Sobre el subasta de la bicicleta de Contador

bicicleta Contador JoanSeguidor

Recordar el origen de la bicicleta que subasta Contador no creo que sea la mejor manera de dar la noticia

Cuando Alberto Contador anunció que subastaría su bicicleta para la Cruz Roja, supimos que la iniciativa traería cola…

Y en efecto, surgió este tweet de nuestros compañeros de Ciclo21…

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No sé las estadísticas que habrán manejado en Ciclo21 por este tweet, las respuestas dan a entender que algún unfollow se habrán llevado, también hay quien les aplaude.

Lo más curioso es que lo han petado con un tweet que conduce a un breve… es decir, un artículo de fondo, de llamadas, contraste y esas cosas puede quedar a años luz de un breve.

Pero al margen de la anécdota, lo cierto es que la subasta de esa bicicleta en concreto por parte de Alberto Contador, para cualquiera que sepa mínimamente de su trayectoria, sabe que no es una bicicleta más.

Es con la que consiguió un Giro del que fue desposeído.

Pero ¿era necesario decirlo en el titular?

Que es cierto es una obviedad, pero ¿era necesario?

Si miramos otros medios que hablan de lo mismo, vemos que no hay mención del origen de esa bicicleta hasta el cuerpo de la noticia, no en el titular.

Y ojo que es un soporte anglosajón, tan de mirar la paja en ojo ajeno.

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Incluso otros medios no hacen mención de la suerte que corrió aquella victoria…

Sinceramente, no vemos que haya motivo para montar tal polvareda, es la bicicleta del Giro 2011, por que el Tour aquel lo concluyó en quinta plaza, a no ser que se pretenda hacer ruido, estruendo, algo que no podemos reprochar a Ciclo21, pues todos en un momento u otro lo hacemos, con mejor o peor suerte.

A nosotros nos tocó vivir una penitencia, y la seguimos pagando, el día que dijimos que un embajador se equivocó al oler unas bragas, que no daba la mejor imagen de la marca que representaba y esas cosas.

Cuando te arrojas a los leones, corres el riesgo de ser devorado.

A Ciclo21 le ha caído una buena con ese tweet, que no miente, cierto, pero que recuerda algo que escuece, sin duda.

Lo que pasó entonces pasó, un organismo falló en contra del corredor, éste purgó su periodo sin correr, fue desposeído del Giro aquel, y del Tour del año anterior, y menearlo tampoco creo que conduzca a nada.

Estamos de acuerdo con lo que dice Nico Van Looy, uno de los redactores de Ciclo21…

No se miente, pero el enfoque creo que no venía a cuento, incluso cuando lo que dice Fernando Ferrari, director de Ciclo21, aquí también es cierto

Es como si el ciclismo estuviera o tuviera que estar purgando eternamente sus pecados.

Quedémonos con el gesto y la ayuda que implica, que son más de 13.000 euros de salida.

En el fondo somos más papistas que el Papa.

Calendario ciclista 2020: esto empieza a ser como el Titanic

Max Schachmann París-Niza JoanSeguidor

Las salidas de tono por el nuevo calendario ciclista no ayudan a solucionar la caótica situación de este 2020

Ahora mismo el calendario ciclista 2020 está así…

La presión, los ojos, el foco, las preguntas circulan alrededor del Tour de Francia, algo así como el 70% de la viabilidad presupuestaria de los equipos que corren en el World Tour.

Equipos que en algún caso, CCC por ejemplo, empiezan a estar con la luz roja.

Pero claro, hacer conjeturas sobre el calendario ciclista de este lamentable 2020 es tan arriesgado como lanzar una moneda al aire.

Si hasta Bahamontes lo ve claro: «Hasta que no se aclare la crisis del coronavirus, nada que se programe tiene valor». 

Cada noche nos acostamos con la matraca de si habrá fútbol, de si se acabará la Champions, la Europa League, y nos damos cuenta que el ciclismo, en otra escala, está dando el mismo espectáculo.

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Con declaraciones estúpidas como las que vienen de Italia y su Federación…

Dando la imagen de que esto empieza a ser como la tragedia del Titanic. 

«Primero las mujeres y los niños» decían y al final aquello fue un «marica el último».

Aquí se dice «grandes vueltas y monumentos primero» y luego llega la UCI, con sus cojonazos, y ocupa dos fines de semana de septiembre para sus mundiales en Suiza.

Quien debiera dar ejemplo da un paso al frente, pero en sentido contrario.

Y mientras desde la Volta tienen claro que este año ni cien ediciones, ni nada similar… 

El calendario ciclista de 2020 es un agujero hasta el día 1 de julio. 

Pensar que el Tour podría desarrollarse con normalidad es un quimera tan grande como idearlo sin público.

Por muy Tour que seas, llegará el día que se tenga que pronunciar, y admitir, como Tokio 2020, que las fechas originales no son muy recomendables.

Irse a finales de julio podría ser una opción, y si la carrera pilla a Francia volviendo de vacaciones y ello perjudica la audiencia, pues chico, mala suerte.

Aquí todos van a perder, los ciclistas cobran menos, los equipos no corren y no dan imagen a sus patrocinadores, las organizaciones cancelan sus eventos…

Es todo una pelota, una bola de nieve que se hace grande y arrasa por donde pasa: hay que perder, todos perdemos, pues que sea lo más repartido posible.

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Y no ponernos exquisitos.

Hace un mes no imaginábamos San Remo en octubre, ahora firmamos cualquier cosa por tener ciclismo, aunque sea a contrapié, y no es sólo por el placer y diversión que nos provoca verlo, también es por que los muebles se salvarán en cierta medida con la celebración de las carreras.

Lo que no es lógico es que se diga lo que hay que salvar y luego cada uno arrime el ascua a su sardina, sí, lo sabemos, es un clásico en ciclismo, cada uno a la suya, pero esperamos que alguien, con altura de miras, sabedor de la gravedad del momento, haga entender a la parroquia que esto necesita un poco de todos.

Si Marc Soler no ha ganado más no ha sido por Valverde

Marc Soler ganador Paris-Nice

Marc Soler no ha ganado más porque sencillamente los hubo mejores en cada momento

Esta mañana amanecimos con el este tweet de la Federació Catalana de Ciclisme sobre la entrevista realizada por L´ Esportiu  a su presidente Quim Vilaplana, valorando una situación tan lamentable como actual y metiendo una cuña, a instancias del periodista, sobre Marc Soler y lo que podría haber logrado de no haber terciado Alejandro Valverde…

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Dice el presidente de la catalana que…

«hay que admirar cómo ha estirado su carrera Alejandro Valverde por ese nivel que tiene, cosa que a su edad no es lo normal. Pero hay una parte negativa que condiciona a ciclistas que vienen por debajo. Marc Sole habría tenido mejores resultados, Ha tenido que trabajar mucho para él, claro que ha aprendido mucho, pero ha llegado su momento. No hace falta esperar a los 27 ó 28 años como Indurain; Tiene buenas condiciones y esta preparado para carreras por etapas»

La declaración, lo siento, rezuma parcialidad, por ser educados, por todos los lados.

Primero que no se puede reprochar nada, absolutamente nada, a Alejandro Valverde por alargar lo que parece imposible estirar.

Que Valverde mantenga la chispa, entrene, mejore, se cuide y todo eso que hace un profesional no es más que admirable.

Luego quien quiera buscarle otros motivos a su rendimiento, que se los busque y justifique.

Otro error es decir que Marc Soler ha trabajado mucho para Valverde, cuando es impreciso.

Ha trabajado para el murciano, sí, pero no creo que más que para Mikel Landa o Nairo Quintana.

Al final, Movistar ha sido un equipo en el que la cabeza visible ha sido, y es, no sé por cuánto tiempo, Alejandro Valverde, pero ha habido otros capos que han hecho tapón.

Sobre los trabajos o no de Marc Soler para Alejandro Valverde, quizá el más obvio fue el de la Volta de hace tres años, cuando le puso en bandeja la carrera en Mont Caró con una exhibición que incluso le sirvió para subir al podio de aquella carrera junto al citado murciano y Alberto Contador, casi nada.

Un documental inside Movistar aquellos días habría estado bien, porque ahí Valverde no dejó ni las migas para nadie, ni para su propio compañero.

A partir de ahí, decir que Alejandro Valverde ha condicionado a Marc Soler es querer satisfacer a la parroquia.

Otra cosa… esperar a los 27 ó 28 años ha sido la norma en «chez Unzue», se hizo con Indurain, quien por cierto a esta edad ya tenía cierto palmarés, logrado incluso con Perico de líder, y con otros que han venido detrás.

Incluso el Nairo que acaba como mejor joven del Tour en 2013 es enviado al Giro al año siguiente, para no quemarlo.

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Marc Soler no ha tenido grandes opciones de ser líder, eso es cierto, cuando lo ha sido ha dado buena medida, alguna vez, como la París-Niza que gana.

Pero en otras muchas no ha sido así.

Seguro que podría haber logrado más en la última etapa de montaña del Tour pasado, pero es que no hubo ni estrategia para que Valverde acabara disputando el premio que se llevó Nibali.

Y en la Vuelta 2020, en la que su cabreo de Andorra trascendió fronteras, se cortó en la primera etapa, la que Nairo gana en Calpe.

Es bonito defender lo nuestro, venderlo y esas cosas, pero enfocar la suerte de Marc Soler a la longevidad de Alejandro Valverde es tendencioso.

En todo caso, cabría preguntarse qué cojones hace Valverde para que no le hayan jubilado aún.

A todo esto, lo que otras veces hemos dicho de Marc, pero también de Enric Mas, de García Cortina… esta generación lo tiene muy complicado, hay una competencia brutal y encima no paran de surgir prodigios de 20 años que hace parecen viejos a trotones de 26.

Mientras tanto, volemos hacia el sitio de nuestro recreo

Cuando el rodillo no dé más de sí, pensad que estáis en el sitio de tu recreo

¿Cuál es el sitio de tu recreo? Todos tenemos uno.

¿Aburrido de darle a los rodillos? ¿Cansado de interminables sesiones delante del televisor, dejando perdido de sudor el suelo de tu salón?

Para un momento y desconecta.

Descansa y relájate.

Quiero prepararte para, con la imaginación, llevarte a disfrutar de esos lugares que visitamos encima de nuestras bicis, un viaje hacia nuestro yo interno, que alimente nuestra alma.

Soñar con esos deseos de aventura, de dejarlo todo atrás, de escapar, de renunciar no sólo del reloj, sino también, claro está, del teléfono móvil, del ordenador y nuestras redes sociales, tan enganchados como estamos hoy en día a la tecnología y al estar en permanente conexión.

Es cuando gritamos… ¡basta!

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Y nos prometemos a nosotros mismos ese deseado estado de felicidad en el que ni abriremos correos electrónicos ni leeremos whatsapps, aislándonos del mundo, y sólo querremos acercarnos a nuestro lado más íntimo.

Para y lee un momento.

Lee este artículo y, si me lo permites, te recomiendo que te pongas como música de fondo la dulce y suave sintonía de la hermosa canción del recordado Antonio Vega: “El sitio de mi recreo”.

Yo lo estoy haciendo en este momento, mientras escribo estas líneas, escuchando los primeros acordes de su guitarra y su desnuda voz, siempre buscando la inspiración para intentar trasladarnos, todos juntos, a esos lugares secretos que todos escondemos y que solemos visitar muy a menudo.

Como el propio Antonio nos evoca al cantar al sitio de su recreo.

La idea de sumergirme en esta melodía ha sido para escrutar entre nuestros sueños ciclistas, para dejar volar la imaginación a través de esta poética composición porque es un reflejo fiel de lo que muchos deseamos cuando enfilamos los manillares de nuestras bicis a la búsqueda de esos lugares donde nos encontramos a gusto en cuerpo y mente.

Esos sitios a los que siempre nos gusta volver, que nos tienen atrapados, que suelen ser especiales, casi mágicos, porque en ellos podemos disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor.

Parajes que son capaces de provocar en nosotros sensaciones y sentimientos, que sólo podemos encontrar en estos lugares como la tranquilidad, la alegría, la esperanza, o bien porque nos dejamos simplemente invadir por la melancolía que nos trae recuerdos imborrables a nuestra memoria.

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Son, en definitiva, esos rincones que nos dan la paz interior, lugares con alma que guardamos y retenemos en nuestra mente, y que casi con los ojos cerrados somos capaces de verlos, mientras podemos notar la ligera brisa que sentimos cuando pedaleamos hacia ellos atraídos como un imán.

Como los infinitos campos que divisa Antonio cuando visita el sitio de su recreo.

Para los que no son tan bucólicos y prefieren ser más prácticos, porque su deseo es entrenar, ponerse en forma, competir… también ellos tienen sus lugares para recrearse y experimentar sensaciones.

Yo los tuve en su momento, porque ahora soy más de ese nutrido grupo que cuando sale en bicicleta sólo intenta buscarse a sí mismo.

A mi edad, aunque aún puedo sentirme como un crío pedaleando, las piernas y el corazón ya no son los mismos, y esto hace que me lo tome con más calma en estos sitios de mi recreo, que me invitan a parar y contemplar montañas y sierras, llanos y campos, ríos y rieras, atravesando carreteras con encanto.

Para el segundo grupo, el más combativo, son esos lugares a los que también vuelven una y otra vez, porque son terrenos que han diseñado a su medida, más o menos duros e intensos, para mejorar la escalada, por ejemplo, y exprimirse a tope.

Sitios para el recreo en los que lo dan todo, marcados por sensaciones, por pasos de tiempo, por estados de forma, que no se cansan de repetir y en los que pueden hayan estado centenares de veces.

Estos lugares nunca son escogidos al azar, ya que cuando viajamos con nuestras bicis la visión de algunos parajes deja grabada en nuestras retinas imágenes que nos han dejado huella por un motivo u otro.

El sitio de nuestro recreo no hace falta que sea lejos, al contrario, los solemos tener muy cerca de casa, son acogedores y no permiten que pasemos de largo por ellos.

Precisamente lo que buscamos es tomarnos el tiempo que nos haga falta, detenerlo y disfrutar para que nuestra alma forme parte indisoluble de ese lugar tan íntimo para nosotros.

Recuerdo que, siempre después de ascender un gran puerto con mi bici, les decía a mis amigos que me dejaran cinco minutos allí arriba, solo.

Sentado al borde del abismo, en actitud contemplativa, elevando mi mirada en la inmensidad de aquellas cumbres, sin nadie que me molestase, sólo las montañas y yo, viéndolo todo, pero sin reparar en nada en concreto: era mi pequeño recreo, donde podía coger fuerzas para seguir adelante.

Era mi minuto de gloria, por haber llegado hasta allí, tan arriba, mi tiempo de meditación y recogimiento ante tanta belleza.

Esta paisajística canción homenajea esos sitios que tanto nos gustan y que en boca de su propio autor, Antonio Vega:

“estos rincones responden a un momento de inspiración en el que encuentras una secuencia que te lleva por un camino y más que un lugar es un estado de consenso contigo mismo, un lugar no conflictivo”.

Y vosotros, ¿cuál es el sitio de vuestro recreo?

Ciclistas: ¿tan difícil es quedarse en casa?

Que en estos días haya ciclistas en la carretera es una puta vergüenza

Escribimos estas líneas con el corazón encogido con un goteo de muertes e infecciones por coronavirus que no pueden dejar a nadie indiferente.

Podéis creednos, es así, si algo ha distinguido este mal anillado cuaderno desde sus inicios es su total subjetividad, a veces acertadas, muchas otras errada, por que somos humanos.

Pero es una cuestión de educación, respeto y salud: hay miles de personas en este santo país dejándose la piel, literalmente, salvando vidas y exponiendo la suya, y la de los suyos, como para que veamos sin más lo que está sucediendo.

Ciclistas que temen perder su estado dulce, ciclistas que son padres de familia, mileuristas que seguramente lo pasarán mal en próximas fechas, auténticos globeros que salen a hurtadillas para mantener una forma que, en el tiempo que este confinamiento dure, va a ser imposible alargar.

El otro día nos preguntaron si esto era cierto…

Dudamos un momento, pero hablamos con nuestro compañero Nacho, que está bastante al corriente del tema, y es cierto.

Aplicándose la ley de emergencia y protección civil la multaza de 3000 o más euros te cae, con el agravante de tonto. 

Lo que sucede es que se está aplicando otro rango, el de seguridad ciudadana, que queda en 600.

Todo esto está provocando que haya zonas en España donde se está saliendo en bici como si la vida siguiera igual, aunque en un estado de emergencia.

En un momento donde se dice, bien clarito, que si te atropellan o te caes en la ruta te vas a comer lo mocos, o en su defecto, joder a un tercero con problemas respiratorios porque deben atenderte a ti.

Así es el circuito Gran Fondo World Tour 

Es vergonzoso, indigno de esa casta y moral que los ciclistas se arrogan, juzgando lo que está bien o mal, diciendo que tipo de vida es saludable, cuál no.

Es obvio que muchos se han quedado en casa, menos mal, pero esos pocos hablan por el colectivo, y dan una imagen tan pésima, que cualquiera que saque cuentas simples pensará que aquí nadie respeta nada, como con ls semáforos.

Convendrían más y mejores multas, más duras, que piquen y jodan el bolsillo.

El ciclista de hoy tiene en casa miles de distracciones y si se pierde la forma, mala suerte amigo, cosas más importantes se pierden en esta locura, no sólo una pizca de forma, también gente querida y dinero.

El otro día preguntamos, a riesgo de sufrir un aluvión de insultos, si los pros deberían salir, viendo el percal, creo que no ofrece duda. 

Que haya niños encerrados en casa hace seis días, o gente con problemas de salud y trastornos lleve esto de la mejor forma posible, mientras algunos salen, machacan y para más inri, lo cuelgan en Strava, es, como me decían hace un rato: «La prueba fehaciente de que en estos casos sale lo peor de las personas».

Lo importante era salir y no quedarse en casa ¿y ahora qué?

Ahora que hay que quedarse en casa

¿Os arrepentís de no haber salido lo suficiente lo que llevamos de año?

¿De no haber aprovechado cualquier momento para salir ahí afuera a pasear, a entrenar, a disfrutar?

Seguro que muchos de vosotros os estaréis tirando de los pelos por este motivo.

¿Es así o no?

Los cicloturistas nos hemos de quedar en casa, de mal humor, pasillo arriba y abajo, para de vez en cuando asomarnos a la ventana con tristeza, melancolía y resignación, mientras dejamos nuestro vaho en el cristal.

De esta manera nos encontramos, como enjaulados.

Hace unos días, antes que el maldito Covid-19 pasara a formar parte de nuestras vidas de manera irremediable, hablaba con un buen amigo, ciclista como yo, sobre cómo y cuándo entrenar, qué días eran mejores o qué horas las más idóneas para salir en bici.

Después de charlar un largo rato sobre el tema, me dijo -a modo de sentencia final- que lo suyo era hacerlo siempre que pudiéramos, porque lo importante era salir y no quedarse en casa, aunque dispusiéramos de poco tiempo, ni que fuera media hora, o tan sólo  20 minutos, daba igual: lo suyo era coger la bici y pedalear, lo que fuera. 

En efecto, todo contaba, todo sumaba: 20 kilómetros por aquí, 40 por allá, 1 hora bien aprovechada un día, y otro, y así, casi sin darnos cuenta, seguíamos adelante, seguíamos sumando.

El caso era pillar un pequeño circuito cerca de casa -no era preciso ir muy lejos-, dar algunas vueltas, las veces que quisiéramos.

No era necesario hacer series, ni puñetera falta que nos hacía, se trataba sólo de movernos, de poner en marcha nuestro cuerpo, de no perder los beneficios acumulados en los entrenos digamos “convencionales”, esos que efectuamos junto a nuestros colegas los fines de semana, esas kilometradas que nos metíamos entre pecho y espalda, todas esas horas encima del sillín que nos pasamos sentando las bases de nuestra forma y fondo.  

Los días de cada día, con sus pequeños paréntesis, también contaban.

Los teníamos ahí.

Sólo se trataba de colgar la pereza detrás de la puerta de nuestra habitación, despojarnos de las sábanas que pesaban mucho más de lo que parecía y salir.

En nuestro caso, los cicloturistas, lo teníamos fácil: nuestra bicicleta no cerraba nunca, la teníamos ahí disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.

Era así de agradecida.

Siempre preparada.

Salir y pedalear.

Cualquier momento era bueno, por el simple amor a la bici y apta para todos los públicos. 

¿Y ahora qué?

Conozco gente que me comentaba que ellos no salían si no disponen al menos de más de hora y media.

Craso error.

Teníamos que saber ser ciclista en cada instante, que fuera nuestro modo de vida, porque la bici nos hacía sentir bien y nos hacía sonreír, por eso habíamos de aprovechar cualquier ocasión para repetir la experiencia y la aventura de montar en bicicleta una y otra vez. 

Desde estas líneas seguiremos -intentando- trasladaros nuestra visión del ciclismo no sólo como deporte, sino también como un estilo de vida, y si, en cuanto podamos, hemos de pedalear bajo la lluvia, cogeremos nuestros impermeables y saldremos ahí afuera mientras nos dejamos empapar nuestros sentidos, pedaleando firmes atravesando charcos y alzando los pies al aire como niños, bajo la atenta mirada de muchos, bajo sus paraguas, que nos observarán perplejos pero a la vez con envidia de vernos más vivos que nunca.  

Mientras tanto, seguiremos hablando de ir en bici… los 365 días al año, en cuanto acabe esta pesadilla.

Foto: www.rosdemora.com

Los ciclistas profesionales necesitan entrenar

Tadeg Pogacar Volta a la Comunitat Valenciana JoanSeguidor

Los ciclistas profesionales deberían tener una solución al confinamiento

En el obligado parón, los ciclistas profesionales no escapan a la obligación de quedarse en casa.

Sin embargo, la situación que plantea Gorka Izagirre nos hace pensar…

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Lo cierto es que los ciclistas profesionales se juegan su pan en esto, y claro, cuando otros pueden trabajar, es normal que se pronuncien.

Esto es un terreno pantanoso que requiere mucho cuidado, en un momento en el que estamos pidiendo que la bicicleta mejor en el garaje o enganchada en el rodillo, lo cierto es que el paso de los días, que no serán pocos, en casa, seguro que pesará en el estado de forma.

Es de cajón que en el rodillo la condición no se mantiene, y como dice Perico, los aficionados se tienen que hacer a un lado, pero ¿un ciclista profesional no puede entrenar debidamente identificado?

Sin embargo, leemos otras opiniones con las que no podemos estar en desacuerdo.

Nuestro compañero Nacho Silver respondió esto a Roski Bike, cuando se ponía del lado de Gorka… 

Tema muy dedicado. Muchos autónomos se ven obligados a parar y ganan mucho menos que un deportista profesional. Tampoco puedes parar toda la producción de un país porque directamente te cargas ya la economía. Y sanidad pública y economía de Estado van estrechamente ligadas .
Hay sectores que no pueden parar o sino si que vamos a tener problemas de abastecimiento y muy serios
Cuando impones una restricción de forma tan parcial como el que hay ahora mismo, hay que establecer un filtro y ese filtro es lógico no va a gustar a todo el mundo (hay cosas que yo tampoco entiendo).
Un deportista profesional, que produce? Más producen por ejemplo los abogados y los buffets de abogados prácticamente han parado limitándose a trabajaos vía telemática. Aquí es muy difícil poner de acuerdo a todo el mundo pero los gremios con menor impacto a la producción económica e industrial del país, sí que deberían parar

En este caso, si hay un accidente de un ciclista y necesita atención, ¿no podría considerarse un accidente de trabajo?

Muchas veces, opinamos, y nos equivocamos, sobre lo más variopinto, pero en esta situación cada uno tiene su razón y sus razones.

Creo que el ciclista profesional que haga las cosas con cabeza y gestione una solución debe tener su cuota para salir cuando lo necesite.

Aunque quizá, convendría una reflexión en el colectivo profesional del ciclismo y poner unas bases que iguale el perjucio para todos.

Aunque claro el ciclismo no es muy dado a encontrar unanimidad.

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Ciclismo & coronavirus: hay que ser realista

Esta temporada de ciclismo, por más que le demos vueltas, no va a ser normal por el coronavirus

Cada retransmisión de la París-Niza que sostienen Javier Ares y Alberto Contador acaba en un laberinto, el mismo en el que se debate ahora mismo el ciclismo ante el coronavirus.

Mientras el periodista lanza información, especula y admite, no sin razón, que pensar ahora mismo en el Giro de Italia es un puto lujo, el excorredor se queda callado, barrunta algo rápido y cambia de tema.

Alberto Contador piensa en los ciclistas, su calendario, sus planificaciones, sus picos de forma…

Es normal, hace poco estaba entre ellos, pero su periplo nunca vivió algo tan excepcional como lo que nos está golpeando.

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Insinúa Javier Ares que disfrutemos de esta París-Niza, que igual no hay ciclismo en un tiempo.

No le falta razón, la provisionalidad en la que se mueve la carrera es brutal, además del altísimo porcentaje de corredores que apuesta a que no llegan a Niza, se unen las palabras de Prudhomme, el responsable de todo esto, que describe cada día como una batalla menos para ganar la guerra.

No sé si vivir así es muy recomendable, o realista.

El golpe del coronavirus al ciclismo está siendo el que nos podíamos temer.

Cada día que pasa Rubén Peris y la gente de la Volta tiene que salir al paso que todo sigue lo previsto, que nada cambia. 

Lo mismo está ocurriendo con las clásicas belgas, la París-Roubaix… todo en el aire.

Puedo entender la actitud del organizador, no debe ser sencillo recolocar todo esto, una cancelación de una carrera tiene que ser una pesadilla: contratos, responsabilidades, municipios, hoteles, transporte, equipo y… voluntarios, tan necesarios en ciclismo.

Pero no sé si agarrarse a un clavo ardiendo es realista, más cuando la mancha de escuelas que cierran no para de crecer y competiciones enormes van cancelando.

Es el «new normal» del coronavirus y el ciclismo.

Yo quiero ver la Volta 100, pero el sobresalto nos aguardará en cada curva si se toma la salida.

Dice Vegni, mandamás de RCS, que no quiere pensar en la suspensión del Giro, pues habrá que hacer un pensamiento, ser realista y pensar que cosas peores pueden suceder.

Esta temporada está tocada de muerte, al menos en el futuro inmediato, y tocará repartir los costes. 

Conviene un ejercicio de realismo, la ilusión es una cosa, la realidad es otra, y el ciclismo no está ajena a ella, camina con ella, se trenza y se confunde, va de pueblo en pueblo, de hotel en hotel.

Y si, como tanto preocupa a Contador, va ser un follón planificar objetivos, picos de forma y carreras, mala suerte, igual al final hasta asistimos a la temporada más random de la historia.

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