.

Quien toca el cielo, quien inscribe con letras de oro su título en el palmarés de estas prestigiosas competiciones, lo hace con el nombre de EL CLUB ganador.

¿Seguimos estando todos de acuerdo?

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Pero esto en el ciclismo no pasa.

Ni siquiera en el Mundial.

Si recordamos cuando Abraham Olano ganó en Duitama en 1995: ¿quién ganó? ¿Fue el ciclista de Anoeta o fue el combinado español el que se proclamó campeón del Mundo?

Si aceptamos que ambas respuestas son válidas podemos decir sin tapujos que Miguel Induráin también fue campeón del Mundo.

Igual que también los Escartín y Chaba Jiménez, entre otros.

Sin embargo, para la repercusión de este deporte, esto no es así y la gloria sólo se la puede llevar uno en forma de arco iris, maillot amarillo, maglia rosa o túnica roja y, es más, hasta en estos ejemplos, como en tantos otros, la polémica siempre anda servida entre los líderes de un mismo equipo: quién o por qué debió ganar uno u otro.

La verdad es que si nos fijamos de nuevo en el fútbol, todos los equipos tienen su Messi o Cristiano Ronaldo de referencia, jugadores que desequilibran la balanza, que son determinantes en momentos culminantes, como pueden ser encima de la bicicleta los Valverde, Quintana, Roglic, Froome y compañía, que rematan la labor de sus domésticos, pero a diferencia de los futbolistas, que evidentemente también tienen sus premios individuales, los que ganan son los nombres de los corredores y no el de sus equipos.

Estaba reflexionando que igual el debate no es si está menospreciada o no la clasificación por equipos y lo mejor sería centrar la discusión en discernir si el ciclismo es un deporte de equipo o individual.

¿Y vosotros qué pensáis?

Seguro que vuestra opinión nos ayudará a dar a luz otra próxima entrada en este mal anillado Cuaderno.